Sep 022015
 

Holga-Digital

Ya no te puedes fiar ni de los más puristas del barrio. Porque en la incansable y dura batalla contra la perversión digital y en defensa de la pureza química hay pocas certezas, pero si algo está claro es que los últimos en abandonar el barco serán los lomógrafos.

Y es que si algo identifica a esta peculiar secta fotográfico-artística es su amor por la película. El futuro es analógico, reivindican siempre que pueden. O reivindicaban porque desde Hong Kong llega una cámara que pone patas arriba todo eso de que la única foto verdadera es a base de salas de plata: la Holga Digital.

De momento es sólo un proyecto, pero dada la excelente acogida parece evidente que a partir de enero veremos por ahí alguna Holga Digital colgada del cuello de los más hipsters del lugar. Así que mientras algunos lomógrafos se lamentan cual gurús 2.0 ante el cierre de Google News, seguro que muchos otros andarán encargando su Holga Digital. En secreto y sintiéndose más sucios que cuando haciendo zapping acabas viendo Tele 5, pero contando ya los días para tener entre las manos y presumir de su viñeteado y colores pasados de rosca.

Es verdad que no hay ninguna referencia a Lomography en este proyecto pero tampoco parece que haga mucha falta teniendo en cuenta que la Holga es uno de los modelos más míticos dentro de este particular escaparate. Y en la carta de presentación tampoco faltan algunas perlas de la casa. De esas que uno no sabe si desplegar la mano abierta o ponerse a aplaudir por la genialidad: “Para conservar la pureza de la fotografía, la Holga Digital no tiene pantalla”, aseguran. Unos genios del marketing, oiga.

En realidad a estas alturas cuesta creer que el salto al mundo digital de una Lomo pille desprevenido a nadie. Mucho carrete, mucha instantánea y muchas risas, pero o lo hacían ellos o lo hacía otro. Ya hay muchas cámaras de juguete que se autodefinen como lomos digitales, muchos filtros lomeros en Instagram y compañía, pero son los modelos con cierto potencial de petarlo en los ambientes de moda (como la Polaroid Socialmatic) los que posiblemente más asustan a los jefazos del asunto. ¿A ver si al final alguien va a sacar algo decente y se nos acaba el negocio? Por suerte para ellos de Polaroid no hay que temer demasiadas genialidades.

Así que tras los inventos para digitalizar fotos con el iPhone se acabaron las tonterías: Holga Digital y punto. Pocas cosas hay más divertidas para los ateos que ver cómo una religión deja al lado todo su discursito y su fe ante el tintineo del vil metal. Así que sí, lo reconozco, me encanta la Holga Digital.

Que sí, que todo esa pose lomográfica tiene mucho de juego. Es evidente, por mucho que sus 10 normas en plan tablas de la ley den tanta risa como miedo. Pero lo que igual no es tan sabido es que la lomografía es un estupendo negocio: cámaras de plástico -salvo contadas excepciones- vendidas a precio de oro, miles de accesorios para ir a la moda, unos márgenes que ya quisieran para ellos los Nikon y Canon de turno y, por lo que se comenta, una distribución contenta con la tajada que dejan estos juguetitos.

En cualquier caso, camaradas lomógrafos, ha llegado el momento de pasar página. El futuro ya no es analógico, pero siempre nos quedará decir que el futuro es de plástico. Y de colores.

Loading Facebook Comments ...

  One Response to “La traición digital de Holga”

  1. […] unos días después nuestro querido chicharrón del norte nos pone su ensayo poético sobre el mismo […]

 Leave a Reply

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>