Nov 202013
 

La capacidad de algunas firmas para generar expectativas y acabar enfangadas en una pequeña gran decepción sin que nadie entienda muy bien el cómo ni el porqué es uno de esos casos dignos de estudio. No tanto por ser un peculiar ejercicio de haraquiri comunicativo, sino por la insistencia a la hora de tropezar una y otra vez con la misma piedra.

Una piedra que, por cierto, ellos mismos colocan en su propio camino mientras desde fuera nos quedamos mirando con gesto entre escéptico y divertido. No serán capaces. No puede ser verdad, repetimos. Pero sí, al final siempre lo son.

Canon_White_Kiss

Y tras emocionar al personal con un lienzo tapando una misteriosa cámara, ¡zas!, resulta que la gran sorpresa que nos tenía reservada Canon sólo era una versión en color blanco de la EOS 100D, su réflex más sencilla. Una edición que, para rematar el chiste, tiene toda la pinta de que irá destinada al mercado asiático. Aplauso fuerte para Canon y su excelente gestión de la comunicación on-line.

Puede que no sea para tanto. Y seguro que el anuncio de esta cámara no ha provocado manifestaciones de canonistas enfurecidos lanzando sus EOS contra la embajada más cercana de la compañía y pidiendo dimisiones inmediatas. Y también es verdad que la firma ya apuntaba maneras y que aquello del white kiss –en referencia al color y al nombre de este modelo en los escaparates japoneses- ya hacía sospechar que no se traían entre manos una gran sorpresa.

Pero este pequeño chasco es la prueba –una más- de que las compañías del sector siguen moviéndose en el mundo de Internet con la misma naturalidad que Raphael y compañía en el último anuncio de la Lotería de Navidad. No sé si se capta la sutil metáfora.

¿De verdad nadie en Canon se imaginó que algo así podía pasar? ¿Que si tus usuarios andan con ganas de novedades y creas expectativas luego tienes que cumplirlas? ¿Que una versión en color blanco no es lo que la gente entiende por un gran anuncio? No, es que la campaña era sólo para Corea del Sur y Japón, apuntarán algunos. ¡Pues dilo! Porque resulta –a ver si lo entendemos de una vez- que en esto de Internet no hay fronteras, y lo que anuncias en Katmandú también es noticia en Badajoz al cabo de 10 segundos.

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