Jan 232012
 

Ahora que la lenta  agonía de Kodak parece haber entrado en fase terminal tras acogerse a un proceso de bancarrota, llega el momento de afilar el hacha y liarnos a hacer leña de la multinacional caida.

Por supuesto todos somos muy listos y desde hace décadas ya sabíamos que esto iba a acabar así, ¿verdad? Como la crisis económica, vamos: una vez metidos en el agujero todos los economistas del mundo aseguraban haber visto la que se nos venía encima con años de adelanto.

¿Podrían los directivos de la firma de Rochester haber tomado decisiones más acertadas para evitar llegar a este punto? Seguramente sí, aunque lo más probable es que ese tipo de respuestas pertenezcan más al ámbito puramente empresarial que al fotográfico. Nuestra visión -reconozcámoslo- es bastante limitada en este sentido.

De todos modos, en Mashable han hecho un interesante repaso a lo que ellos llaman las tres oportunidades perdidas de Kodak: momentos en los que la compañía llevó la iniciativa y puso sobre la mesa nuevas y buenas ideas pero que acabaron por no cuajar o escapárseles de las manos.

Y es que no podemos olvidar que fue Kodak quien práctiamente inventó la fotografía digital y firmó las primeras cámaras. Años  después el CEO de la firma reconoció que se comportaron con este hallazgo como Superman con la kriptonita. La comparación es sublime.

También de los laboratorios de Kodak salió la EasyShare One, la primera cámara con Wi-Fi integrado. Estamos hablando de nada menos que 2005, así que sin duda se trata de uno de esos proyectos adelantados a su tiempo pero que, inexplicablemente, Kodak después abandonó.

La tercera de las oportunidades perdidades que cita este artículo se refieré al segmento de los marcos digitales, por los que Kodak apostó muy fuerte en su momento pero que luego resultaron ser un segmento con pocos márgenes y escaso interés.

Precisamente al hablar de los apasionantes marcos digitales he recordado el singular artilugio de la foto de ahí arriba y que, por cierto, duerme olvidado en el algún rincón de casa: el Kodak EasyShare picture viewer. Su nombre lo dice todo: un sencillo visor de fotografías con ranura para tarjetas SD y una pantalla de 2,5 pulgadas que por aquel entonces (2005 también) resultaba bastante espectacular.

La idea de Kodak era que todo el mundo llevara encima uno de estos para poder enseñar las fotos a los amigos en cualquier momento y en un pantalla bastante decente y grande. Algo así como “compartir”, pero en una versión prehistórica de hace 7 años. O, dicho de otro modo, ya que la gente no imprime las fotos, al menos que las vea en un dispositivo firmado por nosotros, pensarían en los despachos de Rochester.

Ni que decir tiene que la idea no cuajó. ¿Alguien lo ha visto alguna vez o conoce a alguien que lo comprara?  Lo suponía. Después de todo, la eterna obsesión de Kodak por buscar un sustituto para el negocio de la película sin llegar a asumir que jamás encontrarían un chollo semejante está en el transfondo del declive de la firma.

De todos modos y po rsi con esto de la bancarrota y la moda retro el trasto éste se convierte en un objeto de coleccionismo, creo que ha llegado el momento de empezar a rebuscar entre los cajones a ver si aparece.

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  2 Responses to “Kodak picture viewer, un curioso artilugio que quiso ser algo (y tampoco lo consiguió)”

  1. En efecto; la idea fue muy buena, el llevar un álbum portátil de fotos que además, permitía compartir con otros similares, siempre y cuando se llevaran consigo las memorias SD de menos de 2gb para poder observarlas.

    Al momento de desempacar el juguete y sacarlo de su elegante funda color miel, nos dábamos cuenta de la buena resolución que tenían las imágenes que quisiéramos proyectar, el manejo y tamaño cómodo para las manos, y lo llamativo de su diseño. El problema surgía cuando queríamos ver imágenes mayores a los 2mp, el aparato se volvía lento hasta la náusea, y se calentaba hasta hacerlo incómodo, y falta mencionar el software, caprichoso y poco intuitivo.

    Aun así, a pesar de sus limitaciones me gusta sacarlo a pasear, y como no se parece a nada que sea similar (no es una cámara, no es un teléfono) la gente que lo ve se sorprende y no puede encasillarlo en alguna categoría, lo que lo hace divertido.

    En 2006 era una gran novedad, y lamentable o afortunadamente, con la popularización de los teléfonos inteligentes desde 2009, éste tipo de juguetes está condenado al olvido, al mismo tiempo que los reproductores mp3, y somos ya muy pocos los usuarios que usan un equipo para cada cosa. Si alguien conoce o usa un Newton de Apple, ya sabrá de lo que hablo.

  2. Tienen a Fujifilm como ejemplo.

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