Nov 252010
 

Decía un amigo que a su abuela le encantaba el chocolate, así que muy mala no podía ser.

Con Cuba y La Habana me ocurre algo parecido. Una ciudad (y país) que idolatra el helado y dedica toda una plaza de La Habana a la mítica heladería Coppelia -más famosa aún tras la película “Fresa y chocolate”- de entrada, ya tiene un punto a su favor.

Esta foto corresponde a una de las muchas zonas del interior, que es donde está lo realmente interesante y no en la sosísima terraza dedicada a los visitantes que vamos con demasiada prisa y pesos convertibles en el bolsillo.

Por lo visto fue Celia Sánchez, la compañera de Fidel, la que tuvo la idea de levantar esta heladería -la catedral del helado, la llamen- en una plaza junto a la Calle 23, muy cerca del Habana Libre.

Y cuenta la leyenda -o por lo menos eso dice la guía de Lonely Planet- que el propio Fidel se encargaba de elegir los sabores de los helados cada mañana.

En fin, un motivo más para ir -o volver- a Cuba.