Oct 062014
 

Leica-100

Que levante la mano el que no haya hecho últimamente un chiste a costa de Leica. Meros juguetes para ricos caprichosos, piezas para coleccionistas no para fotógrafos… en fin, todo eso que ya nos sabemos de memoria y que repetimos cada vez que estos alemanes –tan de Bilbao– lanzan una nueva cámara que sólo fotografía en blanco y negro o que no tiene pantalla.

El humor es un buen recurso para los pobres, pensará alguno acariciando su Leica M de edición limitada con piel de unicornio. Se bromea con lo que secretamente se desea, apuntaría el psicoanalista de turno al ver que, en el fondo, esas Leica también nos ponen.

Y luego entre versiones Hello Kitty y Leicas T que nadie entiende muy bien, de repente se ajustan la pajarota, ponen voz grave y lanzan una campaña como ésta. Y claro, todos nos quedamos callados.

“Leica no inventó la fotografía” “Es cierto que muchas de estas fotos no fueron tomadas con una Leica”, dice el narrador adelantándose a las más que previsibles críticas. Pero Leica hace 100 años consiguió sacar las cámaras del estudio a la calle, recuerda en esta sucesión de imágenes míticas recreadas con esa elegancia que, cuando se pone, sólo Leica sabe ponerle a este mundillo normalmente más preocupado por los megapíxeles y el ruido que por mirar con calma a través del visor.

¿Pretencioso? Puede ser, pero si Leica no fuera una de esas compañías encantadas de haberse conocido no sería Leica. Recuerdo haber leído hace años en el catálogo de un coche de lujo algo así como que era “tan bueno que te entrarían ganas de despedir al chófer”. Esa es la actitud, amigos. Tal vez hace unos años no, pero si hoy pagas una pequeña fortuna por una Leica posiblemente ese es el mensaje que esperas escuchar.

Porque por cosas como esta campaña Leica sigue siendo Leica. Técnicamente ni es la mejor, ni falta que le hace. No es su lucha y, créeme, les importa un carajo nuestros chistes y apreciaciones sobre su velocidad, sobre el precio de sus ópticas o que repitamos que #Leicatúantesmolabas.

Leica es Leica porque no habla de sus cámaras igual que -salvando las distancias- GoPro no habla de las suyas, sino de aventura y de imágenes espectaculares. Leica habla de fotografía, de historia y, de paso, se permite el lujo de sobrevivir con -al menos aparentemtente- muy buena salud mientras otros con cámaras mucho mejores y mucho más baratas se pelean por mantenerse en pie.

A ver si va a resultar que el maldito psicólogo ese tenía razón y lo que nos pasa es que queremos una Leica M.

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