Sep 122016
 

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Para Zuckerberg un desnudo es un desnudo. Da igual que sea Norma Duval en la portada de Interviú o una niña quemada por napam huyendo de un bombardeo. El dichoso algoritmo de Facebook, a ver si nos enteramos de una puñetera vez, no sabe distinguir estas sutilezas. Está programado para hacer dinero y no incomodar a ese tipo de gente que no soporta ver un pezón. Punto.

Tan simple como triste, así que igual ha llegado el momento de dejar de escandalizarnos cada vez que a estos chicos les da por bloquear una foto, aunque sea una de las más icónicas de la historia. Como os diría Mark –yo le llamo Mark- si os tuviera delante: Facebook es mío y me lo zumbo cuando y como quiero. Y si no os gusta iros a Google Plus.

Aclarada por vigésimo cuarta vez este tema y tras recordar que estamos hablando de una empresa a la que le parece fatal un desnudo pero genial un tipo rodeado de armas y tetas en Instagram hay que reconocer que con lo de la famoso foto de Nick Ut se les ha ido la mano. O la tijera.

“Me preocupa que el medio más importante del mundo esté limitando la libertad en lugar de tratar de extenderla, y que esto ocurra de un modo autoritario”, le decía a Zuckerberg en portada el director del periódico noruego Aftenposten al que censuraron la difusión de esa fotografía en su página de Facebook.

Efectivamente, la dura misiva plantea unas cuantas verdades sobre el papel de Facebook como difusor de información y el peligroso control unilateral que ejerce. No se trata de una teta que se escapa o una burrada como eliminar esta foto –por mucho que haya rectificado, es evidente que volverá a pasar- sino de que estamos llegando a un punto en el que Facebook decide lo que millones de personas ven y no ven. Sí, exactamente igual que muchos otros medios durante décadas.

Y ahí es donde vamos. Porque mientras unos se tiran de los pelos y claman contra Zuckerberg el censor puritano, y otros juran que no volverán a entrar en esta red social –o sólo para colgar mensajes absurdo sobre  los derechos de sus fotos y toda esa mierda que cada cierto tiempo circula- lo peor de estas repetitivas polémicas es que se nos olvida que Facebook no es ahora mismo el mayor peligro para la libertad de prensa como se suele insinuar.

¿Queréis que hablamos –periódicos y medios encabronados con esta red social- de los peligros para la información y el periodismo? La lista es la larga -cada día más- y en ella hay cosas tan bonitas como el sueldo de Cebrián y demás consejeros delegados de turno. Los despidos de periodistas y fotógrafos. La falta de medios y la pérdida de derechos laborales en las redacciones.

La paulatina desaparición de los periodistas con un contrato y un sueldo digno, reemplazados por autónomos –falsos autónomos en algunos casos- condenados a cobrar miserias por piezas y producir textos como churros para que las cuentas más o menos cuadren. No es que queramos un yate, pero tener que hacer entre 2 lo que antes hacían 10 no suele ayudar a la calidad y profundidad de los textos.

Retirar la foto de la niña de Vietnam es de una estupidez profunda por parte de Facebook y su puñetero algoritmo, pero pagar 50 euros –o menos- el reportaje con fotos de Siria es de ser un auténtico hijodelagranputa. Así, todo seguido y sin parar para respirar. Pedir fotos gratis, mezclar publicidad con contenido y, en general, tratar a los lectores como indigentes mentales es también hacerle un flaco favor a esa libertad de prensa que se abandera cuando Facebook saca la tijera.

Usar Venezuela como cebo cuando huele a elecciones, mirar para otro lado cuando aquí se han cerrado periódicos o que los medios públicos estén en manos de corruptos y los privados en las del IBEX 35 son, de verdad, peligros mucho más serios que una foto retirada de nuestro querido muro repleto de gatitos, conspiraciones sobre chemtrails y aspirantes a la historia viral del día.

Los titulares de mierda que todos perpetramos mientras sentimos el puñal de la audiencia cerca de nuestro cuello. La tristeza de ver lo más leído del día en las grandes cabeceras. El contenido patrocinado que se viste con nombres de lo más exóticos para que nadie se dé cuenta porque, a fin de cuentas, el anunciante siempre tiene la razón y a ti te encontré en la calle. ¿Seguimos?

Los suplementos que en su momento acogían los grandes reportajes, ahora reconvertidos a páginas de publicidad entre la que hay que insertar algo de texto amable para hacer bulto. Los blogs que prometían ser la esperanza de la información seria y veraz y que acabaron copiando todo lo peor de esos grandes medios de los que renegaban. Eso sí que es un peligro.

Nos sobran gurús, expertos en marketing, youtubers, estrellitas, instagramers, it girls, influencers,  malotes con un teclado y sueños de Callejeros 2.0, copias de BuzzFeed… Nos faltan periodistas con recursos, tiempo y un lugar en el que publicar historias. ¿La culpa de eso también es de Facebook y su problema con los desnudos?

Así que la mala hostia, las cartas abiertas y la indignación con Facebook cada vez que comete una de estas tropelías están muy bien. Pero no está de más recordar que son sólo una minúscula parte de un problema mucho más grave y peligroso. Además, a estas alturas no creo que haga falta decir para qué usa Mark el papel de los periódicos.

Jun 062016
 

Cuñadanos

Además de servir en bandeja el tema de cachondeo durante unas cuantas semanas y provocar algún que otro ataque de vergüenza ajena, el delirante vídeo electoral de Ciudadanos ha servido para volver a traer a los titulares uno de los personajes más carismáticos de la fauna española: el cuñado.

Todos conocemos alguno o hemos oído hablar de ellos. Son los enterados, los tolosa (to-lo-sabe), los que repiten tópicos y lugares comunes sin tregua. Los putos listos de toda la vida, vaya.

Son los de “yo no soy racista, pero…” Los del hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Los que a tu edad ya se habían comida el mundo –aunque tengan tu misma edad-, y los liberales emprendedores que no necesitan a papá Estado.

Son esos que presumen de ayudar a su mujer en casa, los del algo habrá hecho si la policía le ha dado, los de “trabajo hay, pero hay que querer…”. Los de ni izquierdas ni derechas porque ya se sabe que todos son iguales y es mejor el centro. El extremo centro.

Expertos en todo, están convencidos de que como en España en ninguna parte, porque un día fueron a Punta Cana y no tenían ni puta idea de hacer paella. Son los del tinto –a temperatura ambiente, coño- para la carne y el blanco para el pescado y las mujeres. Y ponme otra, guapa, chata, cariño.

Opinan de todo con esa soltura que da escuchar El Larguero, leer El Mundo Deportivo, y hablar con su amigo abogado o ese otro que trabaja en La Caixa y que de eso sabe un montón. Cómo no va a saber, hombre, si fue el que más preferentes coló de su sucursal. En efecto, la única fuente de información fidedigna para un cuñado es otro cuñado.

Nada les es ajeno. Por eso, cuando ven tu cámara puede que tengas suerte y despachen el tema con un “esa sí que es buena” –si es grande y negra, porque las cámaras grandes y negras son siempre buenas- o un condescendiente “con eso cualquier hace buenas fotos”. Porque para un buen cuñadano los funcionarios son una privilegiados y las fotos las hacen las cámaras, no los fotógrafos.

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May 232016
 

Miguel-de-la-quadra

Los de nuestra generación siempre tendemos a identificar a Miguel de la Quadra Salcedo con la Ruta Quetzal y todo tipo de aventuras por el Amazonas. Pero su reciente muerte a los 84 años de edad ha servido para recuperar su increíble trayectoria profesional y, sobre todo, recordar que estamos ante uno de los grandes reporteros españoles del siglo XX.

Atleta, periodista, domador, viajero, divulgador… Un repaso a su vida y viajes deja esa curiosa sensación que va del entusiasmo y las ganas de mandar todo al carajo y comprar el primer billete de avión que se te cruce en el camino a deprimirte un rato por nuestras más o menos soporíferas rutinas.

Pero volviendo a su papel de reportero, merece la pena dedicarle un rato al reportaje que hace un tiempo emitieron en TVE sobre su trabajo en la casa. Tal vez porque dejó el periodismo antes de que muchos de nosotros naciéramos o porque en la facultad tuvimos otros referentes -lo de fuera siempre suena más exótico, ya se sabe- el caso es que sorprende comprobar que este hombre no se perdió ni una: Chile, Eritrea, Arafat, la muerte del Che, Sahara, el Dalai Lama, Fidel…

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Apr 252016
 

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Fieles a su cita anual en Londres, los Sony World Photography Awards repartieron el pasado jueves los galardones del que se autoproclama como el concurso fotográfico más importante del mundo y que en esta edición ha batido récords de participación con más de 230.000 fotos enviadas desde 186 países.

Entre todas las propuestas presentadas, la del fotógrafo iraní Asghar Khamseh se ha alzado con el L’Iris d’Or, el premio que selecciona el mejor trabajo del certamen, dotado con 25.000 dólares. Un trabajo formado por impactantes retratos de mujeres -y algún hombre- en Irán que han sido atacadas con ácido y que tienen que sobrevivir con las inevitables secuelas físicas y psicológicas.

La larga enumeración de ganadores se saldó sin que ningún fotógrafo español se impusiera en ninguno de los 14 premios en los que este certamen clasifica a los participantes profesionales, con siete categorías artísticas y otras tantas documentales.

No obstante, Rubén Salgado, que en la pasada edición se hizo con el primer premio en el apartado de retrato, vuelve a figurar en la lista de este año con un tercer puesto en esa misma categoría por sus fotografías sobre hombres balineses que posan con sus gallos de pelea.

Pero volviendo a la lista de premiados, una vez más los refugiados que huyen de la guerra en Siria e intentan llegar a Europa estuvo muy presente en los temas de actualidad. Con menos carga dramática que otras imágenes sobre este mismo tema pero igualmente duras y removedores de conciencias –de eso se trata además de contar algo, al fin y al cabo-, las instantáneas del griego Angelos Tzortzinis le han valido un primer premio y uno de los aplausos más sonoros de la velada.

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Como ocurre siempre en un concurso que abarca todas las ramas de la fotografía, los temas más duros abordados por el fotoperiodismo se entremezclan con categorías más artísticas y conceptuales.

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Apr 062016
 

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Cuenta la leyenda que hubo un tiempo en el que los fotógrafos no preparaban sus fotos ni las pasaban por Photoshop para poner o quitar cosas a esa realidad que a veces se empeña en no ser perfecta. Se dice que, junto a dragones, unicornios y banqueros con moral, estos seres mitológicos habitaron un día el planeta y se dedicaban solo a sacar fotos, intentar publicarlas y –posiblemente esto es lo más difícil de creer del cuento- cobrar por ellas.

Pero ya se sabe qué pasa con este tipo de fábulas. Los unicornios y dragones está claro porque tienen su propio icono en WhatsApp, pero de los otros dos seres no hay pruebas reales de que algún día hayan llegado a existir. Y es que lo de hacer trampas con las fotos es algo posiblemente tan viejo como la fotografía y el oficio.

 Pero es verdad que el tema parece haber explotado en los últimos tiempos. No es que antes no se hiciera –igual menos al ser más difícil hacer piruetas en el cuarto oscuro-, sino que ahora es mucho más fácil que te pillen. Por muy fino que seas con las capas y el tampón de clonar, ahí fuera hay un ejército de cuñados con lupa que tarde o temprano te acabarán calando. Y después ya sabes lo que viene: escarnio público, críticas a todo el colectivo de fotoperiodistas, poner en tela de juicio la deontología de la profesión…

Precisamente por eso lo más fascinante del asunto no es que a alguien se le pase por la cabeza que puede poner o quitar cosas a una foto, sino que crea que no lo van a pillar. Pero, ¿dónde has estado los diez últimos años, muchacho? ¿Tú no lees los periódicos ni ves la que se monta en cada World Press Photo?

Pero es verdad que no hace falta tirar de Photoshop para retocar la realidad. De hecho –insistimos en ello porque somos muy pesados- cualquier foto implica un proceso de selección subjetivo por parte del autor. Pero no hablamos de eso, sino del que recoloca la realidad para que la foto le quede bonita. A veces es un lobo amaestrado que salta vallas. Otras, una niña colocando un osito de peluche tras unos atentados. Posiblemente sea igual de grave en términos fotográficos, pero lo segundo clama más al cielo.

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Mar 182016
 

Carmen-de-Burgos

Hace una semana se celebraba el día de la mujer trabajadora. Una fecha que, más allá de las misas dedicadas a la mujer que algunos localidades organizaron para demostrar que no han entendido nada del asunto, siempre es una buena excusa para recordar grandes figuras femeninas. Así que llegamos unos días tardes a esta historia que recordaban en Clases de Periodismo rescatando el documental emitido por Televisión Española y disponible on-line dentro de su serie “Mujeres viajeras”

Hablamos de Carmen de Burgos que además de su faceta como viajera, escritora y luchadora por los derechos de la mujer, figura también como la primera reportera de guerra en España. Conocida como Colombine, en 1909 llegó a Melilla durante la guerra entre España y Marruecos como enviada especial del periódico el Heraldo de Madrid. “Fue la primera mujer española [periodista] que estuvo en una trinchera”, relata este interesante documental.

Una vida y obra increíbles que lo son todavía más si se contextualiza en su época. Carmen de Burgos, defensora de del divorcio, de la emancipación femenina, de la República… Una gran historia del periodismo. Una gran historia para refrescar la memoria sobre la defensa de los derechos de las mujeres.

Feb 222016
 

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Si tienes una buena pregunta, no la hagas en voz alta porque si suena la flauta y te dan una gran respuesta acabas de regalar la noticia a los demás periodistas. Y si no tienes una gran pregunta, mejor cállate. Algo así eran las lecciones sobre ruedas de prensa hace unos años. Antes de los selfies, las redes sociales, los influencer, los youtubers y toda esa mandanga.

No es que todo el mundo hiciera caso de aquellos consejos, cierto. De hecho, todos conocemos al típico pesado que siempre pregunta alguna tontería en las conferencias de prensa o en las presentaciones. Es fácil reconocerlo porque cuando levanta la manos se escucha un suspiro generalizado en la sala.

Pero aquellos tiempos de presentaciones aburridas pasaron y el Mobile World Congress -sí, esa feria de móviles de la que hablan en las noticias de la tele para contar siempre alguna chorrada- es cada año el escenario perfecto para tomar el pulso al tema.

Es verdad que el de la tecnología siempre ha sido un segmento un tanto peculiar desde el punto de vista del periodismo. No me refiero a titulaciones, supuesto intrusismo y todos esos rollos, sino que por aquí la frontera entre el fan y el periodista siempre ha sido muy delgada. Sólo así se explica ese fenómenos que, por más que lo veo, me sigue fascinando: gente que aplaude en las presentaciones de prensa.

Algunos incluso con unos cuantos “wow” y “yeah” que denotan un gran entusiasmo y amor por el trasto en cuestión. Últimamente el virus se está contagiando incluso al mundo de la fotografía, pero con un poco de suerte se extinguirá antes de que sea demasiado grave. El sector de la fotografía, me refiero.

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Feb 102016
 

Rubius

Cual influencers con outfit patrocinado, nuestra capacidad para marcar la agenda informativa del país cada vez está más clara. El otro día hablábamos de Elrubius -todavía no sabíamos que se escribía todo junto, por cierto- y, zas, al cabo de nada salta a todos los titulares. ¿Casualidad? Sin duda.

Si llegado a este punto no has entendido casi nada, posiblemente tampoco sepas quién es Elrubius y de qué demonios lleva todo el mundo dos días hablando… Pero tranquilo que aquí no hay cancamusa y aceptamos también a los dinosaurios. ¿Tampoco sabes qué es la cancamusa? Pero Internet al menos sí tienes, ¿verdad?

El caso es que Elrubius, el Youtuber más famoso de España y con más de 16 millones de seguidores -del que hablamos por aquí hace unos días a cuenta de un duro experimento generacional- concedió una entrevista a la revista Papel, el nuevo dominical de El Mundo. Lo que salió publicado no gustó al protagonista (ni a sus fans, ni a muchos…) así que publicó un vídeo respondiendo y se lío el consiguiente follón internetero. Si ese era el objetivo, conseguido.

Ya se ha dicho casi todo lo que se podía decir del asunto y, en líneas generales, las dos Españas de casi siempre han optado por darle bien a Pablo Simon, autor de la entrevista, o zanjar el asunto diciendo que el Youtuber en cuestión es otro niñato analfabeto viviendo del cuento.

De entre todos los argumentos esgrimidos en esta batalla que ya se alarga 72 horas y de la que todo el mundo está intentando pillar su ración de clics hay algunos fáciles de comprar. El tonito condescendiente de la entrevista es evidente, el personaje que se crea el autor para confrontarlo a Elrubius también -¿en serio saca dinero con la cartilla en el banco?- y, sobre todo, chirría ese protagonismo del periodista en todo el texto. Un clásico en esta profesión en la que tanto nos gustan los selfies.

Pese a ello, se nos olvida que a veces pasan estas cosas: te encargan una entrevista y resulta que no hay nada que rascar. Porque igual ese es el problema. Tener 16 millones de seguidores no significa que tengas algo interesante que contarle al mundo. Algo así como cuando a las aspirantes a Miss Mundo les preguntan por la capital de Turkmenistan. Asjabad, por cierto.

Visto así, el periodista y escritor tira de sus recursos -y está claro que los tiene y los maneja muy bien- para hilar una historia que le de un poco de gracia a algo que, al parecer, no la tenía por si sola. “El chaval es sosete”, escribe él mismo en un momento.

Pero vaya, que sí. Que la elección del titular, la aparente falta de documentación previa -insisto, el periodista crea un personaje con el que el lector pueda identificarse- y demás son en cierto modo criticables. A mi, por cierto, la entrevista me ha gustado y está claro que si se trataba de no dejar indiferente a nadie, ha funcionado.

Estoy harto de la prensa, protesta Elrubius. Mientras los millones de adolescentes que siguen sus vídeos se preguntan qué juego es esa de “La prensa” y si estará para Play o Xbox, el muchacho en realidad ha picado el anzuelo de una promesa de portada. Ya lo decíamos, mucho nativo digital pero a la fama le sigue gustando el papel y la televisión.

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Feb 012016
 

Rubius-Maruja

¿Quién quiere ser periodista? Sólo un par de tímidas manos se levantan, y no parecen muy animados cuando les aseguramos que para dedicarse a esto sólo hay que asumir que siempre serás pobre y hay que leer y escribir mucho.

Estamos en la biblioteca de un colegio público de Sant Cugat (Barcelona) delante de unos 40 chavales de 14 y 15 años que como proyecto final de curso tienen que elaborar una revista digital. Así que confiados y enredados por las fuerzas del mal, Laura Conde –periodista gastronómica- y un servidor se plantan allí para animar a la muchachada y contarles cómo es eso de vivir a base de darle al teclado.

Los dos hemos dado clases y charlas antes, y además somos gente maja y enrollada con aventuritas varias para contar. ¿Qué puede salir mal? Básicamente que los muchachos en cuestión ahora quieren ser Youtubers o Instagramers. Nosotros somos un par de dinosaurios contándoles allí cosas raras de señores mayores. Fin.

Dejando a un lado lo difícil que resulta que con esa edad te hagan caso más de 10 segundos seguidos –abrazo fuerte a esos listos que suelen menospreciar la tarea de los profesores- seguimos con nuestra encuesta rápida a pie de aula. ¿Quién quiere ser Youtuber? Se levantan muchas más manos que cuando preguntamos por el futuro. ¿Cuántos tenéis Twitter o Facebook? Algunos. ¿Instagram? Muchos más.

Subimos la apuesta, sin ver venir la tragedia. ¿Cuántos conocéis a El Rubius? Murmullo generalizado y risas… El 95% aproximadamente. ¿Y a Maruja Torres?, pregunto yo. Miradas del tipo “pero qué me estás contando”. Laura prueba suerte. ¿Manuel Vázquez Montalbán? Mas miradas de esas que nos hacen sentir como neandertales en Silicon Valley.

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Jan 272016
 

“Tenemos la obligación como seres humanos de acoger a esta gente. Si no lo hacemos, morimos como sociedad y como personas”, apuntaba el fotógrafo Sergi Cámara a propósito de su trabajo sobre los refugiados que cada día llegan a la isla griega de Lesbos.

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© Sergi Cámara

Hay quienes recelan de los fotógrafos dispuestos a cambiar el mundo y tal vez prefieran los retratos millonarios de patatas o los discursos posfotográficos. Pero para los que creemos que la fotografía solo tiene sentido cuando cuenta una historia, proyectos cómo este y el discurso que hay detrás son los que dan sentido a todo este mundillo.

Pero ocurre a veces que estamos tan ocupados con los JPEG, los megapíxeles, el ruido y los rumores sobre la próxima cámara que no podremos comprarnos, que parece que se nos olvida que todos esos carísimos trastos sirven para –oh, sorpresa- hacer fotos.

Igual por eso nos sorprende tanto que un reportero que está a pie de actualidad se vaya con una sencilla compacta a trabajar. Y que tenga el valor de usar uno de esos filtros que llevan todas las cámaras y que los profesionales de verdad –ya saben, los que trabajan siempre en manual, miden la luz a ojo y desayunan café con Kodachrome- jamás utilizarían.

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Dec 022015
 

WorldPressPhoto-eticaDespués de 60 años dejando todo en manos de la fe, en la fundación World Press Photo han decidido que lo mejor será apuntar a los fotógrafos a clases de ética. O como se diría ahora: educación para la ciudadanía fotográfica.

Cerrar los ojos, mirar al cielo y rezar para que esta vez no haya polémica porque a alguien se le va la mano con Photoshop ha demostrado ser insuficiente, así que, siguiendo con la metáfora divina, los organizadores del certamen de fotoperiodismo más prestigioso del mundo han optado por poner sobre la mesa sus nuevas tablas de la ley.

Y entra todo para examen, parecía querer decir Lars Boering, presidente de la fundación, como ese profesor al que llevan tiempo tomándole el pelo y decide dar un golpe en la pizarra y ponerse serio. Y es fácil de entender, porque no es que muchos se la hayan intentado colar en las últimas ediciones, es que hasta en Visa pour l’Image se han puesto chulitos. Justo antes de quedar ellos en evidencia, por cierto.

Un auténtico culebrón al que los seis mandamientos del World Press Photo pretenden poner fin. No retocarás por encima de tus posibilidades, no descontextualizarás, no desearás cambiar el color de las cosas, honrarás la realidad de los píxeles. Lo cierto es que, tras leer la normativa y repasar las reglas con todos sus matices y ejemplos, solo se puede llegar a una conclusión: pues claro.

Y es que todo eso ya lo sabíamos. Es verdad que ahora queda algo –solo algo- más claro y que quienes se salten las normas que por otro lado imponen la lógica y el sentido común de la profesión tendrán menos excusas. Pero más allá de eso, cuesta imaginar a un reportero leyendo esta normativa y echándose las manos a la cabeza al descubrir que hasta ahora todo lo había hecho mal. Y sin querer.

Pero dejando a un lado saturaciones, viñeteos y retoques artísticos, siempre se echa de menos en este tipo de discursos sobre la integridad de la profesión un recordatorio sobre esa falacia de la objetividad. Una instantánea no deja de ser objetiva porque se reencuadre más o menos por un pequeño detalle: la fotografía nunca es objetiva.

Se les puede y debe pedir a quienes empuñan la cámara o el teclado veracidad, honestidad y contexto, pero nunca objetividad. Elegir un determinado objetivo, un encuadre que deja fuera cosas e incluye otras o un diafragma que decide si el fondo merece ser visto o que sea solo algo difuminado son decisiones que conforman una imagen final de las muchas imágenes posibles.

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Nov 092015
 

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En España en los últimos años han perdido su trabajo más 11.000 periodistas, recordaba The New York Times en un artículo que repasa el lamentable estado de los grandes medios y de la libertad de prensa en el país. Lógico que ahora los niños ya no quieran ser intrépidos reporteros -si es que alguna vez lo quisieron- sino blogueras de moda o estrella de Youtube.

El mismo día que Essena O’Neill se caía de su caballo, veía la luz y explicaba al mundo entero que eso de Instagram y las redes sociales simplemente es -¡sorpresa!- un negocio con sus correspondientes mentiras, al correo electrónico llegaban un par de curiosas propuestas que dejaban claro que la decisión de esta muchacha y su ataque de locura o cordura no va a servir para cambiar nada.

Todo tiene un regustillo mafioso que resulta bastante curioso, la verdad. Por un lado la bloguera arrepentida que desvela sus trucos y tarifas mientras promete cambiar de vida y dedicar toda su energía a un mundo mejor. Por otro algunos de sus amigos asegurando que es un truco y que en realidad sólo quiere un cambio de rumbo en su carrera pero no piensa dejar las redes sociales…

Lo más divertido, como siempre, lo que no vemos pero podemos imaginar. Si alguien ha tenido el lujo de asistir alguna vez al despelleje de una bloguera de moda por parte de otra bloguera -gracias dios 2.0 por permitirme ver estos espectáculos- podrá suponer lo que estarán diciendo de esta chica sus antiguas compañeras.

Pero volviendo al asunto de los mails, en plan señal divina llegaba mientras redactábamos la noticia sobre O´Neill una propuesta con esta pinta: “Te escribo porque tienes varios miles de followers en twitter y me gustaría presentarte una forma fácil y sencilla de monetizar tu cuenta dentro de tu target mediante un sistema de pago por tweet”

¿Me estoy volviendo un influencer o un tuitstar de esos y yo con estos pelos? ¿Les habrá seducido mi enorme engagement o mi fino humor político con algún que otro zasca a entrepeneurs fachas liberales? Sigamos leyendo

“Aproximadamente por cada tweet que publiques te pagan sobre unos 45 $ por cada 25.000 followers (esta cantidad es un estimado que depende del anunciante y es proporcional al número de followers). En todo caso se paga un fijo y no por clicks como otras plataformas. El cobro se realiza una vez al mes mediante Paypal o transferencia”.

¿25.000 followers? Falsa alarma, era sólo un mail genérico más. Ya me extrañaba a mi teniendo en cuenta que mi capacidad de influencia -si es que existe- se limita a un sector que, no nos engañemos, a nadie interesa ya demasiado y a conocer algún que otro bar o restaurante decente. Poco más. Nada para justificar esos 45 dólares por tweet. Circulen.

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Oct 262015
 

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Llevo demasiado tiempo en esta mierda. La típica frase dramática de lunes por la mañana antes del segundo café. La clásica queja recurrente que no te tomas en serio hasta que aplicas –como el crítico malvado aquel de Ratatouille– un poco de perspectiva al asunto.

La semana pasada no sólo llegaba McFly al futuro -qué pesados nos pusimos todos, eh- sino que también Quesabesde cumplió nada menos que 14 años. Una cifra que entre muchas otras cosas más importantes, también significa que el tipo de la imagen de ahí arriba suma más de una década escribiendo y hablando a diario de cámaras y de fotografía. Igual por eso ahora incluso habla de él en tercera persona.

Así que cuando descubres estas cosas y antes de que Facebook empiece a recordártelo con fotos de la época o alguien con tiempo libre se decida a indagar en el archivo y te pille desprevenido, mucho mejor hacerlo uno mismo y al grito de “virgen santa qué pintas”.

Y es que sí, en 2006, cuando Youtube estaba en pañales y a nadie se le pasaba por la cabeza que de aquel invento pudieran surgir los nuevos ídolos de los adolescentes, por aquí ya andábamos haciendo vídeos. El señor Álvaro Méndez al otro lado de la cámara –una Canon MiniDV que era lo más en la época- y yo poniendo caras de interesante y posando con la réflex o la compacta de turno, aunque sin atrevernos todavía a soltar discursos. Con sus limitaciones técnicas y tal, pero oye, poder verlos 9 años después sin que den (demasiada) vergüenza ya es algo.

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Fue en 2007 cuando empezamos a soltarnos un poco más y a contar batallas ante la cámara. Y que nuestro primer vídeo fuera para intentar destrozar una cámara -sobrevivió, la condenada- fue casi una declaración de principios. Esto se trata de contar cosas, probar trastos y, por supuesto, pasárnoslo bien.

Después vinieron los viajes, las coberturas internacionales, los vídeos desde Photokina y la PMA. Las Vegas se convirtió en algo así como nuestro pueblito invernal donde escapábamos unos días cada enero… para acabar trabajando hasta las mil en el hotel mientras todo el mundo hablaba de la ciudad del vicio y la perdición. Grandes superproducciones hechas, como todo en esta casa, con mucha dedicación, horas y poco más. ¿Verdad que vais a llorar de la emoción?

Desde entonces hemos perpetrado unos 500 vídeos, que en lenguaje youtuber igual es más bien poco, pero que en este sector fotográfico suponen un archivo casi como el de Televisión Española. De hecho, visto el estilismo en algunos de ellos, estoy por convencer a Álvaro para que montemos una especie de Cachitos Fotografía. Por aquellos maravillas años y tal.

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Oct 122015
 

Inma Cuesta

La red a la hora de incendiarse -como dicen los BuzzFeed y compañía- ya no respeta ni los puentes. Y es que, aunque parezca mentira, en 2015 los retoques en fotografía editorial y de moda siguen dando mucho juego. Hay que reconocer, eso sí, que esta vez había un ingrediente especial: ha sido la protagonista de la instantánea la que ha puesto el grito en el cielo al “verse y no reconocerse” en la portada de El Dominical de ayer.

La historia ha salido ya en todas partes, pero por si hay algún despistado basta con echar un vistazo a la cuenta de Instagram de la actriz Inma Cuesta. Allí además de publicar el antes y después de la foto de la polémica aparecen sus duros comentarios. Como puede verse, el menú es el habitual, con cuellos que se alargan, caderas que se reducen, brazos que adelgazan, piel que brilla más…

Que Cuesta tiene mucha razón en lo que dice es evidente. De hecho, su reacción ha suscitado miles de aplausos y comentarios que no dudan en destacar su valentía. El tema de la imagen de la mujer en los medios de comunicación, el exceso de retoque en la fotografía de moda y demás es un tema tantas veces tratado que poco más se puede añadir.

Hasta ahí todo bien. Pero la cosa se empieza a animar cuando leemos la versión de la otra parte. El Periódico, editor de este suplemento, lo explica con bastantes detalles en una nota publicada ayer y en la que al menos exculpa al fotógrafo y al estilista de la sesión, que seguramente son los primeros en los que se piensa a la hora de repartir responsabilidades.

Según este relato, aquí -oh sorpresa- la culpa es de la agencia de comunicación que está llevando la promoción de la última película de la actriz y que motivó esta portada. Siempre según esta versión (que resulta bastante creíble para cualquiera que ande medianamente cerca del mundo fotográfico o de la moda) fueron ellos los que ya durante la sesión sugirieron los retoques habituales en brazo (demasiado pelo, más concretamente), posición de la cadera y demás.

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Oct 072015
 

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Al principio todo son risas. Que si mira a esos niñatos que hacen fotos con el móvil, que si periodismo es solo el de papel, que si usar el tablet como cámara debería ser motivo suficiente para restaurar esa bonita costumbre del destierro a Siberia –nada que objetar a eso- o que si los selfies y sus palos son solo una moda tonta más.

Mucho cachondeo hasta que los móviles se llevan por delante el mercado de compactas, las periodistas prefieren ser reinas y algún genio desde su despacho y calculadora en mano descubre que un reportero, un palo y un iPhone le sale más barato que contratar a un cámara para grabar las crónicas frente a la peluquería donde se hace las puntas Cristiano.

¿Pensabais que a vosotros no os iba a tocar?, bromean los fotoperiodistas ante sus compañeros operadores de cámara mientras les enseñan la ocurrencia de esa televisión suiza que ha sustituido sus equipos por un smartphone y uno de esos absurdos palos. El selfie como nuevo género informativo. Bienvenidos al futuro, porque a fuerza de intentarlo –no es la primera vez que vemos una chorrada semejante- acabarán por conseguirlo.

Se trata de una medida para que los equipos sean más ligeros, la capacidad de respuesta del periodista sea más ágil, y claro, para ahorrar algunos euros, explicaba el director de la citada televisión local suiza. Un auténtico genio al que por lo visto no se le ha ocurrido que reducir su sueldo o sencillamente poner en su cargo a un koala con un portátil y Excel también daría un empuje a las cuentas de la cadena. Y posiblemente nadie notaría el cambio.

Y es que más allá de su entrañable preocupación por el peso que cargan los reporteros, algo nos dice que aquí se ha aplicado la ley número uno del llamado cebrianismo: más pasta para el consejero delegado de turno, más becarios y menos periodistas con sueldos y condiciones dignas. Un clásico del que ya estamos tan aburridos que incluso nos estamos empezando a quedar sin chistes.

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Oct 052015
 

Jerusalen

Que el ejercito israelí no se lleva muy bien con la prensa no es ningún secreto. Acostumbrados a ser los malos de la película, parece que las cámaras ponen nerviosos a estos muchachos, que no dudan en mostrar sus reticencias con los reporteros que andan por allí. A veces de forma no muy educada, por cierto.

Hace unas semanas, por ejemplo, trascendieron estas bonitas imágenes grabadas en Cisjordania en las que un grupo de soldados se  ensañaban con un par de periodistas y probaban sobre el terreno la resistencia de las cámaras y las cabezas de los reporteros a los golpes. Sorprendentemente en esta equilibrada y justa pelea de 8 contra 2 y de las cámaras contra el suelo, los soldaditos y el asfalto salieron victoriosos.

¿Otro episodio de sucia  propaganda anti-sionista, como dicen en La Vanguardia cuando los palestinos insisten en ponerse debajo de las bombas y morirse sólo para hacerse las víctimas? Es una teoría, pero según ha podido saber este medio, en realidad las imágenes corresponden al rodaje del penúltimo anuncio de Olympus y Sony en su eterna campaña contra los espejos. “A Jahveh tampoco le gustan las réflex, no le hagas enfadar”, se rumorea que podría ser el lema del spot, mientras a cámara lenta se ve como se estampada esa Nikon D4 o Canon EOS-1D X contra el suelo y se hace pedazos.

¿Verdad que tendría su gracia? En realidad no. No tiene ni puta gracia, pero como idea para una publicidad que daría mucho que hablar es impagable. Si alguien se atreve, se la regalo. De nada.

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Sep 162015
 

Burguesa-imagen-mujer

Ayer una compañera del mundo gastronómica encontraba esta pequeña joya de la genialidad publicitaria hamburguesil. Por lo visto, a alguien en los restaurantes La Burguesa se le ocurrió que sustituir la típica ternera o cerdo con sus cortes y tal por una mujer en plan despiece era de lo más divertido y ocurrente. Aplauso fuerte para ellos.

¿Estamos teniendo la piel muy fina -nunca mejor dicho- con una simple ocurrencia? ¿Pecamos de exceso de corrección política? Aunque siempre puede haber algo de eso, en realidad la imagen de esta moza a piezas me ha hecho recordar lo que explicaba hace un tiempo Melisa Tuya en su blog de 20 minutos.

“En busca de una imagen de una mujer feliz con un cuerpo normal” se titula esta historia tan cotidiana como sorprendente cuando se piensa en frío: no resulta nada fácil encontrar entre las imágenes de stock de las agencias fotografías de mujeres que no caigan en los clásicos estereotipos o en la simple idealización.

Los topicazos venden más allá del genero y es verdad que la historia se repite -así lo explica la autora- al hablar de casos masculinos, pero el componente machista de la ecuación hace que la imagen de la mujer sea la más estereotipada generalmente en las imágenes. Sólo hay que ver lo que aparece al buscar imágenes el término “feminista”. Parece un chiste pero es real. Así que no se trata sólo de las típicas imágenes sexistas en la publicidad o publicaciones de moda, sino también en cualquier medio que necesite tirar de agencia.

¿Son este tipo de imágenes las que piden los medios o simplemente son muchas veces las que usan porque no hay otras? Si no son los medios y  tampoco el público los que demandan estas fotografías tan acartonadas sería interesante analizar la responsabilidad de agencias y fotógrafos en mantener esta absurda rueda de clichés girando.

“Yo simplemente buscaba una mujer feliz, común y corriente”, cuenta la periodista tras horas sin dar con la imagen deseada. Por suerte al menos tampoco se encontró con la nuestra amiga La Burguesa.

Sep 112015
 

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Los países europeos siguen discutiendo el reparto de refugiados en una especie de macabro sorteo con cupos y regateos. Nosotros nos horrorizamos con niños muertos en la playa y con periodistas que pasan de insultar a los más débiles cada día en los titulares a directamente ponerles la zancadilla.

Dirigentes que levantan muros, cierran fronteras y mandan disparar a emigrantes mientras intentan llegar a la orilla, ahora ponen cara apenada para la foto mientras hablan de drama, imágenes dantescas y todos esos tópicos gastados. Es que al decir refugiados y no emigrantes queda más feo molerlos a palos. Y mientras toda esa mierda ocurre como si fuera lo más normal del mundo, ellos siguen huyendo de la guerra.

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Y lo hacen con lo puesto. Aquí no hay opción para pensar qué llevarse y qué dejar atrás. Una vida entera resumida en lo que entre en una mochila y lo necesario -muchas veces menos- para sobrevivir a un viaje demasiado largo. El fotógrafo Tyler Jump ha tenido una gran idea: fotografiar las pertenencias de los refugiados que llegan al campamento de la ONG International Rescue Committee en la isla griega de Lesbos. Medicinas, cepillos de dientes, teléfonos, algo de ropa, alguna chuche… poco más.

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Jul 082015
 

IMG_9521

“No estás gorda, estás hinchada”, asegura Cosmopolitan, esa revista que dice a las mujeres más modernas e independientes lo que tienen que hacer para gustar a los hombres. A los hombres que buscan mujeres que leen Cosmopolitan, se entiende. “Especial selfies”, promete MVL Connection que -alucina vecina- resulta que es un nueva revista juvenil que se cotiza a 1,99 euros, propiedad de Panini y que hace poco lanzó un número dedicado a los Youtubers, “las nuevas estrellas de Internet”. Para hacerse una idea del nivel.

Y qué tienen en común estas dos prestigiosas publicaciones. Aparentemente su público objetivo no tiene nada que ver y seguro que en su interior la publicidad también será muy diferente. Pero mira tú por donde el otro día compartían esquina en un atiborrado kiosco de Barcelona porque las dos regalaban un (puto) palo de selfies.

Y por lo visto no son las únicas que han decidido cambiar las típicas sandalias, pareo, gafas de sol y demás objetos que sirven para animar al personal a invertir sus euros en literatura de la buena por uno de estos trastos capaces de convertir a cualquiera en un güiro chancletero en plena despedida de soltero por las Ramblas de Barcelona. No, no he podido ligar más conceptos casposos en una sola frase.

Por lo menos ahora ya tenemos respuesta para una de las grandes preguntas que la humanidad lleva repitiéndose desde hace años: ¿cómo demonios sobrevive tanto engendro en papel en los kioscos? Ahora ya lo sabemos: gracias a los palos de selfies. Un motivo más para odiarlos profundamente.

Jun 222015
 

NotasDePrensa

El periodismo ciudadano, periodismo 2.0, periodismo de la Bernarda o como queramos llamarlo fue un gran invento. Sobre todo para aquellos que encontraron la manera de convertir una buena idea -que mucha gente pueda contar cosas- en un excelente negocio para ellos.

Pero todo eso suena ya demasiado 2010. Monetizado todo lo monetizable y una vez que ya no queda nadie en plantilla y se ha exprimido todo lo exprimible a los bloggers, hay que dar el siguiente paso. ¡Que los periodistas paguen por trabajar!, gritan los expertos en comunicación que están haciendo el MBA “Fuck Hard the Worker & Despido Libre Ya” en ESADE. Calma pequeños liberales que todavía no hemos llegado a eso, pero todo se andará.

La penúltima idea es eso de ahí arriba que hace unos días vi por ahí, que es la forma elegante de decir que me chivo alguien a quien la propuesta le llegó en plan serio. ¿Quieres publicar en nuestro medio tu nota de prensa? Pues paga. Alehop, periodismo 3.0

No conocía Gráffica, y la verdad es que tiene una pinta estupenda. “Gràffica es la web líder dedicada al diseño gráfico y la cultura visual en español siendo una de las webs más leídas en el mundo […] gráffica.info es un periódico de noticias dedicado en exclusiva al mundo del diseño, y en especial al ámbito del diseño gráfico, la creatividad y la cultura visual”, explican ellos mismos en la web.

Todo bien hasta aquí. Pero -según relatan- la cantidad de notas de prensa que reciben es tal que resulta imposible hacer la típica selección perdidística. Ya sabéis: este es amigo, se lo publico; aquel nos rechazó una campaña de publi, pues que le den… Vaya, los criterios editoriales al uso que se aplican en muchos medios. He dicho en muchos, no en todos.

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Mar 042015
 

“Las dos llamas corriendo por la calle y lo del vestido ese de colores raros. Lo mezclas y preparas un artículo para dentro de 10 minutos. Y que ponga ‘A fondo’ en el titular”, bramaban posiblemente el pasado viernes editores y emprendedores a su ejército de blogueros becarios. Había nuevo viral en el barrio y todos querían apuntarse.

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¿De qué color ves el puñetero vestido? (Foto de de “swiked” enTumblr)

“Ya estáis pensando en un móvil que haga que las fotos de los vestidos salgan con colores irreales”, seguro que andaban gritando en las oficinas de Samsung a esa misma hora. “Si lo petamos con el selfie de los Oscar el año pasado, ahora tenemos que liderar el movimiento dressfie”, les acababa de sugerir un vendehúmos experto en redes sociales y con contrato a tiempo parcial. “¡Posfotografía! ¡Posfotografía!”, repetía Fontcuberta mientras sus caracoles se iban zampando las fotos de la próxima exposición.

Reconozco que, al ver la famosa foto del vestido por primera vez, entendí qué era eso de la posfotografía: carecer del criterio suficiente para, en lugar de borrar una foto terrible, compartirla con la humanidad.

Por si alguien anda despistado, vive en otro planeta o simplemente tiene una vida lo suficientemente interesante como para no estar pendiente de estas tonterías, resulta que la semana pasada una chica sacó una foto -bastante chusca, por cierto- con su móvil a un vestido, y en su entorno más cercano se generó un debate sobre el color real de la prenda.

Algunos de sus amigos lo veían blanco y dorado. Otros, azul y negro. Así que la autora decidió subirla a su Tumblr, y en lugar de ocurrir lo lógico –ignorarlo, bostezar, mandar a la preguntona a paseo-, se acabó generando uno de los debates más largos, virales y absurdos de la historia de Internet.

En cuestión de horas, medio mundo andaba discutiendo sobre el dichoso vestido y buscando explicaciones a ese curioso efecto cromático. Y los que no lo hacían estaban ocupados pensando insultos y chistes ingeniosos para informar al planeta sobre su desprecio por el tema.

Así que mientras los expertos en fenómenos virales analizaban la última bobada de la red y los medios –todos, no solo los que viven a golpe de gatitos y virales- hacían malabarismos para apuntarse al tema de cualquier forma, miles de fotógrafos ponían su mejor media sonrisa y asentían con la cabeza mientras repetían: “Es el balance de blanco, idiotas.”

Se rumorea que incluso los expertos en gestión de color –gente de cuyas explicaciones normalmente es mejor huir- tuvieron su momento de gloria gracias al ya famoso vestido y pudieron explayarse sobre calibraciones, espacios de color y todas esas cosas tan aburridas.

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Mar 022015
 

Fuji Lista

Lo más divertido de andar revoloteando por dos sectores -tecnología y gastronomía– es descubrir que los mismos vicios se repiten en ambos lados. Los temas de debate varían ligeramente, pero en general las tonterías, las puñaladas, los bandos, los amiguísimos y los buenos y malos profesionales repiten tics independientemente de si estamos hablando de una cámara o de un plato de callos esferificados.

¿Egos? Póngame dos raciones. Si en el mundillo de los trastos la humildad no es el don más abundante, digamos que entre fogones la cosa es bastante peor. Y es que si el ego de los fotógrafos te parece insoportable, eso es porque no te has topado con algunos cocineros y críticos. Igual es que también son fotógrafos en su tiempo libre.

El caso es que una de esas estupideces que se repite en los dos sectores es la creencia de algunos iluminados es que sólo se puede escribir de aquello sobre lo que se sabe y domina. Una reflexión que no sólo está totalmente alejada del periodismo sino que abre la puerta a una absurda ecuación: si para escribir de algo tienes que ser experto en el tema, significa que si eres un sabelotodo sobre el asunto seguramente sabrás contarlo a la perfección.

De ahí que algunos consideren que no se puede escribir de tecnología sin ser ingenieros, de fotografía sin ser fotógrafo o de cocina sin tener un master en fogones. No nos confundamos: evidentemente los conocimientos son básicos para ese ejercicio tan sano y que tan poco se practica que se llama contextualizar. Que algo sea nuevo lo puede escribir hasta un koala entrenado. Tu trabajo es explicar respecto a qué es nuevo y qué es lo que aporta.

Pero más allá de esos conocimientos que siempre son bienvenidos y de agradecer -cuando más comes, más lees, más bebes, más escuchas… mejor contarás lo que tengas que contar- hay un secreto que por lo visto muchos bloggers, gurús, expertos y autoproclamados periodistas parecen desconocer: las fuentes.

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Jan 122015
 

SelfieMahoma

Hay tres cosas que uno descubre a los pocos minutos de perderse por la ciudad antigua de Jerusalén: que, efectivamente, es fácil perderse, que en enero hace bastante frío, y que estás en la pista central del circo religioso. En apenas unos kilómetros cuadrados las tres grandes creencias monoteístas se disputan y comparten las mismas piedras sagradas para sus respectivos dioses y profetas.

Aunque no seas creyente sentirás algo especial al acercarte al “Muro de las lamentaciones”, pasear por la explanada de las mezquitas o ver la emoción de los cristianos al tocar la piedra sobre la que supuestamente reposó el cuerpo de Jesús en la Iglesia del Santo Sepulcro, me contaban. Me temo que no fue así. Para sentir algo más que siglos de historia de ese lugar –que no es poco- hace falta fe. Y de eso no tenía en la mochila ni vendían en las tiendas de souvenirs.

Fe posiblemente es lo que les sobraba a los hijos de puta que hace unos días se llevaron por delante a los periodistas –así se definían ellos- de la revista satírica Charlie Hebdo. Fe y armas, claro. Una peligrosa combinación que no es ni algo nuevo ni una exclusiva de estos autoproclamados vengadores de Mahoma. Aunque es cierto -tampoco nos la vamos a coger con papel de fumar- que los del Alahu Akbar están últimamente en el primer puesto del ranking.

En cualquier caso, se trata de un atentado que ha desatado las previsibles reacciones para todos los gustos: desde los analfabetos xenófobos que intentan aprovechar la ocasión para barrer para casa –nunca mejor dicho- hasta el más vergonzoso cinismo por parte de la policía hablando de libertad de expresión . Seguro que a los fotógrafos a los que parten la cara y la cámara en cada manifestación les encantaría tratar el tema.

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Dec 152014
 

Google-News

El reciente anuncio por parte de Google News de que, cual científico en paro, se larga de España ha provocado todo tipo de airadas reacciones de desconsuelo e indignación en este mundillo digital en el que habitamos. Un lugar en el que, una vez más, hemos pasado por alto un par de insignificantes detalles: la realidad no es eso que pasa en Twitter, y Google es una gran multinacional.

Que Google News decida hacer las maletas como respuesta ante el absurdo canon AEDE que recoge la llamada Ley Lasalle es algo que puede producir preocupación y cierta vergüenza. Pero si hacemos ese sano ejercicio de mirar un poco más allá de nuestro teclado descubriremos que –oh sorpresa- a la inmensa mayoría de la población le importa un carajo. De hecho, ni saben ni les interesa que es eso de Google News. Así que un poco de calma a la hora de tirarse de los pelos (de las cejas) y montar escenitas a los Scarlett O’Hara.

Es verdad que como muy bien han indicado algunos, la huída de Google News es una muestra más del país de pandereta en el que vivimos. Pero, sinceramente e incluso asumiendo el riesgo de tener que escuchar la cancioncilla de la demagogia, en un país con unos índices de pobreza y de malnutrición infantil como los que gastamos por aquí que un agregador de noticias se vaya, se quede o haga el pino puente no puede empeorar mucho la ya de por sí lamentable imagen que tenemos.

Google no acepta chantajes, defienden otros con entusiasmo. Y parece cierto. Pero no sé si es motivo de alegría y palmas  que una empresa privada le enseñe el dedito a un Estado, por muy poco de acuerdo que estemos con su gobierno y esta medida. Hay en ese entusiasmo cierto tufillo neoliberal que da bastante grima, la verdad.

Porque a algunos locos nos parece muy bien que los intereses nacionales estén por encima de las decisiones privadas de las corporaciones –qué bien queda esta palabra siempre- aunque es verdad que en este caso son intereses de otras empresas -por aquello de tener contenta a la prensa con alguna limosna- lo que se está defendiendo. Ojalá esa mano dura y esa intervencionismo donde realmente hace falta.

Pero no es el caso. Esto es una partida en la que hay que elegir bando entre una multinacional que paga sus impuestos donde le sale de las cookies y un gobierno con un tipo al frente que lee el Marca. Así que, como se suele decir, casi mejor elegir “muete”. O, dicho de otro modo, si me das a escoger entre PRISA o los Enrique Dans de la vida… yo me apunto a emigrar con Google News.

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Nov 242014
 

ShowMeTheMoneyLlega un momento en el que quienes critican algo se vuelven más cansinos que el problema que señalan. Y sí, posiblemente estamos ante una situación de esas: es más insoportable aquí el pesadete que raja cada año de los premios, los TIPAs y toda esa mandanga que los propios premios en sí. A los que, no nos engañemos, fuera de este particular mundillo nadie hace demasiado caso.

Así que tras unos cuantos años dando la lata con lo mismo, repitiendo los mismos argumentos y chistes ha llegado la hora de recopilar lo que todos ya sabemos en un artículo llamado a convertirse en la guía definitiva sobre premios, productos del año y chanchullos varios.

Que sí, que nos los sabemos de memoria, pero nunca está de mas refrescar un poco la memoria ahora que comienza la plaga de estatuillas. Además, con ese formato tan original de  “10 blablablá” que siempre gusta mucho. Por cierto, había un plan B para el título (“Mejor producto del año, el que tengo aquí colgado”) pero tampoco era plan.

1. No son los mejores productos del año. Cualquiera que sea medianamente aficionado a la fotografía o cualquier otro sector tecnológico sabe de sobra que decir que una cámara o cualquier otro trasto es la mejor del año es una completa memez. ¿Mejor para quién? ¿De qué precio? ¿Para hacer qué? ¿Comparada con qué? Así que -oh sorpresa- ese modelo que luce el premio de turno es posible que no sea el mejor del año. ¿Tal vez uno de los mejores? Tal vez. Esa es la buena noticia: la mayoría de cámaras son tan buenas que premiar a una mala tendría mucho mérito.

2. Premios para todos. Uno de los trucos más conocidos de este circo de los premios es que haya para todos. Cuántas más firmas contentas tengas, mejor. De ahí que casi siempre haya decenas de categorías, premios hechos a medida -premio a la mejor cámara de color rojo cuyo nombre empiece por K”- y, en general, estatuillas a granel. Una pregunta que muchos se hacen: si supuestamente cada medio es el “medio de referencia” y todos saben mucho de lo suyo, ¿por qué no coinciden a la hora de elegir la mejor cámara, reloj, batidora, radio-reloj-despertador del año?

3. ¿Pero lo han probado? Aunque pueda sonar surrealista puede ocurrir -de hecho ocurre- que se premie productos que no se han probado. Y no es una forma de hablar o el típico argumento gratuito: más de una cámara que todavía no estaba disponible en España (ni en el mercado ni para prensa) ha sido elegida como la mejor del año. ¡Aplauso fuerte para ellos! Una pista que permite hacerse una idea bastante aproximada de lo importante que para este tipo de premios es mantener las formas delante de sus lectores.

4. Es marketing. Y es que esa es una de las claves: los lectores son lo de menos. Los premios -todos- son una herramienta de marketing que los medios utilizan como forma de tener contentas a las compañías, ejercer cierta presión sobre su inversión publicitaria o, sin más, como un ejercicio de relaciones públicas. En este juego los lectores son meros espectadores. Y los compradores que piquen en el anzuelo de “mejor producto del año” (algo que por suerte no suele ocurrir) los pringaos necesarios para que este teatrillo siga funcionando.

5. Lo tuyo es puro teatro. Porque sí amigos, todo esto es un teatro. Lo saben los medios que lo organizan, lo saben las firmas que se prestan a salir en la foto y recoger el premio -“tampoco es plan de quedar mal”, te explican luego- y afortunadamente también lo sabe cada vez más gente. De hecho, ahora que no nos escucha nadie os cuento un secreto: cuando se apagan las cámaras y nadie mira todos nos cachondeamos de este tipo de premios. Todos. “¿Cuántos premios os han tocado este año?” Jajaja… “Sí, me llamaron para decirme que nos iban a dar un par” Jajaja… Y así. Pero ya se sabe que entre bomberos no hay que pisarse la manguera.

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Nov 102014
 

elpais.750Ayer no sólo fue un mal día para Mariano Rajoy, también para el periodismo. Tampoco es que eso sea ninguna novedad porque cada domingo los suplementos de los diarios se encargan de recordarnos lo mal que anda la profesión. Pero el caso es que por aquello del hecho noticiable en Catalunya tocaba desayunar mirándose las portadas y las redes sociales con algo más de atención.

El País, ya habitual con su pala en los funerales del periodismo, amanecía con una bonita portada en la que más allá de calificar de “inútil” una votación -si a alguien le interesa mi opinión sobre el tema está por aquí– jugaba a eso de llevar el editorial a la noticia de portada. No todo iba a ser meterse con Podemos, claro. Esperamos impacientes el artículo de Vargas Llosa sobre la cuestión, por cierto.

Al otro lado de la frontera los chicos de El Punt – Avui no sólo defendían la consulta (el proceso de participación ciudadana, perdón) sino que facilitaban la tarea a sus lectores más despistados indicándoles qué es lo que había que votar. Si esto es periodismo de trinchera, que se note.

Y La Razón… Que no, que es broma. Hablamos de periodismo y hace tiempo que este panfleto de humor dirigido por Marhuenda juega en otra liga. Por cierto, nunca está de más recordar que este periódico pertenece al Grupo Planeta que durante unos años también estuvo en el accionariado del Avui y actualmente es propietario de La Sexta.

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Pero todo esto son detalles insignificantes ante la que, sin duda, es la imagen del día. La prueba definitiva -si es que hacía falta a estas alturas- de que el periodismo se va al carajo. Ni despidos, ni portadas de mierda, ni becarios, ni periodismo 2.0, ni bloggers malpagados… ni nada puede superar a esto: Pedro Jota y Enrique Dans hablando de periodismo. En serio. Momento de hacer las maletas.

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Oct 132014
 
Ebola

Fotos de Andrea Comas (izquierda) y Samuel Aranda. ¿Puestos a proteger a las víctimas pixelamos a todas? Debate abierto…

¿Había que publicar la foto de la enfermera contagiada de ébola en el hospital? ¿Había que hacerla y distribuirla? ¿Aporta algo a la información? ¿Por qué nos escandalizamos -quien se escandalice- con esta violación de la intimidad de las víctimas cuando son cercanas pero nos parece más normal cuando se trata de países lejanos y normalmente pobres?

Todas estas preguntas y seguramente muchas más se han estado repitiendo durante las últimas horas desde que el sábado por la noche se publicara la ya famosa foto de Teresa Romeros. Una instantánea “robada” desde el edificio de enfrente en plan paparazzi -mucho teleobjetivo y mucho ruido- y que ayer domingo ocupó las portadas de algunos medios. Andrea Comas fue la autora y la agencia Reuters se encargó de distribuirla.

Una foto, sin duda, polémica. Mientras en las redes sociales se desataba la típica histeria combinada con algún que otro comentario interesante y las clásicas lecciones en 140 caracteres de quienes siempre tienen una opinión precisa para todo -qué pereza los que nunca dudan, ¿no?- asistimos extasiados a fenómenos realmente sobrenaturales: Tele 5 negándose a publicar la foto por cuestiones éticas -Tele 5, en serio- y El País retirando la imagen y pidiendo disculpas por Twitter. Un precedente peligroso, sin duda, porque como El País tenga que pedir perdón por toda la mierda publicada en los últimos años va a necesitar contratar a más becarios. Lo de contratar es un decir, claro.

Pero más allá de estas curiosidades, la foto de marras también ha generado un debate interesante entre los profesionales, algunos escandalizados con la publicación de la foto y otros totalmente de acuerdo con la decisión de la agencia Reuters y de los medios que han optado por sacarla. ¿Por qué hay un doble rasero dependiendo de si las personas fotografiadas son cercanas o de países y catástrofes lejanas?, preguntan estos últimos poniendo como ejemplo las aclamadas fotos de Samuel Aranda sobre enfermos y centros de atención del ébola en Sierra Leona.

No es ni mucho menos un tema nuevo, pero merece la pena repasar los comentarios enfrentados de Pedro Armestre y Antonio Pampliega para hacerse una idea de lo complejo del asunto. Y para asumir que en este caso no vale recurrir a la opinión de gente de la que normalmente te fías para, ante la duda, inclinar tu balanza hacia uno u otro lado. Ni ellos se ponen de acuerdo.

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Sep 172014
 

Durante los próximos días vamos a hablar mucho de nuevas cámaras, sensores de formato completo, compactas que prometen ser –ahora sí- la cámara definitiva, ruido, Wi-Fi… En fin, lo de siempre. Y es que mañana comienza Photokina 2014 en Colonia, y hasta aquí nos hemos venido para pasar unos días y por aquello de no perder las tradiciones.

Como antídoto a la sobredosis de megapíxeles y canapés que nos espera, este pasado fin de semana un servidor se escapó a Perpiñán para aprovechar los últimos días de Visa pour l’Image. No era la intención, pero al final ha resultado ser un estupendo tratamiento de choque para poner un rato los pies en la tierra y recordar que todos esos trastos de los que nos pasamos el día hablando sirven para eso: para hacer fotos y contar algo.

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Historias de guerras de rabiosa actualidad o de conflictos enquistados que ya no merecen ni cuatro líneas en los medios. Fotos de los rincones más oscuros del planeta –las minas de Mongolia, la guerra eterna en el África Central, una cárcel de Venezuela controlada por los reclusos- a los que alguien decide ir cámara en mano y jugándose el tipo. Ir, fotografiar y contar. Periodismo, vaya.

Así que con la guía de Quesabesde bien apredida para no perdernos lo mejor de esta edición de Visa, hicimos esta ruta por lo mejor del fotoperiodismo actual. Un paseo en el que todo es nuevo pero en realidad nada lo es. Una sobredosis de realidad de esas que te abofetea la cara. De eso se trata al fin y al cabo.

Para taparnos durante un rato los ojos tal vez podríamos hablar de la saturación de algunas fotos, del viñeteo de otras… En fin, esos temas recurrentes que nos llevan a dedicar horas a hablar del RAW de turno en lugar de los protagonistas de la foto.

No obstante he de confesar que, viendo el repaso a las instantáneas de la guerra del Vietnam –una de las cuales comentaba su autor la semana pasada para Quesabesde-, resulta imposible no realizar dos apuntes de insoportable listillo tecnológico: hace décadas nadie estaba tan obsesionado por el enfoque y la nitidez de las fotos ni por un blanco y negro tan potente. ¿Moda? ¿Simple reflejo de las posibilidades de las cámaras actuales? ¿Nuestros ojos se han acostumbrado a eso y hay que conseguir llamar la atención de algún modo?

Pero de entre todas las exposiciones llama la atención la titulada “Amateurs en portada”, una recopilación a cargo de Samuel Bollendorff y André Gunthert con una treintena de instantáneas que no fueron hechas por fotógrafos pero que llegaron a la portada de los principales medios.

¿Un arriesgado ejercicio de reivindicación del fotoperiodismo ciudadano en la que durante estos días ha sido la capital mundial del fotoperiodismo profesional? Leyendo las explicaciones de los comisarios de la exposición, no parecen ir por ahí los tiros.

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Aug 062014
 

LaVanguardiaLaMerce

En La Vanguardia -ese diario que se regala en todas partes- han ideado un plan estupendo para reducir costes. En realidad hace ya mucho que lo inventaron: hacer periodismo sin periodistas y, mejor dicho, sin tener que pagar a periodistas. Periodismo de gratis. Periodismo low-cost de ese que proponen tantas y tantas redes de blogs, pero en papel, que da como más caché al asunto.

Así que tras despedir a media plantilla, librarse de los fotógrafos y, en definitiva, convertir el periódico en la misma mierda que la inmensa mayoría de sus competidores, han decidido echarle un poco más de morro al tema y pedir directamente crónicas gratis a los estudiantes de periodismo que les haga ilusión adentrarse en el divertido mundo de los que escriben sin ver un duro. Becarios 2.0, sería el concepto.

“¿Quieres cubrir un acto de la Mercè para ‘La Vanguardia’?”, preguntan con entusiasmo los chicos del Conde Godó.  Pues estás de suerte, porque buscan “a jóvenes estudiantes o recién licenciados de periodismo o comunicación para que se conviertan en cronistas de la gran fiesta de Barcelona”.

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May 262014
 

Periodismo_Vodafone

“Power to periodismo”, dice Vodafone en uno de sus últimos anuncios. Un intrépido muchacho escapa a la carrera por un callejón oscuro y con charcos. De esos en los que siempre estamos los periodistas porque las exclusivas andan por allí. Un par de gorilas con cara de pocos amigos le persiguen para, seguramente, explicarle una cosa.

El huye a cámara lenta y ante la evidencia de que le van a coger -los chicos de la prensa somos poco de gimnasio y tal- lanza el móvil al suelo, con cara de satisfacción. ¿Porqué le van a partir la cara? También, pero sobre todo porque ha conseguido enviar la foto, el vídeo, la crónica o lo que sea que inculpará a los malos malísimos. Y ahora ya me podéis moler a palos porque…

A pesar de todo es el mejor momento para ser periodista. Son buenos tiempos para conocer la verdad. Porque cuando él me rompa el móvil, yo ya lo habré enviado

Así de guay es el periodismo 4G según Vodafone. A no ser que hayas agotado tu tarifa de datos del mes, estará pensando alguno con mala leche. O que estés en una zona sin siquiera 3G. O sin batería. O que tu mierda sueldo no te llegue para comprarte otro teléfono después de que ya te lo rompieran hace una semana en una escénita similar.

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