Feb 152016
 

Manual

Estamos en un sector en el que, casi hasta ayer, las portadas de revistas de fotografía con muchachas lamiendo con fruición un helado o sujetando una cámara en bikini no eran extrañas. Esto era un feudo de machotes donde olía a Varon Dandy, las ferias es mejor no imaginar dónde acababan –hay muchas leyendas al respecto- y en general había mucha vieja escuela dando por hecho que las mujeres estaban frente a la cámara, no detrás.

Muchos de los nuevos medios han adaptado al mundo 2.0 las peores prácticas de sus abuelos, pero es verdad que al menos en este sentido los tiempo han cambiado y parece que se respira mejor. Sigue siendo el del periodismo tecnológico y fotográfico un coto mayoritariamente masculino, pero por corrección política o por sentido común –ojalá la segunda- hay ciertas prácticas que han ido desapareciendo.

Pero que se haya superado esa caspa machista no significa que renunciemos a dar lecciones sobre usos y costumbres fotográficas a las nuevas generaciones que nos escuchan como si tuviéramos algo interesante que decir. El hombre y la cámara, con música de fondo del programa aquel de Rodríguez de la Fuente. Rituales, procesos y prácticas correctas para parecer un auténtico profesional, y ese tipo de mierdas que lucen tanto en las listas.

De hecho que levante la mano el que no haya escuchado alguna vez eso de que los profesionales disparan en manual. Yo mismo he tenido que soportar algún tirón de orejas de los puristas de turno cuando en las fotos o los vídeos se ve que la cámara está puesta en prioridad al diafragma, que –lo confieso- es como trabajo en la mayoría de las ocasiones. Sensibilidad automática, elegir diafragma –o velocidad en algunos casos- según lo que estemos probando en ese momento, y listo.

Que sí, que es verdad que saber medir a ojímetro la luz y olvidarse del asunto viene muy bien en ocasiones. Y hay veces en las que la M puede ser de gran ayuda. Pero asegurar que ese es el modo en el que trabajan los profesionales es una soberana tontería, por no decir gilipollez. Que lo diga yo no tiene mayor valor, pero cuando el otro día le escuché decir al gran Tino Soriano durante la presentación de la Olympus Pen-F que dispara en P, tuve que reprimirme para no levantarme y aplaudir como un loco.

Pero la alegría no duró mucho, porque hace nada leí a un querido y veterano compañero del sector insinuar que también el uso del visor marca clases entre los fotógrafos. No lo dijo él, pero remato yo la insinuación: los de verdad usan el visor, y los niñatos tiran de pantalla creyendo que la cámara es como un puñetero móvil.

¿En serio? De entrada está bien saber que, por ejemplo, Ansel Adams pertenecía a esa segunda categoría cuando encuadraba y enfocaba desde el cristal esmerilado de su cámara de placas. Si la imagen es invertida, ¿sí vale? Y el visor de cintura que no deja de ser una gran pantalla, ¿cuenta o solo vale si nos llevamos la cámara al ojo?

Lo más gracioso de este tipo de afirmaciones es que, en realidad, son aplicables a todo. Solo hay que echar un poco la vista atrás para soltar alguna perla: las cámaras de 35 milímetros no son cámaras de verdad, seguro que dijo algún iluminado en su momento asegurando que los fotógrafos en condiciones no bajan de formato medio ni en vacaciones. La película de color es una chiquillada porque los hombres de verdad usan blanco y negro. Los píxeles son un invento del diablo, todavía dice alguno.

Que si se trata de subirse el cuello de la gabardina y poner pose para reírnos todos un rato, yo me apunto el primero. Los hombres de verdad usan réflex pesadas y de esas que suenan al disparar como tiene que sonar una cámara, nena. Es fácil, ¿verdad?

El problema es cuando lo escuchas y resulta que hay alguien que lo dice en serio. Y lo que es peor: se lo cree. Curioso, porque en realidad es bastante sencillo de entender aunque pueda sonar un tanto desconcertante en estos tiempos en los que hay tanto fotógrafo ensayista al que hace décadas que no se le ve con una cámara.

Fotógrafo de verdad no es el que mira por el visor sino el que hace o intenta hacer buenas fotos. O mejor dicho, el que pelea para conseguir hacer un día esa foto que tiene en la cabeza. Y profesional no es el que tira en manual sino el que consigue cobrar por sus imágenes, pagar los impuestos que tocan y en una pirueta mortal llegar a fin de mes.

Eso es lo difícil. Lo otro, mirar por el visor o tirar en manual, lo puede hacer cualquiera.

Artículo publicado en Quesabesde

 Posted by at 6:00 am
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  One Response to “Los profesionales trabajan en manual, los hombres usan el visor y otras chorradas que te han contado”

  1. […] define a un fotógrafo profesional -añádase un sonoro bostezo- que podemos ir tirando a la basura junto con lo de trabajar en manual o mirar siempre por el visor. Porque no, resulta que uno de los fotógrafos más importantes del mundo a día de hoy prefiere […]

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