Jul 082015
 

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“No estás gorda, estás hinchada”, asegura Cosmopolitan, esa revista que dice a las mujeres más modernas e independientes lo que tienen que hacer para gustar a los hombres. A los hombres que buscan mujeres que leen Cosmopolitan, se entiende. “Especial selfies”, promete MVL Connection que -alucina vecina- resulta que es un nueva revista juvenil que se cotiza a 1,99 euros, propiedad de Panini y que hace poco lanzó un número dedicado a los Youtubers, “las nuevas estrellas de Internet”. Para hacerse una idea del nivel.

Y qué tienen en común estas dos prestigiosas publicaciones. Aparentemente su público objetivo no tiene nada que ver y seguro que en su interior la publicidad también será muy diferente. Pero mira tú por donde el otro día compartían esquina en un atiborrado kiosco de Barcelona porque las dos regalaban un (puto) palo de selfies.

Y por lo visto no son las únicas que han decidido cambiar las típicas sandalias, pareo, gafas de sol y demás objetos que sirven para animar al personal a invertir sus euros en literatura de la buena por uno de estos trastos capaces de convertir a cualquiera en un güiro chancletero en plena despedida de soltero por las Ramblas de Barcelona. No, no he podido ligar más conceptos casposos en una sola frase.

Por lo menos ahora ya tenemos respuesta para una de las grandes preguntas que la humanidad lleva repitiéndose desde hace años: ¿cómo demonios sobrevive tanto engendro en papel en los kioscos? Ahora ya lo sabemos: gracias a los palos de selfies. Un motivo más para odiarlos profundamente.

Jun 222015
 

NotasDePrensa

El periodismo ciudadano, periodismo 2.0, periodismo de la Bernarda o como queramos llamarlo fue un gran invento. Sobre todo para aquellos que encontraron la manera de convertir una buena idea -que mucha gente pueda contar cosas- en un excelente negocio para ellos.

Pero todo eso suena ya demasiado 2010. Monetizado todo lo monetizable y una vez que ya no queda nadie en plantilla y se ha exprimido todo lo exprimible a los bloggers, hay que dar el siguiente paso. ¡Que los periodistas paguen por trabajar!, gritan los expertos en comunicación que están haciendo el MBA “Fuck Hard the Worker & Despido Libre Ya” en ESADE. Calma pequeños liberales que todavía no hemos llegado a eso, pero todo se andará.

La penúltima idea es eso de ahí arriba que hace unos días vi por ahí, que es la forma elegante de decir que me chivo alguien a quien la propuesta le llegó en plan serio. ¿Quieres publicar en nuestro medio tu nota de prensa? Pues paga. Alehop, periodismo 3.0

No conocía Gráffica, y la verdad es que tiene una pinta estupenda. “Gràffica es la web líder dedicada al diseño gráfico y la cultura visual en español siendo una de las webs más leídas en el mundo […] gráffica.info es un periódico de noticias dedicado en exclusiva al mundo del diseño, y en especial al ámbito del diseño gráfico, la creatividad y la cultura visual”, explican ellos mismos en la web.

Todo bien hasta aquí. Pero -según relatan- la cantidad de notas de prensa que reciben es tal que resulta imposible hacer la típica selección perdidística. Ya sabéis: este es amigo, se lo publico; aquel nos rechazó una campaña de publi, pues que le den… Vaya, los criterios editoriales al uso que se aplican en muchos medios. He dicho en muchos, no en todos.

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Mar 042015
 

“Las dos llamas corriendo por la calle y lo del vestido ese de colores raros. Lo mezclas y preparas un artículo para dentro de 10 minutos. Y que ponga ‘A fondo’ en el titular”, bramaban posiblemente el pasado viernes editores y emprendedores a su ejército de blogueros becarios. Había nuevo viral en el barrio y todos querían apuntarse.

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¿De qué color ves el puñetero vestido? (Foto de de “swiked” enTumblr)

“Ya estáis pensando en un móvil que haga que las fotos de los vestidos salgan con colores irreales”, seguro que andaban gritando en las oficinas de Samsung a esa misma hora. “Si lo petamos con el selfie de los Oscar el año pasado, ahora tenemos que liderar el movimiento dressfie”, les acababa de sugerir un vendehúmos experto en redes sociales y con contrato a tiempo parcial. “¡Posfotografía! ¡Posfotografía!”, repetía Fontcuberta mientras sus caracoles se iban zampando las fotos de la próxima exposición.

Reconozco que, al ver la famosa foto del vestido por primera vez, entendí qué era eso de la posfotografía: carecer del criterio suficiente para, en lugar de borrar una foto terrible, compartirla con la humanidad.

Por si alguien anda despistado, vive en otro planeta o simplemente tiene una vida lo suficientemente interesante como para no estar pendiente de estas tonterías, resulta que la semana pasada una chica sacó una foto -bastante chusca, por cierto- con su móvil a un vestido, y en su entorno más cercano se generó un debate sobre el color real de la prenda.

Algunos de sus amigos lo veían blanco y dorado. Otros, azul y negro. Así que la autora decidió subirla a su Tumblr, y en lugar de ocurrir lo lógico –ignorarlo, bostezar, mandar a la preguntona a paseo-, se acabó generando uno de los debates más largos, virales y absurdos de la historia de Internet.

En cuestión de horas, medio mundo andaba discutiendo sobre el dichoso vestido y buscando explicaciones a ese curioso efecto cromático. Y los que no lo hacían estaban ocupados pensando insultos y chistes ingeniosos para informar al planeta sobre su desprecio por el tema.

Así que mientras los expertos en fenómenos virales analizaban la última bobada de la red y los medios –todos, no solo los que viven a golpe de gatitos y virales- hacían malabarismos para apuntarse al tema de cualquier forma, miles de fotógrafos ponían su mejor media sonrisa y asentían con la cabeza mientras repetían: “Es el balance de blanco, idiotas.”

Se rumorea que incluso los expertos en gestión de color –gente de cuyas explicaciones normalmente es mejor huir- tuvieron su momento de gloria gracias al ya famoso vestido y pudieron explayarse sobre calibraciones, espacios de color y todas esas cosas tan aburridas.

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Mar 022015
 

Fuji Lista

Lo más divertido de andar revoloteando por dos sectores -tecnología y gastronomía– es descubrir que los mismos vicios se repiten en ambos lados. Los temas de debate varían ligeramente, pero en general las tonterías, las puñaladas, los bandos, los amiguísimos y los buenos y malos profesionales repiten tics independientemente de si estamos hablando de una cámara o de un plato de callos esferificados.

¿Egos? Póngame dos raciones. Si en el mundillo de los trastos la humildad no es el don más abundante, digamos que entre fogones la cosa es bastante peor. Y es que si el ego de los fotógrafos te parece insoportable, eso es porque no te has topado con algunos cocineros y críticos. Igual es que también son fotógrafos en su tiempo libre.

El caso es que una de esas estupideces que se repite en los dos sectores es la creencia de algunos iluminados es que sólo se puede escribir de aquello sobre lo que se sabe y domina. Una reflexión que no sólo está totalmente alejada del periodismo sino que abre la puerta a una absurda ecuación: si para escribir de algo tienes que ser experto en el tema, significa que si eres un sabelotodo sobre el asunto seguramente sabrás contarlo a la perfección.

De ahí que algunos consideren que no se puede escribir de tecnología sin ser ingenieros, de fotografía sin ser fotógrafo o de cocina sin tener un master en fogones. No nos confundamos: evidentemente los conocimientos son básicos para ese ejercicio tan sano y que tan poco se practica que se llama contextualizar. Que algo sea nuevo lo puede escribir hasta un koala entrenado. Tu trabajo es explicar respecto a qué es nuevo y qué es lo que aporta.

Pero más allá de esos conocimientos que siempre son bienvenidos y de agradecer -cuando más comes, más lees, más bebes, más escuchas… mejor contarás lo que tengas que contar- hay un secreto que por lo visto muchos bloggers, gurús, expertos y autoproclamados periodistas parecen desconocer: las fuentes.

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Jan 122015
 

SelfieMahoma

Hay tres cosas que uno descubre a los pocos minutos de perderse por la ciudad antigua de Jerusalén: que, efectivamente, es fácil perderse, que en enero hace bastante frío, y que estás en la pista central del circo religioso. En apenas unos kilómetros cuadrados las tres grandes creencias monoteístas se disputan y comparten las mismas piedras sagradas para sus respectivos dioses y profetas.

Aunque no seas creyente sentirás algo especial al acercarte al “Muro de las lamentaciones”, pasear por la explanada de las mezquitas o ver la emoción de los cristianos al tocar la piedra sobre la que supuestamente reposó el cuerpo de Jesús en la Iglesia del Santo Sepulcro, me contaban. Me temo que no fue así. Para sentir algo más que siglos de historia de ese lugar –que no es poco- hace falta fe. Y de eso no tenía en la mochila ni vendían en las tiendas de souvenirs.

Fe posiblemente es lo que les sobraba a los hijos de puta que hace unos días se llevaron por delante a los periodistas –así se definían ellos- de la revista satírica Charlie Hebdo. Fe y armas, claro. Una peligrosa combinación que no es ni algo nuevo ni una exclusiva de estos autoproclamados vengadores de Mahoma. Aunque es cierto -tampoco nos la vamos a coger con papel de fumar- que los del Alahu Akbar están últimamente en el primer puesto del ranking.

En cualquier caso, se trata de un atentado que ha desatado las previsibles reacciones para todos los gustos: desde los analfabetos xenófobos que intentan aprovechar la ocasión para barrer para casa –nunca mejor dicho- hasta el más vergonzoso cinismo por parte de la policía hablando de libertad de expresión . Seguro que a los fotógrafos a los que parten la cara y la cámara en cada manifestación les encantaría tratar el tema.

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Dec 152014
 

Google-News

El reciente anuncio por parte de Google News de que, cual científico en paro, se larga de España ha provocado todo tipo de airadas reacciones de desconsuelo e indignación en este mundillo digital en el que habitamos. Un lugar en el que, una vez más, hemos pasado por alto un par de insignificantes detalles: la realidad no es eso que pasa en Twitter, y Google es una gran multinacional.

Que Google News decida hacer las maletas como respuesta ante el absurdo canon AEDE que recoge la llamada Ley Lasalle es algo que puede producir preocupación y cierta vergüenza. Pero si hacemos ese sano ejercicio de mirar un poco más allá de nuestro teclado descubriremos que –oh sorpresa- a la inmensa mayoría de la población le importa un carajo. De hecho, ni saben ni les interesa que es eso de Google News. Así que un poco de calma a la hora de tirarse de los pelos (de las cejas) y montar escenitas a los Scarlett O’Hara.

Es verdad que como muy bien han indicado algunos, la huída de Google News es una muestra más del país de pandereta en el que vivimos. Pero, sinceramente e incluso asumiendo el riesgo de tener que escuchar la cancioncilla de la demagogia, en un país con unos índices de pobreza y de malnutrición infantil como los que gastamos por aquí que un agregador de noticias se vaya, se quede o haga el pino puente no puede empeorar mucho la ya de por sí lamentable imagen que tenemos.

Google no acepta chantajes, defienden otros con entusiasmo. Y parece cierto. Pero no sé si es motivo de alegría y palmas  que una empresa privada le enseñe el dedito a un Estado, por muy poco de acuerdo que estemos con su gobierno y esta medida. Hay en ese entusiasmo cierto tufillo neoliberal que da bastante grima, la verdad.

Porque a algunos locos nos parece muy bien que los intereses nacionales estén por encima de las decisiones privadas de las corporaciones –qué bien queda esta palabra siempre- aunque es verdad que en este caso son intereses de otras empresas -por aquello de tener contenta a la prensa con alguna limosna- lo que se está defendiendo. Ojalá esa mano dura y esa intervencionismo donde realmente hace falta.

Pero no es el caso. Esto es una partida en la que hay que elegir bando entre una multinacional que paga sus impuestos donde le sale de las cookies y un gobierno con un tipo al frente que lee el Marca. Así que, como se suele decir, casi mejor elegir “muete”. O, dicho de otro modo, si me das a escoger entre PRISA o los Enrique Dans de la vida… yo me apunto a emigrar con Google News.

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Nov 242014
 

ShowMeTheMoneyLlega un momento en el que quienes critican algo se vuelven más cansinos que el problema que señalan. Y sí, posiblemente estamos ante una situación de esas: es más insoportable aquí el pesadete que raja cada año de los premios, los TIPAs y toda esa mandanga que los propios premios en sí. A los que, no nos engañemos, fuera de este particular mundillo nadie hace demasiado caso.

Así que tras unos cuantos años dando la lata con lo mismo, repitiendo los mismos argumentos y chistes ha llegado la hora de recopilar lo que todos ya sabemos en un artículo llamado a convertirse en la guía definitiva sobre premios, productos del año y chanchullos varios.

Que sí, que nos los sabemos de memoria, pero nunca está de mas refrescar un poco la memoria ahora que comienza la plaga de estatuillas. Además, con ese formato tan original de  “10 blablablá” que siempre gusta mucho. Por cierto, había un plan B para el título (“Mejor producto del año, el que tengo aquí colgado”) pero tampoco era plan.

1. No son los mejores productos del año. Cualquiera que sea medianamente aficionado a la fotografía o cualquier otro sector tecnológico sabe de sobra que decir que una cámara o cualquier otro trasto es la mejor del año es una completa memez. ¿Mejor para quién? ¿De qué precio? ¿Para hacer qué? ¿Comparada con qué? Así que -oh sorpresa- ese modelo que luce el premio de turno es posible que no sea el mejor del año. ¿Tal vez uno de los mejores? Tal vez. Esa es la buena noticia: la mayoría de cámaras son tan buenas que premiar a una mala tendría mucho mérito.

2. Premios para todos. Uno de los trucos más conocidos de este circo de los premios es que haya para todos. Cuántas más firmas contentas tengas, mejor. De ahí que casi siempre haya decenas de categorías, premios hechos a medida -premio a la mejor cámara de color rojo cuyo nombre empiece por K”- y, en general, estatuillas a granel. Una pregunta que muchos se hacen: si supuestamente cada medio es el “medio de referencia” y todos saben mucho de lo suyo, ¿por qué no coinciden a la hora de elegir la mejor cámara, reloj, batidora, radio-reloj-despertador del año?

3. ¿Pero lo han probado? Aunque pueda sonar surrealista puede ocurrir -de hecho ocurre- que se premie productos que no se han probado. Y no es una forma de hablar o el típico argumento gratuito: más de una cámara que todavía no estaba disponible en España (ni en el mercado ni para prensa) ha sido elegida como la mejor del año. ¡Aplauso fuerte para ellos! Una pista que permite hacerse una idea bastante aproximada de lo importante que para este tipo de premios es mantener las formas delante de sus lectores.

4. Es marketing. Y es que esa es una de las claves: los lectores son lo de menos. Los premios -todos- son una herramienta de marketing que los medios utilizan como forma de tener contentas a las compañías, ejercer cierta presión sobre su inversión publicitaria o, sin más, como un ejercicio de relaciones públicas. En este juego los lectores son meros espectadores. Y los compradores que piquen en el anzuelo de “mejor producto del año” (algo que por suerte no suele ocurrir) los pringaos necesarios para que este teatrillo siga funcionando.

5. Lo tuyo es puro teatro. Porque sí amigos, todo esto es un teatro. Lo saben los medios que lo organizan, lo saben las firmas que se prestan a salir en la foto y recoger el premio -“tampoco es plan de quedar mal”, te explican luego- y afortunadamente también lo sabe cada vez más gente. De hecho, ahora que no nos escucha nadie os cuento un secreto: cuando se apagan las cámaras y nadie mira todos nos cachondeamos de este tipo de premios. Todos. “¿Cuántos premios os han tocado este año?” Jajaja… “Sí, me llamaron para decirme que nos iban a dar un par” Jajaja… Y así. Pero ya se sabe que entre bomberos no hay que pisarse la manguera.

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Nov 102014
 

elpais.750Ayer no sólo fue un mal día para Mariano Rajoy, también para el periodismo. Tampoco es que eso sea ninguna novedad porque cada domingo los suplementos de los diarios se encargan de recordarnos lo mal que anda la profesión. Pero el caso es que por aquello del hecho noticiable en Catalunya tocaba desayunar mirándose las portadas y las redes sociales con algo más de atención.

El País, ya habitual con su pala en los funerales del periodismo, amanecía con una bonita portada en la que más allá de calificar de “inútil” una votación -si a alguien le interesa mi opinión sobre el tema está por aquí– jugaba a eso de llevar el editorial a la noticia de portada. No todo iba a ser meterse con Podemos, claro. Esperamos impacientes el artículo de Vargas Llosa sobre la cuestión, por cierto.

Al otro lado de la frontera los chicos de El Punt – Avui no sólo defendían la consulta (el proceso de participación ciudadana, perdón) sino que facilitaban la tarea a sus lectores más despistados indicándoles qué es lo que había que votar. Si esto es periodismo de trinchera, que se note.

Y La Razón… Que no, que es broma. Hablamos de periodismo y hace tiempo que este panfleto de humor dirigido por Marhuenda juega en otra liga. Por cierto, nunca está de más recordar que este periódico pertenece al Grupo Planeta que durante unos años también estuvo en el accionariado del Avui y actualmente es propietario de La Sexta.

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Pero todo esto son detalles insignificantes ante la que, sin duda, es la imagen del día. La prueba definitiva -si es que hacía falta a estas alturas- de que el periodismo se va al carajo. Ni despidos, ni portadas de mierda, ni becarios, ni periodismo 2.0, ni bloggers malpagados… ni nada puede superar a esto: Pedro Jota y Enrique Dans hablando de periodismo. En serio. Momento de hacer las maletas.

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Oct 132014
 
Ebola

Fotos de Andrea Comas (izquierda) y Samuel Aranda. ¿Puestos a proteger a las víctimas pixelamos a todas? Debate abierto…

¿Había que publicar la foto de la enfermera contagiada de ébola en el hospital? ¿Había que hacerla y distribuirla? ¿Aporta algo a la información? ¿Por qué nos escandalizamos -quien se escandalice- con esta violación de la intimidad de las víctimas cuando son cercanas pero nos parece más normal cuando se trata de países lejanos y normalmente pobres?

Todas estas preguntas y seguramente muchas más se han estado repitiendo durante las últimas horas desde que el sábado por la noche se publicara la ya famosa foto de Teresa Romeros. Una instantánea “robada” desde el edificio de enfrente en plan paparazzi -mucho teleobjetivo y mucho ruido- y que ayer domingo ocupó las portadas de algunos medios. Andrea Comas fue la autora y la agencia Reuters se encargó de distribuirla.

Una foto, sin duda, polémica. Mientras en las redes sociales se desataba la típica histeria combinada con algún que otro comentario interesante y las clásicas lecciones en 140 caracteres de quienes siempre tienen una opinión precisa para todo -qué pereza los que nunca dudan, ¿no?- asistimos extasiados a fenómenos realmente sobrenaturales: Tele 5 negándose a publicar la foto por cuestiones éticas -Tele 5, en serio- y El País retirando la imagen y pidiendo disculpas por Twitter. Un precedente peligroso, sin duda, porque como El País tenga que pedir perdón por toda la mierda publicada en los últimos años va a necesitar contratar a más becarios. Lo de contratar es un decir, claro.

Pero más allá de estas curiosidades, la foto de marras también ha generado un debate interesante entre los profesionales, algunos escandalizados con la publicación de la foto y otros totalmente de acuerdo con la decisión de la agencia Reuters y de los medios que han optado por sacarla. ¿Por qué hay un doble rasero dependiendo de si las personas fotografiadas son cercanas o de países y catástrofes lejanas?, preguntan estos últimos poniendo como ejemplo las aclamadas fotos de Samuel Aranda sobre enfermos y centros de atención del ébola en Sierra Leona.

No es ni mucho menos un tema nuevo, pero merece la pena repasar los comentarios enfrentados de Pedro Armestre y Antonio Pampliega para hacerse una idea de lo complejo del asunto. Y para asumir que en este caso no vale recurrir a la opinión de gente de la que normalmente te fías para, ante la duda, inclinar tu balanza hacia uno u otro lado. Ni ellos se ponen de acuerdo.

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Sep 172014
 

Durante los próximos días vamos a hablar mucho de nuevas cámaras, sensores de formato completo, compactas que prometen ser –ahora sí- la cámara definitiva, ruido, Wi-Fi… En fin, lo de siempre. Y es que mañana comienza Photokina 2014 en Colonia, y hasta aquí nos hemos venido para pasar unos días y por aquello de no perder las tradiciones.

Como antídoto a la sobredosis de megapíxeles y canapés que nos espera, este pasado fin de semana un servidor se escapó a Perpiñán para aprovechar los últimos días de Visa pour l’Image. No era la intención, pero al final ha resultado ser un estupendo tratamiento de choque para poner un rato los pies en la tierra y recordar que todos esos trastos de los que nos pasamos el día hablando sirven para eso: para hacer fotos y contar algo.

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Historias de guerras de rabiosa actualidad o de conflictos enquistados que ya no merecen ni cuatro líneas en los medios. Fotos de los rincones más oscuros del planeta –las minas de Mongolia, la guerra eterna en el África Central, una cárcel de Venezuela controlada por los reclusos- a los que alguien decide ir cámara en mano y jugándose el tipo. Ir, fotografiar y contar. Periodismo, vaya.

Así que con la guía de Quesabesde bien apredida para no perdernos lo mejor de esta edición de Visa, hicimos esta ruta por lo mejor del fotoperiodismo actual. Un paseo en el que todo es nuevo pero en realidad nada lo es. Una sobredosis de realidad de esas que te abofetea la cara. De eso se trata al fin y al cabo.

Para taparnos durante un rato los ojos tal vez podríamos hablar de la saturación de algunas fotos, del viñeteo de otras… En fin, esos temas recurrentes que nos llevan a dedicar horas a hablar del RAW de turno en lugar de los protagonistas de la foto.

No obstante he de confesar que, viendo el repaso a las instantáneas de la guerra del Vietnam –una de las cuales comentaba su autor la semana pasada para Quesabesde-, resulta imposible no realizar dos apuntes de insoportable listillo tecnológico: hace décadas nadie estaba tan obsesionado por el enfoque y la nitidez de las fotos ni por un blanco y negro tan potente. ¿Moda? ¿Simple reflejo de las posibilidades de las cámaras actuales? ¿Nuestros ojos se han acostumbrado a eso y hay que conseguir llamar la atención de algún modo?

Pero de entre todas las exposiciones llama la atención la titulada “Amateurs en portada”, una recopilación a cargo de Samuel Bollendorff y André Gunthert con una treintena de instantáneas que no fueron hechas por fotógrafos pero que llegaron a la portada de los principales medios.

¿Un arriesgado ejercicio de reivindicación del fotoperiodismo ciudadano en la que durante estos días ha sido la capital mundial del fotoperiodismo profesional? Leyendo las explicaciones de los comisarios de la exposición, no parecen ir por ahí los tiros.

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Aug 062014
 

LaVanguardiaLaMerce

En La Vanguardia -ese diario que se regala en todas partes- han ideado un plan estupendo para reducir costes. En realidad hace ya mucho que lo inventaron: hacer periodismo sin periodistas y, mejor dicho, sin tener que pagar a periodistas. Periodismo de gratis. Periodismo low-cost de ese que proponen tantas y tantas redes de blogs, pero en papel, que da como más caché al asunto.

Así que tras despedir a media plantilla, librarse de los fotógrafos y, en definitiva, convertir el periódico en la misma mierda que la inmensa mayoría de sus competidores, han decidido echarle un poco más de morro al tema y pedir directamente crónicas gratis a los estudiantes de periodismo que les haga ilusión adentrarse en el divertido mundo de los que escriben sin ver un duro. Becarios 2.0, sería el concepto.

“¿Quieres cubrir un acto de la Mercè para ‘La Vanguardia’?”, preguntan con entusiasmo los chicos del Conde Godó.  Pues estás de suerte, porque buscan “a jóvenes estudiantes o recién licenciados de periodismo o comunicación para que se conviertan en cronistas de la gran fiesta de Barcelona”.

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May 262014
 

Periodismo_Vodafone

“Power to periodismo”, dice Vodafone en uno de sus últimos anuncios. Un intrépido muchacho escapa a la carrera por un callejón oscuro y con charcos. De esos en los que siempre estamos los periodistas porque las exclusivas andan por allí. Un par de gorilas con cara de pocos amigos le persiguen para, seguramente, explicarle una cosa.

El huye a cámara lenta y ante la evidencia de que le van a coger -los chicos de la prensa somos poco de gimnasio y tal- lanza el móvil al suelo, con cara de satisfacción. ¿Porqué le van a partir la cara? También, pero sobre todo porque ha conseguido enviar la foto, el vídeo, la crónica o lo que sea que inculpará a los malos malísimos. Y ahora ya me podéis moler a palos porque…

A pesar de todo es el mejor momento para ser periodista. Son buenos tiempos para conocer la verdad. Porque cuando él me rompa el móvil, yo ya lo habré enviado

Así de guay es el periodismo 4G según Vodafone. A no ser que hayas agotado tu tarifa de datos del mes, estará pensando alguno con mala leche. O que estés en una zona sin siquiera 3G. O sin batería. O que tu mierda sueldo no te llegue para comprarte otro teléfono después de que ya te lo rompieran hace una semana en una escénita similar.

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Apr 282014
 

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La misma semana que nos recordaban que la prensa diaria en papel no tiene sentido y que descubríamos que en Jot Down además de fotos muy bonitas en blanco y negro también saben hacer entrevistas insulsas con masaje y palmaditas en la espalda, los premios TIPA acudieron a su cita. Ante semejante conjunción de acontecimientos, lo lógico sería pensar que el fin del mundo está cerca y que no merece la pena seguir aporreando el teclado para repetir lo de siempre.

Pero como lo mejor de estos premios o de cualquier otro es el consiguiente cachondeo cuando se publica la escueta lista de ganadores (nótese el sarcasmo) estaría feo faltar a las tradiciones. Aunque sólo sea por estar a la altura de todas esas compañías que nos han bombardeado estos últimos días con notas de prensa sobre la cantidad de premios conseguidos. ¿Acaso los demás hacemos un comunicado cuando nos compramos algo? Pues ya está.

Y es que los TIPA que se venden a si mismo como un referente en realidad han conseguido serlo: son un estupendo ejemplo de los males del sector (“la industria”, dicen ellos), los medios y la publicidad y el marketing mal entendidos. Así, todo junto en plan apocalíptico.  No es que sean peores que otros, es que son de los más veteranos y los que más atención (y dinero) consiguen por parte de las compañías del sector.

El mecanismo y sus males son de sobra conocidos pero, para entendernos, basta con decir que muchos nos referimos a este tipo de premios como el “impuesto revolucionario”. También algunas de las marcas premiadas, conscientes de que si algún día existió el prestigio que proclaman los TIPA hace ya mucho que se esfumó.

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Apr 142014
 
Canon_1200D

Recomendada por bloggers de viaje y de moda como la mejor cámara del mundo…

Tu blog es tuyo y te lo trincas como quieres. Pero si cobras por un contenido, identifícalo como publicidad. Fin. Bueno vale, puedes usar cualquiera de esos bonitos eufemismos que se inventan las agencias dando por hecho que tus lectores son idiotas y no sabrán que brand content, post patrocinado o espacio fulanito significa los mismo: publicidad. Llámalo como te de la gana -a ser posible no con un código que no lo entenderá nadie– pero que se vea y se note que alguien te ha pagado para que digas cosas bonitas de algo. Y ahora sí, fin.

Así de compleja sería una supuesta guía de gestión publicitaria para bloggers, un tema que siempre despierta largos e interesantes debates sobre lo que se puede hacer y lo que no. El penúltimo en este mundillo ha surgido a raíz de una campaña de Canon para promocionar su EOS 1200D. Una réflex sencilla y asequible que, de repente, ha empezado a gustar a algunos blogs de viaje.

¿Pero tiene Wi-Fi o GPS? ¿Es la más pequeña o ligera? ¿Tiene algo en particular que la convierta en especialmente indicada para los viajeros? En realidad no. De hecho estamos hablando de la cámara más sencilla de la gama de Canon, perfecta para iniciarse y aprender y que llega acompañada de una curiosa guía en forma de aplicación para el móvil. Uh, a ver si me va a salir un post pelota de esos sin querer. Y sin cobrar.

Total, que con cheque de por medio algunos blogs de viaje se han prestado a cantar las bondades de la réflex en cuestión. Algunos de forma más trabajada y dentro de una historia, otros sin preliminares y en plan aquí te pillo, aquí te suelto el anuncio. En todo caso, el problema es el mismo: no se identifica como publicidad esos contenidos pagados por Canon. Pero que nadie se escandalice que no es sólo cosa de los viajeros. Resulta que esta EOS es tan polivalente que también es chachi y superguay para la moda, como aseguran aquí (con su código de confianza y tal) y aquí, por citar los dos primeros ejemplos que he encontrado.

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Apr 072014
 

Es una de esas preguntas eternas a la hora de intentar comprender ciertos comportamientos. ¿Lo hacen porque son malos o simplemente es que no les da para más? Maldad o estulticia, he ahí la cuestión. De entrada casi siempre pensamos en la primera opción, en oscuras conspiraciones, intereses ocultos, malos de película tejiendo su plan…  pero el tiempo y la realidad acaban por señalar a la estupidez y la incompetencia como los argumentos más habituales.

Malostontos

Porque, cuando un medio de comunicación roba contenidos a un fotógrafo -léase El Huffington Post a Pedro Armestre- y poco después otro medio de ese mismo gigante editorial le concede un premio -el Ortega y Gasset de Fotografía que entrega El País- uno no puede dejar de preguntase cómo se explica semejante bipolaridad.

E imaginar la ficticia conversación telefónica entre Montserrat Domínguez (directora de ese medio que paga con prestigio) y Antonio Caño, recientemente nombrado jefazo de El País.

“-Antonio, que le habéis dado un premio al cabrón del Armestre ese, que lleva dos días rajando de nosotros por las redes sociales -Hostia Montse, es que les habéis robado un vídeo  – Y el prestigio que le damos, qué -Jajajaja, qué cachonda -Oye que lo decía en serio…”

Porque sí, El País va y decide premiar el “periodismo de denuncia social” Tal cuajo.  Sí, El País, el diario que habla en sus titulares alarmistas de los 500 trillones de subsaharianos -todavía no está tan escorados a la derecha como para decir negros pobres sin cortarse un pelo- que quieren invadirnos saltando vallas.

Periodismo de denuncia social es lo que hace Sergi Camara, un fotoperiodista que lleva 10 años retratando las migraciones en África y fotografiando lo que ocurre en esas fronteras que separan nortes y sures. Ayer apareció unos minutos en Salvados y posiblemente gracias a eso mucha gente pudo conocer su trabajo, muy difícil de ver en los grandes medios de este país. ¿Ningún editor con luces para comprar esos temas? Ah, que no venden, ya. La miseria sólo funciona en Callejeros y con música de fondo.

Y es que los reporteros sólo interesan cuando les secuestran o matan. Entonces sí hay titulares y preciosas fotos de portada para los mismos a los que se les paga 50 euros por una crónica mientras se juegan el tipo en algún lugar. ¿Y si eres freelance y te secuestran? Gracias a Ricardo García Vilanova hemos aprendido que vuelves sin equipo y con deudas pendientes de todos esos meses en los que no ingresaste un duro y las facturas siguieron llegando.

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Mar 312014
 
Linotipia

Agencia de comunicación vintage preparando notas de prensa con linotipia. (Chicago Defender, 1910 © Rusell Lee)

Además de aspirante a gurú de pacotilla en el sector fotográfico, como buen vasco uno también se las da de cocinillas. Lo bueno de pulular también por el terreno gastronómico con LaGulateca es que te permite comprobar que las virtudes y miserias de la comunicación en ese mundillo se repiten allí una por una. Bueno no: aunque pueda parecer increíble resulta que entre fogones y canapés hay más egos inflamados que entre cámaras y trastos varios.

El caso es que el otro día una agencia de comunicación nos pidió -de forma muy amable- revisar el borrador de un post antes de que fuera publicado. Tras el consabido ataque de risa, la respuesta negativa y las correspondientes explicaciones -no mira es que esto es un blog muy humilde pero nos lo tomamos en serio, somos periodistas y no nos prestamos a estas mierdas- toca hacer la pregunta del millón. O las preguntas.

¿Este tipo de cosas son iniciativa de las agencias o de sus clientes? ¿Lo proponen por si cuela o porque es una práctica habitual? Ya, en la realidad la segunda pregunta es casi retórica.

Esta apasionante batallita periodística es sólo la excusa para recordar una interesante lista que hace ya unos meses apareció publicada y en la que se recogían algunas de las quejas más habituales de las agencias de comunicación respecto a los periodistas con los que tienen que lidiar.

Aunque, como se aclaró después para que nadie se enfadara, todo es en tono sarcástico y tal , hay que reconocer que la mayoría de los temas resultan de lo más familiares a ambos lados de esta especie de trinchera.

Reciben nuestras propuestas (para cubrir algún asunto) con total indiferencia. Responden al teléfono como capullos irritados. Se niegan a atenderte por teléfono. Pasan de nosotros totalmente. Se olvidan del nombre del cliente durante una entrevista. Se desvían del tema en cuestión (en entrevistas). Esperan que les consigamos declaraciones en el último minuto. No nos informan sobre cuándo se publica el artículo. Acuerdan una entrevista o una prueba de producto y luego nunca escriben sobre ello. Posponen historias que les hemos conseguido en exclusiva y luego se enfadan cuando se las ofrecemos a otros. Piensan que por lo general damos pena.

De todas esas cosas se quejan los sufridos compañeros de las agencias. Dicho sin coñas, porque realmente su labor es muy complicada. No sólo tienen que aguantar a periodistas capullos -muchos lo somos- sino que también les toca soportar las genialidades de clientes que en la mayoría de los casos saben poco de su propio producto y menos de comunicación.

Pero vaya, que si se trata de ser sinceros y cantarnos las cuarenta y visto que en anteriores intentos no me habéis hecho ni caso, ahí va una pequeña aportación para esta especie de terapia de pareja. Lo que los periodistas no soportamos de las agencias. Un breve resumen:

Es tu cliente, no el mío. Si mandas un mail, no hace falta que llames para confirmar si ha llegado el mail. Si la idea de llamar para confirmar es de algún superior, hay mucha gente en el paro con bastantes más luces; déjalo caer en la próxima reunión. Las preguntas de una entrevista nunca se envían por adelantado. En las notas de prensa tiene que parecer que se sabe de lo que se habla. Necesitamos la información para ayer. Y las fotos también. No me expliques las cosas como si escribiera para Cosmopolitan.

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Mar 242014
 

NPPA¿Estamos a Rolex o a setas?, dice el chiste. ¿Estamos a salvar el mundo o a hacer fotos? Seguro que más de uno lo pensó al leer esta noticia: “Premian al fotógrafo que ayudó en una situación de emergencia antes de coger su cámara”.

¿Cómo? ¿Pero los fotógrafos no son una panda de buitres dispuestos a vender su alma y sacrificar a su madre o a un retoño por conseguir la foto? Pues por lo visto hay excepciones.

A estas alturas la historia ya es de sobra conocida pero por si acaso ahí va: Al Diaz, fotógrafo del periódico The Miami Herald iba por la autopista, una mujer se detiene y sale con un niño en brazos. Diaz en lugar de liarse a sacar fotos decide ayudar a salvar al niño que había dejado de respirar.

El bebé de sólo 5 meses consiguió sobrevivir y además la hazaña Diaz y sus fotos no tardaron en dar la vuelta al mundo. Una buena historia, bonita, con final feliz y moraleja. Perfecto.

La cosa empieza a chirriar un poco cuando la NPPA (Asociación de fótógrafos de prensa de Estados Unidos) decide dar un premio humanitario a Al Diaz como reconomiento a su actitud en un caso de emergencia. ¿Por salvar al niño? Sí, pero sobre todo por salvar al niño antes de hacer fotos, se explica.

Entonces, ¿es noticia que un fotógrafo en un caso como este deje las cámaras a un lado e intente reanimar a un bebé que se ahoga en lugar de ponerse a disparar? Por lo visto sí. No sólo es noticia sino que merece un premio. Todo ello pese a que la citada asociación NPPA asegura que ese es es el comportamiento habitual y los valores que se esperan y presuponen de sus socios.

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Mar 102014
 

“¿Pero las fotos no eran ya gratis?” Dicen las malas lenguas que eso fue lo que se escuchó en un montón de blogs, medios, agencias y demás el jueves pasado cuando Getty Images anunció su decisión de liberar 35 millones de imágenes. Lo que ocurre es que apenas pudo oírse porque los insultos de muchos fotógrafos sonaban a mayor volumen.

Seguro que alguno incluso estará pensando que esta ha sido la particular venganza de Getty al ver como muchos profesionales festejaban la sentencia que les condena a pagar un montón de dinero -junto a AFP- por distribuir una foto de Daniel Morel sin su permiso. A ver quién se ríe ahora, listillos, pensarán los malvados directivos de Getty mientras lanzan desde sus ventanas decenas de miles de fotografías gratis.

Aunque la escennita tendría su punto, como siempre la realidad es bastante más aburrida. Y es que tras el primer sofocón al leer eso de las 35 millones de fotos gratis y revisar la letra pequeña -no usos comerciales, con su propio sistema de inserción…- la pregunta ha cambiado. ¿Y qué otra cosa pueden hacer las agencias?

Tal vez suene a derrota o a tirar la toalla ante el uso de fotos en Internet -y fuera de ella, ojo- sin pasar por caja, pero la medida tiene su lógica. Incluso algunos lo han comparado con la legalización del cannabis. Si vas a tomarlo, al menos que sea de forma regulada. Si me vas a robar fotos, por lo menos que se vea la autoría y que sea según mis normas.

Dicho así no suena del todo mal, aunque tampoco hubiera estado de más que la agencia no usará con sus colaboradores esa bonita fórmula de “estas son las nuevas normas, si no te gustan ahí está la puerta”. Pero al margen de eso, incluso la idea de rentabilizar -aquí cualquier gurú en condiciones habría dicho monetizar, cierto- el asunto con inserciones publicitarias en plan Youtube abre la puerta a que agencia y fotógrafos puedan llegar a sacar algo de dinero con el nuevo sistema. Ojalá.

Pero el problema de fondo sigue siendo el mismo. Uno que no se corrige con un código para insertar imágenes de forma legal ni con una marca de agua: el valor que ahí fuera se le da a las fotografías. Robar textos se da por hecho que está feo… ¿pero de verdad que no puedo usar una foto sin más? Puede que en nuestro mundillo fotocéntrico nos suena a aberración, pero es lo que creen muchos. Por pura ignorancia o porque tienen mucho morro -los que pagan con prestigio– pero al final ni dios pasa por caja.

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Feb 102014
 

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Muy mal tienen que estar las cosas cuando un periódico tiene que recordar en portada que es un periódico. Eso es precisamente lo que este pasado sábado hicieron los trabajadores de Libération.

Somos un periódico. No un restaurante, ni una red social, ni un espacio cultural, ni un plató de televisión, ni un bar, ni un semillero de empresas…”

Esta es la respuesta de los periodistas del diario francés a los planes de los nuevos propietarios que, según se puede leer en 233grados, pretenden “convertir el rotativo en una red social, creadora de contenidos vendibles”.

Vaya con los periodistas de Libération. Los típicos dinosaurios que no saben evolucionar y están condenados a desaparecer y blablablá… Que sí, que ya nos lo sabemos. La mierda de siempre.

Es verdad que no está el oficio como para andar por ahí presumiendo del asunto. Oiga un respeto, que soy periodista y tal. Ah sí, el peor trabajo de 2013 según este interesante estudio. Igual lo de pianista de un burdel tampoco era una mal opción.

El caso es que mientras leo en pantalla la historia de los periodistas de Liberation tengo abierta al lado una de esas revistas de life style para hombres sensibles. Esa no, la otra. La de las tetas en portada.

Una modelo habla de sus cosas y posa en una de las fotos con un Sony Z1. Un móvil estupendo al que le dedican un bonito párrafo que, de no ser porque no lo pone en ningún sitio, pensaría que es publicidad. Porque cuando es publicidad, lo dicen, ¿verdad?

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Feb 032014
 

Su Nikon le salvó la vida, parando la bala que iba hacia él. Cuesta imaginar una anécdota -todavía conserva la cámara con el agujero, recuerda- capaz de condensar mejor la trayectoria de uno de los fotógrafos de guerra más reconocidos de las últimas décadas. Don McCullin tiene en su curriculum una trayectoria de 50 años y sus imágenes de de Vietnam o, más recientemente, de las crisis humanitarias en África son ya parte de la historia del fotoperiodismo. Él ha firmado algunas de las instantáneas más reconocidas del siglo XX.

Tal vez por eso ha sorprendido tanto esta pequeña entrevista publicada recientemente y en la que en poco más de tres minutos McCullin pone patas arriba esa idea del fotoperiodismo como un medio para agitar conciencias y denunciar injusticias. Algo que, por cierto, ya había insinuado antes pero que ahora resume con especial dureza.

“He malgastando la mayoría de los últimos 50 años de mi vida fotografiando guerras”, apunta este reportero mientras nos revolvemos incómodos ante la pantalla. Pero no se trata sólo de rechazar la cansina estética del fotógrafo intrépido y aventurero, sino que McCullin va más allá. “¿Qué bien he hecho mostrando todas esas imágenes de sufrimiento?”, se pregunta en voz alta.

Dedicado desde hace años a la fotografía de paisaje, el fotógrafo británico reconoce buscar en este tipo de imágenes una forma de compensar sus años retratando el dolor. No quiere ser recordado -pide en este vídeo que lleva días dando mucho que hablar- como un fotógrafo de guerra. “Odio ese título”.

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Jan 272014
 

Contreras

Hay una pregunta que resuena cada vez que se descubre un caso de foto manipulada con las consiguientes consecuencias para el reportero: ¿por qué? ¿Qué demonios se le pasa por la cabeza a un fotógrafo que se está jugando el tipo en alguna guerra para coger el pincel de clonar y eliminar o añadir algo a una instantánea? Es algo que sabe que no puede hacerse y que, tarde o temprano, puede ser descubierto con el consiguiente problema para su prestigio y trabajo.

El reciente caso de Narciso Contreras sigue al pie de la letra el guión: una cámara de vídeo que molesta en el encuadre, más Photoshop del que cualquier código fotoperiodístico permite, foto distribuida por la agencia, se detecta la manipulación -meses después- y el fotógrafo a la calle. Fin de la historia.

En este caso hay poco debate posible sobre la edición realizada. Es cierto que no cambia el sentido original de la foto, pero todos sabemos que no se puede quitar ni añadir nada. Punto. De hecho, el propio Contreras ha reconocido el error en una carta pública que merece la pena leer.

No quiero excusarme por haber hecho algo que está penalizado con vigor por la pureza de fotoperiodismo. Soy un ejemplo vivo para los colegas, nuevos fotógrafos y aspirantes del fotoperiodismo de lo que no es correcto hacer. Por favor, tome mi decisión desafortunada como una lección de oro.

Hice un error y asumo este error como parte de lo que todavía estoy aprendiendo […] Nadie me pidió que fuera a esos lugares y arriesgar mi vida para conseguir una historia, para fotografiar, lo hice por mí mismo, y como consecuencia tengo que valorar cada momento el resultado de mis propias decisiones.

Poco que añadir a este sano ejercicio de autocrítica y de asumir las responsabilidades por parte de un fotógrafo que recientemente era galardonado -junto a otros compañeros de esa agencia- con un Pulitzer por su trabajo en Siria.

Pero puestos a señalar responsables y asumir las consecuencias, quedarse sólo en el peldaño del fotógrafo -el más bajo de la cadena, no nos olvidemos- sería un ejercicio bastante injusto, ¿no?

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Jan 242014
 

Manu Leguineche -maestro de periodistas y acuñador de esa idea de la tribu para referirse a los reporteros de guerra de una generación- y Enrique Meneses hablando de periodismo y de la vida en “Oxígeno para vivir“, el documental dirigido por Geordina Cisquella.

Está todo ahí. Nos sobran gurús, listillos reinventores de la comunicación y apologetas del periodismo low cost. Y nos faltan Leguineches y Meneses.

Dec 112013
 

Loteria

¿Quiénes son los genios que están detrás del indescriptible anuncio de la Lotería de Navidad de este año? ¿Han sido ya encarcelados o todavía están pendientes de juicio? ¿Qué les pasa en la boca a Raphael? Aunque la lista de preguntas sería interminable y posiblemente la mayoría de ellas se quedará sin respuesta -o condena- la primera de todas sí tiene solución.

La idea de este engendro publicitario es de la agencia Tactics, cuyo director creativo curiosamente también estaba detrás de los ya míticos anuncios del calvo de la lotería. Sí, esos que comparados con el de este año parecen obras de arte.

El otro día en la Cadena SER entrevistaron a los responsables del comentadísimo anuncio. ¿Entregaron las armas y pidieron perdón? Nada de eso. Verónica Seguí -una de las responsables de la agencia- se mostró encantada del anuncio y de la repercusión que había tenido. En realidad es fácil de entender la postura y el papelón a la hora de defender el trabajo de su agencia. Si aquí no dimite nadie por cosas mucho peores, no van a ser ellos los primeros en pedir disculpas.

Pero Seguí se vino arriba tal vez más de lo recomendable y soltó una de esas frases que igual los creativos y la gente de marketing lleva tatuada, pero que a un servidor -aburrido periodista- le dejó un tanto picueto: “un impacto es un impacto”. Vamos, que hablen de ti aunque sea para mal.

Una teoría interesante, sin duda. Porque, pensándolo bien se trata de un sistema más implantado de lo que podría parecer a primera vista. Sí, también en este aburrido mundillo fotográfico y tecnológico en el que nos ha tocado movernos.

¿Qué dicen todas las compañías del sector cuando se filtra una cámara después de hacer firmar a la prensa absurdos documentos de confidencialidad? “Bueno, al menos se habla de nosotros…” ¿O cuando se les pregunta por esos premios ridículos que recogen con una sonrisa y luego exponen en cuanto hay ocasión o un powerpoint que llevarse a la pantalla? “Un premio es un premio, esto sirve para animar el sector, cómo lo vamos a rechazar, bienvenidos sean…”

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Nov 252013
 

Sony_A7_premio

Si un día de estos os pasáis por Brick Lane en Londres descubriréis dos cosas: que los hipsters de Barcelona son algo así como paletos de pueblo cursando primero de modernez, y que absolutamente todos los restaurantes indios de esta calle tienen algún tipo de premio. Mejor curry del año según no sé quien, mejor cocina india para tal publicación… No hace falta ser muy perspicaz para  sospechar del asunto, pero si uno se molesta en leer un poco sobre el tema descubrirá que la mejor cocina india de la ciudad no está en esta zona. Sorpresa.

Con los premios a los mejores productos tecnológicos del año pasa un poco lo mismo. Si ganan todos, es que o hay truco o que quienes los conceden quieren quedar bien con demasiada gente a la vez. O que consideran que sus lectores no son suficientemente espabilados como para detectar este tipo de patrañas.

A estas alturas da bastante pereza repetir la milonga de siempre, pero como alguien tiene que hacerlo -¿en serio?- ahí va: los premios son una estrategia de marketing o, dicho sin rodeos, un impuesto revolucionario. Una de esas nefastas herencias de la prensa escrita que blogs y medios on-line no han tenido ningún reparo en hacer suyas. Nadie paga directamente por un premio pero o se hace indirectamente (por uso de logotipo en caso de los TIPA) o se trata de un juego de relaciones públicas. Un juego sin mayor maldad de no ser porque en el centro se toma el pelo a usuarios y lectores. Suponiendo que a estas alturas alguien se crea este rollo, que es mucho suponer.

La historia ya es conocida pero por lo visto ya no hay ni ganas de disimular. Porque una cosa es discutir el criterio del jurado o hacer chistes sobre las 25 categorías de turno creadas para que todo el mundo vuelva a casa con una estatuilla de esas, y otra premiar cámaras que ni se han probado o que no se sabe muy bien lo que son.

Como los chicos de ADSL Zone, que hace unas semanas dejaban el listón muy alto al elegir la Panasonic Lumix GX7 como mejor cámara compacta del año. Sí, exacto. com-pac-ta. De esas que no permiten cambiar el objetivo. Como la GX7, una de las Micro Cuatro Tercios más potentes del momento y convertida por obra y gracia de un premio en una compacta. Tampoco era tan difícil leerse el catálogo, ¿no?

También tiene su punto de milagro lo de Xataka. Sólo así se explica que hayan premiado la Sony A7 como la mejor cámara sin espejo del año. ¿No lo es? Posiblemente. El problema es que no pueden saberlo, porque no la han probado. Y, por lo que leo, ese pequeño detalle no se menciona en ninguna parte. ¿Seguro que no la han probado? Sí, porque las primeras unidades funcionales de esta cámara aterrizaron en España sólo 24 horas antes de que los premios se entregaran.

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Sep 232013
 

QSBD_01Camino de cumplir doce años de vida (una eternidad para un medio on-line) la renovación de Quesabesde se ha hecho esperar más que las obras de la dichosa Sagrada Familia o la dimisión de determinados políticos. En este caso, al menos, la espera y el resultado han merecido la pena. No es que no tengamos abuela, es que ha quedado estupendo.

Detrás de esa nueva imagen, diseño y funcionalidades hay un largo y laborioso proceso de más de dos años llevado a cabo por un reducido equipo capitaneado por Roger Boix, director de Quesabesde y nuestro guía espiritual. De hecho, con la excusa del día a día, el aluvión de novedades y las pruebas, algunos hemos conseguido mantenernos bastante al margen de este tedioso proceso que, entre otras muchas cosas, ha tenido que readaptar los más de 10.000 artículos publicados a lo largo de estos años o rediseñar totalmente la base de datos de producto de cámaras y móviles. Una de las más extensas y completas del mundo mundial, por cierto.

Así que mucho mejor que leer estas divagaciones será darse una vuelta por la nueva web, leer lo que explican los responsables de esta renovación, revisar la serie Contexto fotográfico -que luce mucho mejor con la nueva maquetación- o ver los vídeos perpetrados a lo largo de estos años y que ahora tienen hasta su propio canal propio (QTV). La verdad es que esta vez lo tienen difícil esos que ante cualquier cambio siempre sueltan lo de “antes molaba más”

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Aug 192013
 

54 ediciones de World Press Photo y en la larga lista de premiados sólo 4 mujeres. ¿Discriminación o casualidad? A partir de estos datos y la consiguiente pregunta Cristina Algarra -periodista de 21 años- aborda en el documental “En tierra de hombres, mujeres fotoperiodistas” el papel de las mujeres dentro de una profesión que -al menos hasta ahora, porque las facultades y escuelas de fotografía están llenas de mujeres- siempre ha sido mayoritariamente de hombres.

Apenas hay estudios sobre el tema, comenta Algarra para presentar su trabajo. Por eso, nada mejor que dar la voz a las reporteras Cèlia Atset, Sandra Balsells, Roser Vilallonga, Conxi Molons, Lourdes Segade, Joana Biarnés, Anna Turbau  y Patricia Esteve para que ellas mismas narren sus vivencias profesionales  y aporten algo de luz sobre eso del fotoperiodismo femenino.

Suponiendo, claro, que pueda decirse que exista un fotoperiodismo de hombres y otro de mujeres -ya existe un premio a esta categoría- más allá de la lógica discriminación positiva y apoyo a un colectivo profesional que sigue siendo minoritario.

Realizado en el marco de los cursos impartidos por la asociación DateCuenta, el documental combina declaraciones en catalán y castellano.

Jul 152013
 
© Alessio Romenzi

© Alessio Romenzi

“La gente tiene una imagen romántica del freelance: un periodista que reemplaza la seguridad de un salario regular por la libertad de cubrir las historias que más le fascinan. Pero no somos libres en absoluto: es justamente lo contrario. La verdad es que la única oportunidad de trabajo que tengo hoy es quedarme en Siria, donde nadie más quiere quedarse. Y no es siquiera Alepo, para ser precisos: es el frente de combate. Porque los editores en Italia sólo quieren que les demos sangre, el bang-bang”.

Así de claro habla la  reportera italiana Francesca Borri, que narra en primera persona el trabajo de una periodista freelance en Siria. “Sólo estamos aquí por los premios”, asegura en un artículo que ha dado mucho que hablar en los últimos días y que además de buenas y sanas dosis de autocrítica -que falta hacen- también reparte bofetadas hacia arriba. Un relato que debería provocar un ataque de vergüenza a medios y editores. Si es que les queda de eso.

“Me esfuerzo por explicar –no sólo por conmover, por impactar– y recibo como respuesta: “¿Qué es esto? ¿Seis mil palabras y nadie muere?”.

“Se te paga lo mismo: 70 dólares por artículo. Incluso en lugares como Siria, donde [..] dormir en esta base rebelde, bajo fuego de morteros, en un colchón en el piso, con agua amarilla que me dio tifoidea, cuesta 50 dólares la noche y un auto 250 dólares por día”

“La crisis actual es de los medios, no de los lectores. Los lectores están todavía allí, y […]  piden simplicidad sin simplificación. Quieren entender, no meramente enterarse”

“Este no es lugar para mujeres”. ¿Qué se le puede decir a un tipo así? Idiota, este no es lugar para nadie”

Lectura más que recomendable este artículo  publicado originalmente por Columbia Journalism Review y traducido después por la web argentina El puerco espín.

Jul 102013
 

PielFotoOcurre a veces con los proyectos más interesantes: la línea entre la valentía y la locura es tan fina que cuesta distinguirla. Es el caso de PIEL de FOTO, una revista en papel, gratuita y dedicada a la fotografía documental de autores emergentes. Una genial locura bajo el lema “Del negativo sale el positivo” que cumple ahora cuatro años y prepara el lanzamiento de su número 15 proponiendo nuevas formas de suscripción y apoyo para los valientes que se sumen a esta aventura. De todo ello hablamos con los impulsores de la revista, que contestan coralmente a nuestras preguntas por correo electrónico.

Una revista en papel dedicada a la fotografía documental y a fotógrafos emergentes. Hay que ser muy valientes o estar muy locos para lanzarse a algo así y conseguir salir adelante tras cuatro años.

Probablemente locos, desde luego. Desde nuestros comienzos a través del apoyo recibido y la empatía que despertó el proyecto, vimos que PIEL de FOTO es un medio necesario. Obviamente, el contexto del punto de partida en 2009 es muy diferente del actual. Lo importante es potenciar y mezclar los distintos medios a nuestra disposición para seguir desarrollando y perfilando nuestro sueño y trabajo.

 ¿Por qué en papel?

Desde PIEL de FOTO defendemos no sólo la difusión de la fotografía documental de los fotógrafos emergentes, sino que reivindicamos el espacio que muchos reportajes no encuentran en los medios de comunicación tradicionales. Muchas veces, dichos reportajes desaparecen entre publicidades y masas de texto. En PIEL de FOTO las imágenes e historias cobran vida por sí mismas, son la esencia de la narrativa visual y además forman parte de la experiencia de palpar las imágenes para que no se pierdan en el mundo virtual.

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Jun 282013
 

OjoPez

El periodista nunca debe ser el protagonista de la historia, advierte Ramón Lobo. No parece un aviso menor teniendo en cuenta que durante tres días reporteros y fotógrafos se dan cita en Barcelona para hablar de fotografía documental, de periodismo, de la profesión e inevitablemente también de ellos mismos en el OjodePez Photo Meeting 2013.

Las imágenes que vais a ver provocan dolor, alerta Jamen Nachtwey antes de comenzar su charla. Pero ese dolor es infinitamente menor al de quienes aparecen en las fotografías, remacha. Tampoco parece una advertencia que deba ser ignorada viniendo de uno de los mayores exponentes del fotoperiodismo durante las últimas décadas y testigo como pocos del horror y la guerra.

Pero pese a las alertas sobre el riesgo de acabar mirándose el ombligo que siempre se producen en los encuentros profesionales y sobre la crudeza de las imágenes de una cita que se presenta con el título de “¡Es la guerra!”, el encuentro que organizan La Fábrica y La Virreina Centre de la Imatge está revalidando su categoría de cita anual indiscutible con la fotografía documental.

El panel de ponentes es realmente espectacular: Samuel Aranda, Gervasio Sánchez, Ramón Lobo, Bernat Armangué, Ángela Rodicio… y el mismísimo Nachtwey. Uno de los asistentes nos confiesa que ha venido desde Madrid sólo para escucharle, y a falta de un Robert Capa vivo para poder contárselo dentro de unos años a sus hijos.

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Jun 272013
 

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“Las fotografías que vais a ver provocan dolor, pero un dolor infinitamente más pequeño que el de las víctimas que aparecen en ellas”, avisaba James Nachtwey -uno de los fotoperiodistas más reconocidos de las últimas décadas- antes de comenzar su charla ayer mismo en OjodePez Photo Meeting Barcelona’13.

Pese al dolor o precisamente para intentar comprenderlo y no quedarse sólo con una sucesión de instantáneas muy duras, merece la penar ver -o volver a ver- War Photographer, el documental centrado en el trabajo de este reportero. Un buen antídoto para quienes estén perdiendo la fe en esta profesión.