Jul 102013
 

PielFotoOcurre a veces con los proyectos más interesantes: la línea entre la valentía y la locura es tan fina que cuesta distinguirla. Es el caso de PIEL de FOTO, una revista en papel, gratuita y dedicada a la fotografía documental de autores emergentes. Una genial locura bajo el lema “Del negativo sale el positivo” que cumple ahora cuatro años y prepara el lanzamiento de su número 15 proponiendo nuevas formas de suscripción y apoyo para los valientes que se sumen a esta aventura. De todo ello hablamos con los impulsores de la revista, que contestan coralmente a nuestras preguntas por correo electrónico.

Una revista en papel dedicada a la fotografía documental y a fotógrafos emergentes. Hay que ser muy valientes o estar muy locos para lanzarse a algo así y conseguir salir adelante tras cuatro años.

Probablemente locos, desde luego. Desde nuestros comienzos a través del apoyo recibido y la empatía que despertó el proyecto, vimos que PIEL de FOTO es un medio necesario. Obviamente, el contexto del punto de partida en 2009 es muy diferente del actual. Lo importante es potenciar y mezclar los distintos medios a nuestra disposición para seguir desarrollando y perfilando nuestro sueño y trabajo.

 ¿Por qué en papel?

Desde PIEL de FOTO defendemos no sólo la difusión de la fotografía documental de los fotógrafos emergentes, sino que reivindicamos el espacio que muchos reportajes no encuentran en los medios de comunicación tradicionales. Muchas veces, dichos reportajes desaparecen entre publicidades y masas de texto. En PIEL de FOTO las imágenes e historias cobran vida por sí mismas, son la esencia de la narrativa visual y además forman parte de la experiencia de palpar las imágenes para que no se pierdan en el mundo virtual.

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Jun 262011
 

Hace uno días The Guardian publicaba uno de esos artículos que debería ser de obligada lectura para quienes siempre tuercen el gesto al oir hablar de fotografía de conflictos y consideran que los reporteros de guerra son poco menos que buitres rodeados de muerte y dolor que sólo están por allí a la caza de una buena instantánea.

Ya saben, intrépidos aventureros, salvadores del mundo y todas esas chorradas que se suelen decir al hablar de la fotografía documental y el fotoperiodismo en zonas bélicas.

Curiosamente los mensajeros suelen ser el blanco de muchas críticas, en lugar de los medios y agencias que marcan en sus agendas informativas qué guerra está de moda esta temporada durante un par de semanas -enseguida nos cansamos de las malas noticias, y más si vienen de lejos y son cosas de pobres.-  y cuáles no merecen nuestra atención ni siquiera un día.

“La fotografía que casi me mata” (o the shot, el disparo, que parece más apropiado) recoge casi una veintena de instantáneas por las que sus autores se jugaron el tipo. A veces conscientes de lo que estaban haciendo, y otras en las que sólo vieron el peligro al revelar el carrete, ver la foto o analizar la situación a posteriori.

Merece la pena dedicarle un rato a leerlo con calma, pero a modo extracto explica Álvaro Ibarra Zavala sobre la fotografía de ahí arriba:

“Odio esta foto. Representa lo peor de los seres humanos […] Cuando vas a un conflicto siempre ves lo peor. Pero tenemos que verlo para poder mostrar a las futuras generaciones nuestras errores […] El chico con el cuchillo en la boca es uno más como el resto de nosotros. Lo importante es mostrar de lo que los seres humanos son capaces. El día que mis fotografías no consigan eso, lo dejaré y montaré un restaurante.”