Mar 072016
 

Leica

Cuando ya te has dado de morros contra el iceberg, acabar de hundirte con cierta dignidad es algo bastante complicado. Y eso en el sector de la fotografía lo sabemos muy bien. Y no sólo de marcas, que entre los medios también tenemos clamorosos ejemplos. ¿Hace falta señalar? Pues eso.

Kodak lleva ya demasiados años agonizando mientras se hacen todo tipo de tropelías con su nombre y su marca. Algunas -esa cámara Super 8 que prometieron en el CES- tienen su gracia. Otras, como las cámaras digitales que siguen vendiendo con su logotipo sin que nadie les haga ni puñetero caso, dan bastante pena.

Tres cuartos de los mismo pasó con Agfa. Por no hablar de Polaroid y el caos alrededor del uso de su marca. Hay tantos productos con el nombre y su logo que es posible que pronto lo veamos en unos preservativos. Sí, como Mr. Wonderful. Polaroid es chuli y tal.

Los grandes mitos tampoco escapan de una vejez complicada. Es verdad que Hasselblad y Leica no se están hundiendo, pero sus movimientos un tanto a la deriva no permiten ser muy optimistas sobre el final que les espera. O, mejor dicho, sobre cómo será ese adiós.

Hasselblad jugó a las cámaras de lujo con Sony y el invento no salió nada bien. Ahora ha entrado en su capital la china Dji así que pronto veremos drones con cámaras de Hasselblad. Un movimiento poco glamouroso, pero con cierta lógica y quizás futuro. La pregunta, en todo caso, es si Dji tardará mucho en acabar de comprar toda la empresa o acabará decidiendo que no le interesa.

En el universo paralelo de Leica ocurre algo muy curioso. Pese a que la firma ha demostrado en los últimos años no tener demasiado escrupulosos a la hora de dejarse llevar al huerto por el mejor postor -hay una Leica Hello Kitty, así que no hace falta dar muchas más explicaciones- también se pone estupenda y más digna que nadie a la hora de hablar de historia, calidad, prestigio y lujo. Vaya, que lo mismo te suelta una edición especial para millonarios rusos que una señora cámara de verdad como la Leica SL.

La penúltima de los chicos del codiciado logotipo rojo ha sido dar el salto al mundo de los teléfonos móviles mediante un acuerdo con Huawei. ¿Una Leica en un Android? ¿Qué será lo próximo, usar el transporte público? Pues sí, y más concretamente con una compañía más conocida por hacer la competencia a Samsung y demás con prestaciones a buen precio que por ser el no va más del diseño y el buen gusto.

El caso es que si todo sale según lo previsto y el cheque chino llega a tiempo a Alemania, dentro de no mucho habrá un Huawei P9 con cámara Leica. O, mejor dicho, con objetivo firmado por Leica porque a estas alturas nadie se asustará si decimos que Leica sabe lo mismo de hacer sensores y módulo digitales de cámaras que yo sobre el outfit de Bertín Osborne.

Habrá que ver cuánto dinero se ha gastado Huawei y si incluye el uso del nombre y el logotipo en el teléfono o al final todo acaba en una especie de coitus fotograficus interruptus. Pero de momentos ya nos frotamos las manos sólo de pensar en ese momento cuñado en el que el orgulloso propietario de un Huawei P9 mire de tú a tú al que se acaba de pulir 10.000 en una Leica M y le suelte aquello de “¡Anda mira, una Leica, como yo!”.

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