Oct 292014
 

kazuto_yamaki_bn

Cualquiera que observe la trayectoria de Sigma en los últimos años no tardará mucho en llegar a dos conclusiones: que la reestructuración de su oferta fotográfica y la apuesta por la calidad y el “Made in Japan” han sido todo un acierto, y que detrás de la cabezonería de la marca por mantener sus cada vez más peculiares cámaras tiene que haber alguna explicación ajena a la lógica habitual del mercado.

Sigma no es una compañía al uso, reivindica su director ejecutivo, Kazuto Yamaki. Él tampoco es el clásico CEO japonés. Impecablemente vestido –traje con chaleco y pañuelo blanco asomando del bolsillo de la chaqueta-, escucha y pregunta a los medios reunidos en la sede barcelonesa de Reflecta, importador oficial de la firma para España.

No es una entrevista ni una rueda de prensa, sino más bien una conversación a varias bandas en las que él también responde, eso sí, sin sobrepasar los límites cuando se le pregunta por futuros lanzamientos de la marca. El estilo nipón es inamovible.

Tras asumir hace tiempo el mando de la compañía de manos de su padre, Yamaki inició hace dos años una profunda reestructuración del catálogo de ópticas de Sigma. El anuncio fue en la feria Photokina de 2012, y lo que parecía un simple plan de marketing ha acabado siendo un nuevo rumbo.

“Made in Japan” podría ser el mejor resumen de esta apuesta, y los aclamados objetivos de la saga Art –con el permiso de los teleobjetivos de la línea Sport- son los mejores representantes de la nueva Sigma. Si hasta ahora había sido la opción asequible a las marcas oficiales, algunas de sus últimas ópticas superan sin complejos a sus competidoras y se sitúan en lo más alto en cuanto a calidad y construcción.

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Oct 272014
 

Marcas-Only-2

A veces se nos olvida, pero las empresas -las de este sector y las de cualquier otro- están ahí para vender. Salvo raras excepciones tienen detrás una jauría de accionistas que sólo quieren oír hablar de rentabilidad y beneficios y a los que tus opiniones sobre si tal o cual cámara es cara, grande o la preferirías en color fucsia les importan un carajo. Sobre todo mientras sigas comprando.

Pero decirlo así queda bastante feo, así que ahí es donde entran nuestros queridos chicos de marketing. “Escuchamos al usuario” sueltan cada vez que pueden, incluso cuando nadie les ha preguntado. Lo típico, tú repítelo que seguro que alguien se lo cree. Algo parecido ocurre con otro de mis lemas favoritos: “Apoyamos a los fotógrafos” Cierto, sólo que a veces se les olvida poner el asterisco y la consiguiente letra pequeña: “a los fotógrafos que trabajan con nuestra marca”.

Ejemplos hay muchos. Y además como a estas alturas de la película todos nos conocemos, incluso nos podemos ahorrar las correcciones políticas y los rodeos para evitar citar nombres. Por aquello de hacer amigos.

Especialmente curioso ha sido el penúltimo caso y comidilla entre algunos profesionales desde hace semanas. ¿Alguien se ha fijado en la campaña de imagen que lanzó Canon en Photokina? Sí, exactamente, las del Calcio Storico. Un tema que recientemente habían abordado en un multimedia los fotógrafos David Airob y David Ramos y que fue premiado con un World Press Photo.

Dos fotógrafos españoles ganan un premio de este nivel por un tema, una marca usa ese mismo tema como imagen de una campaña y por lo visto a nadie se le pasa por la cabeza aprovechar esta afortunada casualidad. ¿Tal vez porque uno de ellos trabajo en ese proyecto con una Nikon? ¿O quizás porque al otro últimamente se le ve con demasiadas Fuji encima? Puede ser. O quizás es peor y es que simplemente a nadie se le ocurrió. El caso es  que por lo que sabemos ni siquiera avisaron a los susodichos autores para que no se enterasen por la prensa y empezasen a pensar cosas raras.

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Oct 222014
 

CamaraFuturoNikon

Llevamos tanto tiempo hablando de cómo serán las cámaras del futuro, que a menudo da la sensación de que estamos tomando el relevo de quienes en los años 50 pensaban que a estas alturas nuestros coches volarían. Hasta ahí no hemos llegado, pero pensándolo bien, nuestras cámaras ya hablan –las de los móviles, al menos-, saben dónde estamos y son capaces de reconocer nuestra cara. Y luego está el colmo de la modernidad, claro: quitar ese espejo que muchos ni siquiera sabían que existía.

El caso es que éste es un tema recurrente, abonado para muchas tonterías y alguna que otra cosa interesante. Un reciente estudio encargado por Nikon –y con aspecto de ser de esos que cuestan unos cuantos miles de euros y sirven en bandeja un post gratis a blogueros ávidos de contenidos y opinadores aburridos- parece pertenecer a esta segunda categoría.

Y es que más allá de centrarse en las cuestiones técnicas de estos futuros aparatitos, el discurso gira más en torno a la vertiente social de la imagen y su adaptación a lo que se supone que dentro de unos años querremos hacer con nuestras cámaras.

Así que nadie se emocione, que esto no va de sensores con 36 capas de colorcámaras plenópticas o de ese vídeo 4K que dejará a todos los fotógrafos en paro. Ni de espejos réflex, visores, obturadores electrónicos y todas esas cosas que nos preocupan mientras en la calle cada vez son menos los que usan una cámara y más los que recurren al smartphone de turno.

¿Una predicción gratuita e improvisada? Dentro de poco nos parecerá normal lo de usar el tablet como cámara –la escena todavía provoca ganas de abofetear un poco- y pensaremos que los que siguen usando el teléfono para eso son casi unos románticos. Al tiempo.

Pero, volviendo al mencionado estudio, la mayoría de las ideas expuestas no hacen sino desarrollar pistas que ya se vislumbran ahora con más o menos claridad. Más allá de la cámara conectada y la cámara social –dos conceptos de esos que quedan bien en la nota de prensa de turno pero que nadie acaba de entender-, se habla de algo así como una self-camera. Es decir, un dispositivo que grabe de forma continua y sencilla desde nuestro punto de vista.

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Oct 202014
 

flic

¿De verdad esto te parece un “momento Kodak”? Dicho de otro modo, ¿verdad que esta foto es una mierda? Si la respuesta es sí, bórrala. Parece mentira que seres tan espabilados como nosotros necesiten una aplicación que nos ayude a algo tan simple como eliminar todas esas imágenes que guardamos sin ningún motivo. Pero no nos engañemos, es así. Y bastaría un rápido repaso a la galería de fotos de nuestro móvil para confirmar que en realidad somos pequeños acumuladores de basura fotográfica.

Flic es el remedio para esta enfermedad postmoderna que te hace acumular 2.000 fotos en el iPhone. ¿Seguro que todas son buenas y merecen un espacio en estos pocos GB que te quedan de memoria? Básicamente eso es lo que te pregunta insistentemente este aplicación, que permite repasar de una vez todas las fotos que has hecho el último mes. Un toque a la izquierda y adiós a la foto. Uno a la derecha y se queda guardada.

Por lo visto algunos usuarios se han quejado de tener que esperar un mes entero para revisar y borrar sus fotos y en la última versión permite hacerlo cada 15 días. En cualquier caso, que no cunda el pánico si por error hemos borrado la foto de nuestra vídeo: se puede recuperar puesto que las instantáneas no se borran de verdad hasta el mes siguiente. Sí, un poco cobarde esta función.

Total, que estamos de acuerdo: no necesitas una aplicación para hacer un poco de limpieza en tu álbum. Pero dada la elevada inversión necesaria (0,99 euros) seguro que ahora te lo tomas más en serio.