Nov 232015
 

RAW_retoque

Reuters no quiere imágenes en RAW. Ha sido una de las noticias más comentadas de la pasada semana y más de uno todavía está (estamos) intentando comprender las explicaciones dadas por esta agencia de noticias que ahora pide a sus fotógrafos que dejen de jugar con Lightroom y envíen las imágenes JPEG directas de la cámara.

La parte de la agilidad y tamaño de los archivos está clara. Muchas fotos, muchos RAW y demasiados megas para gestionar sobre todo en noticias de actualidad que tienen que salir ya mismo en las líneas de los clientes de la agencia y en cuestión de minutos en las webs de medio mundo.

Lo que ya no está tan claro es la relación que Reuters hace entre el tipo de archivo y la edición de las imágenes. La historia no es nueva, y casos como el de aquella instantánea ganadora del World Press Photo en 2013 pusieron de manifiesto que los límites a la hora de editar una foto no están nada claro en el ámbito del fotoperiodismo. Vaya, que echarle la culpa al RAW se ha convertido en un clásico en estos últimos años.

Pero salvo que haya algo que no sepamos o se nos escape, cuesta entender por qué un JPEG directo de la cámara es mejor para proteger la integridad de las imágenes y los excesos con el contraste, la saturación o eso de oscurecer las esquinas, que siempre queda muy dramático y bonito. Porque la agencia habla de un “procesamiento mínimo”, con lo cual da por hecho que las fotos seguirán pasando por el ordenador antes de llegar a sus servidores.

Cabe suponer que en una agencia de este nivel hay gente que sabrá mucho de la parte técnica del asunto, pero da la sensación de que a alguien se le ha olvidado que también los JPEG se pueden pasar por el Lightroom de turno y, con más o menos margen y calidad, conseguir resultados parecidos a los de un RAW.

Por no hablar de algo que, por lo visto, suele obviarse cada vez que este debate -un poco cansino, cierto- se pone sobre la mesa: la edición de las imágenes no es invento nuevo de la era digital. Y no hablamos de manipulación con Trotsky desapareciendo de los selfies con Lenin (Stalin no tenía Photoshop y mira) sino del señor Ansel Adams haciendo auténticas proezas en el laboratorio a la hora de conseguir esas copias espectaculares.

O esa archiconocida foto de ahí arriba: James Dean retratado por Dennis Stock. Parece que no hizo falta RAW para conseguir una copia en la que hay un laborioso trabajo de edición. ¿Si es en el cuarto oscuro y haciendo reservas con un cartoncillo vale pero si hay un ratón y una pantalla es trampa?

¿Y el copista de Salgado o quien ahora edita sus imágenes digitales? Y en este caso sí hablamos de reportaje y de periodismo. ¿Y la fotografía en blanco y negro a partir de una imagen en color -subir negros, meter un poco de grano…- no es también una edición excesiva?

Si los límites de la edición aceptable son los mismos que en el laboratorio tenemos dos problemas: nos estamos basando en normas de una tecnología caducada y encima las estamos aplicando como nos sale del obturador.

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