Oct 222014
 

CamaraFuturoNikon

Llevamos tanto tiempo hablando de cómo serán las cámaras del futuro, que a menudo da la sensación de que estamos tomando el relevo de quienes en los años 50 pensaban que a estas alturas nuestros coches volarían. Hasta ahí no hemos llegado, pero pensándolo bien, nuestras cámaras ya hablan –las de los móviles, al menos-, saben dónde estamos y son capaces de reconocer nuestra cara. Y luego está el colmo de la modernidad, claro: quitar ese espejo que muchos ni siquiera sabían que existía.

El caso es que éste es un tema recurrente, abonado para muchas tonterías y alguna que otra cosa interesante. Un reciente estudio encargado por Nikon –y con aspecto de ser de esos que cuestan unos cuantos miles de euros y sirven en bandeja un post gratis a blogueros ávidos de contenidos y opinadores aburridos- parece pertenecer a esta segunda categoría.

Y es que más allá de centrarse en las cuestiones técnicas de estos futuros aparatitos, el discurso gira más en torno a la vertiente social de la imagen y su adaptación a lo que se supone que dentro de unos años querremos hacer con nuestras cámaras.

Así que nadie se emocione, que esto no va de sensores con 36 capas de colorcámaras plenópticas o de ese vídeo 4K que dejará a todos los fotógrafos en paro. Ni de espejos réflex, visores, obturadores electrónicos y todas esas cosas que nos preocupan mientras en la calle cada vez son menos los que usan una cámara y más los que recurren al smartphone de turno.

¿Una predicción gratuita e improvisada? Dentro de poco nos parecerá normal lo de usar el tablet como cámara –la escena todavía provoca ganas de abofetear un poco- y pensaremos que los que siguen usando el teléfono para eso son casi unos románticos. Al tiempo.

Pero, volviendo al mencionado estudio, la mayoría de las ideas expuestas no hacen sino desarrollar pistas que ya se vislumbran ahora con más o menos claridad. Más allá de la cámara conectada y la cámara social –dos conceptos de esos que quedan bien en la nota de prensa de turno pero que nadie acaba de entender-, se habla de algo así como una self-camera. Es decir, un dispositivo que grabe de forma continua y sencilla desde nuestro punto de vista.

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Oct 202014
 

flic

¿De verdad esto te parece un “momento Kodak”? Dicho de otro modo, ¿verdad que esta foto es una mierda? Si la respuesta es sí, bórrala. Parece mentira que seres tan espabilados como nosotros necesiten una aplicación que nos ayude a algo tan simple como eliminar todas esas imágenes que guardamos sin ningún motivo. Pero no nos engañemos, es así. Y bastaría un rápido repaso a la galería de fotos de nuestro móvil para confirmar que en realidad somos pequeños acumuladores de basura fotográfica.

Flic es el remedio para esta enfermedad postmoderna que te hace acumular 2.000 fotos en el iPhone. ¿Seguro que todas son buenas y merecen un espacio en estos pocos GB que te quedan de memoria? Básicamente eso es lo que te pregunta insistentemente este aplicación, que permite repasar de una vez todas las fotos que has hecho el último mes. Un toque a la izquierda y adiós a la foto. Uno a la derecha y se queda guardada.

Por lo visto algunos usuarios se han quejado de tener que esperar un mes entero para revisar y borrar sus fotos y en la última versión permite hacerlo cada 15 días. En cualquier caso, que no cunda el pánico si por error hemos borrado la foto de nuestra vídeo: se puede recuperar puesto que las instantáneas no se borran de verdad hasta el mes siguiente. Sí, un poco cobarde esta función.

Total, que estamos de acuerdo: no necesitas una aplicación para hacer un poco de limpieza en tu álbum. Pero dada la elevada inversión necesaria (0,99 euros) seguro que ahora te lo tomas más en serio.

Oct 152014
 

A-photo-year

Proyectos y retos fotográficos hay muchos, pero lo cierto es que pocos producen -así en frío- tanto respeto como el de Julio Lozano. Y es que con A photo year este aficionado a la fotografía se propuso publicar 10 fotos al día durante todo un año. Sí, nada más y nada menos que 3.650 fotos en un año. Y, como todos sabemos, para conseguir semejante número de imágenes y, sobre todo, atrevernos a enseñarlas públicamente hay que apretar el disparador muchas miles de veces más.

Eso es precisamente lo que ha hecho durante este último año Lozano, aprovechando cada viaje y cada rato libre para salir con la cámara. “Siempre voy con las cámaras encima”, nos explicaba el otro día coincidiendo justo con el último día del proyecto y señalando una mochila relativamente pequeña con varios cuerpos y ópticas dentro. Es lo que tienen las cámaras sin espejo, bromeaba este fiel usuario de Sony.

Con las 10 fotos publicadas el pasado día 6 completaba esta particular hazaña fotográfica. Un proyecto que, más allá del evidente reto personal que supone, también tiene una interesante vertiente solidaria. Y es que todo el dinero recaudado con las diferentes iniciativas surgidas alrededor de estas fotografías va destinado a EDUCO, una ONG centrada en la infancia y el acceso a la educación.

De momento  participar y colaborar es muy fácil. Y es que, por cada euro donado es posible descargar y utilizar cualquiera de las miles de fotos disponibles en esta inmensa galería. Fotos a cambio de una donación o, si se prefiere, una aportación y de regalo unas fotos. Como suele decirse, el orden de los factores da igual porque nos lleva al mismo lugar: fotografía y una buena causa unidos en este gran proyecto.

Oct 132014
 
Ebola

Fotos de Andrea Comas (izquierda) y Samuel Aranda. ¿Puestos a proteger a las víctimas pixelamos a todas? Debate abierto…

¿Había que publicar la foto de la enfermera contagiada de ébola en el hospital? ¿Había que hacerla y distribuirla? ¿Aporta algo a la información? ¿Por qué nos escandalizamos -quien se escandalice- con esta violación de la intimidad de las víctimas cuando son cercanas pero nos parece más normal cuando se trata de países lejanos y normalmente pobres?

Todas estas preguntas y seguramente muchas más se han estado repitiendo durante las últimas horas desde que el sábado por la noche se publicara la ya famosa foto de Teresa Romeros. Una instantánea “robada” desde el edificio de enfrente en plan paparazzi -mucho teleobjetivo y mucho ruido- y que ayer domingo ocupó las portadas de algunos medios. Andrea Comas fue la autora y la agencia Reuters se encargó de distribuirla.

Una foto, sin duda, polémica. Mientras en las redes sociales se desataba la típica histeria combinada con algún que otro comentario interesante y las clásicas lecciones en 140 caracteres de quienes siempre tienen una opinión precisa para todo -qué pereza los que nunca dudan, ¿no?- asistimos extasiados a fenómenos realmente sobrenaturales: Tele 5 negándose a publicar la foto por cuestiones éticas -Tele 5, en serio- y El País retirando la imagen y pidiendo disculpas por Twitter. Un precedente peligroso, sin duda, porque como El País tenga que pedir perdón por toda la mierda publicada en los últimos años va a necesitar contratar a más becarios. Lo de contratar es un decir, claro.

Pero más allá de estas curiosidades, la foto de marras también ha generado un debate interesante entre los profesionales, algunos escandalizados con la publicación de la foto y otros totalmente de acuerdo con la decisión de la agencia Reuters y de los medios que han optado por sacarla. ¿Por qué hay un doble rasero dependiendo de si las personas fotografiadas son cercanas o de países y catástrofes lejanas?, preguntan estos últimos poniendo como ejemplo las aclamadas fotos de Samuel Aranda sobre enfermos y centros de atención del ébola en Sierra Leona.

No es ni mucho menos un tema nuevo, pero merece la pena repasar los comentarios enfrentados de Pedro Armestre y Antonio Pampliega para hacerse una idea de lo complejo del asunto. Y para asumir que en este caso no vale recurrir a la opinión de gente de la que normalmente te fías para, ante la duda, inclinar tu balanza hacia uno u otro lado. Ni ellos se ponen de acuerdo.

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Oct 102014
 

Puestos a probar las virtudes fotográficas de los nuevos iPhone 6, mejor hacerlo por todo lo alto. Así que a bordo de un Nissan Leaf 100% eléctrico -toda una experiencia, ya os contaremos- nos largamos de Barcelona para recorrer algunos de nuestros rincones favoritos para sacar fotos. Una ruta fotográfica con el señor Álvaro Méndez al otro lado de las cámaras -esta vez nos fuimos con todo el arsenal- y que os contamos en este reportajillo.