Apr 142014
 
Canon_1200D

Recomendada por bloggers de viaje y de moda como la mejor cámara del mundo…

Tu blog es tuyo y te lo trincas como quieres. Pero si cobras por un contenido, identifícalo como publicidad. Fin. Bueno vale, puedes usar cualquiera de esos bonitos eufemismos que se inventan las agencias dando por hecho que tus lectores son idiotas y no sabrán que brand content, post patrocinado o espacio fulanito significa los mismo: publicidad. Llámalo como te de la gana -a ser posible no con un código que no lo entenderá nadie- pero que se vea y se note que alguien te ha pagado para que digas cosas bonitas de algo. Y ahora sí, fin.

Así de compleja sería una supuesta guía de gestión publicitaria para bloggers, un tema que siempre despierta largos e interesantes debates sobre lo que se puede hacer y lo que no. El penúltimo en este mundillo ha surgido a raíz de una campaña de Canon para promocionar su EOS 1200D. Una réflex sencilla y asequible que, de repente, ha empezado a gustar a algunos blogs de viaje.

¿Pero tiene Wi-Fi o GPS? ¿Es la más pequeña o ligera? ¿Tiene algo en particular que la convierta en especialmente indicada para los viajeros? En realidad no. De hecho estamos hablando de la cámara más sencilla de la gama de Canon, perfecta para iniciarse y aprender y que llega acompañada de una curiosa guía en forma de aplicación para el móvil. Uh, a ver si me va a salir un post pelota de esos sin querer. Y sin cobrar.

Total, que con cheque de por medio algunos blogs de viaje se han prestado a cantar las bondades de la réflex en cuestión. Algunos de forma más trabajada y dentro de una historia, otros sin preliminares y en plan aquí te pillo, aquí te suelto el anuncio. En todo caso, el problema es el mismo: no se identifica como publicidad esos contenidos pagados por Canon. Pero que nadie se escandalice que no es sólo cosa de los viajeros. Resulta que esta EOS es tan polivalente que también es chachi y superguay para la moda, como aseguran aquí (con su código de confianza y tal) y aquí, por citar los dos primeros ejemplos que he encontrado.

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Apr 072014
 

Es una de esas preguntas eternas a la hora de intentar comprender ciertos comportamientos. ¿Lo hacen porque son malos o simplemente es que no les da para más? Maldad o estulticia, he ahí la cuestión. De entrada casi siempre pensamos en la primera opción, en oscuras conspiraciones, intereses ocultos, malos de película tejiendo su plan…  pero el tiempo y la realidad acaban por señalar a la estupidez y la incompetencia como los argumentos más habituales.

Malostontos

Porque, cuando un medio de comunicación roba contenidos a un fotógrafo -léase El Huffington Post a Pedro Armestre- y poco después otro medio de ese mismo gigante editorial le concede un premio -el Ortega y Gasset de Fotografía que entrega El País- uno no puede dejar de preguntase cómo se explica semejante bipolaridad.

E imaginar la ficticia conversación telefónica entre Montserrat Domínguez (directora de ese medio que paga con prestigio) y Antonio Caño, recientemente nombrado jefazo de El País.

“-Antonio, que le habéis dado un premio al cabrón del Armestre ese, que lleva dos días rajando de nosotros por las redes sociales -Hostia Montse, es que les habéis robado un vídeo  - Y el prestigio que le damos, qué -Jajajaja, qué cachonda -Oye que lo decía en serio…”

Porque sí, El País va y decide premiar el “periodismo de denuncia social” Tal cuajo.  Sí, El País, el diario que habla en sus titulares alarmistas de los 500 trillones de subsaharianos -todavía no está tan escorados a la derecha como para decir negros pobres sin cortarse un pelo- que quieren invadirnos saltando vallas.

Periodismo de denuncia social es lo que hace Sergi Camara, un fotoperiodista que lleva 10 años retratando las migraciones en África y fotografiando lo que ocurre en esas fronteras que separan nortes y sures. Ayer apareció unos minutos en Salvados y posiblemente gracias a eso mucha gente pudo conocer su trabajo, muy difícil de ver en los grandes medios de este país. ¿Ningún editor con luces para comprar esos temas? Ah, que no venden, ya. La miseria sólo funciona en Callejeros y con música de fondo.

Y es que los reporteros sólo interesan cuando les secuestran o matan. Entonces sí hay titulares y preciosas fotos de portada para los mismos a los que se les paga 50 euros por una crónica mientras se juegan el tipo en algún lugar. ¿Y si eres freelance y te secuestran? Gracias a Ricardo García Vilanova hemos aprendido que vuelves sin equipo y con deudas pendientes de todos esos meses en los que no ingresaste un duro y las facturas siguieron llegando.

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Mar 312014
 
Linotipia

Agencia de comunicación vintage preparando notas de prensa con linotipia. (Chicago Defender, 1910 © Rusell Lee)

Además de aspirante a gurú de pacotilla en el sector fotográfico, como buen vasco uno también se las da de cocinillas. Lo bueno de pulular también por el terreno gastronómico con LaGulateca es que te permite comprobar que las virtudes y miserias de la comunicación en ese mundillo se repiten allí una por una. Bueno no: aunque pueda parecer increíble resulta que entre fogones y canapés hay más egos inflamados que entre cámaras y trastos varios.

El caso es que el otro día una agencia de comunicación nos pidió -de forma muy amable- revisar el borrador de un post antes de que fuera publicado. Tras el consabido ataque de risa, la respuesta negativa y las correspondientes explicaciones -no mira es que esto es un blog muy humilde pero nos lo tomamos en serio, somos periodistas y no nos prestamos a estas mierdas- toca hacer la pregunta del millón. O las preguntas.

¿Este tipo de cosas son iniciativa de las agencias o de sus clientes? ¿Lo proponen por si cuela o porque es una práctica habitual? Ya, en la realidad la segunda pregunta es casi retórica.

Esta apasionante batallita periodística es sólo la excusa para recordar una interesante lista que hace ya unos meses apareció publicada y en la que se recogían algunas de las quejas más habituales de las agencias de comunicación respecto a los periodistas con los que tienen que lidiar.

Aunque, como se aclaró después para que nadie se enfadara, todo es en tono sarcástico y tal , hay que reconocer que la mayoría de los temas resultan de lo más familiares a ambos lados de esta especie de trinchera.

Reciben nuestras propuestas (para cubrir algún asunto) con total indiferencia. Responden al teléfono como capullos irritados. Se niegan a atenderte por teléfono. Pasan de nosotros totalmente. Se olvidan del nombre del cliente durante una entrevista. Se desvían del tema en cuestión (en entrevistas). Esperan que les consigamos declaraciones en el último minuto. No nos informan sobre cuándo se publica el artículo. Acuerdan una entrevista o una prueba de producto y luego nunca escriben sobre ello. Posponen historias que les hemos conseguido en exclusiva y luego se enfadan cuando se las ofrecemos a otros. Piensan que por lo general damos pena.

De todas esas cosas se quejan los sufridos compañeros de las agencias. Dicho sin coñas, porque realmente su labor es muy complicada. No sólo tienen que aguantar a periodistas capullos -muchos lo somos- sino que también les toca soportar las genialidades de clientes que en la mayoría de los casos saben poco de su propio producto y menos de comunicación.

Pero vaya, que si se trata de ser sinceros y cantarnos las cuarenta y visto que en anteriores intentos no me habéis hecho ni caso, ahí va una pequeña aportación para esta especie de terapia de pareja. Lo que los periodistas no soportamos de las agencias. Un breve resumen:

Es tu cliente, no el mío. Si mandas un mail, no hace falta que llames para confirmar si ha llegado el mail. Si la idea de llamar para confirmar es de algún superior, hay mucha gente en el paro con bastantes más luces; déjalo caer en la próxima reunión. Las preguntas de una entrevista nunca se envían por adelantado. En las notas de prensa tiene que parecer que se sabe de lo que se habla. Necesitamos la información para ayer. Y las fotos también. No me expliques las cosas como si escribiera para Cosmopolitan.

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Mar 242014
 

NPPA¿Estamos a Rolex o a setas?, dice el chiste. ¿Estamos a salvar el mundo o a hacer fotos? Seguro que más de uno lo pensó al leer esta noticia: “Premian al fotógrafo que ayudó en una situación de emergencia antes de coger su cámara”.

¿Cómo? ¿Pero los fotógrafos no son una panda de buitres dispuestos a vender su alma y sacrificar a su madre o a un retoño por conseguir la foto? Pues por lo visto hay excepciones.

A estas alturas la historia ya es de sobra conocida pero por si acaso ahí va: Al Diaz, fotógrafo del periódico The Miami Herald iba por la autopista, una mujer se detiene y sale con un niño en brazos. Diaz en lugar de liarse a sacar fotos decide ayudar a salvar al niño que había dejado de respirar.

El bebé de sólo 5 meses consiguió sobrevivir y además la hazaña Diaz y sus fotos no tardaron en dar la vuelta al mundo. Una buena historia, bonita, con final feliz y moraleja. Perfecto.

La cosa empieza a chirriar un poco cuando la NPPA (Asociación de fótógrafos de prensa de Estados Unidos) decide dar un premio humanitario a Al Diaz como reconomiento a su actitud en un caso de emergencia. ¿Por salvar al niño? Sí, pero sobre todo por salvar al niño antes de hacer fotos, se explica.

Entonces, ¿es noticia que un fotógrafo en un caso como este deje las cámaras a un lado e intente reanimar a un bebé que se ahoga en lugar de ponerse a disparar? Por lo visto sí. No sólo es noticia sino que merece un premio. Todo ello pese a que la citada asociación NPPA asegura que ese es es el comportamiento habitual y los valores que se esperan y presuponen de sus socios.

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Mar 102014
 

“¿Pero las fotos no eran ya gratis?” Dicen las malas lenguas que eso fue lo que se escuchó en un montón de blogs, medios, agencias y demás el jueves pasado cuando Getty Images anunció su decisión de liberar 35 millones de imágenes. Lo que ocurre es que apenas pudo oírse porque los insultos de muchos fotógrafos sonaban a mayor volumen.

Seguro que alguno incluso estará pensando que esta ha sido la particular venganza de Getty al ver como muchos profesionales festejaban la sentencia que les condena a pagar un montón de dinero -junto a AFP- por distribuir una foto de Daniel Morel sin su permiso. A ver quién se ríe ahora, listillos, pensarán los malvados directivos de Getty mientras lanzan desde sus ventanas decenas de miles de fotografías gratis.

Aunque la escennita tendría su punto, como siempre la realidad es bastante más aburrida. Y es que tras el primer sofocón al leer eso de las 35 millones de fotos gratis y revisar la letra pequeña -no usos comerciales, con su propio sistema de inserción…- la pregunta ha cambiado. ¿Y qué otra cosa pueden hacer las agencias?

Tal vez suene a derrota o a tirar la toalla ante el uso de fotos en Internet -y fuera de ella, ojo- sin pasar por caja, pero la medida tiene su lógica. Incluso algunos lo han comparado con la legalización del cannabis. Si vas a tomarlo, al menos que sea de forma regulada. Si me vas a robar fotos, por lo menos que se vea la autoría y que sea según mis normas.

Dicho así no suena del todo mal, aunque tampoco hubiera estado de más que la agencia no usará con sus colaboradores esa bonita fórmula de “estas son las nuevas normas, si no te gustan ahí está la puerta”. Pero al margen de eso, incluso la idea de rentabilizar -aquí cualquier gurú en condiciones habría dicho monetizar, cierto- el asunto con inserciones publicitarias en plan Youtube abre la puerta a que agencia y fotógrafos puedan llegar a sacar algo de dinero con el nuevo sistema. Ojalá.

Pero el problema de fondo sigue siendo el mismo. Uno que no se corrige con un código para insertar imágenes de forma legal ni con una marca de agua: el valor que ahí fuera se le da a las fotografías. Robar textos se da por hecho que está feo… ¿pero de verdad que no puedo usar una foto sin más? Puede que en nuestro mundillo fotocéntrico nos suena a aberración, pero es lo que creen muchos. Por pura ignorancia o porque tienen mucho morro -los que pagan con prestigio- pero al final ni dios pasa por caja.

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Feb 102014
 

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Muy mal tienen que estar las cosas cuando un periódico tiene que recordar en portada que es un periódico. Eso es precisamente lo que este pasado sábado hicieron los trabajadores de Libération.

Somos un periódico. No un restaurante, ni una red social, ni un espacio cultural, ni un plató de televisión, ni un bar, ni un semillero de empresas…”

Esta es la respuesta de los periodistas del diario francés a los planes de los nuevos propietarios que, según se puede leer en 233grados, pretenden “convertir el rotativo en una red social, creadora de contenidos vendibles”.

Vaya con los periodistas de Libération. Los típicos dinosaurios que no saben evolucionar y están condenados a desaparecer y blablablá… Que sí, que ya nos lo sabemos. La mierda de siempre.

Es verdad que no está el oficio como para andar por ahí presumiendo del asunto. Oiga un respeto, que soy periodista y tal. Ah sí, el peor trabajo de 2013 según este interesante estudio. Igual lo de pianista de un burdel tampoco era una mal opción.

El caso es que mientras leo en pantalla la historia de los periodistas de Liberation tengo abierta al lado una de esas revistas de life style para hombres sensibles. Esa no, la otra. La de las tetas en portada.

Una modelo habla de sus cosas y posa en una de las fotos con un Sony Z1. Un móvil estupendo al que le dedican un bonito párrafo que, de no ser porque no lo pone en ningún sitio, pensaría que es publicidad. Porque cuando es publicidad, lo dicen, ¿verdad?

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