Feb 092015
 

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En esta doble vida de periodista de día y blogger gastronómico de noche, de vez en cuanto toca grabar vídeos para LaGulateca aprovechando cualquier escapada. La mayoría de las veces aquí no hay alguien al otro lado de la cámara -por eso quedan tan bien los vídeos de Quesabesde, gracias al artista Álvaro Méndez- sino que es todo mucho más casero y hay que grabarse a uno mismo en plan selfie.

Cámaras pensadas para perpetrar este tipo de vídeos hay muchas. Algunos trabajan con modelos tipo GoPro -con ese angular todo sale en plano y enfocado, sin necesidad de molestarse en mirar- aunque en realidad cualquier cámara puede servirnos con un poco de maña.

Por ejemplo, nosotros hemos rodado por ahí con la Sony RX100 y la Samsung NX Mini. De esta última nos convenció la pantalla abatible, aunque suele jugar malas pasadas: tiendes a mirar en el monitor lo bien que sales en lugar de mirar al objetivo. Que es lo suyo para no aparecer con la mirada torcida y cara de lerdo, claro. Por cierto, lo de usar el Wi-Fi para encuadrarte desde el móvil suena muy bonito y futurista, pero a la hora de la verdad suele dar bastante pereza y resulta poco práctico.

Pero vaya, que el problema no es la calidad de imagen ni la pantalla. Casi cualquier modelo del mercado puede dar a día de hoy un vídeo Full HD más o menos decente, con las lógicas diferencias en profundidad de campo o rendimiento con poca luz dependiendo del tamaño del sensor. La clave -como cualquiera que haya hecho vídeos sabe- es el audio.

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Grabando un vídeo en la isla de El Hierro. Con Carolina Denia  y Juan Castromil ejerciendo de cámara. Foto de Guillem Calatrava.

Y ahí sí que tenemos un problema. Lo suyo sería recurrir a un micrófono externo -lo cual ya limita bastante el número de cámaras que aceptan este accesorio- pero eso implica más dinero y, sobre todo, un trasto más encima. Y para este tipo de grabaciones en las que uno mismo es cámara, productor, presentador y el loco que va hablando solo por tal o cual mercado, eso es un auténtico rollo.

¿Solución? Una cámara que tenga unos micrófonos suficientemente buenos como para grabar a pelo, incluso en entornos ruidosos. Y justo eso es lo que hace la Canon Legria Mini X que por tamaño, diseño y, sobre todo, audio, se ha convertido en nuestro modelo de cabecera para grabar este tipo de vídeos en exteriores para LaGulateca.

Es verdad que la agilidad general de la cámara es ampliamente mejorable y que eso unido a una pantalla táctil no demasiado rápida a veces llega a resultar un poco desesperante. Sobre todo cuando vamos en plan reporteros intrépidos y queremos que no se nos escape el plano de nuestra vida.

Pero lo que importa es que su objetivo de 17 milímetros -junto con un modo de recorte que modera un poco ese angular tan extremo- la pantalla abatible, un tamaño muy comedido  y los dos micrófonos frontales con estupendos resultados son la combinación perfecta para los que grabamos este tipo de vídeos.

Pocos medios, resultados decentes -de calidad, el contenido ya es otro tema- y un audio más que correcto. Receta ganadora, por rematar el tema gastronómico.

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