May 232016
 

Miguel-de-la-quadra

Los de nuestra generación siempre tendemos a identificar a Miguel de la Quadra Salcedo con la Ruta Quetzal y todo tipo de aventuras por el Amazonas. Pero su reciente muerte a los 84 años de edad ha servido para recuperar su increíble trayectoria profesional y, sobre todo, recordar que estamos ante uno de los grandes reporteros españoles del siglo XX.

Atleta, periodista, domador, viajero, divulgador… Un repaso a su vida y viajes deja esa curiosa sensación que va del entusiasmo y las ganas de mandar todo al carajo y comprar el primer billete de avión que se te cruce en el camino a deprimirte un rato por nuestras más o menos soporíferas rutinas.

Pero volviendo a su papel de reportero, merece la pena dedicarle un rato al reportaje que hace un tiempo emitieron en TVE sobre su trabajo en la casa. Tal vez porque dejó el periodismo antes de que muchos de nosotros naciéramos o porque en la facultad tuvimos otros referentes -lo de fuera siempre suena más exótico, ya se sabe- el caso es que sorprende comprobar que este hombre no se perdió ni una: Chile, Eritrea, Arafat, la muerte del Che, Sahara, el Dalai Lama, Fidel…

Por no hablar de su más que evidente parecido en estos últimos años de su vida con el aventurero malo de la película UP de Pixar. Personaje, al que, por cierto, dobló para la versión española.

Pero volviendo con la cosa periodística, está claro que eran otros tiempo. Tiempos en los que los cámaras cargaban con 60 kilos de material de rodaje encima, según ellos mismos explican. Tiempos en los que la única prisa era volver con el mejor documental posible y en los que ser los primeros era un detalle que no importaba a nadie. No existía Google, ni los puñeteros expertos en SEO. Todo era tan sencillo como ir, preguntar, anotar, volver y contar.

Para los que somos periodistas resulta imposible ver a De la Quadra en acción y no pensar en todos esos niñatos que confunden -confundimos- el selfie con el reporterismo. Esa generación de Callejeros que al grito de rápido y barato han prostituido el oficio con el beneplácito o a las órdenes de los Cebrián de turno. Resulta imposible no sentir vergüenza propia y ajena por todos esos titulares y temas de mierda que de vez en cuando perpetramos, rendidos ante el imperio del clic y la audiencia.

“Calcetines, ni a 20 grados bajo cero” y otras 11 enseñanzas de Miguel de la Cuadra-Salcedo”, dicen en Verne para hablar de él y demostrar que no han entendido nada. O sí, pero les da absolutamente igual porque hay muchos gatitos y curiosidades y temas más facilones y rentables de los que hablar como para detenerse a peder el tiempo con esto. Después de todo estamos hablando de uno de esos dinosaurios que no supo adaptarse, que dirían los gurús de la comunicación desde sus púlpitos de ESADE.

Declaraciones del presidente del BBVA -patrocinador de las últimas ediciones de la Ruta Quetzal a la que cambiaron el nombre por Ruta BBVA- en Televisión Española para cerrar la pieza sobre su muerte. Una bonita forma de recordarnos que aquella televisión de la que sentirse orgullosos y aquel periodismo también murieron.

Se hace más y mejor periodismo que nunca, defienden quienes plantan cara a la dichosa crisis del sector que llevamos tantos años arrastrando que cuesta imaginar que hubo un momento en el que no existía. Y queremos creerlos aunque, tal vez por nostalgia, romanticismo o la certeza de que nunca seremos como aquellos viejos maestros, a veces cueste mucho.

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