Jul 132015
 

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¿Cuál es tu ser mitológico favorito? El vegano que después de un minuto de conversación no te ha explicado que es vegano y los beneficios de su alimentación frente a la tuya, maldito devorador de animales muertos. Un chiste con una alta dosis de verdad que   es muy fácil de aplicar al mercado de la fotografía. Suponiendo que siga existiendo tal cosa, claro.

Y es que los fans de las cámaras sin espejo se han convertido en algo así como los veganos del sector. ¿Cuánto hace que no te cruzas con uno y no te explica lo ligero que viaja gracias a su cámara  y lo idiota que eres por ir cargado con tu vieja réflex? Puede que incluso en un alarde muy freudiano se defienda en modo preventivo diciendo que su cámara enfoca perfectamente y que los visores electrónicos ya son tan buenos como los ópticos.

Pero si yo no he dicho nada, responderás mientras intentas acabarte el café tranquilamente y escondes la dichosa SLR para que te deje de dar la chapa. “Sí, ya, acomplejado de los espejos”, dirá en voz baja pero suficientemente alta como para que le oigas mientras se aleja indignado en busca del próximo incauto. Se rumorea que algunos ni siquiera han llegado a cargar la batería de la cámara después de sacarla de la caja de lo ocupados que están ejerciendo de apóstoles del sinespejismo como forma de vida.

Aunque un poco (¿un poco?) exagerada, seguro que a más de uno esta bonita dramatización le ha resultado familiar. Y es que para muchos no basta con haberse comprado la cámara que más se amoldaba a sus necesidades y presupuesto, sino que ahora toca convertirse en yihadistas no ya de la marca elegida -que también- sino de la tecnología usada.

A ver, que en parte tienen razón. La electrónica acabará por sustituir a la mecánica, los visores ópticos tienen los días (años) contados, los espejos engrasados que suben, bajan y golpean tres cuartos de lo mismo… Pero todo eso ya lo sabemos los cuatro frikis a los que nos puede llegar a interesar. Al resto, al 90% de la gente que se compra una cámara, le da absolutamente igual. ¡Los espejos han muerto!, gritan algunos mientras el resto de la sala les mira en silencio sin saber de qué demonios están hablando. ¿Pero las cámaras llevaban espejos? Ah, pues muy bien.

En cualquier caso no deja de ser entre divertido y cansino escuchar todos estos discursos y luego encontrarte, un día cualquiera en una rueda de prensa cualquiera, el panorama que se ve en la foto de ahí arriba. Siete fotógrafos, siete réflex. De Canon  la mayoría y alguna de Nikon, para ser más precisos. “Eso es que no tienen ni puta idea”, estarán pensando quienes han picado el anzuelo del titular y ahora mismo les estará hirviendo su sangre sin espejo.

Pero más allá de lo divertido que resulte intentar encabronar un poco al personal, a la vista de los datos de los últimos premios de los World Press Photo no parece que esta elocuente postal sea un caso aislado o algo extraño, al menos entre los profesionales. ¿Las cámaras sin espejo son el futuro? Sin duda. Pero parece que no el presente.

 Posted by at 7:00 am
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