Dec 092015
 

Sound-of-film

La fotografía de verdad tiene olor, suelen decir los nostálgicos de la película. En realidad todos los que alguna vez hemos estado revelando en un cuarto oscuro y se nos ha quedado grabado en la memoria ese aroma ácido de los químicos.

Tiene olor y sonido. Su propia banda sonora compuesta de todos esos gestos en peligro de extinguirse. La caja de cartón del carrete, la tapa de la cámara, el sonido del obturador, el clic del diafragma, el rodillo para enroscar la película antes de echar los líquidos…

The Sound Of Film from Robert Marshall on Vimeo.

Un proceso lleno de ruidos y sonidos que conforman este The Sound of Film, un bonito vídeo que descubrimos el otro día en Lamono Magazine. ¿Verdad que vamos a echar mucho de menos todo esto?

Pero menos lloriqueos nostálgicos que, a la espera de que la película vuelva a arrasar en las tiendas como el vinilo –spoiler: eso posiblemente no va a pasar nunca- siempre nos quedará la opción de rescatar esa cámara guardada en algún rincón de casa, cargar un carrete y salir a la calle a ver si nos acordamos de algo.

Que quede claro que los del 70 y bastante somos quizás de las últimas generaciones que crecimos y aprendimos escuchando esta banda sonora.

Jun 242015
 

revela_t_2015_2015

Convertir el ayuntamiento en una gigantesca cámara fotográfica posiblemente no estaba en el programa electoral de ningún partido en las recientes elecciones municipales, pero eso es lo que han hecho en Vilassar de Dalt, una pequeña localidad situada a 20 kilómetros de Barcelona.

No se trata de algún tipo de extraña reivindicación, sino de parte del programa de la tercera edición de Revela-T que durante este pasado fin de semana ha convertido este privilegiado pueblo del Maresme –situado entre mar y montaña- en la capital mundial de la fotografía química. Puede sonar exagerado, pero es que este encuentro pasa por ser –así lo reivindican sus organizadores año tras año- el único de este tipo en todo el mundo.

Una exclusividad que pronto dejará de serlo cuando arranquen, este mismo año, dos propuestas similares en Edimburgo y Berlín. Actualmente ya se celebran festivales que dedican parte de su programa a la fotografía química en Londres y Timisoara (su fundador corría este año por el Revela-T tomando nota), pero en ambos casos la música es una parte fundamental de su eje de propuestas.

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“Esto va a ser mejor que el Sónar”, nos promete Xavier Bassols (con quien hace tiempo hablamos de sus cámaras estenopeicas hechas con cajas de cerillas) por correo electrónico para animarnos a ir a la curiosa sesión musical y fotográfica que han organizado el sábado por la noche. Alguien pincha mientras ellos revelan, y el sonido agita las cubetas con los químicos en una sala prácticamente a oscuras.

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Jun 172015
 

EvolucionFotografica

Aporreo el teclado en pleno ataque de envidia mientras mi compañero Eduardo Parra fotografía a la nueva alcaldesa de Madrid y tuitea que algún día, dentro de unos años, podrá decir que él estuvo allí. Escribo mientras en la tele suena de fondo el discurso emocionado de la nueva alcaldesa de Barcelona y se suceden imágenes de sonrisas nerviosas de quienes, acostumbrados a perder, esta vez ganaron, y gestos torcidos de los que, abonados al poder, descubren ahora lo que es la derrota.

Los que estuvieron allí seguro que guardaran unas cuantas fotos del momento. Instantáneas capturadas con el móvil levantado sobre decenas de cabezas o tal vez un selfie que deje constancia de su presencia en tal o cual momento histórico. Fotografías hechas con la intención de perdurar para toda la vida, pero que -no nos engañemos- es posible que dentro de un año, cuando entonemos el “yo estuve allí”, igual seremos incapaces de encontrar en la interminable galería del teléfono.

Y es que disparar una sola foto es ya algo inconcebible. Luego las borro, pensamos mintiéndonos a nosotros mismos mientras escuchamos el martilleo del obturador y en la tarjeta se acumulan diez fotos idénticas. Un tic que, por cierto, ya existía antes de que llegaran los smartphones a nuestro mundo fotográfico, aunque es verdad que eso de echar la mano al bolsillo y tener siempre una cámara ha contribuido a esa adicción.

“Con lo digital no necesitas pensar, simplemente disparas como con una metralleta en las manos”, critica Elliott Erwitt en “From Darkroom to Daylight” (“Del cuarto oscuro a la luz del día”), el ensayo y documental de Harvey Wang que aborda la desaparición de la fotografía química (o la producción industrial de película, mejor dicho) a través de más de dos decenas de entrevistas a fotógrafos veteranos que, de un modo u otro, han vivido esta transición.

Así que, metralleta en mano, disparamos centenares de fotos para descubrir que, en realidad, todas son igual de malas. Si con un rollo de 36 sacábamos seis decentes –benditos los que alcanzaban esa proporción- es posible que con una tarjeta de 32 GB repleta ahora mismo consigamos el mismo número de instantáneas potables. Siendo optimistas.

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Jun 102015
 

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Que fotografiar es pintar con luz es una de esas frases un tanto cursis a las que todos hemos recurrido alguna vez. Pero posiblemente pocas veces es más cierta que cuando hablamos de la solarigrafía, una especialidad dentro del apasionante mundo de la fotografía estenopeica en la que el Sol –como su propio nombre permite adivinar- juega un papel aún más fundamental.

Si la fotografía pinhole supone ya reducir la cámara a su mínima esencia –hay cámara, pero no óptica-, la solarigrafía simplifica aún más la ecuación al eliminar el revelado del proceso. ¿Cómo? Para descubrirlo nos reunimos con Jesús Joglar en su despacho en el Instituto de Química Avanzada de Cataluña. Aficionado desde hace años a la fotografía estenopeica y a las solarigrafías, este año expondrá en Revela-T, el festival de fotografía química que se celebra en Vilassar de Dalt (Barcelona) del 19 al 21 de junio.

La solarigrafía es una variante de la fotografía estenopeica con tiempos de exposición muy largos, desde días hasta meses o años, nos explica. Durante estas exposiciones tan largas el papel fotosensible colocado en el interior de la cámara va registrando cambios en la tonalidad de la emulsión a medida que recibe la luz, tanto de forma directa como por reflexión de otros elementos. Inicialmente blanca o amarillenta en función del papel utilizado, aparece entonces una imagen con diferentes tonos ocres o de otros colores.

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Entre batas blancas, pasillos con estanterías con probetas y laboratorios tras las puertas, sobre la mesa de este científico titular del CSIC atisbamos un paquete de papel Ildford y un libro de “Fotoquímica molecular moderna” que asusta solo con mirarlo. Pero nos llama más la atención una caja con un montón de latas vacías.

“Estas son mis cámaras”, nos explica Joglar mostrando su interior pintado de negro y el estenopo -un pequeño agujero- justo antes de recoger la que lleva más de un año en el alfeizar de la ventana. Apenas sin color y oxidada, en su interior un papel fotográfico habrá registrado el movimiento del Sol y las líneas que este dibuja a lo largo de todos esos meses.

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May 292013
 

No se trata de elegir: se puede tener coche y bicicleta sin renunciar a ninguno de los dos. La estupenda metáfora sobre la fotografía digital y química nos la suelta uno de los organizadores de la primera edición de Revela-T, “festival de fotografía analógica, química y argéntica” -nada menos- celebrado este fin de semana en la localidad barcelonesa de Vilassar de Dalt.

La idea es tan evidente que a veces se nos olvida: tirar con película no obliga a deshacerse de esa flamante cámara digital que usamos a diario o de la que viene de serie con el móvil. No obstante, hay que reconocer que la confrontación siempre es más divertida. Contra la dictadura del píxel hay que revelarse. Así, con uve y con olor a químicos. Sin duda el nombre y el lema de esta cita que reivindica lo analógico son inmejorables.

Así que durante algo más de dos días esta pequeña y tranquila localidad del Maresme -en la que por cierto también tiene sus oficinas QUESABESDE.COM, casualidades fotográficas de la vida- se ha convertido en el punto de peregrinaje de quienes corean aquello de larga vida a la plata. O al colodión, porque precisamente el taller y la charla de Quinn Jacobson -experto de fama mundial en este proceso antiguo- era uno de los platos fuertes de la agenda.

Mientras prepara los químicos para la primera demostración, nos enseña una pequeña placa ya expuesta y recordamos algunas de sus fotos y lo que hace unos días nos comentaba en una entrevista: no hay nada que iguale en calidad al colodión húmedo. Sin duda está en el lugar adecuado para defender esta idea.

Cerca, Ilan Wolff muestra los resultados de sus experimentos con cámaras estenopeicas de todo tipo: desde una lata hasta un pimiento o su propia furgoneta. Maestro del arte de la cámara oscura, es otro de los nombres que han puesto a Revela-T en el mapa internacional de la fotografía durante estos días.

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Dec 032012
 

Podría ser el grito de guerra -tras un par de orujos en ayunas- de cualquier enfervorecido creyente de la religión lomográfica, pero lo de que la fotografía digital no tiene futuro es sólo un chiste más de esta genial escena de la divertida y recomendable película Pagafantas. Un vídeo de 2009 rescatado por UnionWep y colgado en su página de Facebook

“- Pero la gente compra cámaras digitales. -Y la gente también compra droga, y no por eso voy a vender yo heroína”, dice el ofendido tío Jaime en su tienda de fotos ante la alocada idea de vender tarjetas de memoria.

Mientras seguimos tarareando el temazo de Demis Roussos -cómo se pega el triki-triki-triki…- podemos aprovechar para hacer un poco de memoria. Porque ahora nos hacen gracia este ejercicio de futurología, pero hasta antes de ayer no eran del todo extrañas este tipo de reflexiones.

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Jun 082011
 
Artículo de opinión publicado originalmente en QUESABESDE.COM

Hace una década la mejor forma de empezar un debate fotográfico era preguntando si las cámaras digitales habían superado ya en calidad a las de película. Se plantaba uno en clase con unas cuantas copias de gran formato, las dejaba encima de la mesa y a ver quién era el valiente que sabía distinguir cuáles provenían del mundo de los píxeles y cuáles del de la plata. En unos minutos, la bronca entre defensores de una y otra rama estaba asegurada.

Pretender hacer ahora lo mismo sería bastante absurdo, entre otras cosas porque afortunadamente aquella cansina discusión que daba más protagonismo al medio que al propio contenido parece felizmente superada. Ahora la pregunta crítica se centra más bien en si nuestros queridos rollos de película seguirán existiendo dentro de unos años o si están abocados a desaparecer, engullidos por la tecnología digital.

La inmensa mayoría de los que nos movemos en este mundillo fotográfico tenemos muy clara la respuesta: por supuesto que sobrevivirán, aseguramos con tono grave. Tal vez relegados a un papel anecdótico, como mera curiosidad histórica o capricho de artistas lomográficos y demás bichos raros. Pero sobrevivirán.

Claro que serán más difíciles de encontrar y más caros, admitimos, pero siempre habrá alguna tienda que reserve un hueco para almacenar unos cuantos rollos de negativos y “diapos” y que pueda revelarlos. O un mercado negro de químicos, si no queda otro remedio que hacerlo en casa, pensarán los más pesimistas.

El problema es que igual nos estamos dejando llevar por la nostalgia y nos falta una buena bofetada de realidad a base de cifras. Precisamente de eso se encarga un reciente artículo elaborado por The Associated Press que dibuja una situación bastante delicada para la fotografía química en el mercado estadounidense.

A principios de este siglo (hace una década ya… cómo pasa el tiempo) se vendían por aquellas tierras 1.000 millones de rollos de película al año. Ahora esa cifra ha caído en picado hasta poco más de 50 millones, sumando los carretes sueltos y las cámaras de un solo uso.

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Nov 012010
 

(Artículado publicado en QUESABESDE.COM)

Paren las rotativas. Sony ha anunciado que abandona la producción de sus reproductores y grabadores de casete Walkman. ¿Pero todavía los seguían fabricando?, se habrá preguntado más de uno al ver repetida la misma noticia en centenares de medios a lo largo de la pasada semana.

Pues se ve que sí. O eso o los chicos de Sony han estado ágiles y, aprovechando que a los periodistas nos gusta más una efeméride que a Sánchez Drago las ficciones literarias, han conseguido colar la marca Walkman en todos los titulares. Oiga que casetes de esos ya no tenemos pero Walkman sigue vivo en nuestros teléfonos móviles y reproductores mp3.

Sea como sea, el caso es que este anuncio ha producido la clásica y predecible ola de nostalgia: que si mi primer Walkman me lo regalaron en la Comunión, que si era un trasto enorme, que si te acuerdas cuando rebobinábamos las cintas con un lápiz para ahorrar pila, que si nosotros ya nos reíamos de la SGAE con lo de grabar canciones de la radio o pedirle copias al primero de la clase con un aparato de dos pletinas…

De acuerdo, como tecnología las cintas magnéticas son un poco birria. Nada que ver con el glamour de los vinilos, así que posiblemente están condenadas a perderse en los anales de la historia como el VHS o, como mucho, a decorar con su imagen camisetas y bolsos de diseño retro durante la próxima década.

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