Apr 022013
 

Hay artículos que es mejor no tener que escribir nunca. La muerte –siempre absurda, pero más cuando es inesperada- hace que los párrafos póstumos siempre suenen huecos. Con esa pompa que seguramente el destinatario del in memoriam no dudaría en rechazar.

© Andrea Elvira

© Andrea Elvira

Pero ayer la muerte de Paco Elvira tiñó de gris una mañana festiva en Barcelona y nos dejó a todos –fotógrafos, colegas, amigos, alumnos…- un poco más huérfanos. Es entonces cuando sólo queda agarrarse al disparador de la cámara o aporrear el teclado, lo que más a mano se tenga.

Y recordar la amplia trayectoria profesional de uno de los fotoperiodistas más activos durante los años de la transición. Incansable viajero, son especialmente conocidas sus instantáneas en Mongolia, Afganistán e Irlanda del Norte, una zona que retrató con su cámara durante más de 25 años. Es lo bueno de las hemerotecas, que los elogios no se quedan desnudos porque hay centenares de fotografías, portadas y reportajes para acreditarlo.

Pero tras aquella larga etapa y con más de 60 años supo reinventarse en lugar de limitarse a recordar viejas batallas y tirar de archivo. Así lo explicaba Paco Nadal ayer mismo por la tarde mientras le despedía desde la radio.

Reivindicaba la labor del fotógrafo profesional pero no desde un altar, sino con los pies en el suelo y la cámara en la mano. Es importante recordarlo cuando en los próximos días los mismos periódicos que posiblemente ya no le encargaban trabajos –ni a él ni a nadie- se vistan de luto para homenajearle.

A base de muchas horas de dedicación su blog se había hecho un hueco en Internet y no había red social que se le resistiera. Junto con Nadal y otros fotógrafos de viajes había fundado la asociación Travel Inspirers y su agenda estaba llena de talleres, clases de fotografía y viajes para bloggers. Y de recetas, porque además de fotógrafo era un gran aficionado a la cocina.

A través de las páginas de su blog es posible seguir día a día la trayectoria de esta segunda vida profesional durante los últimos años. No obstante él mismo contaba que en sus agendas de Nikon –era nikonista declarado- también anotaba los detalles de todos sus trabajos y encargos desde hacía décadas.

Fue en esta faceta ligada a Internet donde volví a encontrármelo, casi 10 años después de haber sido alumno suyo en el Postgrado de Fotoperiodismo de la Universitat Autònoma de Barcelona, donde también seguía impartiendo clases.

Más preocupado por las fotos que por los trastos con los que se hacen, no dejaba de ser sorprendente el interés con el que indagaba las posibilidades de cualquier cámara o móvil para usarla como herramienta de trabajo. A diferencia de muchos de su generación, no le tenía miedo a la tecnología.

Cuando alguien se va, ese es uno de los primeros instintos: buscar los lazos. Recordar la última vez que coincidisteis, o el privilegio de estar con él y otros grandes fotógrafos en el jurado del concurso fotográfico organizado por QUESABESDE.COM en su décimo aniversario.

Rebuscas anécdotas de aquella rueda de prensa de Sony en la que estaba, o el photowalk en el que con una Nikon V1 entre las manos anduvimos por las calles del Born en Barcelona. Y piensas que al menos hasta el último minuto hizo lo que más le gustaba. Seguro que todos lo hemos pensado a lo largo de estas últimas horas: si tiene que ser, que nos pille también con la cámara entre las manos.

Sonríes -con esa sonrisa triste que a todos se nos ha quedado- mientras en Twitter alguien señala que su último mensaje sumaba el número 10.000. Que le hubiera gustado saber que todas las muestras de cariño recogidas en las redes sociales –su segundo hogar- le habían convertido en trending topic aquella maldita mañana del 1 de abril.

Las fotos que coleccionaba desde su ventana con vistas a la Gran Vía de Barcelona no sólo conformaban una serie destinada a convertirse en un libro, sino que eran ya la nueva marca de la casa.

Por eso al poco de conocerse su muerte muchos comenzaron a colgar en la red fotografías tomadas desde sus propias ventanas. Por eso le recordaremos cada vez que abramos la ventana y saquemos la cámara para ver y contar lo que está ocurriendo ahí fuera.

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  4 Responses to “La ventana de Paco”

  1. […] y reportaje” de IDEP (Escuela superior de imagen y diseño) han querido rendir homenaje a Paco Elvira con este breve y emotivo trabajo. “La ventana discreta”, apenas siete minutos de […]

  2. […] Elvira, uno de los fotógrafos catalanes más reconocidos de las últimas décadas, nos dejó la semana pasada. Compañeros, amigos y alumnos de este gran reportero le han rendido homenaje […]

  3. Jueves dia 4 a las 16h. en el tanatorio de la Ronda de dalt de Barna.

  4. Cuando son los funerales?

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