¿Qué hace Leica metiéndose en un mercado tan complicado como el de formato medio que, además, tampoco pasa por su mejor momento? Desde que se anunciar la S2 hace ya más de cuatro años son muchos los que se han hecho esta misma pregunta.
Una cuestión que con el tiempo incluso ha cobrado más relevancia al ver como Phase One se ha ido haciendo con el control de las firmas que sobrevivían en este campo (Mamiya y Leaf) y Hasselblad intenta colarse en el escaparate de consumo con la Lunar. Todo ello sin olvidar el aumento de la resolución en las réflex de formato completo y la competencia que -tal vez no en calidad pero sí en precio- ello supone para las cámaras de formato medio.
Una reciente entrevista de Forbes a Stephan Schulz -responsable de producto profesional de Leica- ayuda a entender un poco mejor este movimiento. Y es que la explicación de Schulz -que traduzco de la forma más literal posible- deja poco margen a las dudas sobre la estrategia:
“Leica tiene una larga historia de relación con los fotógrafos profesionales a lo largo del S. XX. La mayoría de los profesionales eran fotoperiodistas, pero nos dimos cuenta de que en el S. XXI la imagen de nuestra marca se estaba volviendo más débil porque Leica estaba dejando de estar vinculada a los profesionales.
En el mercado profesional de hoy en día los fotoperiodisas son minoría y ya no están tan bien pagados como en anteriores generaciones. Para una marca de gama alta que cobra precios elevados por sus productos esta era una tendencia que había que corregir.

