Mar 312014
 
Linotipia

Agencia de comunicación vintage preparando notas de prensa con linotipia. (Chicago Defender, 1910 © Rusell Lee)

Además de aspirante a gurú de pacotilla en el sector fotográfico, como buen vasco uno también se las da de cocinillas. Lo bueno de pulular también por el terreno gastronómico con LaGulateca es que te permite comprobar que las virtudes y miserias de la comunicación en ese mundillo se repiten allí una por una. Bueno no: aunque pueda parecer increíble resulta que entre fogones y canapés hay más egos inflamados que entre cámaras y trastos varios.

El caso es que el otro día una agencia de comunicación nos pidió -de forma muy amable- revisar el borrador de un post antes de que fuera publicado. Tras el consabido ataque de risa, la respuesta negativa y las correspondientes explicaciones -no mira es que esto es un blog muy humilde pero nos lo tomamos en serio, somos periodistas y no nos prestamos a estas mierdas- toca hacer la pregunta del millón. O las preguntas.

¿Este tipo de cosas son iniciativa de las agencias o de sus clientes? ¿Lo proponen por si cuela o porque es una práctica habitual? Ya, en la realidad la segunda pregunta es casi retórica.

Esta apasionante batallita periodística es sólo la excusa para recordar una interesante lista que hace ya unos meses apareció publicada y en la que se recogían algunas de las quejas más habituales de las agencias de comunicación respecto a los periodistas con los que tienen que lidiar.

Aunque, como se aclaró después para que nadie se enfadara, todo es en tono sarcástico y tal , hay que reconocer que la mayoría de los temas resultan de lo más familiares a ambos lados de esta especie de trinchera.

Reciben nuestras propuestas (para cubrir algún asunto) con total indiferencia. Responden al teléfono como capullos irritados. Se niegan a atenderte por teléfono. Pasan de nosotros totalmente. Se olvidan del nombre del cliente durante una entrevista. Se desvían del tema en cuestión (en entrevistas). Esperan que les consigamos declaraciones en el último minuto. No nos informan sobre cuándo se publica el artículo. Acuerdan una entrevista o una prueba de producto y luego nunca escriben sobre ello. Posponen historias que les hemos conseguido en exclusiva y luego se enfadan cuando se las ofrecemos a otros. Piensan que por lo general damos pena.

De todas esas cosas se quejan los sufridos compañeros de las agencias. Dicho sin coñas, porque realmente su labor es muy complicada. No sólo tienen que aguantar a periodistas capullos -muchos lo somos- sino que también les toca soportar las genialidades de clientes que en la mayoría de los casos saben poco de su propio producto y menos de comunicación.

Pero vaya, que si se trata de ser sinceros y cantarnos las cuarenta y visto que en anteriores intentos no me habéis hecho ni caso, ahí va una pequeña aportación para esta especie de terapia de pareja. Lo que los periodistas no soportamos de las agencias. Un breve resumen:

Es tu cliente, no el mío. Si mandas un mail, no hace falta que llames para confirmar si ha llegado el mail. Si la idea de llamar para confirmar es de algún superior, hay mucha gente en el paro con bastantes más luces; déjalo caer en la próxima reunión. Las preguntas de una entrevista nunca se envían por adelantado. En las notas de prensa tiene que parecer que se sabe de lo que se habla. Necesitamos la información para ayer. Y las fotos también. No me expliques las cosas como si escribiera para Cosmopolitan.

Da igual que tú no lo hayas comunicado; si se ha presentado en Kuala Lumpur ya es oficial. Posiblemente has estudiado periodismo, no permitas que esos genios de marketing te digan cómo escribir. Si preguntas si ya se ha publicado algo es que no te has tomado la molestia de mirarlo, y queda feo. La televisión es bastante menos importante de lo que crees, aunque te saque en un reportaje Carlos del Amor. Intenta no perder los nervios cuando se hace una cámara a tu sarao mientras hablas conmigo.  Los generalistas y el papel están casi tan sobrevalorados como el social media. Tú lo sabes, yo lo sé, digámoslo en voz alta.

Tu cliente no siempre tiene la razón así que si propone chorradas tu trabajo es detenerlas antes de que nos lleguen a nosotros. Desconfía de los medios que te publican la nota de prensa tal cual; o son muy vagos o son muy malos o las dos cosas. Sabemos que odiáis vuestro trabajo; a nosotros también nos pasa a veces. No uses lo de “querido blogger” o “querido periodista” para empezar un correo. En serio, no lo uses. Antes de enfurecer, léelo dos veces por si era sarcasmo o un chiste. ¿Ves como no era para tanto? Si tú comparas mi medio con cualquier churroblog, no te quejes cuando compare los productos de tu cliente con los de Hacendado.

Que algunos acepten colar publicidad como contenido no significa que todos estemos dispuestos; deberías escandalizarte o fingir que te escandaliza. Actualiza la base de datos, la caspa da muy mala imagen en tus eventos. Y, lo más importante: no somos influencers, ni colaboradores, ni parters, ni el próximo concepto chorra que se invento algún genio de ESADE. Somos periodistas.

No, espera. Lo más importante: en las ruedas de prensa los canapés mejor que sobre que que falten. Ahora sí. Eso es todo.

 Posted by at 8:00 am
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