May 212015
 

ElPais-Esperanza

A la lista tradicional de cosas infinitas (el Universo y la estupidez humana) habría que sumar una tercera: la capacidad de El País para dar cada día un poco más de vergüenza ajena. Y el último capítulo de este descenso a los infiernos del periodismo del que un día presumía de ser el diario de referencia en España es la portada de ayer miércoles.

Concretamente la foto. O, mejor dicho, el encuadre elegido para la imagen de portada, y que muchos han interpretado como una burda manipulación para intentar lanzar (otro) dardo envenenado a Podemos y su candidata a la alcaldía de Madrid.

La idea es muy sencilla: la foto de portada parece querer dar a entender -así al menos lo han entendido muchos- que Manuela Carmena niega el saludo a Esperanza Aguirre. En otra fotografía con un plano más abierto se ve que en realidad la lideresa que aparca como quiere está dirigiéndose a otro de los candidatos que participaba en el debate de televisión.

Pensar a estas alturas en despistes, detalles fortuitos o argumentos del tipo “es que no tenía una imagen mejor” sería de una inocencia imperdonable. La línea editorial de El País en los últimos años es bastante clara y su posición hacia el partido que lidera Pablo Iglesias es de sobra conocida. Así que, sin duda, detrás de esta portada hay la misma intencionalidad que la de El Mundo del otro día. Aunque un poco más sutil y elegante, claro, que estamos ante los editores de Icon y algo de glamour se les habrá pegado.

En todo caso aprovechemos la penúltima de los chicos de PRISA pare recordar eso de la importancia del encuadre, tanto al hacer la foto como a la hora de recortarla después. Porque vaya usted a saber si la foto firmada por Carlos Rosillo era así o fue el editor el que metió tijera para ajustarla. A la portada y a la idea que se quería vender.

Y es que, por seguir con la cansina lección de periodismo, hay que tener siempre presente que lo de la objetividad de las fotos es un cuento casi tan grande como las promesas electorales de algunos. Hacer una foto es elegir -encuadre, óptica, momento del disparo…- y como toda elección está sujeta a la subjetividad del que dispara, del que edita y del que luego decide sacarlo o no en portada.

No es que las fotos mientan. Es que las fotos cuentan una versión de lo que ocurre. En este caso, la versión de El País. Que tenga o no algo que ver con la realidad, ya tal.

Nov 102014
 

elpais.750Ayer no sólo fue un mal día para Mariano Rajoy, también para el periodismo. Tampoco es que eso sea ninguna novedad porque cada domingo los suplementos de los diarios se encargan de recordarnos lo mal que anda la profesión. Pero el caso es que por aquello del hecho noticiable en Catalunya tocaba desayunar mirándose las portadas y las redes sociales con algo más de atención.

El País, ya habitual con su pala en los funerales del periodismo, amanecía con una bonita portada en la que más allá de calificar de “inútil” una votación -si a alguien le interesa mi opinión sobre el tema está por aquí– jugaba a eso de llevar el editorial a la noticia de portada. No todo iba a ser meterse con Podemos, claro. Esperamos impacientes el artículo de Vargas Llosa sobre la cuestión, por cierto.

Al otro lado de la frontera los chicos de El Punt – Avui no sólo defendían la consulta (el proceso de participación ciudadana, perdón) sino que facilitaban la tarea a sus lectores más despistados indicándoles qué es lo que había que votar. Si esto es periodismo de trinchera, que se note.

Y La Razón… Que no, que es broma. Hablamos de periodismo y hace tiempo que este panfleto de humor dirigido por Marhuenda juega en otra liga. Por cierto, nunca está de más recordar que este periódico pertenece al Grupo Planeta que durante unos años también estuvo en el accionariado del Avui y actualmente es propietario de La Sexta.

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Pero todo esto son detalles insignificantes ante la que, sin duda, es la imagen del día. La prueba definitiva -si es que hacía falta a estas alturas- de que el periodismo se va al carajo. Ni despidos, ni portadas de mierda, ni becarios, ni periodismo 2.0, ni bloggers malpagados… ni nada puede superar a esto: Pedro Jota y Enrique Dans hablando de periodismo. En serio. Momento de hacer las maletas.

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Apr 072014
 

Es una de esas preguntas eternas a la hora de intentar comprender ciertos comportamientos. ¿Lo hacen porque son malos o simplemente es que no les da para más? Maldad o estulticia, he ahí la cuestión. De entrada casi siempre pensamos en la primera opción, en oscuras conspiraciones, intereses ocultos, malos de película tejiendo su plan…  pero el tiempo y la realidad acaban por señalar a la estupidez y la incompetencia como los argumentos más habituales.

Malostontos

Porque, cuando un medio de comunicación roba contenidos a un fotógrafo -léase El Huffington Post a Pedro Armestre- y poco después otro medio de ese mismo gigante editorial le concede un premio -el Ortega y Gasset de Fotografía que entrega El País- uno no puede dejar de preguntase cómo se explica semejante bipolaridad.

E imaginar la ficticia conversación telefónica entre Montserrat Domínguez (directora de ese medio que paga con prestigio) y Antonio Caño, recientemente nombrado jefazo de El País.

“-Antonio, que le habéis dado un premio al cabrón del Armestre ese, que lleva dos días rajando de nosotros por las redes sociales -Hostia Montse, es que les habéis robado un vídeo  – Y el prestigio que le damos, qué -Jajajaja, qué cachonda -Oye que lo decía en serio…”

Porque sí, El País va y decide premiar el “periodismo de denuncia social” Tal cuajo.  Sí, El País, el diario que habla en sus titulares alarmistas de los 500 trillones de subsaharianos -todavía no está tan escorados a la derecha como para decir negros pobres sin cortarse un pelo- que quieren invadirnos saltando vallas.

Periodismo de denuncia social es lo que hace Sergi Camara, un fotoperiodista que lleva 10 años retratando las migraciones en África y fotografiando lo que ocurre en esas fronteras que separan nortes y sures. Ayer apareció unos minutos en Salvados y posiblemente gracias a eso mucha gente pudo conocer su trabajo, muy difícil de ver en los grandes medios de este país. ¿Ningún editor con luces para comprar esos temas? Ah, que no venden, ya. La miseria sólo funciona en Callejeros y con música de fondo.

Y es que los reporteros sólo interesan cuando les secuestran o matan. Entonces sí hay titulares y preciosas fotos de portada para los mismos a los que se les paga 50 euros por una crónica mientras se juegan el tipo en algún lugar. ¿Y si eres freelance y te secuestran? Gracias a Ricardo García Vilanova hemos aprendido que vuelves sin equipo y con deudas pendientes de todos esos meses en los que no ingresaste un duro y las facturas siguieron llegando.

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Apr 222013
 

Ortega“Los Ortega premian el periodismo que saca a la luz al invisible” titulaba hace un par de días El País para hablar de la última edición de los Premios Ortega y Gasset que el diario concede desde 1984.

Escuchar hablar de periodismo y El País en la misma frase es, desde hace ya mucho tiempo, una chiste sin demasiada gracia. A no ser que estemos hablando de ese periodismo sin periodistas que propugnan los chichos de Cebrián. o de ese periodismo a cambio de prestigio en lugar de una nómina del Huffington Post, primo hermano de El País.

Así que no es de extrañar que a estas alturas de la película -y de los ERE- que El País conceda unos premios de periodismo es tan lógico como si alguien crease un certamen solidario en honor a la fallecida Margaret Thatcher para ayudar a los más desfavorecidos.

Y es que basta repasar la lista de premiados -más que merecidos, eso sí- con las uñas un poco afiladas para que el alarde de cinismo produzca un ataque de vergüenza ajena o de la mala leche, lo que más a mano se tenga. Veamos.

Premio en la categoría de Periodismo Gráfico para una foto de Emilio Morenatti -un tanto polémica por ofrecer una versión violenta de la huelga general de marzo de 2012- que ya recibió hace unos meses un World Press Photo. Morenatti, galardonado y reconocido fotoperiodista español que -como la inmensa mayoría- tiene que ganarse la vida trabajando para agencias internacionales. En los diarios de aquí -empezando por El País, referente de la profesión hace años- no hay dinero para fotógrafos. Sólo para hablar de ellos cuando mueren o reciben un premio.

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Mar 252013
 
Vargas_Llosa

© Daniel Mordzinski

En Le Monde han decidido tomarse al pie de la letra las enseñanzas del bueno de Fontcuberta y su alegatos postfotográficos. Puesto que en el mundo hay ya demasiadas fotografías, nada mejor que hacer un poco de limpieza.

Empezando, por ejemplo, por los negativos y diapositivas que el fotógrafo Daniel Mordzinski  guardaba en una oficina de este rotativo francés y que han acabado en la basura.

27 años de trabajo y uno de los archivos fotográficos de escritores hispanoamericanos más completos del mundo perdidos. Nadie dijo que la postfotografía en su versión más radical fuera fácil, amigos.

Bromas al margen -no tiene ninguna gracia, la verdad- y mientras más de uno andará digitalizando su archivos por lo que pudiera pasar, ayer mismo amanecíamos con un artículo de Mario Vargas Llosa sobre el asunto.

Amigo de Mordinzski y retratado por él en numerosas ocasiones, Vargas Llosa nos ponía los dientes largos con un gran comienzo (“El fotógrafo Daniel Mordzinski ha perdido los negativos y diapositivas de 27 años de trabajo…” ¿perdido?) pero pronto daba un giro optimista bastante soso. Y decepcionante para los que siempre esperamos con las uñas afiladas la penúltima ocurrencia del Premio Nóbel de Literatura más liberal de todos los tiempos.

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Jan 142013
 

Portada de Paris Match Nª 471, febrero 1958

Cuando se va uno de los grandes del periodismo no sólo el oficio se queda un poco más huérfano -no andamos muy sobrados de referentes- sino que hay que asistir extasiados al cínico homenaje de muchos medios. La muerte de Enrique Meneses no ha sido una excepción.

Empezando por Paris Match, que rinde homenaje en su web a Meneses rememorando la portada y algunas de las imágenes de aquel reportaje sobre la revolución cubana que dio la vuelta al mundo.

Los carretes salieron de la isla escondidos en las enaguas de una mujer, contaba el propio reportero siempre que tenía ocasión. Eran otros tiempos. Otro periodismo.

Pero “Paris Match se ha convertido en una mierda, parece el Hola”. Algo así decía el difunto Enrique Meneses en el documental “Oxígeno para vivir” sobre el semanario francés.

El reportaje lo emitió el pasado viernes (puede verse on-line) La 2 de TVE. “Radio Televisión Española rinde homenaje a uno de los grandes periodistas de las últimas décadas”, narra la voz en off para presentar este trabajo.

Otro gran homenaje. Este de la misma televisión pública cuyos actuales gestores se están pasando por la mismísima punta del pirulí de Torrespaña la credibilidad periodística del medio, reconvertido en un nuevo TeleMadrid (oops, ya no) o Canal 9.

La misma televisión que jubila a Rosa María Calaf o a Vicente Romero y en la que, evidentemente, ya no habría sitio para Meneses le rinde homenaje. Dicen que aquel periodismo, el de los reporteros, el de la llamada “tribu” ya no tiene espacio en los medios.

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Oct 082012
 

¿Alguien se acuerda del chiste de los remeros? Sí, ese de una trainera en la que cada vez hay más timoneles, consejeros, asesores y menos remeros y, curiosamente, navega más y más despacio. En esta profesión nuestra del periodismo ocurre algo parecido: nos sobran líderes, gurús, listillos y, en general, iluminados hablando de la #crisisdelperiodismo (así, con hastag de serie) y faltan remeros. O, mejor dicho, más gente dispuesta a pagar a periodistas para que remen.

En realidad es la misma cantinela de siempre. El País vuelve a reducir su plantilla. No hay dinero para tanto licenciado que -como alguien escribía en Twitter- pretende cobrar por algo parecido a lo que hacen en el Huffington Post por la cara. O por el prestigio.

No hay dinero, pero sí para pagar las imprescindibles colaboraciones de Vargas Llosa. Todo un premio Nobel del liberalismo, cuidado.

Los consejeros delegados de turno siguen poniendo cara de circunstancias mientras firman el siguiente ERE o cierran otro periódico. Como si la cosa no fuera con ellos. Como si la culpa fuera de esos cabroncetes que han dejado de comprar el periódico cada día, no de su pésima gestión excelentemente pagada.

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Jun 062012
 
Artículo de opinión publicado originalmente en QUESABESDE.COM

Fotografía y periodismo son dos campos abonados a los debates cansinos. Cabría pensar que se trata de una nueva moda ahora que hay tanto parado en el sector y sobra tiempo para hablar en lugar de darle al teclado o al obturador, pero en realidad es una tradición que viene de lejos.

¿Mejor digital o película? ¿Está muerto el fotoperiodismo? ¿Canon o Nikon? ¿Lo de Pedro J. es normal o tiene cura? ¿A los que roban fotos o plagian contenidos habría que colgarlos patas abajo o del derecho? ¿Quién es peor, Cebrián o Roures?

La lista de temas de debate es interminable, pero hay uno especialmente recurrente: los reportajes que incluyen fotografías de víctimas. Tomas especialmente duras que cuando incluyen a niños -como ha ocurrido en Siria durante la pasada semana- suben un peldaño en la escala del horror.

¿Deberían realizarse este tipo de imágenes o en todo caso publicarse? ¿Existe una frontera que jamás debería sobrepasarse al apretar el disparador? ¿Es información, un intento por golpear al lector y sacudir conciencias o simple morbo? ¿Nos hemos vuelto inmunes a este tipo de imágenes y se hace necesario elevar el listón cada vez un poco más?

Porque, si hablamos de fotoperiodismo, ¿la noticia prevalece sobre cualquier otro criterio? Todo un clásico que resurge -en realidad siempre está ahí- cada vez que un premio internacional de fotografía o un suceso puntual nos sirve en bandeja una buena ración de este tipo de instantáneas.

Ayer mismo el defensor del lector de El País analizaba esta cuestión ante las quejas recibidas por la publicación de una fotografía en el diario en la que aparecían los cadáveres de varios niños tras la citada matanza en Siria de más de un centenar de civiles. Entre las protestas de los lectores, y más allá de quienes cuestionan la necesidad, el interés o la utilidad de este tipo de imágenes, resulta interesante que alguien se pregunte si se usaría una fotografía similar para una noticia referida al llamado Primer Mundo.

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Feb 202012
 

Hay dos pistas infalibles para saber cuando hay que salir corriendo sin hacer demasiadas preguntas ante una serie de fotografías: si el autor se define a si mismo como un artista (si dice “creador”, aplíquese una bofetada antes de huir), y si son imágenes de esas que necesitan un pie de foto para entenderse.

Susana Delgado -elegida dentro de los “nuevos talento de fotografía” por el diario El País- cumple con esos dos preceptos. Sin embargo y pese a que se trata de un tema muy trillado, sus fotografías de la serie “collage” por lo menos no provocan una inmediata cara de escepticismo y la sensación de que nos están tomando el pelo. Tienen su aquel, si se me permite el vulgarismo y la explicación rápida y directa.

Pero la cosa se complica si se empieza -aunque sea por exigenias del guión, como parece ser el caso- a hinchar las fotografías con el clásico discurso grandilocuente.

Asegura esta autora que sólo trabaja con “película analógica” para luego escanear los negativos, editar la imagen e imprimirlas. Pues muy bien. Pero ¿este proceso es ya parte de la creación artística, un detalle que no aporta nada o el típico recurso vintage que siempre suena muy cool?

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May 132009
 

1. Los bloggeros (por así llamarlos), convencidos de que el periódico como lo hemos conocido durante 200 años y el ancien regime del periodismo empresarial está condenado a la extinción.

2. Los viejos rockeros , defensores del antiguo orden, que creen que tras una época de inevitables ajustes y transformación, los grandes buques no sólo sobrevivirán, sino que emergerán fortalecidos.

3. Los de mentes abiertas (o confusas), que observan el espectáculo con honesta perpejlidad y, al estilo Dickens, no saben muy bien qué conclusiones sacar.

Estas son las trincheras que marca El País en un amplio reportaje publicado el domingo pasado sobre la dichosa crisis del periodismo o más bien de algunos de los grandes imperios de la comunicación.

Curiosamente, en la larga enumeración de causas posibles y probables que han conducido a esta situación de cierres de medios y despidos por doquier se les ha olvidado mencionar “la ludopatía bursátil” que durante los años de bonanza y cachondeo han padecido estas grandes multinacionales. Será la crisis, que produce amnesia.