Dec 182015
 

Paris-6x7

Es verdad, llevamos una temporada de un viejunismo fotográfico bastante intenso. El otro día fue el sonido de las cámaras de carrete y hoy nos hemos encontrado con este maravilloso vídeo de París visto a través de una Pentax 67. Será la edad, el año que se acaba o la sobredosis de megapixeles, pero lo cierto es que resulta complicarlo verlo y no soltar aquello de “ya no se hacen cámaras como antes”.

Ni que hubiéramos crecido con una 6×7 de estas bajo el brazo, cierto. El caso es que, casualmente, esta semana hemos estado jugando con una Leica SL. Una cámara carísima que, entre otras virtudes -hablaremos pronto de ella- cuenta con el mejor visor electrónico que hemos visto hasta el momento.

Aun así, con su espectacular resolución, su ocular, su magnificación, su refresco y su todo, está a años luz de la sensación de un visor de cintura como el del vídeo. Pentax todavía está liada con su réflex de formato completo, así que a ojo podemos calcular que faltan unos 10 años para que se plantee una especie de 67 en digital

La buena noticia es que si te acabas de encaprichar de ella, en eBay se venden y no cuestan tanto como igual crees. O, al menos, son mucho más baratas que la Leica SL.

Dec 162015
 

AnselAdams_InstagramMe llama una amiga fotógrafa muy cabreada. Fotógrafa de verdad, me refiero. De las que tiene sus focos, su equipo profesional y sobre todo paga sus impuestos, factura y esas cosas de pobres. Cabreada y mucho: un cliente le acababa de llamar para suspender una sesión apalabrada porque había decidido que las fotos mejor se las hacía un instagramer, que, oye, cámara, focos e impuestos no sé, pero por lo visto tiene decenas de miles de followers. Si hay gente que lo hace muy bien, me explica, pero es que cada vez da más igual las fotos: solo quieren números.

Yo soy periodista, qué te voy a contar, le digo por aquello de consolarla un poco a base de una ración de penas compartidas. Mal remedio, porque al final acabamos deprimidos los dos con el panorama laboral. Pues haber estudiado para bloguera de moda, le digo.

Menos mal que el otro día los chicos de Obama decidieron darnos un respiro y no solo publicaron una oferta de trabajo para ocupar el puesto de Ansel Adams, sino que además la idea es fichar a un fotógrafo y –atención- pagarle un sueldo.

Un fotógrafo con nómina es ahora mismo algo tan habitual como un político -ni de izquierdas ni de derechas, por supuesto- que no salga haciendo el pino puente en “El Hormiguero” intentando cazar el voto de algún despistado. Porque por lo visto hay gente que decide su voto viendo la tele y los debates.

Pero no nos desviemos otra vez con temas deprimentes, que esto va de buenas noticias aunque sean lejanas. Porque en realidad solo los estadounidenses podrán optar a ese puesto que es algo así como el sueño húmedo de cualquier fotógrafo: ser el nuevo Ansel Adams, nada menos. La verdad es que yo siempre he sido más de Capa –por Gerda Taro, la fama de vividor y por aquello de que sus cámaras pesaban menos- pero tampoco le hacía ascos a un Adams.

Sí, el Departamento de Parques Nacionales está dispuesto a pagar a un fotógrafo, pero no a uno cualquiera. La oferta deja claro que se busca un profesional experimentado en gran formato, aunque sin matizar si estamos hablando de placas o de respaldo digital.

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Dec 142015
 

Carteles-20D

¿Esa es Soraya? Por lo visto lo pensé en voz alta porque el taxista empezó a reírse y confirmó que, en efecto, aquella de los carteles bajando por Alcalá hacia Cibeles era Soraya Saenz de Santamaría. Y sí, más que ella parecía Adelle, la cantante, remató. El descojono duró hasta Atocha donde los carteles de dos tipos de camisa blanca con el primer botón desabrochado y dándose de hostias por el centro -o el extremo centro- político presidían los andenes del AVE.

Las señales no podían ser más claras: urgía un análisis fotográfico de los carteles electorales de cara al próximo 20 de diciembre. Porque, además de hacer el tonto en la televisión para demostrar lo campechanos y simpáticos que son todos, ¿qué tal han llevado esta vez el tema del Photoshop los candidatos a obedecer a Merkel durante los próximos años?

Empezando por el actual presidente y compañero de futbolín de Bertín Osborne, está claro que alguien en el PP no ha querido jugársela y ha optado por un plano de Rajoy suficientemente lejano como para que no dé demasiada cosa. Además así los retoques cantan menos y el viejo truqui de aclarar todo para que el personaje parezca menos ajado resulta más natural. Vamos a lo seguro que bastante tenemos con lo demás, parece haber sido el lema del diseñador.

Todo bien excepto por un pequeño detalle. O no tan pequeño. ¿Soy yo o la cabeza de Mariano en esta imagen es desproporcionadamente gigante? Que igual es un guiño intencionado para dejar claro que es un hombre con mucha sesera, pero entre eso y el “en serio” cuesta mirarlo más de dos segundos sin echarse a reír. O a llorar.

PP-20D

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Dec 092015
 

Sound-of-film

La fotografía de verdad tiene olor, suelen decir los nostálgicos de la película. En realidad todos los que alguna vez hemos estado revelando en un cuarto oscuro y se nos ha quedado grabado en la memoria ese aroma ácido de los químicos.

Tiene olor y sonido. Su propia banda sonora compuesta de todos esos gestos en peligro de extinguirse. La caja de cartón del carrete, la tapa de la cámara, el sonido del obturador, el clic del diafragma, el rodillo para enroscar la película antes de echar los líquidos…

The Sound Of Film from Robert Marshall on Vimeo.

Un proceso lleno de ruidos y sonidos que conforman este The Sound of Film, un bonito vídeo que descubrimos el otro día en Lamono Magazine. ¿Verdad que vamos a echar mucho de menos todo esto?

Pero menos lloriqueos nostálgicos que, a la espera de que la película vuelva a arrasar en las tiendas como el vinilo –spoiler: eso posiblemente no va a pasar nunca- siempre nos quedará la opción de rescatar esa cámara guardada en algún rincón de casa, cargar un carrete y salir a la calle a ver si nos acordamos de algo.

Que quede claro que los del 70 y bastante somos quizás de las últimas generaciones que crecimos y aprendimos escuchando esta banda sonora.

Dec 072015
 

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Aunque a veces cueste creerlo, todavía hay gente interesada en aparcar de vez en cuando el móvil y usar una cámara de fotos de las de toda la vida. Si la calidad de imagen, la velocidad o las posibilidades que ofrecen las ópticas de las cámaras convencionales son criterios que nos interesan más que la comodidad de llevar siempre encima nuestro smartphone, ahora solo falta aclararse un poco entre la oferta disponible en el mercado.

Hay estupendas compactas que, posiblemente debido a la presión ejercida por los móviles, han mejorado mucho sus prestaciones y han avanzado en calidad. Pero si estamos decididos a apostar por un modelo de óptica intercambiable y su correspondiente sistema de objetivos, hay algunos puntos que merece la pena tener claros.

Empezando por esa lucha que desde hace unos años mantienen las cámaras réflex con las sin espejo. Pese a su innegable empuje y crecimiento en los últimos años, también es cierto que en muchos países de Europa y América siguen siendo minoritarias respecto a las SLR.

No es que eso sea bueno o malo. Son simplemente los datos de un mercado que a veces evoluciona de forma más lenta de lo que a algunos les gustaría. Es posible que en un futuro no muy lejano todas las cámaras sean sin espejo, pero al menos por ahora tendremos que elegir si nos interesa o no una réflex.

¿Qué ventajas plantean uno y otro bando?

De entrada no estaría de más aclarar que la calidad de imagen no es un argumento a favor de ninguna de ellas. Ese punto depende del sensor y de la óptica, independientemente de si hay o no un espejo réflex en medio.

Si la calidad de imagen, el rango dinámico –la capacidad de resolver tanto las zonas más claras como las más oscuras de la imagen- o la capacidad de trabajar con poca luz es lo que nos importa, posiblemente la respuesta más rápida –que no la única- sea que nos conviene una cámara con sensor de formato completo. Es decir, con el mismo tamaño que tenía la película química.

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Dec 022015
 

WorldPressPhoto-eticaDespués de 60 años dejando todo en manos de la fe, en la fundación World Press Photo han decidido que lo mejor será apuntar a los fotógrafos a clases de ética. O como se diría ahora: educación para la ciudadanía fotográfica.

Cerrar los ojos, mirar al cielo y rezar para que esta vez no haya polémica porque a alguien se le va la mano con Photoshop ha demostrado ser insuficiente, así que, siguiendo con la metáfora divina, los organizadores del certamen de fotoperiodismo más prestigioso del mundo han optado por poner sobre la mesa sus nuevas tablas de la ley.

Y entra todo para examen, parecía querer decir Lars Boering, presidente de la fundación, como ese profesor al que llevan tiempo tomándole el pelo y decide dar un golpe en la pizarra y ponerse serio. Y es fácil de entender, porque no es que muchos se la hayan intentado colar en las últimas ediciones, es que hasta en Visa pour l’Image se han puesto chulitos. Justo antes de quedar ellos en evidencia, por cierto.

Un auténtico culebrón al que los seis mandamientos del World Press Photo pretenden poner fin. No retocarás por encima de tus posibilidades, no descontextualizarás, no desearás cambiar el color de las cosas, honrarás la realidad de los píxeles. Lo cierto es que, tras leer la normativa y repasar las reglas con todos sus matices y ejemplos, solo se puede llegar a una conclusión: pues claro.

Y es que todo eso ya lo sabíamos. Es verdad que ahora queda algo –solo algo- más claro y que quienes se salten las normas que por otro lado imponen la lógica y el sentido común de la profesión tendrán menos excusas. Pero más allá de eso, cuesta imaginar a un reportero leyendo esta normativa y echándose las manos a la cabeza al descubrir que hasta ahora todo lo había hecho mal. Y sin querer.

Pero dejando a un lado saturaciones, viñeteos y retoques artísticos, siempre se echa de menos en este tipo de discursos sobre la integridad de la profesión un recordatorio sobre esa falacia de la objetividad. Una instantánea no deja de ser objetiva porque se reencuadre más o menos por un pequeño detalle: la fotografía nunca es objetiva.

Se les puede y debe pedir a quienes empuñan la cámara o el teclado veracidad, honestidad y contexto, pero nunca objetividad. Elegir un determinado objetivo, un encuadre que deja fuera cosas e incluye otras o un diafragma que decide si el fondo merece ser visto o que sea solo algo difuminado son decisiones que conforman una imagen final de las muchas imágenes posibles.

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Nov 302015
 

Danbi Shin and Seok Li 01

Internet y el móvil acabaron con las cartas y con las llamadas desde una cabina para que no te escucharan hablar con voz de tonto en el fijo de casa. Con eso de asomarse al buzón nervioso para ver si había llegado la foto y la cinta que ella prometió grabar. Con la espera y la paciencia. La tecnología mató el romanticismo como el vídeo a la estrella de la radio, que decía la canción aquella.

Las redes sociales se nos han llenado de aspirantes a estrellas, de petardas con sus outfits, de expertos en todo y de palos de selfie. Facebook es un centro comercial, Twitter el patio de vecinos e Instagram un álbum de fotos patrocinado.

Pero luego llegan Danbi Shin y Seok Li con su historia y su proyecto fotográfico y te fastidian todo este discurso apocalíptico de lunes por la mañana antes del primer café. Son artistas, son pareja y les separan más de 11.000 kilómetros, los que hay entre Nueva York y Seul.

Danbi Shin and Seok Li 05

¿Y cómo se lleva eso del amor a distancia en los tiempos del WhatsApp y el Snapchat? Ellos han optado por afrontarlo y contarlo a través de una ingeniosa serie de fotografías divididas entre sus dos vidas en cada punta del planeta.

Pero no es sólo una bonita historia de amor en clave fotográfica, sino que detrás hay todo un proyecto artístico titulado “Half&half” y en el que los autores buscan las similitudes entre dos ciudades tan lejanas y diferentes y se pregunta en alto si es posible crear algo estando lejos el uno del otro.

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Nov 232015
 

RAW_retoque

Reuters no quiere imágenes en RAW. Ha sido una de las noticias más comentadas de la pasada semana y más de uno todavía está (estamos) intentando comprender las explicaciones dadas por esta agencia de noticias que ahora pide a sus fotógrafos que dejen de jugar con Lightroom y envíen las imágenes JPEG directas de la cámara.

La parte de la agilidad y tamaño de los archivos está clara. Muchas fotos, muchos RAW y demasiados megas para gestionar sobre todo en noticias de actualidad que tienen que salir ya mismo en las líneas de los clientes de la agencia y en cuestión de minutos en las webs de medio mundo.

Lo que ya no está tan claro es la relación que Reuters hace entre el tipo de archivo y la edición de las imágenes. La historia no es nueva, y casos como el de aquella instantánea ganadora del World Press Photo en 2013 pusieron de manifiesto que los límites a la hora de editar una foto no están nada claro en el ámbito del fotoperiodismo. Vaya, que echarle la culpa al RAW se ha convertido en un clásico en estos últimos años.

Pero salvo que haya algo que no sepamos o se nos escape, cuesta entender por qué un JPEG directo de la cámara es mejor para proteger la integridad de las imágenes y los excesos con el contraste, la saturación o eso de oscurecer las esquinas, que siempre queda muy dramático y bonito. Porque la agencia habla de un “procesamiento mínimo”, con lo cual da por hecho que las fotos seguirán pasando por el ordenador antes de llegar a sus servidores.

Cabe suponer que en una agencia de este nivel hay gente que sabrá mucho de la parte técnica del asunto, pero da la sensación de que a alguien se le ha olvidado que también los JPEG se pueden pasar por el Lightroom de turno y, con más o menos margen y calidad, conseguir resultados parecidos a los de un RAW.

Por no hablar de algo que, por lo visto, suele obviarse cada vez que este debate -un poco cansino, cierto- se pone sobre la mesa: la edición de las imágenes no es invento nuevo de la era digital. Y no hablamos de manipulación con Trotsky desapareciendo de los selfies con Lenin (Stalin no tenía Photoshop y mira) sino del señor Ansel Adams haciendo auténticas proezas en el laboratorio a la hora de conseguir esas copias espectaculares.

O esa archiconocida foto de ahí arriba: James Dean retratado por Dennis Stock. Parece que no hizo falta RAW para conseguir una copia en la que hay un laborioso trabajo de edición. ¿Si es en el cuarto oscuro y haciendo reservas con un cartoncillo vale pero si hay un ratón y una pantalla es trampa?

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Nov 182015
 

Nutscapes

Ahora que criticar los selfies es casi más cansino que los propios autorretratos y que ya no nos asusta ni aquello del palo para fotografiarse el culo –no es broma- o que el dichoso invento haya causado más muertos que los ataques por tiburón. Ahora que ya nos habíamos acostumbrado a ver a la gente poniendo morritos delante del monumento de turno para dejar constancia de que han estado ahí y hasta nos creemos inmunes a cualquier gilipollez relacionada con el noble arte de sacarse una foto a uno mismo. Ahora es cuando voy y traigo malas noticas: nutscaping.

Puede que a alguien le suene ese nombre, que se haya cruzado con esta penúltima moda fotográfica en la revista de tendencias de turno o quizás se lo hayan comentado en el club de instagramers del barrio.

Incluso tal vez os ha llegado alguna muestra de este nuevo arte a ese grupo de WhatsApp del que siempre estáis tentados de salir –no mandan más que chorradas- pero os da cosa por aquello de quedar mal. En cualquier caso, para los que anden despistados aún a estas alturas, una búsqueda de imágenes en Internet les desvelará el gran misterio.

Nutscaping. ¿Una nueva comunidad de fotógrafos de paisaje centrada en los eclipses? Algo así, salvo por un pequeño detalle: eso que cuelga en primer plano no es ningún satélite sino lo que viene a ser un par de testículos peludos enfrentándose a la ley de la gravedad.

Tras el impacto inicial, la primera pregunta es de cajón (que no lo otro): ¿qué hay que tomarse para que ante un paisaje aparentemente espectacular decidas compartir con el mundo no la típica postal sino, como en el chiste aquel del abogado (¿qué abogado?), lo que tienes ahí colgado?

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Nov 042015
 

OMS-Lomo

Malos días para alarmistas, hipocondriacos y en general para quienes tienden a no leer más allá del titular o a creer lo que dicen los de uniforme. La semana empezó con la Organización Mundial de la Salud leyéndonos la cartilla a los carnívoros y asegurándonos que atiborrarse de bacón y compañía es un buen atajo hacia el cáncer. En realidad ni es para tanto ni es nada que no se supiera ya, pero bastan 500 noticias en las que aparezcan las palabras carne y cáncer juntas para que todo el mundo empiece a pensar en los embutidos como un nuevo miembro del eje del mal.

Para rematar la histeria colectiva que se ha despertado en torno a carnicerías, estancos y todos esos sitios donde venden drogas, algún genio detrás de la cuenta de Twitter de la Policía Nacional (sí, esos que dieron alas a la molesta figura del community manager graciosete) decidió contarle al mundo lo que su cuñado le había explicado sobre Wi-Fi y radiaciones. Vaya, que si duermes con el móvil al lado es posible que tengas insomnio y acabes siendo parte del reparto de “The Walking Dead”.

Ciencia policial en estado puro, que unida al polémico informe sobre la carne viene a decirnos que ahora mismo comerse un bocata de fuet –que además es catalán- junto a un router o mientras hablas por teléfono es tan peligroso como ir de photowalk por Siria. Mira, esa opción todavía no la hemos contemplado en nuestros recién estrenados cursos de fotografía.

Así que visto el panorama y el gusto de la OMS por enumerar las cosas peligrosas de la vida, hemos decidido iniciar una recogida de firmas para pedir que la fotografía también se incluya dentro de esta lista de actividades y vicios nocivos. Porque lo es, y mucho más que un buen chuletón.

De entrada dedicarse a la fotografía o ser un aficionado a esto de las cámaras es un camino casi seguro hacia la bancarrota. No solo de quienes intentan ganarse la vida dándole al obturador, sino también de los que han optado por tener un equipo a la última. “Haz que a tus hijos les guste la fotografía, y así nunca tendrán dinero para drogas”, reza uno de esos chistes que circulan por las redes sociales.

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Nov 022015
 
David Burnett by Michael Maggers

© Michael Magers

¿En qué cámara pensamos siempre que hablamos de reporteros clásicos? Exacto, en la mítica Speed Graphic. El sombrero, el cigarro y los malos vicios son accesorios opcionales del fotoperiodista, pero la imagen del Weegee de turno iluminando crímenes en blanco y negro a golpe de flash siempre está ahí.

Pero incluso en estos tiempos tan digitales, hay quienes siguen reivindicando esta cámara. Al menos uno: David Burnett que, de hecho, a día de hoy pasar por ser el único fotoperiodista que mantiene este modelo como parte de su equipo habitual. Es uno de los reporteros en activo más reconocidos del mundo, pero por si su nombre nos pilla un poco despistados basta recordar sus fotografías del golpe de Estado de Pinochet en Chile.

En Roads & Kingdoms publicaban hace ya mucho publicaron un artículo sobre su particular equipo de trabajo y su viaje a Chile coincidiendo con el 40 aniversario en 2013 del golpe contra el gobierno democrático de Salvador Allende. Burnett estuvo en su momento en el tristemente conocido Estadio Nacional, en la Moneda, en el funeral de Neruda y cuatro décadas después volvió por allí.

Curiosamente, entonces no usaba una Speed Graphic sino que la decisión se remonta a hace sólo 10 años tras pasar -explican en este interesante reportaje- por todo tipo de modelos de película y digitales. No obstante en alguna de las imágenes se le puede ver con varias cámaras encima (una réflex, una compacta y una Leica), así que esta cámara clásica es parte del equipo pero no la única con la que dispara.

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Oct 302015
 

canela_llamada_puma_2

Aventura, libro e incluso fotografía son palabras que en los últimos años parecen haber perdido parte de su valor, asegura Albert Pedrol, uno de los fundadores de la librería barcelonesa Altäir. Cualquiera puede hacer fotos, editar un libro e incluso hablar de aventura, pero solo cuando tienes delante un auténtico libro de fotografía y viajes eres consciente de que alcanzar y combinar esos tres ingredientes no es tan sencillo. Requiere tiempo, paciencia, kilómetros, profesión…

Meritxell Margarit añade algo más a la receta: deseo. “Si deseas algo, hazlo así de sencillo.” Fue así como surgió “Looking for the wild”, un viaje que llevó al fotógrafo Andoni Canela alrededor del mundo con su familia –Meritxell es su pareja- a lo largo de 15 meses en busca de algunos de los animales más fascinantes del planeta.

“La llamada del puma”, que la semana pasada se presentó en la librería Oryx de Barcelona y ya se puede comprar en algunos comercios, es la obra que recoge esta aventura en mayúsculas que tuvo también su seguimiento en Quesabesde. El cambio de nombre respecto al proyecto inicial tiene mucho que ver –según explicaron los protagonistas- con esa idea del deseo como motor del viaje.

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Unai, el hijo mayor de la pareja, fue lo primero que dijo cuando surgió la idea del viaje: quería ver un puma. Y no solo lo vio –muchos, en realidad-, sino que aquella llamada se convirtió en el título de esta obra a medio camino entre un libro de fotografía, un álbum familiar y un anecdotario de un viaje increíble.

Y es que además de Andoni y Meritxell –que se ha ocupado de los textos- los dos hijos forman parte de esta historia. Basta escuchar a Unai relatar sus aventuras con canguros, elefantes o ciclones para que se disipe cualquier duda al respecto: el mundo y los viajes son el mejor colegio posible.

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Oct 282015
 

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Decir que has robado una foto porque no sabías si podías usarla es una excusa bastante mala. Ya lo decíamos hace poco en esa carta abierta a todos aquellos que creen que las fotos son gratis: ante la duda, la respuesta es posiblemente no.

NO, en mayúsculas. No puedes coger la foto, no puedes usarla, mucho menos puedes modificarla y, en todo caso, muchísimo menos sin citar al autor, pedirle permiso, preguntarle cuánto cuesta y, en fin, todas esas cosas que nos parecen lógicas si hablamos de otras cosas pero que con las fotografías a veces se olvidan. Incluso a los medios y editores, que por lo visto tienen muy mala memoria con estas cosas.

Para solucionarlo, hemos dado con el gráfico definitivo que explica de forma muy sencilla las instrucciones para saber si puedes usar o no una imagen. Es verdad que no se mencionan los casos en los que hay permiso explícito en el tipo de licencia de la obra (Creative Common, uso comercial…) pero por lo demás queda muy clarito. En realidad nada que no sea de puro sentido común y sea de sobra sabido, pero nunca está de más dejarlo así de claro.

Por cierto, el susodicho gráfico está usado con permiso de su autor, Óscar Blanco (www.sketchtoon.com). Por aquello de no acabar haciendo lo que estamos criticando.

Oct 212015
 

McFly_selfie

Hoy 21 de octubre de 2015 es el día al que llegaba el protagonista de “Regreso al futuro” cuando viajaba en el tiempo. Un futuro que resultó ser un presente bastante menos exótico que el que sugerían y en el que ni los patinetes ni los coches vuelan. De hecho algunos van trucados para que parezca que contaminan menos. Los guionistas no tienen un gran futuro laboral como adivinos.

La futurología es también uno de los vicios preferidos de los periodistas. Armados de nuestro teclado, nuestra infinita sabiduría y palabras rebuscadas de muchas sílabas para demostrar que somos los más barrocos del barrio nos dedicamos a hablar sobre lo que está por venir. Esa es la teoría, porque a la hora de la verdad somos incapaces de pronosticar la semana en la que nos van a despedir, así que mucho menos predecir lo que nos deparará el futuro. Sean los resultados electorales, el próximo ligue de Vargas Llosa o la cámara que pasado mañana alguien lanzará al mercado.

Cuando éramos jóvenes y aquí se ataban las longanizas con megapíxeles –o algo así- tenía su gracia eso de sentarse a imaginar cómo serían las cámaras dentro de cinco años. No es mucho, en realidad, pero un lustro sonaba a eternidad en un mercado que iba como un cohete en lo tecnológico y en lo económico. Pero sea por el escepticismo que se acentúa con los años o porque sencillamente ya hemos soportado demasiadas ruedas de prensa de japoneses en las que no dicen nada, cuando nos hablan de las cámaras del futuro no podemos evitar levantar mucho la ceja con cara de no creernos nada.

Y es que a las firmas de sector también les excita bastante eso de hablar del futuro. No con datos o detalles concretos, pero sí lanzando ideas suficientemente generales como para que parezca el no va más. Cámaras conectadas, cámaras inteligentes, realidad virtual, cifras astronómicas de resolución en foto y vídeo… Que haya alguien al otro lado pidiendo eso o no ya es otro tema. Que alguien pueda pagarlo, también.

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Oct 192015
 

Carta-Shirley-Kodak

Hasta los años 70 la película de color estaba calibrada sólo para pieles blancas lo que, unido a la falta de rango dinámico, daba problemas con los retratos de personas mulatas o negras. Algo que a día de hoy suena bastante surrealista pero que, según recuerdan en un interesante artículo publicado por Vox hace unos días, ocurrió durante aquellas primeras décadas en las que los carretes en color se popularizaron.

Más allá de las carencias tecnológicas y el limitado rango dinámico para poder exponer bien luces y sombras, posiblemente aquello no era sino un reflejo del racismo imperante en la sociedad. Comparado con los encapuchados de la cruz en llamas, que a Kodak le diera igual este pequeño detalle tampoco parece tan grave, ¿no?

El caso es que durante años los retratos de las personas negras o con pieles más oscuras mostraban una evidente falta de detalle. Y el drama era mayor si en un retrato de grupo había blancos y negros. ¿Pero los negros y los latinos también hacen fotos?, se preguntaría el Trump de turno.

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Oct 122015
 

Inma Cuesta

La red a la hora de incendiarse -como dicen los BuzzFeed y compañía- ya no respeta ni los puentes. Y es que, aunque parezca mentira, en 2015 los retoques en fotografía editorial y de moda siguen dando mucho juego. Hay que reconocer, eso sí, que esta vez había un ingrediente especial: ha sido la protagonista de la instantánea la que ha puesto el grito en el cielo al “verse y no reconocerse” en la portada de El Dominical de ayer.

La historia ha salido ya en todas partes, pero por si hay algún despistado basta con echar un vistazo a la cuenta de Instagram de la actriz Inma Cuesta. Allí además de publicar el antes y después de la foto de la polémica aparecen sus duros comentarios. Como puede verse, el menú es el habitual, con cuellos que se alargan, caderas que se reducen, brazos que adelgazan, piel que brilla más…

Que Cuesta tiene mucha razón en lo que dice es evidente. De hecho, su reacción ha suscitado miles de aplausos y comentarios que no dudan en destacar su valentía. El tema de la imagen de la mujer en los medios de comunicación, el exceso de retoque en la fotografía de moda y demás es un tema tantas veces tratado que poco más se puede añadir.

Hasta ahí todo bien. Pero la cosa se empieza a animar cuando leemos la versión de la otra parte. El Periódico, editor de este suplemento, lo explica con bastantes detalles en una nota publicada ayer y en la que al menos exculpa al fotógrafo y al estilista de la sesión, que seguramente son los primeros en los que se piensa a la hora de repartir responsabilidades.

Según este relato, aquí -oh sorpresa- la culpa es de la agencia de comunicación que está llevando la promoción de la última película de la actriz y que motivó esta portada. Siempre según esta versión (que resulta bastante creíble para cualquiera que ande medianamente cerca del mundo fotográfico o de la moda) fueron ellos los que ya durante la sesión sugirieron los retoques habituales en brazo (demasiado pelo, más concretamente), posición de la cadera y demás.

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Sep 232015
 

Últimamente se ha puesto de moda entre amigos de Pinochet y salvadores de la patria escribir cartas abiertas al pueblo. Como si ese pueblo al que se dirigen no tuviera nada mejor que hacer un domingo por la mañana que ponerse a leer sus promesas y amenazas mal conjugadas. Como si quedara alguien dispuesto a pagar algo por un periódico como ese en el que escriben estos dos profetas de la democracia.

El caso es que mi agente –los gurús de pacotilla tenemos agente- me ha recomendado que redacte yo también una carta abierta de esas. Y como en realidad da igual para qué o para quién sea, es una excusa estupenda para dedicarle esta misiva a todos aquellos que creen que las fotos son gratis. Y a sus señoras madres, que no tienen ninguna culpa pero le dan sonoridad al párrafo.

Que en 2015 tengamos que seguir con este tema sobre la mesa es posiblemente la mejor prueba del respeto que se le tiene a la fotografía y a la profesión. Y no es el típico lamento de ese fotógrafo mal pagado o recién reconvertido en falso autónomo –un saludo a vuestra familia también, empresarios y emprendedores-, sino algo bastante más triste que trasciende de lo meramente laboral.

Somos capaces de enviar cámaras a hacer fotos a Marte, tenemos relojes inteligentes, gafas de realidad virtual y cámaras tan listas que nos dicen cuándo ya hay demasiadas fotos en un lugar. Hablamos de posfotografía, de la profundidad de color y el alma de los RAW, de la deontología del fotoperiodismo y de si es mejor golpear antes en la cabeza o en la rodilla a los que van por la vida con un palo de selfies. Sin embargo entender algo tan simple como que las fotos no son gratis se ve que no estaba en el guion para este siglo.

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Sep 212015
 

Instagram-mentira-03

La fotografía es sólo un recorte de la realidad, dirían los que hablan de estas cosas como si leyeran a la Sontag cada día mientras desayunan. Pues parecía que estaba mucho más buena o bueno en su foto de perfil, apuntarían otros reflexionando ya en plan patán sobre esta delicada cuestión de la veracidad e integrad de la imagen.

Y es que no hace falta ponerse muy intensos porque es algo que siempre hemos sabido: las fotos mienten. Lo pensamos cada verano al ver las ideales vacaciones de nuestros amigos en algún rincón exótico -seguro que el sitio es una mierda pensamos en voz baja mientras le damos al like a regañadientes- o cuando vemos esos desayunos con zumos de colores sobre mesas de madera perfectamente ordenadas en las que se cuela el suave sol de la mañana.

La realidad no es así y por fin alguien se ha animado a plasmar en imágenes esta sarta de mentiras. Sólo hay que abrir un poco el plano para que comprobemos que esa terraza aparentemente perfecta está hecha un asco o que, evidentemente, estás haciendo el ridículo en medio del supermercado con ese outfit tope casual que has elegido para bajar a hacer la compra. Eso es lo que cuenta la fotógrafa tailandesa Chompoo Baritone en su divertida serie sobre esa realidad inventada a través de las redes sociales.

Instagram-mentira-01

Instagram-mentira-02

Por supuesto a todos nos ha parecido muy divertido y ocurrente, así que rápidamente lo hemos compartido para dejar claro que estamos de acuerdo con Baritone y hasta el gorro de esas vidas perfectas que invaden nuestro timeline cada día. Porque, por supuesto, nosotros no lo hacemos. Nunca. Jamás.

Eso sí, el día que nos pongamos en serio con esto del postureo instagramero -guiño, guiño, codazo- lo haremos como auténticos profesional: con un Instafake.

Sep 162015
 

Burguesa-imagen-mujer

Ayer una compañera del mundo gastronómica encontraba esta pequeña joya de la genialidad publicitaria hamburguesil. Por lo visto, a alguien en los restaurantes La Burguesa se le ocurrió que sustituir la típica ternera o cerdo con sus cortes y tal por una mujer en plan despiece era de lo más divertido y ocurrente. Aplauso fuerte para ellos.

¿Estamos teniendo la piel muy fina -nunca mejor dicho- con una simple ocurrencia? ¿Pecamos de exceso de corrección política? Aunque siempre puede haber algo de eso, en realidad la imagen de esta moza a piezas me ha hecho recordar lo que explicaba hace un tiempo Melisa Tuya en su blog de 20 minutos.

“En busca de una imagen de una mujer feliz con un cuerpo normal” se titula esta historia tan cotidiana como sorprendente cuando se piensa en frío: no resulta nada fácil encontrar entre las imágenes de stock de las agencias fotografías de mujeres que no caigan en los clásicos estereotipos o en la simple idealización.

Los topicazos venden más allá del genero y es verdad que la historia se repite -así lo explica la autora- al hablar de casos masculinos, pero el componente machista de la ecuación hace que la imagen de la mujer sea la más estereotipada generalmente en las imágenes. Sólo hay que ver lo que aparece al buscar imágenes el término “feminista”. Parece un chiste pero es real. Así que no se trata sólo de las típicas imágenes sexistas en la publicidad o publicaciones de moda, sino también en cualquier medio que necesite tirar de agencia.

¿Son este tipo de imágenes las que piden los medios o simplemente son muchas veces las que usan porque no hay otras? Si no son los medios y  tampoco el público los que demandan estas fotografías tan acartonadas sería interesante analizar la responsabilidad de agencias y fotógrafos en mantener esta absurda rueda de clichés girando.

“Yo simplemente buscaba una mujer feliz, común y corriente”, cuenta la periodista tras horas sin dar con la imagen deseada. Por suerte al menos tampoco se encontró con la nuestra amiga La Burguesa.

Sep 142015
 

IMG_1169Aunque salen menos en los periódicos que los que llevan una u otra bandera en la cabeza, hay unos cuantos -muchos- catalanes que están hasta la mismísima butifarra con mongetes del proceso, de la sonrisa de príncipe encantador de Mas, de los fachas de Ciutadans y de las cartas del señor X.

Algunos al principio se tomaron el asunto con cierto entusiasmo porque -y en eso coincidimos- cualquier cosa que ponga nerviosos al PP y al PSOE es de entrada divertida. Pero con los años los chistes han ido perdiendo fuelle y puede más el cansancio que las ganas de discutir con los que quieren cambiarlo todo votando al del 3%, o quienes reparten carnet de españolidad porque sí. Se nota que estamos en campaña, ¿verdad?

Este bonito resumen de la actualidad política catalana -estratégicamente redactado para tocar las pelotas a unos y otros… suponiendo que no sean lo mismo- recuerda un poco a la sensación que uno tiene cuando, de paseo por una feria de tecnología, se encuentra con un stand dedicado a los palos de selfies. Perdón, a los putos palos de selfies.

Aunque pueda parecer increíble, la moda no sólo goza de una estupenda salud sino que incluso da de sí como para crear un segmento propio. Una categoría en la que no sólo aparecen marcas históricas como Kodak o Rollei -sí, también Nikon tiene su propia palo– sino que se ha entrado en una absurda carrera por ver quién inventa la tontería más grande.

Y no es una forma de hablar, porque en la pasada edición de IFA nos encontramos con esos palos de selfies XXL de la imagen con los que algún genio parece tener ganas de emular a un dron. No quieres palo, pues toma uno de tres metros que, aproximadamente, es lo que debían medir desplegados estos trastos.

La única respuesta posible ante esta huida hacia delante del selfiepalismo es un largo y sonoro bostezo. Da igual que lo usen millones de personas a las que se lo colaron y que consideran gracioso no solo salir en todas las fotos, sino que aparezca un palo en medio de la imagen. Siguen siendo una memez. Y cuanto más grande, peor.

Romeva me prometió que mi vida sería mucho mejor con un palo de selfies, lloriqueaba el otro día una señora decepcionada frente a la Sagrada Familia al comprobar que sus fotos seguían siendo una mierda y su sueldo una miseria. O igual no dijo exactamente eso y soy yo, que empiezo a mezclar los temas.

El caso es que la pregunta que todos nos hacemos es cúal será la posición de la Nova Catalunya (®) ante el tema de los palos de selfies. Hasta que este punto no quede del todo claro, yo no pienso pedir el nuevo pasaporte.

Sep 112015
 

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Los países europeos siguen discutiendo el reparto de refugiados en una especie de macabro sorteo con cupos y regateos. Nosotros nos horrorizamos con niños muertos en la playa y con periodistas que pasan de insultar a los más débiles cada día en los titulares a directamente ponerles la zancadilla.

Dirigentes que levantan muros, cierran fronteras y mandan disparar a emigrantes mientras intentan llegar a la orilla, ahora ponen cara apenada para la foto mientras hablan de drama, imágenes dantescas y todos esos tópicos gastados. Es que al decir refugiados y no emigrantes queda más feo molerlos a palos. Y mientras toda esa mierda ocurre como si fuera lo más normal del mundo, ellos siguen huyendo de la guerra.

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Y lo hacen con lo puesto. Aquí no hay opción para pensar qué llevarse y qué dejar atrás. Una vida entera resumida en lo que entre en una mochila y lo necesario -muchas veces menos- para sobrevivir a un viaje demasiado largo. El fotógrafo Tyler Jump ha tenido una gran idea: fotografiar las pertenencias de los refugiados que llegan al campamento de la ONG International Rescue Committee en la isla griega de Lesbos. Medicinas, cepillos de dientes, teléfonos, algo de ropa, alguna chuche… poco más.

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Sep 042015
 
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© Rubén Salgado

Para fotografiar hace falta luz, pero muchas veces se nos olvida que también es necesaria para vivir. De ello se dio cuenta Rubén Salgado tras visitar zonas rurales de Birmania en las que solo el 10% de la población tiene acceso a la electricidad. De esa oscuridad que llegaba con la puesta de sol nació el proyecto “Retratos solares”, premiado en la última edición de los Sony World Photography Awards. Pero esta serie de imágenes nocturnas cuya principal -o única- fuente de iluminación es la energía solar que ha llegado a algunas aldeas no quiere solo documentar una situación, sino también cambiarla. Salgado ya ha organizado una recaudación de fondos con la que ha conseguido llevar luz a 60 viviendas de una aldea y ahora quiere extender su proyecto a zonas de Uganda, la India y Gaza. Él mismo nos cuenta la historia de esta foto:

“La foto está hecha en el estado de Chin, en el norte de Myanmar [Birmania], una de las zonas más pobres y aisladas del país. Los poblados están en zona montañosa y sus habitantes tienen muy poco acceso al resto del país puesto que el transporte es complicado. Siempre ha sido una región abandonada; antes por el régimen militar y ahora por el gobierno.

En la foto aparecen cinco líderes de una aldea que me están llevando a casa de uno de ellos para hablar de la luz solar. Era la primera vez en su vida que tenían luz. Era una noche de lluvia, y usaban las luces solares que llevaba como linternas para hacer retratos e iluminar el camino.

 Todo esto surge de un proyecto que he llamado ‘Retratos solares’ [‘Solar Portraits’]. Todo empezó trabajando para una organización que me pidió que viajara durante un mes por el país para documentar proyectos de desarrollo en diferentes aldeas y zonas. Muchas veces me quedaba en esas aldeas, y me llamaba la atención que la mayoría se quedaban totalmente a oscuras cuando anochecía.
Aug 312015
 

EISA

Si algo hemos aprendido este verano es que cada uno se gasta el dinero como quiere, los precios son libres y aquí quien más quien menos se intenta buscar la vida. Da igual que seas un chiringuito de Formentera o una de esas asociaciones de revistas que cada año pasan el recibo de su particular impuesto revolucionario a los fabricantes. Aquí de lo que se trata es de sacar adelante un negocio.

Es verdad que a los TIPA les tenemos especial cariño, pero los EISA también merecen un pedacito de nuestro corazón. Que para algo llevan 33 años con este tinglado y anunciándonos, verano tras verano, cuáles son los mejores productos del año en fotografía, imagen y sonido.

Mientras acabamos de reírnos, la lista de premios fotográficos de este año da para los típicos bostezos y chistes de siempre. A estas alturas da bastante pereza repetir lo de siempre, pero como alguien tiene que hacerlo ahí va por si has estado despistado la última década.

No, las marcas no compran directamente los premios. Sí, los premios son un camelo para conseguir dinero de las marcas. ¿Cómo? Muy fácil. Además de lo evidente -llevarse bien con las compañías para intentar que caigan algunas migajas publicitarias- los afortunados galardonados que tengan la genial idea de lucir el logotipo de los EISA (o los TIPA) en su producto tendrán que pasar por caja.

Sencillo, limpio y aparentemente legal. Eso sí, como decimos siempre, si ves un sello de TIPA, EISA o una estatuilla horrible de esas… desconfía, porque alguien ha pagado para que esté ahí. El único premio realmente serio y creíble en este sector son los Gatete Awards y, curiosamente, nadie parece estar deseando recibir uno.

Aclarado el rollo de siempre, hay que reconocerles el mérito a los muchachos de EISA. Más de 30 años y esta mandanga sigue funcionando pese a que, de puertas para dentro, fabricantes, medios, distribuidores y, por suerte cada vez más clientes, sabe que es poco más que un chiste.

Así que aplauso fuerte para los geniales comerciales capaces de convencer año tras años a los japoneses de turno para que sigan aflojando el bolsillo y pasando por el aro. Somos EISA, llevamos 33 años otorgando los mejores premios, somos muy buenos haciéndolo. Eso es un lema y no los de Don Draper.

¿Qué hacemos? ¡Dar premios! ¿Cuales? ¡Los mejores! ¿Y cómo lo hacemos? ¡De puta madre! Contratado Forrest. Imprímelo y a otra cosa. Esperemos que les dure muchos años el negocio y puedan seguir viviendo de repartir premios, porque ya verás el día que tengan que ganarse el sueldo haciendo periodismo.

Aug 102015
 

Cuba

Mentira. En realidad no ocurrió nada, como pasa siempre en las historias que comienzan con uno de esos titulares de mierda que pueblan medios virales y redes sociales. No ocurrió nada increíble ni sacó mejores fotos, porque para hacer mejores fotos estas vacaciones no necesitas otro artículo de 10 consejos escrito por alguien que lo que necesita son 10 consejos para escribir mejor. Y para aconsejar. Cosas del periodismo 2.0 low cost.

Para hacer mejores fotos lo que necesitas -lo que necesitamos todos- es ver más fotos, hacer más fotos, leer más, escuchar más, viajar más… Así de sencillo y así de complicado. El resto son milongas, aunque si pese al calor y la somnolencia estival insistes en leer algo, que sean estos dos estupendos artículos sobre el dichoso tema de los aconsejadores profesionales.

Tampoco te harán mejor fotógrafo, pero es verano y lo que se estila son los refritos de artículos ya publicados, así que allá vamos.

 

Consejos para sobrevivir a los consejos para hacer mejores fotos en vacaciones

Los consejeros son una de las grandes plagas de la humanidad. No solo los consejeros de bancos y empresas elegidos a dedo para trincar una buena pasta por señalar lo obvio, sino los aconsejadores profesionales. Esos a los que les pones un teclado delante y cuando te quieres dar cuenta y llamar a la policía –dónde está la ley mordaza cuando hace falta- ya te han clavado un artículo con diez consejos para mejorar tus fotografías.

Hasta hace poco lo de dar consejos que en realidad nadie ha pedido era una materia reservada a la carrera de cuñadísimo –por usar el tópico- y enterados en general. Pero desde hace unos años por lo visto se imparte en primero de Blogger como asignatura obligatoria.

De ahí que ahora mismo, con las vacaciones de Semana Santa a la vuelta de la esquina, posiblemente se estén publicando más tutoriales con diez consejos de estos que gente dispuesta a llevarse la cámara encima estos días. ¡No pasa nada! ¡También tenemos uno de fotografía móvil!, te gritan con entusiasmo desde la pantalla.

Librarse de esta plaga es prácticamente imposible, porque cuando se acercan vacaciones o puentes de guardar se reproducen cual tomates de invernadero: aparentes, abundantes pero sin gracia ni fundamento. Consejos para ser mejor fotógrafo. Todo lo que necesitas saber para mejorar tus fotos. Guía para hacer buenas fotos de vacaciones.

Lo gracioso del asunto es que, en realidad, la mayoría llevan años –décadas- repitiendo los mismos consejos que aburrirían a un koala con una lomo. Porque, no nos engañemos, de existir tales consejos para ser unos Leibovitz domingueros, tampoco es que sea algo que vaya actualizándose año tras año.

¿Y cómo sobrevivir a esta nueva enfermedad de nuestro tiempo? La norma básica es levantar la ceja, entrenar nuestra mirada escéptica y preguntarse en alto qué demonios me estás contando. No solo porque nadie haya pedido esos consejos, sino porque todo el mundo se los sabe de memoria, no aportan nada y sobre todo no te ayudarán a hacer mejores fotos…

(seguir leyendo el artículo original)

Cuando fotografiar es fácil con los ojos cerrados

Seguro que todos lo hemos pensado alguna vez al llegar a uno de esos lugares que te dejan sin respiración durante un par de segundos: aquí hasta yo puedo sacar buenas fotos. Puede que incluso esa misma idea se la hayamos aplicado a otro –que siempre es más divertido- al ver las postales que se ha traído de algún viaje exótico: retratos llenos de fuerza, colores espectaculares… Así cualquiera, y tal.

Eso mismo pensé hace unos días en las Salinas de Cabo de Gata, uno de esos parajes en los que apetece echar el ancla una temporada, mandar el móvil a paseo y quedarse por allí con unos cuantos libros, la cámara y poco más.

La carretera paralela a la playa; al otro lado, las salinas y una iglesia de un amarillo recién pintado; al frente, las primeras ondulaciones del parque natural del Cabo, y en la arena, barcas de madera a las que el viento, la sal y los años han descascarillado la pintura con esa perfección que ningún filtro puede imitar.

Allí, en aquellas pequeñas casas encaladas y con las puertas de color azul, se había rodado “Vivir es fácil con los ojos cerrados”, la última película de David Trueba. Una bonita historia –basada en hecho reales- de un profesor que se escapa unos días a Almería para intentar hablar con John Lennon, que estaba rodando por allí. Aquella España de los años 60, dos chavales trazando su propia huida al sur, viajes que duraban días. Una de esas maravillas sin pretensiones para reconciliarse con la vida.

Aquí fotografiar es fácil hasta con los ojos cerrados, pensé en voz baja para que mis compañeros de viaje no pensaran que el sol me estaba afectando a la cabeza o que era un cursi.

Era mediodía, la luz era terrible pero hacia cualquier lugar donde miraras veías una foto. Y no una cualquiera, sino una con muchas posibilidades de estar por encima de le media personal, que es la mejor manera en la que uno puede catalogar sus instantáneas.

Como si el tiempo se hubiera detenido en algún punto, una señora con un pañuelo oscuro a la cabeza salió de una de las casas y se sentó en un pequeño muro, mientras el viento –que no recuerdo si era de levante o poniente- le movía el pañuelo y la blusa blanca. No llegué a tiempo para la foto, pero la hice en mi cabeza. Clic. Con los ojos cerrados. Aquí hay que volver con más tiempo, pensé antes de irme…

(seguir leyendo el artículo original)

 

Aug 052015
 

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Los fotógrafos con contrato y dentro de una empresa son algo tan fácil de encontrar como los unicornios. Algunos están convencidos de que existen, pero la mayoría es consciente de que se trata solo de un ser mitológico.

La crisis económica, los cambios sobrevenidos con la revolución digital, la crisis –otra crisis- en los medios de comunicación… La situación actual de la profesión es fruto de más de una década de evolución en la que el fotógrafo se ha convertido en un trabajador externo, autónomo y en la mayoría de los casos con unas condiciones laborales en continuo retroceso.

En todo eso pensamos mientras franqueamos la puerta de Typeform, una pujante empresa tecnológica situada en el barrio de Poble Nou de Barcelona y que cumple al pie de la letra el guion de las startup de éxito internacional. Una historia que normalmente imaginamos con California o algún lugar similar como telón de fondo, pero que por lo visto también se repite en otras fronteras.

Sí, puede sonar realmente extraño, pero en España hay compañías en las que se trabaja en un espacio acogedor, con terraza, actividades de equipo, yoga en la playa los viernes por la mañana –en serio- y con un horario más o menos libre mientras se cumplan unos objetivos. Ah, y donde puedes llevarte al perro.

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Jul 152015
 

Seguro que todos lo hemos pensado alguna vez al llegar a uno de esos lugares que te dejan sin respiración durante un par de segundos: aquí hasta yo puedo sacar buenas fotos. Puede que incluso esa misma idea se la hayamos aplicado a otro –que siempre es más divertido- al ver las postales que se ha traído de algún viaje exótico: retratos llenos de fuerza, colores espectaculares… Así cualquiera, y tal.

Eso mismo pensé hace unos días en las Salinas de Cabo de Gata, uno de esos parajes en los que apetece echar el ancla una temporada, mandar el móvil a paseo y quedarse por allí con unos cuantos libros, la cámara y poco más.

La carretera paralela a la playa; al otro lado, las salinas y una iglesia de un amarillo recién pintado; al frente, las primeras ondulaciones del parque natural del Cabo, y en la arena, barcas de madera a las que el viento, la sal y los años han descascarillado la pintura con esa perfección que ningún filtro puede imitar.

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Allí, en aquellas pequeñas casas encaladas y con las puertas de color azul, se había rodado “Vivir es fácil con los ojos cerrados”, la última película de David Trueba. Una bonita historia –basada en hecho reales- de un profesor que se escapa unos días a Almería para intentar hablar con John Lennon, que estaba rodando por allí. Aquella España de los años 60, dos chavales trazando su propia huida al sur, viajes que duraban días. Una de esas maravillas sin pretensiones para reconciliarse con la vida.

Aquí fotografiar es fácil hasta con los ojos cerrados, pensé en voz baja para que mis compañeros de viaje no pensaran que el sol me estaba afectando a la cabeza o que era un cursi.

Era mediodía, la luz era terrible pero hacia cualquier lugar donde miraras veías una foto. Y no una cualquiera, sino una con muchas posibilidades de estar por encima de le media personal, que es la mejor manera en la que uno puede catalogar sus instantáneas.

Como si el tiempo se hubiera detenido en algún punto, una señora con un pañuelo oscuro a la cabeza salió de una de las casas y se sentó en un pequeño muro, mientras el viento –que no recuerdo si era de levante o poniente- le movía el pañuelo y la blusa blanca. No llegué a tiempo para la foto, pero la hice en mi cabeza. Clic. Con los ojos cerrados. Aquí hay que volver con más tiempo, pensé antes de irme.

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 Posted by at 7:00 am
Jul 132015
 

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¿Cuál es tu ser mitológico favorito? El vegano que después de un minuto de conversación no te ha explicado que es vegano y los beneficios de su alimentación frente a la tuya, maldito devorador de animales muertos. Un chiste con una alta dosis de verdad que   es muy fácil de aplicar al mercado de la fotografía. Suponiendo que siga existiendo tal cosa, claro.

Y es que los fans de las cámaras sin espejo se han convertido en algo así como los veganos del sector. ¿Cuánto hace que no te cruzas con uno y no te explica lo ligero que viaja gracias a su cámara  y lo idiota que eres por ir cargado con tu vieja réflex? Puede que incluso en un alarde muy freudiano se defienda en modo preventivo diciendo que su cámara enfoca perfectamente y que los visores electrónicos ya son tan buenos como los ópticos.

Pero si yo no he dicho nada, responderás mientras intentas acabarte el café tranquilamente y escondes la dichosa SLR para que te deje de dar la chapa. “Sí, ya, acomplejado de los espejos”, dirá en voz baja pero suficientemente alta como para que le oigas mientras se aleja indignado en busca del próximo incauto. Se rumorea que algunos ni siquiera han llegado a cargar la batería de la cámara después de sacarla de la caja de lo ocupados que están ejerciendo de apóstoles del sinespejismo como forma de vida.

Aunque un poco (¿un poco?) exagerada, seguro que a más de uno esta bonita dramatización le ha resultado familiar. Y es que para muchos no basta con haberse comprado la cámara que más se amoldaba a sus necesidades y presupuesto, sino que ahora toca convertirse en yihadistas no ya de la marca elegida -que también- sino de la tecnología usada.

A ver, que en parte tienen razón. La electrónica acabará por sustituir a la mecánica, los visores ópticos tienen los días (años) contados, los espejos engrasados que suben, bajan y golpean tres cuartos de lo mismo… Pero todo eso ya lo sabemos los cuatro frikis a los que nos puede llegar a interesar. Al resto, al 90% de la gente que se compra una cámara, le da absolutamente igual. ¡Los espejos han muerto!, gritan algunos mientras el resto de la sala les mira en silencio sin saber de qué demonios están hablando. ¿Pero las cámaras llevaban espejos? Ah, pues muy bien.

En cualquier caso no deja de ser entre divertido y cansino escuchar todos estos discursos y luego encontrarte, un día cualquiera en una rueda de prensa cualquiera, el panorama que se ve en la foto de ahí arriba. Siete fotógrafos, siete réflex. De Canon  la mayoría y alguna de Nikon, para ser más precisos. “Eso es que no tienen ni puta idea”, estarán pensando quienes han picado el anzuelo del titular y ahora mismo les estará hirviendo su sangre sin espejo.

Pero más allá de lo divertido que resulte intentar encabronar un poco al personal, a la vista de los datos de los últimos premios de los World Press Photo no parece que esta elocuente postal sea un caso aislado o algo extraño, al menos entre los profesionales. ¿Las cámaras sin espejo son el futuro? Sin duda. Pero parece que no el presente.

 Posted by at 7:00 am
Jul 082015
 

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“No estás gorda, estás hinchada”, asegura Cosmopolitan, esa revista que dice a las mujeres más modernas e independientes lo que tienen que hacer para gustar a los hombres. A los hombres que buscan mujeres que leen Cosmopolitan, se entiende. “Especial selfies”, promete MVL Connection que -alucina vecina- resulta que es un nueva revista juvenil que se cotiza a 1,99 euros, propiedad de Panini y que hace poco lanzó un número dedicado a los Youtubers, “las nuevas estrellas de Internet”. Para hacerse una idea del nivel.

Y qué tienen en común estas dos prestigiosas publicaciones. Aparentemente su público objetivo no tiene nada que ver y seguro que en su interior la publicidad también será muy diferente. Pero mira tú por donde el otro día compartían esquina en un atiborrado kiosco de Barcelona porque las dos regalaban un (puto) palo de selfies.

Y por lo visto no son las únicas que han decidido cambiar las típicas sandalias, pareo, gafas de sol y demás objetos que sirven para animar al personal a invertir sus euros en literatura de la buena por uno de estos trastos capaces de convertir a cualquiera en un güiro chancletero en plena despedida de soltero por las Ramblas de Barcelona. No, no he podido ligar más conceptos casposos en una sola frase.

Por lo menos ahora ya tenemos respuesta para una de las grandes preguntas que la humanidad lleva repitiéndose desde hace años: ¿cómo demonios sobrevive tanto engendro en papel en los kioscos? Ahora ya lo sabemos: gracias a los palos de selfies. Un motivo más para odiarlos profundamente.

Jul 032015
 

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Aunque pueda parecer increíble, por lo visto hay quienes todavía dudan a la hora de elegir bando entre el Mercado -con mayúsculas- y Grecia. Que si las deudas hay que pagarlas, que si Syriza son rojos y masones, que si Varoufakis tiene un iPhone… Sí amigos, esto va de bandos y ellos -los malos- tienen muy claro cuál es el suyo.

El caso es que mientras la prensa se desgañita publicando fotos de las colas generadas por el corralito económico -algunas muy curiosas, con gente abrigada en plano verano y a 30 grados…- para dejar claro que la alternativa al FMI es el caos, por poner un poco de contexto al asunto puede ser interesante recuperar este trabajo del fotógrafo griego Dimitris Michalakis.

El otoño pasado se cumplieron cuatro años del plan de austeridad impuesto por la llamada Troika a Grecia a cambio del rescate económico. Más allá de los titulares y de las cifras macroeconómicas, las consecuencias de esas medidas -pobreza, desahucios, recortes, cierre de hospitales, suicidios…- las recogió este reportero a lo largo de su proyecto Burnout, desarrollado entre 2010 y 2014.

Merece mucho la pena dedicarle unos minutos a revisar todas las imágenes de este trabajo para recordar -por si alguien lo había olvidado- cuál es la medicina que siguen proponiendo Merkel y sus palmeros.

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Jul 012015
 

La corrupción no es algo genético ni –aunque lo parezca- parte de las condiciones del carné de ciertos partidos políticos o cargos de responsabilidad. Dicen los expertos en la materia que en la base del arte de mangar pasta pública, creer en el pelotazo como única ideología posible y hacer del chanchullo una forma de vida está la sensación de impunidad.

Si estamos rodeados de recalificaciones, bolsos de Prada y cuentas en Andorra es porque sus responsables se saben –se sabían, esperemos- ajenos a esa cosa tan de pobres como la justicia o la cárcel. Así que basta añadir un poco de “todos son iguales” para crear el perfecto país de mierda en el que los listos trincan y los que no lo hacen es porque son tontos o porque todavía no han tenido oportunidad de meter mano al asunto.

Impunidad. Todo el mundo lo hace. No critiques mucho por si te llega la oportunidad de tener tu pellizquito. Un peligroso cóctel que en realidad también se aplica a muchas otras cosas y que tal vez nos pueda servir para explicar algunos comportamientos que, por más que se repitan, se nos escapan.

Sin ir más lejos, cada vez que salta a los titulares un caso de manipulación fotográfica en fotografía documental o fotoperiodismo muchos nos hacemos la misma pregunta: ¿en qué demonios estaba pensando el fotógrafo o editor de turno? ¿Qué se te pasa por la cabeza o qué tipo de medicación caducada has tenido que consumir para seleccionar el tampón de clonar y decidir que no hay suficiente humo en una foto de guerra o eliminar a esa persona de fondo que estropea la composición perfecta y limpia que soñabas para su instantánea?

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