Apr 262013
 

Para unos es una especialidad fotográfica. Para otros, fotografía a secas, sin necesidad de aditivos. Algunos consideran que es una simple diversión, pero cada vez son más los que le buscan salidas profesionales. Sea como sea, el movimiento en torno a la fotografía con teléfonos móviles va más allá de esas imágenes de Instagram repletas de gatos y “cupcakes”. Un universo muy activo que este fin de semana se ha dado cita en Barcelona en D-IVE, el primer festival de fotografía móvil del país.

¿D-IVE? De “digital live”, nos explica Jordi Ventura. Nos sentamos con él unos minutos a última hora del sábado mientras las actividades del festival enfilan la recta final de su primera jornada. Al menos en el recién inaugurado edificio Disseny Hub de Barcelona. Dentro de unas horas, la fiesta -nunca mejor dicho- se traslada a El Molino, el mítico teatro de la ciudad condal, y el domingo hay programadas varias rutas fotográficas por toda la ciudad.

La idea -recuerda Ventura- surgió el año pasado. Existen comunidades virtuales muy potentes y consolidadas alrededor de la llamada fotografía móvil, pero ninguna cita presencial de esta envergadura. Es uno de los pilares sobre los que ha surgido D-IVE, un evento con ganas de reunir a los aficionados a esta fotografía con algunos de los grandes especialistas en la materia.

También aquí hay una especie de “star system”. Carol de Britos, otra de las patas de este festival, es parte de él, aunque todo el mundo la conoce en la red como “sushi de tortilla”. De hecho, aquí el nombre es casi lo de menos si no coincide con el usado en Instagram o EyeEm, las dos redes fotográficas más populares entre los asistentes a D-IVE.

Cinco meses de trabajo separan aquella idea de las actividades que llenan la agenda de este sábado. Una decena de personas se han ocupado de la producción, lidiando con un presupuesto que, como ocurre siempre en estos tiempos de crisis, acaba siendo más ajustado de lo deseable pese a la larga lista de empresas colaboradoras y la notable presencia mediática que ha conseguido D-IVE.

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Apr 162013
 

¿Se sabe ya quién va a Sonimagfoto? Ésa ha sido una de las preguntas más repetidas en el sector durante las últimas semanas. Como si la lista de asistentes fuera tan secreta como esa del banco HSBC con españoles de pro que cotizan como suizo de pro. Como si en realidad muchos desconfiaran de los siempre entusiastas comunicados oficiales.

Sonimagfoto

Sí, amigos: esta semana toca -como cada dos años- Sonimagfoto. Una cita que sigue presumiendo de ser la de referencia del sector fotográfico del país. Algo que, sin dejar de ser cierto, no está del todo claro si es motivo de orgullo a estas alturas y visto el panorama.

Pero no se trata ahora de hacer risas de una feria que desde hace tiempo intenta sobrellevar lo mejor que puede -como tantas otras- la crisis general que afecta a las citas clásicas y la particular que lleva años poniendo al sector fotográfico en jaque. Es tentador, pero hacer leña del árbol que se tambalea es tan fácil como mezquino. Casi tanto como hacer la ola y dar palmaditas en la espalda si te ponen un “banner”. Pan para hoy, hambre para mañana. Una de las especialidades de la dieta mediterránea.

Así que, en lugar de hacer grises previsiones o chistes sobre infantas imputadas que posiblemente este año no estarán en la inauguración (la de codazos que había por sacarse una foto con ella e Iñaki Urdangarin hace pocos años, oye), nos pasaremos por allí para ver cómo esté el ambiente. Las expectativas no son muy altas, pero esperemos llevarnos una sorpresa y que, al menos, quienes han decidido exponer y acudir de visita aprovechen la cita.

Con Fotoventas desaparecida del mapa, Sonimagfoto es la última feria institucional que queda en el panorama fotográfico. Así que desear que vaya bien no es sólo una cuestión de corporativismo -hay buenos amigos entre los expositores- sino también de cariño.

Pero sería absurdo y contraproducente obviar que después de tantos años prometiendo reinventarse, la melodía empieza a sonar como la de la orquesta del Titanic. Mientras todo el que podía cogía el bote para salvarse, los músicos seguían empecinados en seguir tocando en cubierta. En ocasiones incluso sin prestar demasiada atención a si había alguien escuchando o los pasajeros ya se habían largado.

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Apr 082013
 

MobilePhoto

Teniendo en cuenta que por aquí nos gusta más la polémica que a Toni Cantó una tiza, no es de extrañar que el trío fotografía-cámaras-teléfonos móviles sea uno de nuestros temas preferidos. Y es que, a pesar de ser un asunto que ya lleva un tiempo planeando sobre el sector, promete seguir dándonos de qué hablar durante una buena temporada.

Por mucho que estemos de acuerdo en que lo importante es la imagen y quién la hace -ver, pensar, encuadrar, disparar, editar…- y que el trasto con el que está realizada es un dato más, sería absurdo negar que la llamada fotografía móvil está de moda.

Ejemplos no faltan. El diario The New York Times colocaba hace unos días en su portada una foto hecha con Instagram. ¿Tiene alguna importancia que la instantánea en cuestión haya sido tomada con un móvil o con un Phase One de 80 megapíxeles? Visto el revuelo generado, está claro que sí.

No es un caso puntual. Hace nada descubríamos a través de El Asombrario la revista Shooter: una publicación muy aparente que presume de ser “la primera revista del mundo dedicada a la fotografía móvil”. Y ya vimos también que se puede plantear una sesión de moda usando sólo teléfonos móviles.

En todos los casos parece que las fotografías tienen que compartir en cierto modo protagonismo con la tecnología usada para tomarlas. Es curioso como el planteamiento original (con un móvil también se pueden sacar fotos, el aparato es lo de menos…) se ha ido diluyendo hasta convertir el teléfono en parte activa de la ecuación fotográfica.

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