Oct 292012
 

Una picasiana Simmon Brothers Omega 120, para muchos la cámara más fea jamás construida

Cámaras de estética complicada. Modelos con un diseño discutible. Líneas que no acaban de convencer. Un aspecto que no será del gusto de la mayoría… somos unos artistas cuando se trata de buscar eufemismos para no decir que una cámara es un auténtico engendro. Uno de esos horrores fruto de una ronda de más a la hora de los chupitos, de las ínfulas de algún diseñador venido a más o de confiar en un equipo de esos que creen que los móviles Android o el Hyundai Coupe molan.

Así que por aquello de aprovechar el contexto de Halloween y como catarsis por todas esas cámaras feas que de vez en cuando se cruzan en nuestro camino, nada mejor que coger papel y boli y empezar a enumerar las más horribles de la era digital. O algunas de las más horribles, por lo menos.

Por cierto, la idea de confeccionar ahora esta lista no tiene nada que con la reciente presentación de la Nikon 1 V2. Malpensados.

· Kodak DCS 315. De acuerdo, eran otros tiempo. Y es cierto que en aquella época esto tipo de Frankenstein digitales estaban a la orden del día. Nikon o Canon dejaban en manos de Kodak una réflex y el resultado era algo así. El problema de la DCS 315 es que parte ya de un horror: la Nikon Pronea S, una réflex para película APS que para muchos es la cosa más fea diseñada por Nikon en toda su historia. Hablando de fusiones esperpénticas, las Agfa ActionCam también merecerían figurar por aquí.

· Canon PowerShot D10. Que sea una de esas compactas resistentes que lo aguantan todo no significa que tenga que ser un artilugio que uno no sabe muy bien por dónde coger. Se ve que en Canon no entendieron muy bien este concepto a la hora de diseñar la D10. Por suerte parece que acabaron por pillar las indirectas y su relevo (la D20) optó por unas líneas mucho más decentes.

· Sigma SD1 Wood Edition. Lo de las ediciones especiales y limitadas es todo un mundo. Leica, por ejemplo, se muevo como pez en el agua en este universo paralelo de maderas, cueros y piezas de coleccionista. A Sigma se le da un poco peor a la vista de lo que hicieron con la SD1 en esta horrenda versión recubierta de madera.

· Pentax K-01. Una de nuestras preferidas y el ejemplo de que un buen diseñador en otros ámbitos no necesariamente tiene que saber diseñar una cámara. El tamaño y volumen de la K-01 no es culpa de Mark Newson, pero nos tememos que el resto sí. Incluida esa versión amarilla y esa absurda cubierta de goma. Que pida perdón y entregue los lápices ya mismo.

· Leica S1. Para algunos la R8 es la cámara más fea del exquisito escaparate de Leica. Aunque es cierto que las R están muy lejos de la elegancia de la familia M, si se trata de buscarle las cosquillas a la marca germana mejor hacerlo con este trasto: la Leica S1, su primera cámara digital. En su favor hay que decir que más allá de esas líneas tan aerodinámicas como una caja de zapatos, esta cámara de estudio era una auténtica virguería para la época (1996) con un triple CCD de barrido con una resolución de 26 megapíxeles.

· Kodak P880. La misma Kodak que ahora está en suspensión de pagos y a punto de desaparecer del panorama fotográfico, hace no muchos años era la auténtica reina de la fiesta digital. La misma Kodak que ha diseñado cámaras realmente memorables ha sido capaz de concebir cosas como ésta. Es lo que tiene la bipolaridad. Con ustedes la Easy-Share P880, una compacta de zoom largo que soñaba con ser algo parecido a una réflex. Hasta ahí todo bien. Lo que nadie se explica es quien fue el genio que decidió colocarle esos sensores de medición (o lo que demonios sean) en toda la frente. La cíclope, la apodaron. Y con razón.

· Samsung DuoCam SC-D6550. El diseño en el área fotográfica digamos que no siempre ha sido uno de los fuertes de Samsung. Últimamente parece que le empiezan a coger el truco pero ha sido una larga travesía por el desierto. Sólo este duro aprendizaje a lo largo de los años e ingentes cantidades de alcohol explican que alguien en su día pensaar que esta cosa era una buena idea. Lo mejor del vídeo y la fotografía unidos en un aparato sencillamente espeluznante.

· Hasselblad Lunar. Todavía no ha llegado a los escaparates y para muchos ya merece ser coronada como la pieza fotográfica más fea de la historia. Un delito doble considerando que viene de la mano de Hasselblad, cuyas cámaras -dejando a un lado esa versión tuneada por Ferrari de la H4D- suelen ser obras de arte. Habrá que ver cómo acaba la historia, pero tras contemplar en Photokina decenas de prototipos y posibles diseños todavía hay noches que tenemos pesadillas.

 

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  9 Responses to “Cámaras terroríficas”

  1. Eowk!! esa ultima parece una Dolce & Gabbana. La pentax peca por el color, no m parece TAN fea.

  2. La verdad que me parecen una poronga pedorra todas y cada una de las cámaras…

  3. En realidad todas son una verdadera poronga de colección, jajaja

  4. Esta última cámara si me estuviera que expresar como se expresó una vez un ídolo de automovilismo argentino respecto a su auto que no andaba diría; “Esta cámara sí que es una poronga”

  5. en definitiva la mas fea es la samsung

  6. yo la pentax y la leica no la veo tan feas.

  7. Veo que dejaste la mejor para el final. Además de ser un engendro de cámara, el precio va ir aparejado a la fealdad.

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