Jun 062016
 

Cuñadanos

Además de servir en bandeja el tema de cachondeo durante unas cuantas semanas y provocar algún que otro ataque de vergüenza ajena, el delirante vídeo electoral de Ciudadanos ha servido para volver a traer a los titulares uno de los personajes más carismáticos de la fauna española: el cuñado.

Todos conocemos alguno o hemos oído hablar de ellos. Son los enterados, los tolosa (to-lo-sabe), los que repiten tópicos y lugares comunes sin tregua. Los putos listos de toda la vida, vaya.

Son los de “yo no soy racista, pero…” Los del hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Los que a tu edad ya se habían comida el mundo –aunque tengan tu misma edad-, y los liberales emprendedores que no necesitan a papá Estado.

Son esos que presumen de ayudar a su mujer en casa, los del algo habrá hecho si la policía le ha dado, los de “trabajo hay, pero hay que querer…”. Los de ni izquierdas ni derechas porque ya se sabe que todos son iguales y es mejor el centro. El extremo centro.

Expertos en todo, están convencidos de que como en España en ninguna parte, porque un día fueron a Punta Cana y no tenían ni puta idea de hacer paella. Son los del tinto –a temperatura ambiente, coño- para la carne y el blanco para el pescado y las mujeres. Y ponme otra, guapa, chata, cariño.

Opinan de todo con esa soltura que da escuchar El Larguero, leer El Mundo Deportivo, y hablar con su amigo abogado o ese otro que trabaja en La Caixa y que de eso sabe un montón. Cómo no va a saber, hombre, si fue el que más preferentes coló de su sucursal. En efecto, la única fuente de información fidedigna para un cuñado es otro cuñado.

Nada les es ajeno. Por eso, cuando ven tu cámara puede que tengas suerte y despachen el tema con un “esa sí que es buena” –si es grande y negra, porque las cámaras grandes y negras son siempre buenas- o un condescendiente “con eso cualquier hace buenas fotos”. Porque para un buen cuñadano los funcionarios son una privilegiados y las fotos las hacen las cámaras, no los fotógrafos.

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Dec 142015
 

Carteles-20D

¿Esa es Soraya? Por lo visto lo pensé en voz alta porque el taxista empezó a reírse y confirmó que, en efecto, aquella de los carteles bajando por Alcalá hacia Cibeles era Soraya Saenz de Santamaría. Y sí, más que ella parecía Adelle, la cantante, remató. El descojono duró hasta Atocha donde los carteles de dos tipos de camisa blanca con el primer botón desabrochado y dándose de hostias por el centro -o el extremo centro- político presidían los andenes del AVE.

Las señales no podían ser más claras: urgía un análisis fotográfico de los carteles electorales de cara al próximo 20 de diciembre. Porque, además de hacer el tonto en la televisión para demostrar lo campechanos y simpáticos que son todos, ¿qué tal han llevado esta vez el tema del Photoshop los candidatos a obedecer a Merkel durante los próximos años?

Empezando por el actual presidente y compañero de futbolín de Bertín Osborne, está claro que alguien en el PP no ha querido jugársela y ha optado por un plano de Rajoy suficientemente lejano como para que no dé demasiada cosa. Además así los retoques cantan menos y el viejo truqui de aclarar todo para que el personaje parezca menos ajado resulta más natural. Vamos a lo seguro que bastante tenemos con lo demás, parece haber sido el lema del diseñador.

Todo bien excepto por un pequeño detalle. O no tan pequeño. ¿Soy yo o la cabeza de Mariano en esta imagen es desproporcionadamente gigante? Que igual es un guiño intencionado para dejar claro que es un hombre con mucha sesera, pero entre eso y el “en serio” cuesta mirarlo más de dos segundos sin echarse a reír. O a llorar.

PP-20D

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