Jan 252016
 

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Que Japón es algo así como un universo paralelo repleto de cosas que a nosotros nos parecen entre exóticas y extrañas no es ninguna noticia. Así que encontrarse con una cámara instantánea con forma de Hello Kitty es posiblemente lo menos raro que te puede pasar en un día normal paseando por Tokio.

De hecho es un modelo que Fujifilm también comercializa por aquí y que puede encontrarse en muchos escaparates del país, así que no vale escandalizarse al ver esta versión rosa y con orejas entre auténticas joyas históricas en las oficinas centrales de  la compañía en Tokio.

Por allí estuvimos de visita la semana pasada, probando la nueva X-Pro2. Una cámara que hasta ahora ha cosechado bastantes buenas críticas y alguna que otra bofetada por su precio de unos 1800 euros. ¿Cara? La verdad es que después de ver cómo se fabrica yo no me atrevería a decir tal cosa, por mucho que piquen esos casi 2000 euros por el cuerpo.

En todo caso, las quejas sobre el precio no son una exclusiva de este modelo. Pesados o exigentes, la verdad es que nos gusta protestar. Que si es cara, que si el JPEG es un churro, que si a 100.000 ISO me molesta el ruido cromático en las sombras, que si se me cae el espejo…

Vale que algunas veces las compañías pecan de chapuceras y que hay precios que escandalizarían incluso a los de la Gürtel, pero hay que reconocer que, en líneas generales, el aficionado a la fotografía es un cliente bastante poco recomendable. No hablo de esa enfermiza relación amor-odio que algunos establecen con la marca, sino del vil metal. Somos, por así decirlo,  poco rentables y bastante cansinos.

Y frente a eso, con la Instax Hello Kitty entre las manos resulta imposible no jugar a las comparaciones. Porque los compradores de un modelo así jamás van a dar la lata con especificaciones técnicas ni problemas de revelado de los RAW. No van a preguntar por la profundidad de color del archivo, quejarse por la falta de estabilizador y seguro que ni siquiera protestan por el precio. Y, lo mejor de todo, es que encima van a tener que volver a pasar por caja cada cierto tiempo para comprar los consumibles.

Un negocio redondo. Y no es broma: ahora mismo las cámaras instantáneas son el negocio más rentable para Fujifilm. Tampoco es que eso sea ninguna sorpresa porque la película en su momento era un gran negocio. Tanto que -eso decían en Kodak cuando comenzó el derrumbe- a nadie se le pasaba por la cabeza que aquel chollo podía acabarse.

El caso es que mientras nosotros seguimos quejándonos de precios y especificaciones, resulta que las cámaras instantáneas y el universo Lomo son, con diferencia, los negocios más rentables de este sector y los que más margen de beneficio dejan a productores y vendedores. No sólo eso, también son más fáciles de vender y dan menos problemas.

Así que menos coñas con la cámara Hello Kitty no vaya a ser que algún día el futuro y la rentabilidad del sector dependan de ella.

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