Jun 192009
 

Me cuentan que nuestros comentarios sobre el peculiar funcionamiento y sistema de asignación de premios de la asociación TIPA no ha hecho mucha gracia en algunos rincones del sector. Puesto que nada de lo que se dice es falso y basta echar un vistazo a la lista de premiados para darse cuentas de las incongruencias, mucho me temo que lo que ha molestado no es el contenido, sino la forma.

Aunque me parecía evidente que las críticas no eran hacia algunos compañeros del sector sino hacia los medios y firmas que se prestan a este engañoso juego, nunca está de más dejarlo bien claro para evitar malentendidos o ver malas caras en esos saraos en los que a veces nos vemos.

Dicho y aclarado lo cual, me da la sensación de que es haberse saltado ese bonito refrán de que “entre bomberos no nos pisamos las manguera” lo que ha sentado mal.

Ya saben, el negocio siempre ha funcionado de este modo, así que tranquilo chaval que ya aprenderás. Y dos palmaditas en la espalda si se tercia.Dejando a un lado rencillas familiares, parte del problema es el entuasiamo que la mayoría de firmas muestran hacia los premios en general y hacia los que ganan en particular. Les encantan sencillamente porque son una excelente herramienta para potenciar las ventas y dar notoriedad mediática a tal o cual producto. No es ningún secreto.

Recientemente desde Panasonic recogían al vuelo algunas de las críticas lanzadas a los premios TIPA y devolvían la pelota: en España hay mucho trabajo por hacer y, además, no existen en Internet ningunos premios con suficiente repercusión mediática.

Parte de razón no les falta. Los únicos premios interneteros (los DIWA) son también de esos que hacen mucho gracia.

De todos modos, habría mucho que discutir sobre la utilidad real de este tipo de premios para el usuario, más allá de la ilusión que puede hacer comprarse una cámara con tal o cual medallita. Por ahora, galardones como esos mencionados  hacen un flaco favor al usuario a la hora de decantarse por uno u otro modelo.

Aunque sin duda sería una iniciativa muy interesante -reconocer los mejores productos del año en cada categoría, siempre que se hiciera con criterio y sin poner el cazo a cambio- tenemos un problema de partida: las compañías no son muy dadas a aceptar de buen gusto las críticas públicas a sus productos, por muy constructivas que puedan ser.

¿Es mejor un elogio infundado y sin ningún criterio profesional -que puede acabar provocando la decepción del usuario que les haga caso- o que al producto en cuestión, debidamente contextualizado en su segmento y precio, se le pongan los puntos sobre las íes cuando así lo merezca?

Desgraciadamente en la mayoría de los casos gana la primera opción. Tal vez por eso algunos blogs -de esos a los que absolutamente todos los gadgets les parecen fabulosos- hayan aprendido muy rápido que es mejor no ir por ahi pisando mangueras.

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  3 Responses to “Pisarse la manguera”

  1. […] comentábamos hace tiempo al hablar de los TIPA y el peloteo general que reina en muchos rincones: es mejor una […]

  2. Desgraciadamente no sólo pasa en fotografía, si no… echemos un vistazo a los premios “coche del año” ya sea europeo o nacional. Sigue así Iker

  3. Lo que ha pasado es que las verdades duelen y encima hay mucho dinero de por medio, así que las cosas seguiran siendo así, pura parafernalia y no premiar a los productos que realmente se lo merecen.

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