Jan 132016
 

Air Canada Rouge
Aunque en redes sociales siempre da la sensación de que todos nos pasamos el día viajando y que en el aeropuerto nos conocen por nuestro nombre, en realidad no es para tanto. Se viaja lo que se puede o lo que toca por trabajo. A veces es un viaje de prensa o blogtrip de esos que dicen ahora en el que los reporterillos vamos invitados a un evento o un destino. Otras la cuenta corre por cuenta propia.

En ambos casos y aunque la leyenda asegura que hay prensa (o la hubo) que viajaba a todo tren y en business, aquellos tiempos pasaron. Al menos para nosotros, se entiende. Se vuela en lo más barato posible y para llegar a donde haya que ir, punto. Lo de disfrutar la experiencia del viaje lo dejamos para los titulares de las revistas life style, que por lo visto vive bastante mejor. Pero no hemos venido aquí a llorar. Bueno sí, que para eso están los blogs.

El caso es que en estos años me ha tocado coger unos cuantos vuelos y padecer desde la infame comida general a los asientos para gnomos de Vueling en los que conseguir trabajar con un portátil requiere un master de contorsionismo de el Cirque du Soleil.

Nada nuevo en esa práctica tan extendida de -salvo benditas excepciones- maltratar al viajero recordándole que si viaje en turista no merece más. Por cierto, la de cosas buenas que había oído de Qatar Airways y lo normalita que es la clase turista.

Nada nuevo, decíamos, hasta que toca subirse a un vuelo de Air Canada Rouge, algo así como la marca B de Air Canada y pensada para volar a destinos turísticos. Entre ellos, Barcelona. ¿Dónde demonios está la pantalla?, preguntas al enfrentarte al peor terror de un vuelo de 9 horas seguido de otro de 5: frente a ti no hay ni monitor táctil, ni monitor viejuno ni nada. Cero. Un respaldo gris, acolchado y con pinta de llevar demasiados años ahí.

Empiezas a respirar cuando localizas en el asiento un conector de carga USB -sólo en los asientos de turista plus o algo así- y un enchufe escondido por allí abajo, y te explican que disponen de una red Wi-Fi interna (no Internet, amigos) a la que puedes conectarte para ver películas y demás contenidos desde tu iPad.

No es mala idea, la verdad. Rentable para ellos, sin duda, pero teniendo en cuenta que la pantalla de cualquier iPad es más grande y mejor que la de la mayoría de aviones… Pero, un momento, ¿y si no tienes iPad o tablet? ¿Es obligatorio en Canadá?

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