Jul 142014
 

ElPeriodico-Fontcuberta2

Joan Fontcuberta tiene nueva instalación fotográfica en Barcelona. Esta vez la excusa es el dichoso tricentenario -dichoso por la pesadez de las autoridades con vivir más en 1714 que en 2014- y el resultado un mural en plan collage de un gran beso a base de muchos pequeños besos. El món neix en cada besada (el mundo nace en cada beso) y está en la plaza de Isidre Nonell.

Dicho así suena poco espectacular. ¿Un premio Hasselblad haciendo un montaje de fotos de esos que cualquier programilla (easycollageplus y tal) puede hacer? Pues sí, pero al menos hay que agradecer el enfoque del tema. Tenemos la ciudad llena de carteles que indican cómo era Barcelona en 1714 -algunos hospitales y colegios van por ese camino también gracias al empeño de CiU y amigos- y sobre la historia de aquella última y épica derrota, así que un poco de besuqueo tampoco viene mal. “Quería huir de la idea del muro de lamentaciones, de la iconografía épica de 1714 y que fuera un muro de alegría, una propuesta optimista de futuro”, explicaba el autor. Y se agradece, la verdad.

Además se trata de una iniciativa apoyada por El Periódico, que ha pedido fotos a sus lectores para componer este mural. Cabe suponer por tanto que será el diario el que habrá pagado al menos parte de los gastos de montaje y honorarios de Fontcuberta. Porque, como todo el mundo sabe, los periódicos tienen dinero para todo menos para pagar a sus trabajadores.

Dejando a un lado el resultado final, esta vez andaba predispuesto a entender a Fontcuberta. Si te meten en un compromiso oficial de estos, haces algo, te lo quitas de encima, firmas, sonries para la foto, cobras y a otra cosa. Lógico. Y tampoco la sobreexposición mediática a la que, cual Ferrán Adrià de la fotografía, está sometido y comienza a saturar es culpa suya. Necesitamos un fotógrafo, a quién llamamos, se preguntan en el ayuntamiento de Barcelona. A Fontcuberta, que no hay otro, gritan por los pasillos de la administración.

Vamos, que venía yo en son de paz. Tanto que en cuatro párrafos ni he mencionado la cosa postfotográfica. Tal vez es que después de ver lo de Ouka Lele y Salvame he recordado que siempre puede ser peor. O puede que al escucharle en directo hace unos días entendí mejor su discurso. Es lo que nos pasa a los tontitos, que pensamos que Fontcuberta ha inventado cosas y luego tienen que venir a explicarnos con palabras de cuatro sílabas que aquello ya estaba dicho. Y que, por supuesto, ellos ya lo sabían desde hace años. Desde 1714, casi.

Así que bien por el beso a base de muchos besos. Pase que incluso algo de dinero público haya ido destinado a esa instalación con pretensiones de quedarse por allí eternamente. Pero, Joan, decir que hay un árbol en la plaza que “tapa un poco la obra, alcalde”… Por ahí sí que no estamos dispuestos a pasar. Que sí, que vale, que hay un árbol en el puñetero medio. Pero oye, estaba antes. Es lo que llamamos un árbol pre-fotográfico.

Actualización: por petición del autor de la foto que ilustraba este post se ha retirado la imagen original sustituyéndola por una en la que aparece en el contexto en el que ha sido publicada en el diario El Periódico. Aunque se trata de un evidente caso de lo que en la profesión se conoce como derecho a cita -no es un retrato de Joan Fontcuberta buscado al azar para ilustrar una noticia sobre él, sino parte del artículo del que se está hablando en todo momento- el respeto por la profesión y sus derechos (que se ha defendido insistentemente por aquí) está por delante. Así que disculpas públicas al autor y enmendado queda el error.

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