Feb 102016
 

Rubius

Cual influencers con outfit patrocinado, nuestra capacidad para marcar la agenda informativa del país cada vez está más clara. El otro día hablábamos de Elrubius -todavía no sabíamos que se escribía todo junto, por cierto- y, zas, al cabo de nada salta a todos los titulares. ¿Casualidad? Sin duda.

Si llegado a este punto no has entendido casi nada, posiblemente tampoco sepas quién es Elrubius y de qué demonios lleva todo el mundo dos días hablando… Pero tranquilo que aquí no hay cancamusa y aceptamos también a los dinosaurios. ¿Tampoco sabes qué es la cancamusa? Pero Internet al menos sí tienes, ¿verdad?

El caso es que Elrubius, el Youtuber más famoso de España y con más de 16 millones de seguidores -del que hablamos por aquí hace unos días a cuenta de un duro experimento generacional- concedió una entrevista a la revista Papel, el nuevo dominical de El Mundo. Lo que salió publicado no gustó al protagonista (ni a sus fans, ni a muchos…) así que publicó un vídeo respondiendo y se lío el consiguiente follón internetero. Si ese era el objetivo, conseguido.

Ya se ha dicho casi todo lo que se podía decir del asunto y, en líneas generales, las dos Españas de casi siempre han optado por darle bien a Pablo Simon, autor de la entrevista, o zanjar el asunto diciendo que el Youtuber en cuestión es otro niñato analfabeto viviendo del cuento.

De entre todos los argumentos esgrimidos en esta batalla que ya se alarga 72 horas y de la que todo el mundo está intentando pillar su ración de clics hay algunos fáciles de comprar. El tonito condescendiente de la entrevista es evidente, el personaje que se crea el autor para confrontarlo a Elrubius también -¿en serio saca dinero con la cartilla en el banco?- y, sobre todo, chirría ese protagonismo del periodista en todo el texto. Un clásico en esta profesión en la que tanto nos gustan los selfies.

Pese a ello, se nos olvida que a veces pasan estas cosas: te encargan una entrevista y resulta que no hay nada que rascar. Porque igual ese es el problema. Tener 16 millones de seguidores no significa que tengas algo interesante que contarle al mundo. Algo así como cuando a las aspirantes a Miss Mundo les preguntan por la capital de Turkmenistan. Asjabad, por cierto.

Visto así, el periodista y escritor tira de sus recursos -y está claro que los tiene y los maneja muy bien- para hilar una historia que le de un poco de gracia a algo que, al parecer, no la tenía por si sola. “El chaval es sosete”, escribe él mismo en un momento.

Pero vaya, que sí. Que la elección del titular, la aparente falta de documentación previa -insisto, el periodista crea un personaje con el que el lector pueda identificarse- y demás son en cierto modo criticables. A mi, por cierto, la entrevista me ha gustado y está claro que si se trataba de no dejar indiferente a nadie, ha funcionado.

Estoy harto de la prensa, protesta Elrubius. Mientras los millones de adolescentes que siguen sus vídeos se preguntan qué juego es esa de “La prensa” y si estará para Play o Xbox, el muchacho en realidad ha picado el anzuelo de una promesa de portada. Ya lo decíamos, mucho nativo digital pero a la fama le sigue gustando el papel y la televisión.

Pero volviendo con las críticas a unos y otros, hay una idea que se repite: la prensa en general y nuestra generación en particular no entiende a los Youtubers. Incluso este estupendo artículo con el que es fácil estar muy de acuerdo cae en ese topicazo. El youtuber como una raza propia y homogénea. Un genero en sí mismo, no sólo un canal más. O un negocio más, mejor dicho.

En parte es verdad. Los que vemos Youtube como una plataforma de vídeos y obviamos su aburrida condición de red social, nos estamos perdiendo algo de la historia. Pero de ahí a asegurar que no entendemos a los youtubers porque no nos gustan algunos youtubers hay un trecho.

La idea es muy sencilla: no soporto Gran Hermano, pero eso no significa que no me guste la televisión. Del mismo modo, no le veo la gracia a los vídeos de Elrubius pero eso no implica que no entienda a los Youtubers. No me refiero a los que, como yo, de vez en cuando nos asomamos por ahí haciendo el tonto con alguna cámara o cocinando, sino a gente que más o menos está consiguiendo vivir de eso. Hacen cosas dignas y usan el vídeo para contar o explicar algo, con sus códigos, sus guiños a los seguidores, conscientes de quién es su audiencia…  ¿Qué más hay que entender?

Tampoco soporto a muchas blogueras de moda ni a muchos instagramers -por citar otros ejemplos de pelotazos mediáticos de última generación- pero eso no significa que no entienda los blog o Instagram. “Hombre, mujeres y viceversa” es una auténtica mierda y una vergüenza. Eso es que no eres su público, apuntará alguno. Puede ser, pero me sigue pareciendo una mierda y un pésimo modelo para la chavalada. Al menos para la que se crea que eso es la realidad.

Por cierto, mi madre tampoco entiende muy bien a qué me dedico. Así que en el fondo entiendo perfectamente cómo se siente Elrubius.

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