Nov 272013
 

Nikon_London

El objetivo es más importante que el cuerpo de la cámara. De nada sirve el mejor sensor del mundo o las prestaciones más avanzadas si lo que ponemos delante no está a la altura. Esa obviedad que todos conocemos pero que olvidamos con mucha facilidad es desde hace muchos años el pilar de uno de los eslóganes nikonistas más conocidos (o al menos en España): la diferencia está en la óptica.

O en las ópticas, mejor dicho. Porque de eso precisamente iba la masterclass organizada por Nikon en Londres hace unos días coincidiendo con el O’Neill Shoreditch Showdown en el modernísimo Este de la capital inglesa. Toneladas de nieve colocadas en la recreación de una calle londinense –con su cabina, su buzón y su autobús, of course-, convertida en pista de malabarismo para esquís y snowboard.

Entre camisas de cuadro y bigotes –estamos en Movember, amigos-, se celebraba el 80 aniversario de las ópticas Nikkor con una idea: hay vida más allá del omnipresente 18-55 milímetros que acompaña de serie a la mayoría de réflex del mercado y a la reciente D5300, coprotagonista de la jornada.

Porque la cosa no iba de objetivos profesionales ni de ese 58 mm f1.4 con aspiraciones estratosféricas ni de curvas MTF, sino de algo mucho más terrenal y posiblemente práctico para la mayoría: probar esos objetivos llamados a ser la segunda óptica de cualquier fotógrafo aficionado. No es una idea desdeñable teniendo en cuenta la mala fama de la que suele gozar ese zoom un tanto aburrido. Nos preguntamos si entre los nikonistas también se le conocerá con el cariñoso apodo del pisapapeles, como ocurre con otra marca

 Seguir leyendo en QUESABESDE

Loading Facebook Comments ...

 Leave a Reply

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>