Apr 272015
 

Ayer se celebró el Día Mundial de la Fotografía Estenopeica. Para celebrarlo hace unos días nos fuimos al rincón de Barcelona donde en 1839 se realizó la primera foto de la que se tiene constancia en España.

Con la ayuda de Jesús Joglar -auténtico experto en la materia- intentamos reproducir aquella imagen. Ahora, claro, con más edificios, coches y en nuestro caso con una cámara estenopeica en lugar del daguerrotipo que se usó originalmente.

Apr 242015
 

unnamedEl último domingo de abril se celebra, como cada año, el Día Mundial de la Fotografía Estenopeica o, dicho en plan más internacional, el Pinhole Day. ¿Qué es eso de una cámara estenopeica? Pues algo así como la cámara reducida a su mínima esencia, de tal forma que sólo necesitaremos un pequeño orificio (el estenopo) y material sensible para hacer fotos. Incluso con una caja de cerillas nos podemos apañar. Ni óptica ni nada así que de pantallas, megapíxeles y demás ni hablamos.

Hacer una es relativamente sencillo si estamos dispuestos a invertir una hora de nuestra vida en esta bonita tarea. Si no siempre podemos hacernos con alguna de las que hay en el mercado o en plan vago comprar -o fabricar- una tapa con estonopo para nuestra cámara digital. Es un poco trampa pero no se lo diremos a nadie.

Total, que una vez listo el material, el caso es celebrar este día tan curioso como correponde. En Barcelona y alrededores ya se han organizado un montón de actividades y en Madrid seguro que los amigos de Sales de Plata o NOPO saben si se organiza algo por allí. De todos modos en la página de Pinhole Day se pueden buscar los eventos en todas las ciudades del mundo.

¿Y si dejamos por un fin de semana la cámara en casa y probamos con este invento? Además, luego sólo tendremos que escanear las fotos para subirlas a Instagram. Porque eso sí que no lo perdonamos.

 

Apr 222015
 

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¿Cómo sería fotografiar con uno de los angulares más extremos del mundo desde un globo? Nosotros teníamos la misma duda así que hace unas semanas nos fuimos con el Canon 11-24 mm f4 de viaje por la Costa Brava con los amigos de Minube para descubrirlo.

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Tras el clásico madrugón que requiere casi siempre subirse a un globo, pudimos recorrer el Ampurdán gracias a Globus Empordà y verlo desde la singular perspectiva de un 11 milímetros para formato completo. Como suele decirse, las imágenes hablan por sí solas para hacerse una idea del potencial de este carísimo zoom -anda sobre los 3.500 euros- y de los bonitos paisajes de la zona.

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Apr 202015
 

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Hay un momento en el que los rumores que sobreviven años y años dejan de ser simplemente cansinos para convertirse en leyendas urbanas. Canon tiene su EOS 3D y Nikon la D400, ese supuesto relevo de la D300s que años después algunos siguen esperando.

En realidad parecía un tema bastante superado, pero la llegada de la nueva D7200 -que ya andamos probando- parece haber revivido un poco el asunto. Lejos de certificar que las diferentes D7000 ya ocupan ese puesto en el catálogo avanzado de las cámaras DX de Nikon, parece que la gente sigue con ganas de algo más.

Por lo menos eso es lo que decía hace unos días Thom Hogan, gurú nikonista que se apunta al bando de los que están convencidos  de que habrá una D400. Mientras arqueamos la ceja en señal de incredulidad y revisamos el calendario para comprobar que han pasado ya casi cinco años desde que salió a la venta la D300s -y esos son muchos años, amigos- hay que reconocer que motivos no faltan para encontrarle cierta lógica a esta apuesta.

Aunque por aquí estamos convencidos de que para Nikon el formato DX ya no tiene sentido más allá de estas D7000, por lo visto sí sigue habiendo un mercado que demanda algo más. Una cámara APS-C profesional, con cuerpo sellado, un enfoque muy potente, velocidad de disparo, visor con cobertura 100%… En la lista de deseos del bueno de Hogan se hablaba más concretamente de un sensor de no más de 18 megapíxeles, 10 fps y hasta 20 con obturador electrónico, pantalla móvil y táctil y vídeo 4K. Por soñar que no falte.

Todo eso está muy bien y también es cierto que la llegada de la Canon EOS 7D Mark II deja en cierto modo a Nikon en evidencia. Pero también es verdad que gran parte de esa lista de prestaciones ya están cubiertas por la D7200 y que desde hace años parece que la apuesta profesional de Nikon está volcada al 100% en el formato completo.

Teniendo en cuenta cómo está el mercado suena a locura por parte de Nikon dar la espalda a esos usuarios que siguen pidiendo una D400 y que cabe suponer estarían dispuestos a pagar por ella. Aunque esa es otra, claro. Que aquí todos somos muy de pedir prestaciones y modelos tal y cual pero luego los gráficos de venta certifican que lo de sacar la cartera no se nos da tan bien.

Porque en realidad todo acaba resumido en una cuestión de cifras. Una D400 o como sea que se llamara esa supuesta APS-C profesional sólo tiene sentido para Nikon en términos de rentabilidad. Así que la pregunta es si hay suficientes usuarios dispuestos a pagar un plus por tener todo eso a lo que la D7200 no llega o si es ya un segmento demasiado minoritario.

Suponiendo, claro, que haya alguien hay fuera que realmente necesitara una D400 y haya esperado 5 años en lugar de irse a la competencia. Posiblemente esa es la pregunta del millón. Y parece que en Nikon tienen la respuesta.

Apr 152015
 

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Desde hace ya tiempo son numerosas las pistas que sugieren que nos falta un hervor. O mejor dicho, que estamos rodeados por expertos en marketing convencidos de que, para vendernos lo que sea, solo tienen que tratarnos como si fuéramos un poco idiotas. Un papel que, eso sí, somos capaces de interpretar a la perfección.

Determinar cuál fue el pistoletazo de salida de esta absurda carrera es complicado. Tal vez hay que remontarse demasiado, y eso, la verdad, resulta un tanto deprimente porque significaría que no nos hemos vuelto así, sino que siempre lo hemos sido. Y que somos ya demasiado viejos, además.

Así que pasaremos por alto que en su momento ya nos la colaron con los megapíxeles, los zooms digitales y todos esos cuentos. Avancemos mejor hasta ese momento en que alguien decidió que era más interesante salir uno mismo en la foto que apuntar hacia el otro lado para ver que salía.

Los dichosos selfies son posiblemente la penúltima etapa de ese camino que nos lleva a todos a ser aspirantes a tronistas en Telecinco. Porque autorretratos siempre ha habido, cierto, pero es al llamarlos selfies cuando uno se percata de la tontería.

Pero como en toda penúltima cosa, lo mejor está siempre por llegar. Y cuando todavía no nos habíamos recuperado de eso de que ahora la gente ya no va a sacar unas fotos sino que es street photographer o que no tiene una sesión sino que está en un shooting, llegaron los palos para selfies.

Si hasta Obama se presta a posar con uno y Nikon ha sido la primera gran marca en bajarse los pantalones ante la moda –no habléis alto el resto de istas, que los vuestros estarán al caer-, tal vez sea que los tontos somos los que seguimos en nuestro rincón enfadados con ese mundo empeñado en sacarse fotos poniendo morritos mientras sujeta su móvil con un palo.

El móvil o el tablet, ojo, que ahora también existe un palo para el iPad y compañía. Y pensar que hubo un tiempo, hace no mucho, en que abogábamos por desterrar a Salou o a cualquier otro purgatorio a los que usaban el tablet para hacer fotos. Qué ingenuos éramos al no darnos cuenta de que siempre puede ser peor.

Y si puede ser peor, normalmente lo será. Porque no hay semana en la que la ocurrencia de algún genio no nos recuerde esa espiral en la que el sector fotográfico –por ceñirnos a un espacio conocido- anda sumido. ¿El último ejemplo? Sony ha enseñado al pulpo de un acuario a sacar fotos, según leíamos hace unos días.

El pulpo fotógrafo, señores. Rambo el Octographer –en serio- es capaz de accionar una Cyber-shot DSC-TX30 colocada dentro de su acuario en Auckland y sacar una foto al público que admira su proeza desde el otro lado del cristal. Y como la cámara en cuestión es maravillosa y automática, resulta que las fotos salen bien con solo pulsar el botón con uno de sus ocho tentáculos.

Todo por una buena causa -eso hay que reconocerlo-, porque lo recaudado con las fotos facturadas a 2 dólares el disparo –ni los pulpos pueden ya ganarse honradamente la vida con la fotografía- va destinado a programas de conservación del medioambiente.

Total, que si el pulpo aquel sabía adivinar los resultados de los partidos de fútbol, ¿cómo no va a saber este pequeño Cartier-Bresson á feira sacar una foto en condiciones? Mientras la gente ya se pregunta qué pasará con los derechos de autor de estas fotografías pulperas y si el asunto acabará en manos de abogados como los famosos selfies del mono aquel, lo que no acaba de quedar claro es el mensaje que Sony quiere transmitirnos.

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Apr 132015
 

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Los premios TIPA han decidido celebrar su 25 aniversario incluyendo en su escueta lista de ganadores una nueva categoría dedicada al que, sin duda, es el accesorio de moda en el mundo de la fotografía. Así, a los casi 40 premiados en esta edición 2015 la organización  ha decidido sumar un nuevo reconocimiento al mejor palo para selfies de este año tras comprobar que incluso Barack Obama es usuario de uno de ellos,

Pero a diferencia de lo ocurrido con el resto de premios, el galardón no ha sido para ninguna de las compañías dispuestas a pagar el impuesto revolucionario de estos veteranos premios, casi tan prestigiosos como respetados. Y es que, según ha podido saber este medio, en la votación celebrada por la organización, el ganador absoluto de esta nueva categoría fue “el que tengo aquí colgado”, reconocido como el mejor palo para selfies de 2015.

Aunque a priori cabría pensar que tan polémica decisión fue tomada -igual que el resto de premios- a última hora de la ceremonia que anualmente organizan los medios pertenecientes a TIPA, el hecho de que la citada reunión tuviera lugar en Dubai lleva a pensar que en realidad no se consumió alcohol.

En cualquier caso, fuentes cercanas a la organización que han preferido mantener el anonimato mientras superaban el ataque de risa al ver como algunos pardillos siguen picando -“esto no lo publiques”, matizaron- aseguraron que esta categoría ha seguido el protocolo habitual de los premios: analizar en profundidad las mejores opciones del mercado y comprobar qué firma está dispuesta a pagar por lucir el logo del premio o compensar el favor con alguna campaña publicitaria.

Todo iba sobre ruedas -indicaron- hasta descubrir que ningunos de los 3.652 fabricantes chinos de palos para selfies estaba dispuesto a soltar un yuan a cambio de un TIPA. De ahí que se optara por decidirlo mediante votación mientras se servían los postres. Fue en ese momento cuando se desató la tragedia: la ocurrencia de uno de los miembros de la asamblea que se levantó y gritó “palo para selfie el que tengo aquí colgado” mientras giraba su servilleta en modo boda acabó por ser la opción más votada.

Aunque desde TIPA han preferido mantener en secreto esta nueva categoría a la espera de que haya mejores postores, las mismas fuentes secretas apuntaron desde Dubai vía telegrama -la modernidad siempre ha distinguido a los medios que conforman esta organización- que confían en poder premiar el palo de selfies de Nikon en la próxima edición.

Apr 082015
 

Esta semana andamos de viaje por la Costa Brava con los amigos de Minube. Una ocasión estupenda para conocer nuevos lugares -aunque estén cerca de casa siempre se encuentran buenos rincones que no conocíamos- probar cámaras y objetivos y, sobre todo, disfrutar viajando en buena compañía.

De fotografía y viaje estuvimos hablando el pasado mes de febrero en la feria Fitur. Si te perdiste el taller o no te dio tiempo a coger apuntes para el examen final, ahora puedes volver a disfrutar de la apasionante charla en vídeo. La buena noticia, es que también están disponibles las de otros ponentes que también estuvieron por allí como Susana Girón, Rodrigo Rivas y Phil González.

Apr 062015
 

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¿Qué objetivo escogerías si tuvieras delante algunas de las mejores ópticas del catálogo de Nikon? Una pregunta que de entrada haría salivar a cualquier aficionado pero que, llegado el momento, supone un dilema casi existencial. ¿Focal fija o mejor un zoom para asegurar? ¿Angular o focales medias con las que poder resolver algún retrato? ¿Renunciamos al tele?

Ante este dilema se encontraron hace unos días cuatro fotógrafos a los que Nikon retó a improvisar un pequeño proyecto en Atenas con dos premisas: solo tenían dos días para ello y solo podían usar dos objetivos.

Más allá del elegante ejercicio de marketing echando mano del manido recurso de los embajadores de la marca (el evento estaba organizado por Nikon e iba dirigido a la prensa y los fotógrafos de toda Europa, no lo olvidemos), la verdad es que esa elección resultó de lo más interesante porque nos sitúa ante otra pregunta: ¿cada uno escoge la óptica según su estilo propio o el estilo de este breve trabajo vendrá determinado por el objetivo elegido?

Tal vez un pregunta sin respuesta, aunque para otra sí la tenemos: independientemente del objetivo elegido, todos ellos han sido capaces de hacer en apenas 48 horas mejores fotos de las que nosotros haríamos en un mes con un camión lleno de ópticas. Ojalá fuera falsa modestia.

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Apr 012015
 

IMG_6021Los consejeros son una de las grandes plagas de la humanidad. No solo los consejeros de bancos y empresas elegidos a dedo para trincar una buena pasta por señalar lo obvio, sino los aconsejadores profesionales. Esos a los que les pones un teclado delante y cuando te quieres dar cuenta y llamar a la policía –dónde está la ley mordaza cuando hace falta- ya te han clavado un artículo con diez consejos para mejorar tus fotografías.

Hasta hace poco lo de dar consejos que en realidad nadie ha pedido era una materia reservada a la carrera de cuñadísimo –por usar el tópico- y enterados en general. Pero desde hace unos años por lo visto se imparte en primero de Blogger como asignatura obligatoria.

De ahí que ahora mismo, con las vacaciones de Semana Santa a la vuelta de la esquina, posiblemente se estén publicando más tutoriales con diez consejos de estos que gente dispuesta a llevarse la cámara encima estos días. ¡No pasa nada! ¡También tenemos uno de fotografía móvil!, te gritan con entusiasmo desde la pantalla.

Librarse de esta plaga es prácticamente imposible, porque cuando se acercan vacaciones o puentes de guardar se reproducen cual tomates de invernadero: aparentes, abundantes pero sin gracia ni fundamento. Consejos para ser mejor fotógrafo. Todo lo que necesitas saber para mejorar tus fotos. Guía para hacer buenas fotos de vacaciones.

Lo gracioso del asunto es que, en realidad, la mayoría llevan años –décadas- repitiendo los mismos consejos que aburrirían a un koala con una lomo. Porque, no nos engañemos, de existir tales consejos para ser unos Leibovitz domingueros, tampoco es que sea algo que vaya actualizándose año tras año.

¿Y cómo sobrevivir a esta nueva enfermedad de nuestro tiempo? La norma básica es levantar la ceja, entrenar nuestra mirada escéptica y preguntarse en alto qué demonios me estás contando. No solo porque nadie haya pedido esos consejos, sino porque todo el mundo se los sabe de memoria, no aportan nada y sobre todo no te ayudarán a hacer mejores fotos.

Es verdad que siempre puede resultar interesante ver a un fotógrafo en acción, observar sus rutinas y tomar buena nota de la forma de trabajar. Pero en realidad lo más interesante sería descubrir cómo se consigue vivir de esto, suponiendo que a estas alturas alguien pueda conseguirlo. Pero de eso, claro, no se suele hablar. Sería un poco de risa dar lecciones de cómo cobrar por tus fotos mientras a ti te pagan una miseria por esos párrafos.

Casi tan de risa como esa práctica tan recurrente de muchos de estos consejeros de usar fotos que encuentran por ahí para ilustrar los artículos. Es decir, me estás dando consejos para convertirme en un Capa de andar por casa y para demostrar que a ti te han funcionado y arrasas en tus exposiciones, y resulta que tiras de fotos ajenas. Estupendo.

¿Podría ser peor? Claro. Los de los “diez consejos” son solo aprendices, porque los que se lo montan bien de verdad son los que organizan cursos de esos de pasar por caja para aprender a entrenar la mirada y petarlo en redes sociales. Después de todo -no nos engañemos- de eso se trata. Da igual que tus fotos sean buenas o malas si consigues muchos likes.

Así que, entre unos y otros, tenemos el patio con más consejos de los que nuestra paciencia y amor propio están dispuestos a tolerar. Que si aprende a sacar todo el partido a tu cámara, que si descubre los secretos de tu smartphone, que si aprende a manejar el palo de selfies como un auténtico campeón…

Y en realidad todo para nada. Porque, ahora ya en serio, ¿de verdad quieres sacar mejores fotos aprovechando estos días de vacaciones o en general? Pues mira más fotos. Muchas más. Todavía más. Y viaja más, aunque sea por el barrio. Y lee más. Y saca más fotos, claro. Eso es todo. Circulen.

Artículo publicado en Quesabesde

Mar 302015
 
Caitlin Dewey

La polémica foto. ©Caitlin Dewey

En realidad ya hace tiempo que sospechábamos que los niñatos de Silicon Valley tienen cierto problema con las mujeres. No porque seamos muy listos -que también- sino por lo que contaba aquella película sobre la vida y obra de Zuckerberg, el absurdo puritanismo Apple con el porno y, en general, la obsesión de Facecook e Instagram con los pezones.

Tras decenas de polémicas con fotos en las que aparecían madres amamantando a sus hijos o relacionadas con el cáncer de mama -en teoría Facebook e Instagram ya han cambiado su política al respecto y permiten este tipo de fotos- el último capítulo de esta truculenta historia lo han protagonizado Instagram -propiedad de Facebook- y Rupi Kaur, una usuaria cuya foto fue retirada con el consabido argumento de incumplir las nombras de publicación de esta red social.

¿Y qué es lo que había publicado esta artista? ¿Una foto desnuda de esas que hace pensar en el pecado a los puritanos que por lo visto pululan siempre por ahí a la búsqueda de fotos indecorosas? Pues no exactamente. Como se puede ver arriba, en la polémica foto aparece ella totalmente vestida pero con manchas de sangre menstrual. Sí, eso que tienen las mujeres cada 28 días y que por lo visto no sólo incomoda a dioses y beatos, sino también a las modernísimas redes sociales.

Tras retirar la imagen e informar a la usuaria, ella volvió a publicarla por si se trataba de un error. Al parecer no, porque Instagram volvió a eliminarla ante lo que la protagonista de la toma publicó una carta abierta que, como suele decirse, incendió lnternet y trascendió a los medios. Sólo entonces los chicos de Instagram decidieron rectificar, pedir disculpas (“un miembro de nuestro equipo ha retirado la foto por error y blablablá”) y recuperar la instantánea.

Según explicaba Kaur en esa carta abierta, la foto es parte de un ensayo que habla precisamente sobre los tabúes y estigmas en torno al cuerpo de la mujer. Así que vista la reacción de Instagram el experimento ha salido redonda. Más teniendo que, como recuerda esta artista, esta red fotográfica no tiene problemas a la hora de permitir fotos de contenido violento y sexual pero se la coge con papel de fumar -en realidad no usa estos términos, pero es la idea- con cuestiones como ésta.

Más allá de que la foto en realidad no incumple las normas de publicación de Instagram, es verdad que posiblemente incomode a alguien. Pero evidentemente ese es un argumento muy débil y, sobre todo, peligroso. Porque seguro que al Estado Islámico o al Opus Dei le ofenderán muchas cosas que al resto de los mortales con dos dedos de frente nos parecen normales y sanas, por usar un ejemplo un poco pasado de rosca. Dicho de otro modo, que a ti de ofenda es en el 99% de los casos tu problema.

Una foto publicada por Dan Bilzerian (@danbilzerian) el

Peor que esa moralina californiana es la doble moral que se estila por aquí. Y basta darse una vuelta por algunas de las cuentas más populares para descubrir que Instagram, efectivamente, no tiene problemas ni con las armas ni con las tetas. Siempre que no haya pezón, claro.

De hecho no parece que Dan Bilzerian -cuyo estilo fotográfico se mueve entre esas dos escuelas filosóficas- tenga demasiados problemas de censura. Y ojo, que nos parece estupendo. En realidad más lo del sexo que lo de las armas.

Pero incluso más lamentable que todo esto es pensar en la figura del chivato. Ese tipo -o tipa, que aquí no está de más matizar- que al ver la foto de Rupi Kaur le dio al botón de “denunciar contenido inapropiado”. Y luego siguió con su mierda de vida.

Mar 252015
 

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En un país como Francia, ¿qué empresa puede ser la mayor empleadora de modelos? Pese a que el primer impulso puede llevar a pensar en alguna firma de moda, la respuesta correcta es bastante más sorprendente: vente-privee, una web dedicada desde 2001 a las llamadas ventas flash en Internet y que aterrizó en España en 2006.

Y no solo modelos, porque con un plantel de 70 fotógrafos entre los colaboradores y los que trabajan de forma interna, cuesta imaginar alguna empresa que mueva semejantes cifras en torno a la fotografía. De ahí que no hayamos dudado en coger un avión y plantarnos en las oficinas de esta compañía en París para intentar descubrir cómo es un flujo de trabajo con 15.000 fotos diarias.

Pese a que en España no es el nombre más conocido dentro de este sector tan en alza de venta de stocks sobrantes –dicho así, de hecho, suena bastante menos glamuroso-, se trata de una de las marcas más potentes al otro lado de los Pirineos.

Su creador y máximo responsable, Jacques-Antoine Granjon, es allí una auténtica celebridad, y las pullas con Jeff Bezos –máximo responsable de Amazon- son todo un clásico. Sin ir más lejos, cuando Amazon anunció sus planes de envío mediante drones, Granjon respondió con un divertido spot sobre envío por teletransporte. La curiosa mascota de la compañía, por cierto, ayuda mucho a darle un toque informal al conjunto.

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La colección de arte que uno se encuentra nada más entrar en su sede –con un impresionante gorila hecho con perchas y firmado por David Mach- ya parece querer dejar claro que estamos ante una de esas compañías de éxito en las que da igual que se esté vendiendo moda o latas de conservas. La estética y la imagen son muy importantes. Y las fotos también, claro.

Ventas flash, producciones efímeras

“Cada producto tiene el tratamiento de una campaña de alta costura; es la marca de la casa”, nos explican los responsables de comunicación de la firma. Por eso cada venta implica una producción fotográfica mayor o menor dependiendo del volumen y del presupuesto.

Algunas veces se trata solo de las fotos de producto; en otras hay sesión en exteriores con modelos, y a veces incluso se crea un vídeo y una música para lanzar esa campaña de venta. Y algo que sorprende –al menos a los no habituales del sector- en estos tiempos en los queexternalizar es la palabra de moda: todo se hace en la propia casa.

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Mar 232015
 
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“Llevo dos horas viendo la misma puñetera ballena y ahora estoy hablando con mi madre enferma, cansinos” La ya famosa foto, por cierto, está sacada de la cuenta de Instagram de “esmith_images”

La gente es incapaz de disfrutar de su vida porque está demasiado pendiente del móvil y de las redes sociales, concluía el otro día uno de esos estudios posiblemente elaborados con el conocido sistema de “tengo la conclusión, dame algunos datos para que cuadre”. Aseguraba este informe sobre lo lerdos que nos estamos volviendo por culpa de los smartphones, el Facebook y todas esas cosas, que el 91% de los encuestados reconocía haberse perdido algún momento importante por estar pendiente de la pantalla de turno o de tuitear esa experiencia.

Mientras muchos mueven la cabeza en señal de conformidad con las conclusiones y quienes me conocen me apuntan con el dedo como claro ejemplo de los que se pasan el día colgado de alguna pantalla -señal de evidente infelicidad, según este estudio- puede que a alguien le haya venido a la cabeza esa conocida foto del chico mirando el móvil mientras una ballena pasa al lado de su barco.

En lugar de estar disfrutando ese momento irrepetible -parece ser la sentencia mayoritaria- seguro que está escribiendo alguna tontería en Twitter. Y es posible. Pero puede que el muchacho en cuestión llevara dos horas viendo cetáceos, que estuviera hasta el gorro de ver y fotografiar a esa ballena cansina y que estuviera escribiendo en el móvil un mensaje a su madre enferma o su mujer de parto. ¿Y qué demonios hace viendo ballenas en ese caso? Yo que sé, me lo acabo de inventar como vosotros lo otro.

Es verdad que mi opinión vale bien poco -menos de lo habitual, quiero decir- porque para los periodistas las redes sociales son también parte de nuestro trabajo. No para contar dónde estamos en cada segundo o si nos acabamos de hacer las cejas brasileñas pero sí como parte del flujo de información diario que nos llega y que lanzamos por ahí. ¿Cuela la excusa para justificar el vicio? Había que intentarlo.

El caso es que este tipo de estudios tremendistas siempre dan bastante risa. De entrada porque pueden ser respondidos con una frase casi tan cursi y simplona como su conclusión. Tomen nota: “si no compartes los momentos con tu gente, es como si no los hubieras vivido”. Y ahí es donde entran las fotos que hacemos y que se supone son parte de esa adicción que tenemos a documentar el momento en lugar de centrarnos en disfrutarlo con todos los sentidos.

¿Acaso eso es nuevo? Que se lo comenten a los fotógrafos que de viaje se levantan a horas intempestivas o caminan hasta lugares absurdos sólo para tener una mejor luz o encuadre. Todo ello por un paisaje que están viendo a través de la pantalla o el visor, por cierto. Y sí, posiblemente si la foto queda bien luego la subirán a sus redes sociales y puede que hasta disfruten mientras ven subir los “me gusta”. Pero, insisto ¿es eso algo nuevo?

De hecho, hace no mucho uno de los padres de Internet también daba la voz de alarma -nos pasamos el día entre histerias apocalípticas- para que imprimiésemos nuestras fotos. El resto se perderán y no quedará constancia de estas décadas, pronosticaba el bueno de Vint Cerf que por lo visto había tenido un mal día o había borrado una tarjeta de memoria por error.

Entonces qué tenemos que hacer para demostrar que somos felices y que nos encanta ese paseo en globo sobre el Cañón del Colorado, ¿fotografiarlo o disfrutarlo? Porque si sólo lo disfrutamos y no hay fotos impresas dice el señor Cerf que también es un error.

O, por ejemplo, durante el eclipse -entre nubes en Barcelona- del otro día seguramente la mayoría estábamos más pendientes de intentar sacar una maldita foto sin quedarnos ciegos que de vivir a tope ese momento de conjunción interplanetaria. ¿Nos estamos perdiendo lo mejor por hacer la foto, por compartirla en lugar sentarnos plácidamente con un vermut en la mano a ver cómo se oscurece en sol y que le den a la cámara? ¿Pero si nadie saca foto al eclipse, cómo sabremos dentro de unos años que ha ocurrido? Sigo sin tenerlo del todo claro, así que igual lo suyo era hacer fotos con el vermut ese en la mano.

Una foto publicada por Iker Morán (@photolari) el

Por cierto, la foto de la ballena la colgó originalmente Eric Smith en su cuenta de Instagram. Cabe suponer que él no se estaba perdiendo un momento tan importante como ese mientras observaba al tipo del móvil y le hacía una foto en lugar de estar mirando la ballena. ¿Verdad?

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Mar 202015
 

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Es uno de esos lugares de peregrinaje fotográfico para cualquier aficionado de la fotografía: las Bardenas Reales de Navarra. Una paisaje de sobra conocido pero que es visita obligada cámara en mano para, sin ir más lejos, retratar ese Castildetierra mil veces fotografiado con nuestro mejor blanco y negro en plan Ansel Adams. Cuidado, eso sí, porque por algún extraño motivo esta zona despertará nuestro más bajas pasiones hacia el HDR.

Hace unas semanas estuvimos por allí de excursión y aprovechamos para probar la Nikon D5500. Una pequeña réflex de prestaciones medias pero con un excelente sensor de imagen. Además, según pudimos comprobar, aunque esta cámara en teoría no está pensada para soportar el agua, aguantó sin problemas un buen chaparrón.

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Parque natural y zona de pruebas militares -muy normal, todo- la combinación de un paseo fotográfico por aquí, una excursión al cercano castillo de Olite y una visita gastronómica a Tutela (estamos en plena ribera Navarra) es uno de esos planazos a los que cuesta resistirse.

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Mar 182015
 

La gente en Internet no lee, mira las fotos. No es una apreciación del Capitán Obvio ni el típico comentario pedante para dejar claro que solo yo me leo las entrevistas de Jot Down hasta el final y dos veces mientras el resto veis “¿Quién quiere casarse con mi hijo?” en Cuatro.

Por lo visto es algo que se da por hecho entre los expertos en la cosa esa de las audiencias en la red: los SEO, los SEM y todas esas seudociencias que acabaron con los titulares que no consideren al lector un pobre incauto dispuesto a tragarse cualquier mierda si después “ocurrió algo increíble”.

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Las fotos ganadoras en las cuatro últimas ediciones de los premios World Press Photo. El cambio de las dos últimas ediciones respecto a las anteriores parece evidente. Fotografías de Samuel Aranda, Paul Hansen, John Stanmeyer y Mads Nissen.

 

En la ONU parecen compartir esta teoría y la manida idea de que una imagen vale más que mil palabras. O que mil noticias o mil informes sobre tal o cual guerra. Por eso han decidido colocar una exposición de fotografías en su sede central en Nueva York que recoge imágenes de miles de torturados y asesinados en Siria durante los últimos años.

Una colección de imágenes extremadamente duras y rodeadas de todo tipo de advertencias sobre su crudeza que, no obstante, están allí para que sean vistas por los trabajadores de este organismo internacional. El objetivo de esta descarnada exposición de 30 fotografías es claro: “Recordar a los trabajadores de la ONU que no pueden mirar hacia otro lado”, explican sus organizadores a The Guardian.

La historia de las imágenes daría para una película de espías si no fuera porque es la triste realidad. Un desertor sirio –ahora testigo protegido y conocido como Caesar- salió del país con decenas de miles de imágenes que recogen los crímenes del régimen. Desde 2011 hasta 2013 su trabajo fue uno de los más horribles que cabe imaginar: fotografiar los cadáveres en las prisiones sirias.

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Mar 162015
 

CampañaNikon

Con la fotografía pasa algo bastante curioso: visto desde fuera es bastante cool pero en realidad por dentro es uno de los sectores más casposos de la industria tecnológica y de la imagen. Todo ese aparente glamour que se desborda en una sesión de moda o cuando alguien te explica sus trucos para ser un street photographer del copón, en realidad poco tienen que ver con el olor a rancio que desprende al acercarse al día a día de este mundillo.

Ojo que en esta obviedad también hay algo de autocrítica a los medios y a los que vamos de guays y luego nos pasamos el día hablando de megapíxeles o bayonetas, cuando lo que la chavalada quiere es una cámara bonita al cuello y subir sus fotos a Instagram para tener muchos likes. Es que somos clásicos y de la vieja escuela, nos tratamos de convencer a nosotros mismos antes el espejo. Claro.

La buena noticia es que comparados con la mayoría de compañías que pululan por aquí somos el no va más de la modernidad. Nada como las arrugas ajenas para que nos veamos un poco más jóvenes y ágiles. Y tal vez por esa imagen eminentemente casposa de la compañías -por mucho embajador, community manager y demás que le pongan al asunto- sorprende cuando en otros países se desmarcan con publicidad que aquí resultan impensables aplicadas en este segmento.

Nikon lanzó a principios de año una campaña en el Reino Unido que si allí ha creado algo de polémica cabe suponer lo que habría pasado aquí con las fuerzas vivas de turno, siempre pendientes por si alguien se aleja demasiado del altar.

Kordale y Kaleb son una pareja gay con tres niñas adoptadas. ¡Y todos negros, además! Mientras los defensores de la familia tradicional y la cosa racial se limpian la espuma de la boca, continuamos: a finales de 2014 una fotografía de los dos peinando a sus hijas por la mañana arrasó en Instagram.

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Mar 132015
 

Flyer-PicSharing-06Agendas preparadas los que anden por Barcelona que vuelve la gente de PicSharing. La sexta edición de este original encuentro se celebrará el próximo 27 de marzo en el bar Tarambana (Comte Borrell, 148) y, como siempre, la idea es hablar de fotografía y compartir copias impresas.

Da igual si son fotos hechas para la ocasión, alguna que hemos rescatado del baúl de los recuerdos o nuestra mejor foto numerada y firmada. Hace ya tiempo estuvimos en plan reporteros en una edición y la verdad es que merece la pena pasarse un rato por allí.

La dinámica es muy sencilla:  por cada imagen que uno lleva puede escoger escoger otra de las que estén expuestas en el tablero principal. Como máximo, eso sí, cinco fotos por persona, que tampoco se trata de salir de allí con una exposición entera.

En esta edición al programa se suman los fotógrafos Oscar Dhooge y Sandro Gordo que presentarán su proyecto fotodocumental “Raramente únicas

Así que tomad nota: viernes 27 nos vemos por allí intercambiando fotos.

Mar 112015
 

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Que Apple no vaya al Mobile World Congress -ni a ninguna feria- no significa que no pueda marcar paquete aprovechado la ocasión. Así que mientras Samsung presentaba su nuevo iPhone (como bien explicaban en El Mundo Today) Apple desplegaba una pequeña lona en Barcelona para demostrar lo que se puede hacer con su smartphone.

“Fotografiado con un iPhone 6″, pone en el cartel por si nos está leyendo algún votante de Ciudadanos o UPyD con problemas para descifrar el catalán usado por Apple en la pancarta que cubre toda una fachada de Rambla Catalunya. ¿Se puede hacer eso con 8 megapíxeles?, es la primera pregunta que cualquier friki del tema se hará al pasar por allí. Pues parece que sí.

Es todo caso, más allá de ese punto de chulería que siempre está bien, la idea parece clara: recordar a todo el mundo que mientras otros teléfonos presumen de más resolución o prestaciones, la cámara del iPhone 6 es tan sencilla como buena. Así de simple. Y de paso -ese es el mensaje oficial-  anunciar el lanzamiento de World Gallery, una galería que recoge algunas de las mejores fotos hechas con el iPhone 6.

Una iniciativa que viene a recordar dos cosas, por si a estas alturas no estaban ya suficientemente claras: que la firma se toma muy en serio lo de la fotografía; y que las fotos malas que haces no son culpa ni de la cámara ni del teléfono que usas.

Pero más allá del anuncio, esta lona tamaño foto de carnet en Bilbao suena a demostración de fuerza y a sonoro zasca a los que insistimos en que hay cosas para las que la cámara de un teléfono, por muy buena que sea, todavía no sirve. Por ejemplo para imprimir fotos a gran tamaño. Suponiendo que alguien imprima las fotos, claro. Pero vaya, que ahí está la demostración: 8 megapíxeles estirados para conseguir una copia de más de 10 metros de lado.

Aunque la primera reacción es pensar que van de farol, pensándolo bien no tienen ninguna necesidad de mentir. También es verdad que un cartel de estas dimensiones está pensado para verse a mucha distancia y que si nos acercamos veríamos píxeles del tamaño de un puño.

Pero con todas, visto desde donde hay que verlo, la foto aguanta el tipo perfectamente. Con 8 megapíxeles y-no lo olvidemos- un sensor diminuto, porque a esta alturas ya sabemos que no es lo mismo esa resolución en un móvil que en una cámara con un captor mucho mayor.

Así que mientras rebusco en los cajones la Hassel y la Leica para tirarlas por la ventana, ahora sólo falta esperar el siguiente paso: Samsung hará un cartel el doble de grande para demostrar que el iPhone tiene 8 megapíxeles pero ellos 16. Al tiempo.

Mar 092015
 

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Hace tanto tiempo que en el sector de la fotografía impera el espíritu de la orquesta del Titanic. Era un buen título, pero resulta que ya lo había usado. El caso es que cada vez que un nuevo gráfico de mercado viene a confirmar la catástrofe, la única reacción posible es levantar la copa, brindar y seguir tocando.

El mercado se hunde, repiten desde hace años fabricantes y marcas. El mercado está cambiando, corrigen los más optimistas haciendo bueno aquello de que en cada crisis hay una oportunidad y en cada gurú una bofetada no dada a tiempo. Da igual la lectura que se haga porque los datos están ahí, por mucho que nuestros improvisados estudios a pie de calle nos revelen que la gente no sólo sigue haciendo fotos, sino que todavía usa cámaras.

Las cifras no opinan lo mismo y como recogían hace unos días en LensVid los números no es que estén en rojo, es que no están. Un caída del 31% en la cantidad de cámaras exportadas o un 24% de bajada en la producción de réflex no dejan mucho margen a las interpretaciones, por mucho que alguno estará mirando con media sonrisa eso de que la producción de cámaras sin espejo no ha caído. Y por si queda alguna duda: la evolución de esta industria desde 2010 arroja un descenso del 75%.

Así que mientras las ferias tradicionales de fotografía del país desaparecen definitivamente -este año tocaba Sonimagfoto, por si alguien no se había dado cuenta- y los distribuidores buscan como locos nuevos productos y accesorios que importar -cuanto más lejos de las cámaras mejor- las compañías andan en pleno ataque bipolar, entre el “no pasa nada” y “sálvese quien pueda”.

Y es que a estas alturas el problema no es que se cumplan los pronósticos o la cruel lógica del mercado y tal o cual marca desaparezca. Seguro que eso lo podemos superar y aprendemos a vivir sin un logo que en breve será pasto de camisetas vintage. Además hace años que hay quinielas al respecto, aunque por suerte ahí siguen todas mas o menos vivas.

El problema es que por el camino y en ese proceso de soltar lastre, se están quedando algunos de los mejores profesionales de este sector. Y, en serio, no abundan demasiado. Porque en un arrebato Merkeliano la reacción de las compañías cuando las ventas caen y todo se tambalea no es hacer más esfuerzos en esa dirección, sino recortar más y cargarse a las personas que hacían que al menos se siguiera vendiendo y comunicando en condiciones.

No hace falta decir nombre ni marcas, porque ha pasado en casi todas y esta última lista de bajas posiblemente tampoco será la última. ¿Y quién demonios va a hacer ahora tu trabajo?, les preguntas. No hay respuesta. O sí, aunque no se dice: “posiblemente nadie”

Siguiendo con la metáfora marinera, esa teoría tan de empresariado español de que una persona pueda hacer el mismo trabajo que tres y por el mismo sueldo recuerda al chiste aquel de la barca llena de jefes (y asesores, y gurús, y community managers…) y un sólo remero. Al final, claro, el barco se hunde. Por mucho que la música siga sonando.

Mar 062015
 

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Guste o no, hace ya tiempo que fotografía y teléfonos van de la mano. No sólo como negocio, sino también desde un punto de vista tecnológico, de usos e incluso de calidad de imagen. Porque sí, ahí fuera hay ya unos cuantos trastos que pueden hacer fotos muy decentes.

Así que en una cita como el Mobile World Congress que durante toda esta semana se ha celebrado en Barcelona es imposible no acabar hablando de fotografía. O, mejor dicho, de las cámaras que incorporan los últimos smartphones desvelados. ¿Lo más interesante? El nuevo Samsung Galaxy S6 que, en sus dos versiones, cuenta con una cámara de 16 megapíxeles cuyos primeros resultados nos han sorprendido gratamente.

Aunque, claro, si hablamos de móviles y de fotografía, el protagonista es un viejo conocido: el Panasonic CM1 que prepara ya su aterrizaje en España. Habrá que ir ahorrando, porque va a costar 900 euros. ¿Caro? No todo el mundo está de acuerdo aunque lo cierto es que es uno de esos productos más pensados para sentar escuela que para arrasar en los escaparates.

Veremos lo que ocurre, pero mientras esperamos lo mejor será darse una vuelta por esta edición del MWC para descubrir los aparatejos más interesantes desde el punto de vista de la fotografía. Y si, además, el recorrido lo hacemos estrenando la divertida y surrealista Polaroid Socialmatic, pues mucho más divertido.

Mar 042015
 

“Las dos llamas corriendo por la calle y lo del vestido ese de colores raros. Lo mezclas y preparas un artículo para dentro de 10 minutos. Y que ponga ‘A fondo’ en el titular”, bramaban posiblemente el pasado viernes editores y emprendedores a su ejército de blogueros becarios. Había nuevo viral en el barrio y todos querían apuntarse.

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¿De qué color ves el puñetero vestido? (Foto de de “swiked” enTumblr)

“Ya estáis pensando en un móvil que haga que las fotos de los vestidos salgan con colores irreales”, seguro que andaban gritando en las oficinas de Samsung a esa misma hora. “Si lo petamos con el selfie de los Oscar el año pasado, ahora tenemos que liderar el movimiento dressfie”, les acababa de sugerir un vendehúmos experto en redes sociales y con contrato a tiempo parcial. “¡Posfotografía! ¡Posfotografía!”, repetía Fontcuberta mientras sus caracoles se iban zampando las fotos de la próxima exposición.

Reconozco que, al ver la famosa foto del vestido por primera vez, entendí qué era eso de la posfotografía: carecer del criterio suficiente para, en lugar de borrar una foto terrible, compartirla con la humanidad.

Por si alguien anda despistado, vive en otro planeta o simplemente tiene una vida lo suficientemente interesante como para no estar pendiente de estas tonterías, resulta que la semana pasada una chica sacó una foto -bastante chusca, por cierto- con su móvil a un vestido, y en su entorno más cercano se generó un debate sobre el color real de la prenda.

Algunos de sus amigos lo veían blanco y dorado. Otros, azul y negro. Así que la autora decidió subirla a su Tumblr, y en lugar de ocurrir lo lógico –ignorarlo, bostezar, mandar a la preguntona a paseo-, se acabó generando uno de los debates más largos, virales y absurdos de la historia de Internet.

En cuestión de horas, medio mundo andaba discutiendo sobre el dichoso vestido y buscando explicaciones a ese curioso efecto cromático. Y los que no lo hacían estaban ocupados pensando insultos y chistes ingeniosos para informar al planeta sobre su desprecio por el tema.

Así que mientras los expertos en fenómenos virales analizaban la última bobada de la red y los medios –todos, no solo los que viven a golpe de gatitos y virales- hacían malabarismos para apuntarse al tema de cualquier forma, miles de fotógrafos ponían su mejor media sonrisa y asentían con la cabeza mientras repetían: “Es el balance de blanco, idiotas.”

Se rumorea que incluso los expertos en gestión de color –gente de cuyas explicaciones normalmente es mejor huir- tuvieron su momento de gloria gracias al ya famoso vestido y pudieron explayarse sobre calibraciones, espacios de color y todas esas cosas tan aburridas.

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Mar 022015
 

Fuji Lista

Lo más divertido de andar revoloteando por dos sectores -tecnología y gastronomía- es descubrir que los mismos vicios se repiten en ambos lados. Los temas de debate varían ligeramente, pero en general las tonterías, las puñaladas, los bandos, los amiguísimos y los buenos y malos profesionales repiten tics independientemente de si estamos hablando de una cámara o de un plato de callos esferificados.

¿Egos? Póngame dos raciones. Si en el mundillo de los trastos la humildad no es el don más abundante, digamos que entre fogones la cosa es bastante peor. Y es que si el ego de los fotógrafos te parece insoportable, eso es porque no te has topado con algunos cocineros y críticos. Igual es que también son fotógrafos en su tiempo libre.

El caso es que una de esas estupideces que se repite en los dos sectores es la creencia de algunos iluminados es que sólo se puede escribir de aquello sobre lo que se sabe y domina. Una reflexión que no sólo está totalmente alejada del periodismo sino que abre la puerta a una absurda ecuación: si para escribir de algo tienes que ser experto en el tema, significa que si eres un sabelotodo sobre el asunto seguramente sabrás contarlo a la perfección.

De ahí que algunos consideren que no se puede escribir de tecnología sin ser ingenieros, de fotografía sin ser fotógrafo o de cocina sin tener un master en fogones. No nos confundamos: evidentemente los conocimientos son básicos para ese ejercicio tan sano y que tan poco se practica que se llama contextualizar. Que algo sea nuevo lo puede escribir hasta un koala entrenado. Tu trabajo es explicar respecto a qué es nuevo y qué es lo que aporta.

Pero más allá de esos conocimientos que siempre son bienvenidos y de agradecer -cuando más comes, más lees, más bebes, más escuchas… mejor contarás lo que tengas que contar- hay un secreto que por lo visto muchos bloggers, gurús, expertos y autoproclamados periodistas parecen desconocer: las fuentes.

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Feb 272015
 

Leica-M-P-Correspondent

A Leica tu opinión y la mía le interesa bastante poco. Básicamente porque ni tenemos 30.000 euros ni, de tenerlos, posiblemente nos los gastaríamos en una de sus cámaras de edición limitada. Así que nuestros chistes, el cachondeo generalizado y la indignación de los cansinos de siempre Leica se las pasa por el obturador de cortinillas. Incluso si le echamos imaginación al asunto podemos imaginar al carismático Doctor Kaufmann reunido con la junta directiva de la compañía quemando billetes de 500 euros y descojonándose de todos nosotros.

Y es que la Leica M-P Correspondent se va a vender como churros. No sólo porque sea bonita -la cabrona- o porque sólo haya 125 unidades, sino porque cuando Leica saca este tipo de inventos es porque sabe que están vendidos de serie. Menos rollos que no hace falta ser natural de Wetzlar ni saberse de memoria el número de lentes asféricas de sus ópticas para entenderlo.

Leica fue una marca de fotografía, pero ahora es una marca de lujo. Punto. No hay más que hablar. A partir de aquí, cualquier valoración que podamos hacer desde una perspectiva fotográfica, histórica, friki o romántica puede ser curiosa, entretenida o un auténtico rollo -normalmente la C- pero posiblemente tenga poco que ver con la realidad actual de la firma.

Así que lo mismo que no les tembló el pulso para sacar una Leica con dibujos de Playboy o de Hello Kitty, ahora le han dado a Lenny Kravitz una Leica M-P, una navaja y el resultado es esto. Será cretino, gritamos mientras los expertos en guitarras nos explican que esto de las “relic” -piezas envejecidas-no es nada nuevo.

¿Una chulada más de la marca que ha sacado una cámara digital en blanco y negro y una sin pantalla que cuesta una fortuna? ¿Una metáfora sobre esta sociedad incapaz de esperar a que la cámara envejezca de forma natural y blablablá? ¿Un método para salir en los titulares a los Ryanair? Posiblemente no haga falta hilar tan fino: una edición limitada más.

Además, si vosotros os pasáis todo el día poniéndole filtros vintage a vuestras fotos para que parezcan viejunas, ¿por qué Leica no va a hacer lo mismo con sus cámaras? Por cierto, por si no había quedado claro: a mi me encanta.

Feb 252015
 

Los mejores trabajos de fotoperiodismo del último año y la inevitable polémica sobre la edición y manipulación de las imágenes. Ese es el menú que cada año llega con la publicación de lalista de ganadores del World Press Photo, uno de los certámenes más reconocidos y prestigiosos dentro de esta especialidad.

La buena noticia es que este debate en torno a los límites de la edición ha desplazado a un segundo plano aquel otro tan cansino sobre la legitimidad moral de la fotografía de guerra o las instantáneas más crudas. La mala noticia es que hemos llegado a un punto en que parece preocuparnos más si al autor se le ha ido la mano con el Lightroom que la historia que cuenta esa fotografía.

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Messi comprobando si el trofeo ha sido editado con Photoshop. Foto de Bao Tailiang ganadora del primer puesto en la categoría de deporte.

No es nada nuevo, pero este año los organizadores del World Press Photo han dado la voz de alarma: un 20% de las fotos que aspiraban a llevarse algún premio fueron descalificadas por este asunto. En algunos casos –explicaba el máximo responsable de la fundación que organiza los premios-, por eliminar elementos de la escena. En otros, por exceso de retoque hasta el punto de alterar el contexto original.

Las normas son claras, repiten desde hace años. Pero lo cierto es que no por repetir lo mismo muchas veces se consigue que la idea cale o que el concepto sea más claro. Y es que eso de “las normas y usos habituales de la profesión” que se suele citar para delimitar los límites del retoque es algo suficientemente indefinido como para que cada año toque hablar de lo mismo.

Es verdad que algo ha cambiado en las últimas ediciones. Ahora hablamos de descalificaciones de candidatos, pero hace no mucho los problemas con fotos que figuraban entre los premiados eran parte del ritual de cada año cuando se anunciaban los ganadores. Algo que nos lleva a preguntarnos si desde World Press Photo no se habrán endurecido las normas y los criterios para evitar este tipo de polémicas. Ante la duda, fuera.

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Feb 232015
 

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Los periodistas dinosaurios -como dicen los guruses- somos más de barra de bar que de nota de prensa. Los datos de mercado o el último estudio encargado por la empresa de turno (los estudios siempre dicen lo que quiere oír quien lo paga) pueden decir misa, pero si en la calle no se ve reflejado, yo no me lo creo. Es lo que tiene el ateísmo practicante.

Vaya, que por mucho que GFK -la empresa que mide el mercado fotográfico y que se solía usar de referencia- me jurase que las Canon M y las Nikon 1 arrasan, teniendo en cuenta que las que he visto por la calle en estos últimos años se cuentan con los dedos de las manos algo chirriaría. Y cosas de esas ocurren.

Esta batallita es la excusa perfecta para improvisar un estudio de calle a partir de una foto tomada hace unos días en Praga. Pero no en cualquier lugar, sino frente al reloj astronómico de la capital checa justo cuando daban las 6 de la tarde, la muerte tocaba la campana y todos los guiris estábamos allí mirando hacia arriba. Si en Barcelona el mercado de la Boquería o la Sagrada Familia son mis particulares termómetros para ver que cámaras o trastos usa la gente, este era el lugar idóneo para tomar el pulso al mercado europeo.

¿Y cómo pinta la situación vista desde el este? Pues no tan mal como cabría imaginar, la verdad. Sí, hay muchos móviles e incluso algún tablet por allí al fondo. Pero en un rápido vistazo salta a la vista que hay unas cuantas cámaras réflex, alguna compacta y, lo que es más importante, ningún palo de selfies. Igual después de todo todavía hay esperanza para la raza fotográfica.

Feb 202015
 

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Ahora es cuando van y sacan la E-6, bromea alguien (recurso fácil para negar la propia autoría) en voz suficientemente alta como para que el chiste se escuche. El hecho de que en Olympus secunden la broma y que buena parte de quienes lean esto no sepan ni por dónde van los tiros es posiblemente el mejor síntoma de que la firma ha sabido reinventarse una vez más.

No hubo (ni habrá) E-6, claro. Ni sorpresas, porque a Praga volamos con el guion ya sabido: jugar con la nueva OM-D E-M5 Mark II que ya habíamos probado días antes de su presentación. Y nada como volar con los deberes hechos para poder disfrutar de este tipo de presentaciones, volver a probar alguna función en un entorno diferente y ampliar nuestra galería de muestras. No es que eso haga mejor o peor a un modelo, pero un contexto más exótico siempre ayuda a recordar que las cámaras sirven para hacer fotos, no para hablar de ellas.

Pero lejos de los tópicos de la capital checa (las vistas sobre Praga desde el castillo, el puente Carlos siempre abarrotado de turistas…), esta vez en Olympus han optado por algo más cinematográfico. Y teniendo en cuenta que parte del discurso de la renovada E-M5 va de eso, parece lógica la elección de una antigua planta de depuración de agua (Stara Cistirna, rebautizada para la ocasión como Olympus Action Factory) que ha acogido en los últimos años el rodaje de algunas superproducciones.

No llegamos a Tom Cruise corriendo por esos túneles ni esto es una fiesta gore en plan “Blade II” para sacrificar a quienes osen defender el formato completo o los espejos en territorio enemigo. Pero el pequeño corto grabado por una agencia especializada en este tipo de rodajes exprés con la ayuda de la E-M5 Mark II y de todos nosotros ejerciendo de operadores de cámara nos recuerda lo que ya habíamos comprobado días antes buscando las alturas de Barcelona: el estabilizador de esta Micro Cuatro Tercios tiene un rendimiento espectacular.

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Feb 182015
 

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Las fotos las hacen los fotógrafos, no las cámaras. Una obviedad que nunca está de más recordar antes de analizar la lista de ganadores de la última edición de los premios World Press Photo precisamente desde esta perspectiva: la de las cámaras que han empleado.

Un ejercicio que ya pusimos en práctica el año pasado y que, más allá de la curiosidad, puede servir para hacer una radiografía rápida del estado del mercado en el ámbito del fotoperiodismo. Extrapolar los datos a partir de las 45 fotos ganadoras no será ni muy justo ni muy preciso, pero puesto que estamos hablando de algunos de los mejores autores y de las fotos del año, el interés es más que evidente.

Aunque no hay muchas sorpresas respecto al año pasado y los gráficos explican de forma bastante clara cómo está el panorama,  en Quesabesde hemos repasado algunos de los datos más destacables. Aquí va un resumen esquemático de la situación:

· La Canon EOS 5D Mark III es la cámara más usada y, de hecho, la empleada por el máximo ganador de esta edición. El año pasado fue la EOS 1D X.

· El dominio de Canon es bastante abrumador. De los 38 trabajos premiados de los que hay datos, 23 fueron realizados con cámaras de esta firma. Nikon se conforma con 7 premios, un dato que no cuadra con esa imagen de reparto al 50% que tradicional se tiene del segmento del fotoperiodismo profesional.

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· Las cámaras sin espejo siguen sin despegar en este terreno. Su presencia es casi anecdótica en comparación con las réflex. Eso sí, Olympus puede estar contenta porque los dos únicos modelos de este tipo son suyos: una E-M1 y una E-M5. Ni rastro de Sony y Fujfilm entre los premiados.

· El iPhone se cuela también entre los ganadores. Si hace poco hablábamos de su imparable crecimiento en Flickr y como cámara de diario para muchos aficionados y profesionales, parece que esa tendencia también tiene su reflejo aquí.

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Feb 162015
 

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Posiblemente al bueno de Grey no le quede mucho tiempo libre para la fotografía entre polvazos, lujos desmedidos y algún que otro latigazo bien dado en las nalgas de la tipa de turno. Pero de ser así, no hace falta ni haberse leído los libros -sólo el primero y en diagonal por curiosidad científica- ni mucho menos malgastar un par de horas en el cine para saber que este machote seguramente tendría un par de Hasselblad Lunar en la mesilla de su mazmorra. ¿Por qué Grey? Ni puta idea, pero eran las más caras y horteras.

Aunque a priori pueda parecer que ligar el tema fotográfico y este fenómeno erótico-literario-uterino está un poco cogido por los pelos -nótese el rollito dominante de los términos-, si hay quienes se animan a hacer un Pan de Grey, aquí no queremos ser menos.

Y es que si lo pensamos bien, la relación que muchos usuarios mantienen con la marca que firma su cámara guarda ciertas similitudes con la compleja trama que se propone en esta historia entre el señor Grey y la otra pavisosa de cuyo nombre no me acuerdo y no pienso molestarme en buscar.

Una relación que se podría resumir -por explicarlo en términos científicos- como un cansino juego de “zasca-zasca-sí-sí-más-te odio-vete-no, quédate-más-zasca-zasca”. A la bipolar jovenzuela ahora le parece fatal que el otro le ponga mirando a Rochester -otro guiño fotográfico-, pero ahora le encanta todo y está loca por sus músculos. Exacto, los fanboys de la marca parecen encantados de jugar a lo mismo.

Canon, Nikon, Sony, Olympus… Todos son unos cerdos que sólo os quieren por vuestro dinero. Da igual que practiques con devoción el “ismo” que toque, que participes en quedadas y grupos de usuarios, que jures odio eterno a los lerdos de la competencia o que ahorres durante diez años para comprarte esa cámara. Porque luego la marca de tus amores te responderá con espejos que se caen, baterías que fallan, renovaciones cada dos meses para que tu cámara ya no valga un duro en el mercado de segundo mano, reflejos cachondos -nunca mejor dicho- y un servicio técnico tan patán que hace que los latigazos de Grey parezcan masajes cariñosos.

Pero el amor es así, amigas. Si duele es que es de verdad y todas esas mierdas que aprendimos con la SuperPop. Y ojo con criticar. Si con el cabrón de Grey sólo se puede meter la prota de esta trepidante historia tan cerca de la literatura como El País del periodismo, con nuestra marca favorita pasa lo mismo. Pobre del que ose rajar desde fuera del tamaño del sensor, la patata de enfoque, o el precio desorbitado de esa cámara con la que compartimos lecho.

Lo hacen porque no entienden nada, repiten en sus particulares orgías fotográficas. Lo hacen porque les paga la competencia, porque aman a otros, porque no ven en esa cámara todo el amor que tú percibes al posar las manos sobre su empuñadura, al sentir el espejo golpeando arriba y abajo -o la falta de espejo, que nadie se altere- al pegar el ojo a ese inmenso visor…

Excitante, ¿verdad? A ver si resulta que la literatura erótico-cacharril también tiene su mercado y estamos aquí perdiendo el tiempo con blogs, chistes y reflexiones presuntamente chistosas. “50 cámaras de Grey”, id haciendo hueco en las estanterías.

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Feb 132015
 

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Si echáramos mano de la hemeroteca, no sería complicado encontrar una pregunta similar pero cambiando la cifra de la resolución. ¿Para qué 12 megapíxeles?, nos preguntábamos cuando lo habitual eran 6 millones. ¿Para qué 24, si con 12 ya nos sobra?, gritábamos después. Y así hasta hoy, que toca echarnos las manos a la cabeza con ese medio centenar de megapíxeles que estrenaban a finales de la semana pasada las nuevas Canon EOS 5DS y EOS 5DS R.

De hecho, cuando en 2007 Canon ya experimentaba con un sensor APS-C de esta resolución para fines industriales, nosotros ya jugábamos a la futurología para adivinar cuánto tardaría algo así en llegar al mercado. La respuesta eran ocho años; ahora lo sabemos. ¿Habrá que esperar otro tanto para ver un captor de 100 megapíxeles en una cámara de 35 milímetros? Posiblemente no.

olviendo a la actualidad, lo cierto es que la cifra asusta en frío, pero aplicando un poco de contexto al asunto tampoco es para tanto. Sony y Nikon ya hace tiempo que ofrecen 36 millones de puntos, y en formato medio esos 50 megapíxeles son algo relativamente normalizado. Con un sensor más grande, cierto, pero ése es otro tema.

En cualquier caso, es verdad que esos 8.688 x 5.792 puntos no solo resultarían impensables hace pocos años en una cámara así, sino que asustarán a la mayoría de usuarios. No es para menos teniendo en cuenta que los archivos RAW que generan las nuevas réflex canonistasandan sobre los 50 MB. Con ese volumen de datos los fabricantes de tarjetas, discos duros y RAM para los ordenadores pueden estar de enhorabuena.

Así que la pregunta tiene su lógica: ¿para qué quiere alguien tanta resolución? De hecho, cuando el otro día en Londres durante la presentación de estas nuevas réflex alguien se acercaba a las fotos de muestra impresas en gran formato, los comentarios sobre las imperfecciones naturales en la piel de la modelo abundaron.

¿Alguien se imagina el drama que algo así puede suponer en las bodas? De acuerdo: descartadas la fotografía social y la de moda, salvo que haya un presupuesto extra para maquillaje y posproducción.

Bromas aparte, y dejando a un lado esa tendencia a rechazar con total desprecio una novedad por parte de quienes jamás se comprarían algo así (estamos ante dos cámaras de gama profesional, no lo olvidemos), es verdad que las EOS 5DS y 5DS R generan por ahora más preguntas que certezas.

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Feb 112015
 

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Reconócelo, alguna vez te has quedado con sugerir algo parecido al típico cansino que da la lata con sus fotos de Instagram. Pues si tanto te gustan, tatuátelas y deja de dar la lata con el filtro que usas o cómo te has convertido en un fotógrafo gracias a tu móvil.

Dicho y hecho porque ahora eso ya es posible. A la larga lista de cosas que podemos hacer con nuestras fotos de Instagram, ahora Picattoo ha sumado la opción de los tatuajes. Se trata, eso sí, de tatuajes temporales, en plan calcomanías de esas que antes venían con algunas chuches. Eso ha sonado a “nos estamos haciendo mayores”, ¿verdad?.

Por sólo 15 dólares envían a todo el mundo 12 de estos tatuajes que, aseguran, durarán una semana aproximadamente decorando nuestra piel con el mejor arte fotográfico. Bromas al margen no parece un mal regalo aunque los Instagramers de verdad se tatuarían sus fotos con tinta, agujas y para toda la vida. Esto es sólo para aficionados.

Feb 092015
 

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En esta doble vida de periodista de día y blogger gastronómico de noche, de vez en cuanto toca grabar vídeos para LaGulateca aprovechando cualquier escapada. La mayoría de las veces aquí no hay alguien al otro lado de la cámara -por eso quedan tan bien los vídeos de Quesabesde, gracias al artista Álvaro Méndez- sino que es todo mucho más casero y hay que grabarse a uno mismo en plan selfie.

Cámaras pensadas para perpetrar este tipo de vídeos hay muchas. Algunos trabajan con modelos tipo GoPro -con ese angular todo sale en plano y enfocado, sin necesidad de molestarse en mirar- aunque en realidad cualquier cámara puede servirnos con un poco de maña.

Por ejemplo, nosotros hemos rodado por ahí con la Sony RX100 y la Samsung NX Mini. De esta última nos convenció la pantalla abatible, aunque suele jugar malas pasadas: tiendes a mirar en el monitor lo bien que sales en lugar de mirar al objetivo. Que es lo suyo para no aparecer con la mirada torcida y cara de lerdo, claro. Por cierto, lo de usar el Wi-Fi para encuadrarte desde el móvil suena muy bonito y futurista, pero a la hora de la verdad suele dar bastante pereza y resulta poco práctico.

Pero vaya, que el problema no es la calidad de imagen ni la pantalla. Casi cualquier modelo del mercado puede dar a día de hoy un vídeo Full HD más o menos decente, con las lógicas diferencias en profundidad de campo o rendimiento con poca luz dependiendo del tamaño del sensor. La clave -como cualquiera que haya hecho vídeos sabe- es el audio.

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Grabando un vídeo en la isla de El Hierro. Con Carolina Denia  y Juan Castromil ejerciendo de cámara. Foto de Guillem Calatrava.

Y ahí sí que tenemos un problema. Lo suyo sería recurrir a un micrófono externo -lo cual ya limita bastante el número de cámaras que aceptan este accesorio- pero eso implica más dinero y, sobre todo, un trasto más encima. Y para este tipo de grabaciones en las que uno mismo es cámara, productor, presentador y el loco que va hablando solo por tal o cual mercado, eso es un auténtico rollo.

¿Solución? Una cámara que tenga unos micrófonos suficientemente buenos como para grabar a pelo, incluso en entornos ruidosos. Y justo eso es lo que hace la Canon Legria Mini X que por tamaño, diseño y, sobre todo, audio, se ha convertido en nuestro modelo de cabecera para grabar este tipo de vídeos en exteriores para LaGulateca.

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