Jul 202015
 

Instagram

La culpa es de sus madres, que las visten como blogueras de moda. El típico chiste desafortunado y de bastante mal gusto pero que en este caso y adaptado para la ocasión resultaba casi tan inevitable como lamentablemente cierto. Y es que con menos de tres años Everleigh Soutas y Ava Foley se han convertido en las nuevas estrellas de Instagram. Y todo por culpa -o gracias- a sus señoras madres, que no han dudado en usarlas como maniquíes de sus outfits en miniatura.

Lo descubrimos hace unos días en Playground, pero por lo visto al otro lado del Atlántico son una celebridad que han salido en todas las revistas de moda e incluso han compartido espacio en BuzzFeed con gatitos, animales divertidos y ese tipo de cosas que nutren el nuevo periodismo. Los comentarios de las dos madres de estas niñas -una de ellas fotógrafa, por cierto- son poco menos que increíbles. “No pueden salir de casa sin alguna joya encima”, dice una de estas orgullosas progenitoras. Con la mano abierta. Zas.

 

Y es que si lo de exponer a los niños a las redes sociales ya es un tema que genera bastante debate y todo tipo de opiniones enfrentadas, convertir a niñas de dos años y medio en improvisadas modelos para que luzcan trapitos de lujo en Instagram es una prueba más de que esto se nos está yendo de las manos.

¿Un juego? Para las niñas tal vez, pero para sus madres un negocio que por lo visto es bastante rentable gracias a los más de 150.000 seguidores que ya acumulan y el aparente interés de algunas marcas por ver a niñas de dos años con bolsos de Louis Vuitton o con ropa más propia de adolescentes poseídas por el espíritu de Lady Gaga.

Yo bestie, share the playdough! Suits: @eve.jnr Glasses: @fjs_popshop Necklaces: @taylortotstrinkets PC: @littleredrosephotography

A photo posted by THE BESTIES… Ever👧🏼 & Ava👧🏽 (@foreverandforava) on

 

Es verdad que niños modelos siempre ha habido en la publicidad y lo de madres que comparten Instagram con sus hijos tampoco es ninguna novedad. Pero posiblemente lo que más chirría aquí es trasladar a estas dos pequeñas las poses de adultos y todas esas tonterías asociadas a las blogueras y su mundo cuqui altamente hostiable.

 

Así que si aquello de usar el Valle de los Caídos como una improvisada pasarela de moda ya nos daba ganas de empezar a expropiar cuentas de Instagram y crear campos de reeducación en Siberia para estas muchachas, lo de estas dos crías supera con creces el nivel de tontería.

 

Que sí, que son monísimas, tienen mucha gracia, es todo encantador y para ellas sólo será un juego. Como las gemelas Olsen, vaya. Pero en realidad estamos hablando de un negocio en el que no sólo están involucrados sus padres y las marcas de moda que se prestan al juego -nunca mejor dicho- sino también Instagram-Facebook, esos que luego tienen tantos reparos con la moral, el desnudo y los pezones. ¿Un desnudo está mal pero utilizar a niñas de dos años como modelos y vestirlas como adultas -por ser finos- está bien? Algo falla.

Aunque, pensándolo bien, lo peor de todo es que estas dos mocosas tengan con menos de 3 años más seguidores en Instagram de los que tú y yo vamos a tener en toda nuestra vida.

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