Oct 122015
 

Inma Cuesta

La red a la hora de incendiarse -como dicen los BuzzFeed y compañía- ya no respeta ni los puentes. Y es que, aunque parezca mentira, en 2015 los retoques en fotografía editorial y de moda siguen dando mucho juego. Hay que reconocer, eso sí, que esta vez había un ingrediente especial: ha sido la protagonista de la instantánea la que ha puesto el grito en el cielo al “verse y no reconocerse” en la portada de El Dominical de ayer.

La historia ha salido ya en todas partes, pero por si hay algún despistado basta con echar un vistazo a la cuenta de Instagram de la actriz Inma Cuesta. Allí además de publicar el antes y después de la foto de la polémica aparecen sus duros comentarios. Como puede verse, el menú es el habitual, con cuellos que se alargan, caderas que se reducen, brazos que adelgazan, piel que brilla más…

Que Cuesta tiene mucha razón en lo que dice es evidente. De hecho, su reacción ha suscitado miles de aplausos y comentarios que no dudan en destacar su valentía. El tema de la imagen de la mujer en los medios de comunicación, el exceso de retoque en la fotografía de moda y demás es un tema tantas veces tratado que poco más se puede añadir.

Hasta ahí todo bien. Pero la cosa se empieza a animar cuando leemos la versión de la otra parte. El Periódico, editor de este suplemento, lo explica con bastantes detalles en una nota publicada ayer y en la que al menos exculpa al fotógrafo y al estilista de la sesión, que seguramente son los primeros en los que se piensa a la hora de repartir responsabilidades.

Según este relato, aquí -oh sorpresa- la culpa es de la agencia de comunicación que está llevando la promoción de la última película de la actriz y que motivó esta portada. Siempre según esta versión (que resulta bastante creíble para cualquiera que ande medianamente cerca del mundo fotográfico o de la moda) fueron ellos los que ya durante la sesión sugirieron los retoques habituales en brazo (demasiado pelo, más concretamente), posición de la cadera y demás.

Así que la escénita nos lleva irremediablemente a pensar en ese momento de Casablanca en el que el capitán Louis Renault irrumpe en el bar de Rick Blaine y se escandaliza al descubrir que allí se juega. Justo antes de recibir su parte de las ganancias, claro.

¡Qué escándalo, aquí se retoca!, repite todo el mundo con las manos en la cabeza como si fuera algo que han descubierto en octubre de 2015. Incluida la actriz protagonista de la historia. Su hartazgo de ver como deforman su cuerpo para ajustarlo a la supuesta perfección es más que comprensible y su denuncia realmente valiente, pero ahora lo suyo sería señalar a los verdaderos responsables y mandarlos a paseo.

Al parecer la agencia vio y aprobó la portada  (muy bonito eso de que las agencias aprueben portadas de supuestos medios de comunicación, por cierto), pero que lo hiciera sin enseñársela a la protagonista o su agente es algo que parece raro. Además, ¿tenemos que creernos que los representantes y agencias de actores y modelos echarían para atrás una portada por exceso de retoque y apostarían por una más natural? Ojalá fuera así.

Mención aparte y premio al cinismo merecen todos esos medios que ayer aprovechaban la jugada para lanzar un poco de mierda contra la competencia (El Periódico en este caso) y hablar del caso como algo totalmente ajeno a sus prácticas. Lo de Antena 3 con una “noticia” en esa misma página hablando de cómo posan las “celebs” y repleta de fotos con pieles alisadas es de traca. Lo de El País, casi un chiste teniendo en cuenta que hablamos del diario con el que salen las revistas Esquire Icon y S Moda.

Así que, como siempre, el que esté libre de retoque, que tire la primera piedra. El resto, mejor que se guarde esa cara de mojigatos escandalizados porque no cuela.

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