May 262010
 

Durante estos últimos días hemos estado probando la Canon IXUS 300 HS. Es una compactilla recién salida del horno que, aunque a primera vista no parece ser gran cosa -no más cosa que las otras 500 del escaparate- en realidad es un tanto especial.

Tiene controles manuales (algo inusual en una Canon IXUS), un sensor CMOS retroiluminado y un angular de 28 milímetros y f2. Casi nada, oiga.

El otro día la saqué de paseo aprovechando una cena con amigos. Por mucho que nos encanten las gráficas y la cosa de laboratorio, nada como estos improvisados estudios de mercado para saber si, de entrada, una cámara gusta o no. Algún día, por cierto, descubrirán que les utilizo como cobayas y empezarán a pedir comisión o algo.

El caso es que andaba la cámara por allí. Muy resultona, mucha pantalla… a todo el mundo pareció gustarle. Pero, ¿cúal fue la sensación de la velada? Ni sensor retroiluminado, ni cobertura angular ni nada.

Lo que realemnte triunfó es una opción escondida entre los modos automáticos: efecto ojo de pez. Una tontería, pensarán, pero cada vez estoy más convencido de que, con tantas cámaras clónicas en el mercado, son este tipo de detalles y curiosidades lo que en el último momento inclinan a alguien a comprarse uno u otro modelo.

Feb 242009
 

Era un de las tendencias sobre las que se venía hablando desde hace tiempo pero que no acababan de cuajar: la progresiva entrada de sensores de tipo CMOS en las cámaras compactas que, hasta ahora, han empleado mayoritariamente captores de tipo CCD.

Sensor CMOS de formato completo. © Canon

Sensor CMOS de formato completo. © Canon

Vistas las limitaciones de estos CCD en los que se refiere a control del nivel de ruido cuando se combina una sensibilidad media, un sensor diminuto y una resolución excesiva -diversos estudios aseguran que sobre esta última cuestión habría mucho que hablar- los CMOS que tan buenos resultados dan en las SLR aparecen como la gran esperanza blanca.

Casio fue una de las primeras en probar suerte con la Exilim F1. Canon también ha hecho lo propio con la PowerShot EX1 IS y ahora llega el turno de la interesante Ricoh CX1. Sin embargo, todas ellas parecen incidir más en la velocidad de disparo que en la mejora que este tipo de tecnología puede suponer para la calidad final de la imagen al trabajar con valores ISO elevados.

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