Jan 072015
 

Ahora que los autoridades se han puesto duras con los piratillas de Internet, ahí va una segunda vía de investigación para cuando acaben con todos las páginas de enlaces donde bajarse el último disco de Melendi: los comparadores de precios de vuelos y las agencias on-line que prometen gangas aéreas.

Algo que aparentemente puede tener cierta utilidad pero que cuando toca asomarse te deja con esa sensación de que intentan tomarte el pelo. El caso es que por aquí somos muy de viajar para sacar fotos y comer (no siempre en ese orden) y en los últimos días hemos sufrido un caso de “encabronamiento por búsqueda de vuelo” planeando una reciente escapada.

Y dado que no he encontrado mucha información interesante sobre el tema -curioso teniendo en cuenta que tocamos a un blog de viajes por cada dos habitantes, aproximadamente- y que los blogs se inventaron para las pataletas públicas como esta, ahí va la mía.

Rebuscando a dónde huir estas pasadas Navidades en Skyscanner –el comparador de precios más popular y posiblemente eficaz- Tel Aviv se perfiló como una opción exótica a buen precio. Como ocurre siempre -todo el mundo que haya usado esta web lo sabrá- además de las opciones de las compañías aéreas de turno (Vueling, Pegasus, EL AL Israel…) los mejores precios los prometen intermediarios tipo Edreams, Viajar, Travelgenio… hay decenas de ellas.

Aquí es donde empieza el cachondeo. Y es que las posibilidades de que acabes pagando el precio original que se muestra en el comparador son las mismas de que en Ryanair te sirvan una caña y unas bravas gentileza de la casa en tu próximo vuelo a algún aeropuerto remoto. Cabe suponer que el objetivo es aparecer los primeros en la lista de precios y para eso todo vale. Y todo es, básicamente, tomar el pelo al usuario que, pique o no pique, seguro que va a perder unas cuantas horas con la tontería.

Las artimañanas son de lo más variadas y se resumen en que al final del proceso de reserva siempre se aplica ese cargo sorpresa que hace que el precio ya no sea tan atractivo como el original que te llevó hasta allí. Y, por supuesto, sólo al final del cansino proceso de reserva aparecerá el regalito.

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