Nov 272015
 

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La hazaña parece digna del mismo centro de Bilbao, pero en realidad Joaquín Paredes es de Cáceres. Fotógrafo autodidacta, hace años decidió vender su equipo digital y construir su propia cámara de gran formato. Y nunca mejor dicho, porque esta cámara de madera capaz de trabajar con placas de hasta 71 x 71 centímetros pasa por ser la más grande de Europa.

Mide 1,60 metros de largo aproximadamente, y su altura -junto con el trípode- puede variar desde 1,70 hasta 2,26 metros. Es mucho más versátil de lo que en principio pueda parecer –explica su creador- y cuenta con casi todos los desplazamientos y movimientos de una cámara técnica. ¿El objetivo? Un 500 mm f5.6, que equivaldría a un 25 milímetros en paso universal.

Una cámara realmente inmensa que hemos podido ver en acción varias veces en el festival Revela-T, dedicado a la fotografía química. Pese a su versatilidad, transportarla no parece fácil. Más concretamente es “una locura”, según Paredes. Además, al trabajar con un proceso como el colodión húmedo, que requiere revelar las placas al momento, hay que sumar el transporte de todo el equipo de laboratorio y un cuarto oscuro portátil, aunque en el caso de esta cámara él usa el propio furgón.

De formación autodidacta a base de leer e investigar sobre autores, historia o procesos fotográficos que le atraen y algún curso con Eduardo MomeñeJosé Manuel Navia o Rafael Doctor, Paredes recuerda que el gusanillo de la fotografía le entró con solo siete años. De todos modos, igual que para la inmensa mayoría, por aquel entonces y durante mucho tiempo para él “una cámara de fuelle era un trasto obsoleto, pesado e inútil, que solo aparecía en los libros de historia”.

Pero poco queda de aquel tópico. “Ahora creo que es el instrumento más increíble, mágico y versátil con en que puede trabajar un fotógrafo”, nos cuenta. El origen de su transformación está en un trabajo sobre la Guerra Civil y la certeza de que debía hacerlo con colodión húmedo. A partir de ahí decidió construir la ya famosa cámara, dedicándole muchas horas y trabajo diario. “Quise quemarla en alguna ocasión –confiesa-, pero al final las piezas encajaron, y funciona perfectamente.”

¿Quería que fuera la más grande de Europa? “La verdad es que no lo supe hasta algún tiempo después”, reconoce. Aunque no era su objetivo, reconoce que, de no ser por el tamaño, no hubiese conseguido la repercusión que desde entonces ha tenido este artilugio.

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May 292013
 

No se trata de elegir: se puede tener coche y bicicleta sin renunciar a ninguno de los dos. La estupenda metáfora sobre la fotografía digital y química nos la suelta uno de los organizadores de la primera edición de Revela-T, “festival de fotografía analógica, química y argéntica” -nada menos- celebrado este fin de semana en la localidad barcelonesa de Vilassar de Dalt.

La idea es tan evidente que a veces se nos olvida: tirar con película no obliga a deshacerse de esa flamante cámara digital que usamos a diario o de la que viene de serie con el móvil. No obstante, hay que reconocer que la confrontación siempre es más divertida. Contra la dictadura del píxel hay que revelarse. Así, con uve y con olor a químicos. Sin duda el nombre y el lema de esta cita que reivindica lo analógico son inmejorables.

Así que durante algo más de dos días esta pequeña y tranquila localidad del Maresme -en la que por cierto también tiene sus oficinas QUESABESDE.COM, casualidades fotográficas de la vida- se ha convertido en el punto de peregrinaje de quienes corean aquello de larga vida a la plata. O al colodión, porque precisamente el taller y la charla de Quinn Jacobson -experto de fama mundial en este proceso antiguo- era uno de los platos fuertes de la agenda.

Mientras prepara los químicos para la primera demostración, nos enseña una pequeña placa ya expuesta y recordamos algunas de sus fotos y lo que hace unos días nos comentaba en una entrevista: no hay nada que iguale en calidad al colodión húmedo. Sin duda está en el lugar adecuado para defender esta idea.

Cerca, Ilan Wolff muestra los resultados de sus experimentos con cámaras estenopeicas de todo tipo: desde una lata hasta un pimiento o su propia furgoneta. Maestro del arte de la cámara oscura, es otro de los nombres que han puesto a Revela-T en el mapa internacional de la fotografía durante estos días.

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