May 192014
 

AgfamaticNo sería un mal título para un libro. Además a Pepe Colubi le ha funcionado estupendamente eso de California 83 y Chorromoco 91 –si no los han leído todavía, no tarden- para las surrealistas historias de Pipi. Aunque pensándolo fríamente igual es uno de esos homenajes que se pasan de frenada y se cuelan en el terreno de la copia descarada. Bueno, ya hablaremos del título. Vamos con la historia.

1978, la Constitución, la transición perfecta y todas esas cosas que explican en Cuéntame y que en realidad sólo recordamos de haberlas oído muchas veces. Andábamos muy liados naciendo como para entender entonces que habíamos perdido una guerra y que cuarenta años después las cunetas seguían –siguen- llenas de los nuestros.

Dos papas murieron ese año (Pablo VI y Juan Pablo I), todo un récord. Se firmaron los acuerdos de Camp David, Estados Unidos devolvió –ejem- el control del canal a Panamá y Rodesia consiguió su independencia. Pero centrándonos ya en lo importante, el Athletic quedó tercero en la liga, vio la luz el primer teléfono móvil de la historia, Sony estrenó su Walkman, y en Microsoft se hicieron una foto llamada a convertirse en un icono de los nerds. Para Google esa instantánea es lo más relevante si le preguntas por una foto de 1978, lo cual explica muchas otras cosas.

¿Fue un buen año? Por lo visto el mejor de todos los tiempos. En serio: circula por ahí un curioso estudio dedicado a medir algo llamado Genuine Progress Indicator que asegura que 1978 fue lo más en cuanto a equilibrio entre trabajo, dinero y felicidad –cabe suponer que sólo se refieren a algunos países-  y que, básicamente, desde entonces todo se empezó a ir al carajo.

Vamos, que llegamos en el mejor momento. Y para quienes sean más de letras  que de cifras, ahí van dos datos definitivos: en 1978 Annie Hall arrasó en los Oscar y Silvio editó su disco Mujeres. Definitivamente un gran año.

Pero a qué viene tanta hemeroteca y este absurdo repaso de aquel año, se preguntarán los despistados que todavía no hayan leído en la prensa del día que un servidor se ha despertado hoy con un año más a sus espaldas. Pero qué bien llevados oiga.

Total que como la cabra tira al monte, este arduo trabajo de documentación ha acabado entre cámaras y fotos. Y es que el año en que Sadayuki Mikami ganaba el World Press Photo, se lanzaron la Nikon FE (la FM es del 77, maldita sea) y la Canon A-1. Las Minolta XG pegaban fuerte y Polaroid afeaba la preciosa SX-70 con un Sonar para el enfoque automático. Si es que ya no se hacen cámaras como las de antes, gritan al fondo los que fueron a EGB.

Y buceando por esta entretenida arqueología fotográfica me he topado con la Agfamatic Pocket. Una pequeña cámara -en realidad hubo un montón de versiones- que usaba cartuchos de 110 y cuyo gran botón rojo y sistema de tracción horizontal para ponerla en marcha y cargar entre disparo y disparo acabo de identificar como mi primer recuerdo fotográfico.

Supongo que no fue la primera cámara que entró en casa, pero sí la primera que recuerdo. Aunque cuando llegó a mis manos -mi hermana era la guardiana de la cámara familiar- ya no funcionaba y acabó como un trasto más en el cajón de los juguetes, el gesto y el sonido (clac-clac) al desplegarla, e incluso la textura plasticosa y la holgura del botón rojo acaban de volver de donde sea que estuvieran escondidos en la memoria. Como las canciones de misa que uno cree no conocer o haber conseguido borrar hasta que empiezan a sonar.

Y es entonces cuando en  pleno ataque de nostalgia y  con aquel disco de Silvio del 78 sonando a todo trapo te propones volver a ver Annie Hall esta misma noche. Y encontrar en el rastro una Agfamatic que todavía funcione. Y película de 110, porque vas a usarla. Claro que vas a usarla, porque va a ser de una puta vez un gran año. Tanto como aquel 78 o más. Y empieza aquí y ahora. Y lo vas a retratar con tu Agfamatic y guardarlo para siempre en fotos en papel. Como debe ser. Que les den a los megapíxeles y a Instagram.

Y nada más, y nada más… canturreas en voz alta siguiendo los acordes de la canción. Y trazas decidido los primeros pasos de este plan que ya no es fotográfico sino vital Y descubres que ahora la película de 110 es cosa de Lomo. Estupendo.

Eso sí, Agfamatic 78 sería un título cojonudo. Ahora sólo falta escribir el libro.

 Posted by at 7:00 am
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  One Response to “Agfamatic 78”

  1. […] Demasiado mainstream, que dicen los más tontos del barrio. Decidido, este año me largo con una Agfamatic y película de 128 como único equipaje. Ahora solo falta decidir adónde […]

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