Nov 212014
 

Por tamaño, prestaciones y habitabilidad es un coche normal. Pero en realidad tiene poco que ver con el 98% de los vehículos que circulan en España. El Nissan Leaf es uno de los escasos modelos que pertenece a ese 2,2% de coches totalmente eléctricos del país. Un segmento que se espera que despunte en los próximos años, pero que de momento no deja de ser poco más que un alarde de exotismo urbano.

Según los datos oficiales, hay menos de 300 unidades de este coche eléctrico –que ya va por su segunda generación- matriculadas. Y una de ellas ha estado con nosotros durante dos semanas en las que hemos cambiado nuestro obsoleto y contaminante coche diésel por este vehículo que presume de producir cero emisiones. Y no es una forma de hablar: aquí no hay tubo de escape. Algo lógico pero que para los novatos en la materia resulta sorprendente.

Aunque fieles seguidores de “Top Gear”, no se trata aquí de analizar el comportamiento del Leaf desde un sentido automovilístico –se agarra bien en las curvas, motor rabioso y todos esos tópicos-, sino más bien tecnológico. ¿Cómo es conducir -o mejor dicho vivir- con un coche eléctrico en una ciudad como Barcelona en el año 2014?

Conducirlo es una maravilla. Es nuestra primera experiencia 100% eléctrica, así que tampoco hay mucho con lo que comparar, pero es fácil acostumbrarse a lo bueno y cómodo. Nada suena, nada chirría, nada huele a gasoil. Freno, botón de encendido y listo. Bueno, no: un aparatoso freno de mano a base de pedal es la parte más mecánica y con regustillo obsoleto del proceso.

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Nov 192014
 

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¿Os sabéis el chiste ese en el que van un español, un alemán, un sueco y un fotógrafo y al final pringa el fotógrafo? En realidad ni existe, ni tiene gracia, ni es un chiste, pero resume bastante bien esa idea de que, pase lo que pase, al final el fotógrafo de turno –o el periodista, que también somos muy dados a pillar- acaba pagando la cuenta.

Todo esto viene a cuento del que ha sido el tema de la semana. ¿El culo de la Kardashian? No, el otro: el nuevo anuncio de la lotería de Navidad. Sí, ese que ha hecho que casi se te escapara la lagrimilla al verlo, por mucho que ahora te empeñes en negarlo y sacarle punta a la historia.

Y es que hay que reconocer que este año les ha quedado más bonito, entrañable y menos casposo que aquel último con bustamantes, caballés y raphaeles. Claro que tampoco es que eso sea mucho decir, porque unos orcos bailando el “Waka Waka” también habría sido más elegante.

El caso es que el bar de Antonio se ha convertido ya en el tema de conversación durante estos últimos días. Que si esto en España no pasaría ni en broma, que si los sobres son un homenaje al estilo Bárcenas, que si el mensaje de fondo –o compras lotería de Navidad o serás un pringado- tiene un puntillo mafioso, que si el problema es que nos parezca normal que un café con tan mala pinta cueste un euro… Opiniones y chistes para todos los gustos, y por supuesto unos cuantos memes de esos que seguramente ya te habrán llegado al móvil.

Pero más allá de estos detalles, hay un lado oscuro del anuncio de Navidad, y como en el chiste ese inventado, es el fotógrafo el que se ha quedado sin el décimo, sin el café y sin el brindis con cava. Y la historia la cuenta su protagonista, Jon Díez Domínguez, a través del blog que ha abierto para la ocasión.

Brevemente, y según relata él mismo, el pasado mes de julio fue el director de fotografía en el rodaje de la maqueta de este anuncio para RCR Films y la agencia Leo Burnett. Un trabajo que hizo sin cobrar y dando por hecho que ocurría lo habitual en estos casos: si el proyecto sale adelante, se contará con el mismo equipo; si no hay suerte, pues hasta la próxima, y unas cuantas horas invertidas para nada.

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Nov 172014
 

“¡Niñoo, coge la cámara y ponte a hacer fotos a ver si te sacan en el Petapixel ese!” Entre la historia de Hawkeye Huey -el niño de cuatro años que arrasa en Instagram con sus instantáneas- y Carlos Pérez Naval, el chaval de 9 años que ha ganado el premio Young Wildlife Photographer of the Year, seguro que en más de un hogar se habrán escuchado cosas similares para animar a la prole a dejar un rato la puñetera Play Station y ponerse con la cámara.

Y es que ante la evidencia de que estos retoños son capaces de hacer mejores fotos que nosotros, sólo queda recurrir al clásico recurso: volcar en los hijos las frustraciones y fracasos de los padres. Funciona así más o menos, ¿no? Eres un fotógrafo del montón -dicho desde el cariño y el respeto, ojo- pero seguro que tu chaval deja en evidencia a Salgado en cuanto le pases esa réflex que tienes olvidada por casa.

#HawkeyeHuey shooting with his Polaroid at #SalvationMountain!

Uma foto publicada por Aaron Huey (@argonautphoto) em

Así que obviando que un buen padre o madre lo que haría es alejar lo más posible a su hijo de un futuro incierto como fotógrafo, exhortándolo a estudiar para llegar a ser algo de provecho en la vida, te vienes arriba con tu plan “nuevas generaciones”. Si esos dos pueden seguro que tu churumbel  también. Y mucho mejor, porque le vas a enseñar a ser un street photographer junior, que eso todavía no está inventado.

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Nov 132014
 

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Uno de los mejores miradores de Barcelona: los búnkers del Carmel. Hasta allí nos subimos hace unos días -ojo que ahora mismo está en obras aunque nadie hace mucho caso a las señales y vallas- para disparar con la Fujifilm X100T. Todavía no hay forma de procesar sus RAW, así que habrá que conformarse con un JPEG un poco toqueteado de esta vista casi nocturna de la ciudad.

Nov 112014
 

Captura-de-pantalla-2014-11-10-a-la(s)-00.09.38Antes los malos al menos tenían la decencia de ser medianamente listos. O de, ya que normalmente son los que manejan la pasta, contratar a alguien con un par de dedos de frente. Cabronazos de esos de manual pero que, oye, al menos demostraban cierto ingenio y estilo mientras cometían sus fechorías.

Pero parece que esos tiempos pasaron y ahora hasta los villanos tiran de community manager de rebajas, de agencia de comunicación de saldo y, en general, de gente que no ha hecho la Master Class de Pelayo. Sólo así se explica la última campaña que ha lanzado el malvado Banco Central Europeo.

Y es que uno se lo imagina, no sé, destrozando economías de países, fustigando al sur con el látigo de la Merkel, pidiendo más recortes o sugiriendo que eso de que los trabajadores tengan que comer tres veces al día igual es vivir un poco por encima de sus posibilidades. Y todo mientras se encienden un puro con un billete de 500 euros, claro.

Todo eso sería lo normal, pero lo que es absolutamente intolerable es que lancen un nuevo billete de 10 euros y para celebrarlo organicen un concurso en redes sociales pidiendo que la gente se haga selfies con el nuevo billete para ganar un iPad. Parece un chiste pero va en serio. El Banco Central Europeo pidiéndonos un selfie.

Sí, eso mismo que has pensado tú -selfie el que tengo aquí colgado y tal…- es lo que se le ha ocurrido a muchos ciudadanos comunitarios que están hasta la troika del susodicho banco y sus políticas. A ver, tampoco todo el mundo, -siempre hay quien se apunta a todo- pero sí suficientes como para que la campaña les haya salido un poco torcida.

O como diría cualquier periodista español: “los selfies del Banco Central Europeo incendian las redes”. Algún día alguien tendrá que inventar las redes ignífugas con este ritmo de incendio diario que llevamos. Continue reading »

Nov 102014
 

elpais.750Ayer no sólo fue un mal día para Mariano Rajoy, también para el periodismo. Tampoco es que eso sea ninguna novedad porque cada domingo los suplementos de los diarios se encargan de recordarnos lo mal que anda la profesión. Pero el caso es que por aquello del hecho noticiable en Catalunya tocaba desayunar mirándose las portadas y las redes sociales con algo más de atención.

El País, ya habitual con su pala en los funerales del periodismo, amanecía con una bonita portada en la que más allá de calificar de “inútil” una votación -si a alguien le interesa mi opinión sobre el tema está por aquí- jugaba a eso de llevar el editorial a la noticia de portada. No todo iba a ser meterse con Podemos, claro. Esperamos impacientes el artículo de Vargas Llosa sobre la cuestión, por cierto.

Al otro lado de la frontera los chicos de El Punt – Avui no sólo defendían la consulta (el proceso de participación ciudadana, perdón) sino que facilitaban la tarea a sus lectores más despistados indicándoles qué es lo que había que votar. Si esto es periodismo de trinchera, que se note.

Y La Razón… Que no, que es broma. Hablamos de periodismo y hace tiempo que este panfleto de humor dirigido por Marhuenda juega en otra liga. Por cierto, nunca está de más recordar que este periódico pertenece al Grupo Planeta que durante unos años también estuvo en el accionariado del Avui y actualmente es propietario de La Sexta.

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Pero todo esto son detalles insignificantes ante la que, sin duda, es la imagen del día. La prueba definitiva -si es que hacía falta a estas alturas- de que el periodismo se va al carajo. Ni despidos, ni portadas de mierda, ni becarios, ni periodismo 2.0, ni bloggers malpagados… ni nada puede superar a esto: Pedro Jota y Enrique Dans hablando de periodismo. En serio. Momento de hacer las maletas.

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