May 042011
 
Artículo de opinión publicado originalmente en QUESABESDE.COM

Con el permiso de El Corte Inglés y su Día de la Madre y la beatificación de Juan Pablo II, como cada primero de mayo tocaba celebrar -aunque fuera en un segundo o tercer plano informativo- el Día Internacional de los Trabajadores. Claro que celebrar no sea posiblemente el verbo más adecuado teniendo en cuenta la que está cayendo.

Con casi cinco millones de personas en el paro, la economía -la de los “pringaos” de siempre, se entiende- hecha unos zorros, y los derechos sociales caminando a buen ritmo hacia los niveles de los cuentos de Dickens, lo cierto es cada cual tiene su propia lista de quejas, agravios y argumentos más que suficientes para sacar a pasear a Mademoiselle Guillotine. O al menos arrancar un par de adoquines para ver si sigue estando debajo la arena de la playa o han aprovechado el hueco para esconder billetes de 500 euros.

Y en este panorama el oficio de periodista y fotógrafo no es una excepción. En el mundo de los plumillas las reducciones de plantilla, las jubilaciones anticipadas y en general las escabechinas en la redacción hace ya mucho tiempo que son algo habitual.

Cuenta la leyenda que hace unos años era habitual -cruzo los dedos para que lo siga siendo en algunos sitios- contratar y pagar a la gente que se dedicaba a escribir y llenar papeles o pantallas. Pero con la crisis -la de verdad y la que ha servido de escusa para soltar lastre- y el invento del periodismo 2.0 pretender que te paguen por darle a la tecla es una especie de utopía en muchos chiringuitos que se hacen llamar medios de comunicación.

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Nov 242010
 

El sábado pasado se celebró en Barcelona la tercera edición de la Caja Azul, una interesante charla-debate que en esta ocasión tenía como tema central el fotoperiodismo en zonas de conflicto. El periodista Alberto Arce y el fotógrafo Alfonso Moral fueron los encargados de abordar el tema con sendas charlas.

El tema y el ambiente era el propicio para caer en dos de los grandes tópicos de la profesión: el periodista estrella a medio camino entre el heroe y el villano en medio de la barbarie de la guerra y, por supuesto, la crisis y lo mal que están las cosas en este sector.

Pero en lugar de ir por el discurso facilón y victimista se optó por un visión que igual suena un poco apocalíptica e incendiaria pero que al menos aporta algo más que el simple lloriqueo al que nos hemos ido acostumbrando a lo largo de los años. Analizar la situación real, señalar las causas y los culpables es un ejercicio valiente que siempre se agradece.

En breve seguramente estará disponible el vídeo con las intervenciones y el debate completo, pero desde ese día me queman en la libreta un par de   frases gentileza de Alberto Arce -que, por cierto, está publicando estos días una serie de reportajes muy interesantes en Periodismo Humano– que deberían entrar ya mismo en los manuales de periodismo.

“Los medios tradicionales están muertos, económicamente o moralmente”. ¿La solución? Sólo hay una: buscar otras vías para publicar los trabajos y reportajes que no encuentran su espacio en los medios de toda la vida.

“Hay más fotógrafos y se hacen más y mejores reportajes que nunca. El problema es de los editores. No es culpa nuestra que no se publiquen ciertos temas o no se den puntos de vista diferentes. Pero no tienen ni puta idea. No abren los mails que les enviamos. No costestan. No saben lo que está pasando ahí fuera y todo el movimiento paralelo que se está generando.

“Estamos aquí porque nos gusta, no porque creamos que podamos ganarnos la vida con ello”. Posiblemente este es la parte más dura, pero tanto Alberto como Alfonso Moral coincidieron en que ha llegado el momento de asumir que el reporterismo tiene que plantearse como una especie de hobby vocacional, y no como una manera de pagar la hipoteca.

Se puede decir más alto, pero no más claro.

Sep 012010
 

Otra recomendación veraniega -un poco tardía, pero seguro que todavía hay algunos apurando las vacaciones- a la que merece la pena dedicarle un rato: la charla que el conocido fotoperiodista James Nachtwey ofreció en las conferencias TED hace ya unos años pero cuyo discurso y fotografías, evidentemente, no han caducado.

También puede verse directamente aquí, con subtítulos en varios idiomas.

Jun 162010
 

David Airob, conocido fotoperiodista barcelonés, lleva un tiempo al otro lado de la mesa de luz, como editor gráfico de La Vanguardia. Un territorio -el lado salvaje, lo ha bautizado- normalmente más desconocido que el de los fotógrafos.

Precisamente por eso acaba de estrenar The W Side, un blog dedicado a comentar la tan necesaria labor del editor, las fotografías que pasan a diario por su pantalla y, en general, acercarse a esta profesión, pero desde otro punto de vista.

Apr 212010
 

Comentábamos hace unos días el libro de tarifas editado por las asociaciones de fotógrafos UPIFC y ANIGP, en el que se recomendaban los precios mínimos que los profesionales deberían cobrar por una foto, un reportaje, una cobertura…

Pero, ¿se respetan estas condiciones laborales a la hora de la verdad?

Circula por ahí un documento de la agencia EFE que podría servir para aclarar esta cuestión y, de paso, para quitarle a cualquiera las ganas de dedicarse a esto.

Aunque los precios corresponden a 2009 y es lógico pensar que los “colaboradores informativos” cobran menos por cada imagen a cambio de cierta estabilidad en el número de encargos, según estas cifras una foto se paga a 16 euros y una cobertura completa a 120. Ojo, 150 eurazos si es “extra”.

¿Alguien tiene una calculadora a mano a ve cuantas fotos hay que colocar para amortizar una Nikon D3s o una EOS-1D Mark IV con un par de ópticas?

Claro que, por lo que leo, tampoco los periodistas en plantilla de esta agencia andan mucho mejor. Crisis lo llaman algunos. Soltar lastre aprovechando el contexto laboral, lo llamamos otros.

Apr 192010
 

Nadie mejor que el autor de la conocida historia de Ivan Stochnikov -un astronauta ruso inventado por el fotógrafo Joan Fontcuberta como parte de un proyectos artístico pero que ha acabado convertido en una noticia cierta en diversos medios- para saludar la muerte de la fotografía como reflejo de la realidad.

Así lo decía hace unos días en una breve pero interesante entrevista publicada en El Periódico:

“La fotografía nació en el siglo XIX como un medio que debía traducir visualmente la verdad. Pero la tecnología y la función de la imagen han cambiado tanto que quizá deberíamos saludar la desaparición del medio que aún llamamos, por inercia, fotografía. ¡El rey ha muerto, viva el rey! Borrón y cuenta nueva”.

Resulta dificl llevar la contraria a este acta de defunción. La proliferación de casos de fotos manipuladas en prensa o en concursos de gran prestigio así como la popularización de las herramientas de retoque ha conseguido que se esfume la capa de incuestionable veracidad que durante decenas de años ha envuelto a las imágenes. Ahora, sencillamente, ya no nos creemos nada.

El problema es que esa objetividad nunca fue tal. Igual que ponerse delante de un teclado, apretar el obturador de la cámara es una acto totalmente subjetivo, repleto de decisiones. Encuadrar es recortar una parte de la realidad para contar una historia con ella, obviando el resto o convirtiéndola en una elemento secundario.

Entiendo que después de leer ciertos diarios, asistir al desfile de chorradas de ciertos bloggeros reconvertidos en autoproclamados periodistas, o darse una buena ración de Intereconomía y TeleMadrid den ganas de coger el kalashn… una pala para enterrar el periodismo, en todas sus vertientes.

Claro que en lugar de liarnos a esculpir lápidas, lo mejor será dejar definitivamente a un lado esa pátina de verdad absoluta y seguir haciendo de la fotografía una herramienta para contar historias. Lo dice el propio Fontcuberta en esa misma entrevista. “La fotografía es el termómetro de una sociedad, nos permite conocer cómo somos, cómo éramos y cómo seremos”. Asi que nada de lutos.

Mar 072010
 

© Carles Francesc

Nosotros preocupados por si los excesos con el Photoshop van a acabar con el fotoperiodismo puro mientras por tierras valencianas optan por una vía más rápida: descolgar de una exposición de la Unió de Periodistes Valencians unas fotografías que, por lo visto, resultaban incómodas para algunos.

Lo que no sé es si asusta más el tono mafiosillo del asunto o el grado de estulticia que, una vez más, vuelve a demostrar la clase política y sus asesores.

¿De verdad que ninguno de los genios que ordenaron la retirada de las fotos pensó que esa era la mejor forma de conseguir multiplicar su difusión y hacer que, ahora mismo, ya las haya visto medio país?

Jan 252010
 

Seguro que nadie se sorprende demasiado al descubrir que trabajando como fotoperiodista no tiene muchas posibilidades de forrarse. Puede que haya algún caso, pero no es lo habitual.

De hecho, me cuesta imaginar que alguien se acerque a este mundillo con la intención de abrirse un par de cuentas numeradas en Suiza a corto plazo.

Si las condiciones laborales de este oficio siempre han sido bastante lamentables, la dichosa crisis económica ha sido la excusa perfecta para que los medios aprieten un poco más el pescuezo a los fotógrafos.

Garcia Márquez decía -espero que lo siga diciendo- que esto del periodismo es la profesión más bonita del mundo. Y no digamos si le añadimos al asunto un toque fotográfico. De ganarse la vida con ello, eso sí, nadie ha hablado.

Echen si no un vistazo al lema que luce en su blog el fotógrafo Siqui Sánchez para hacerse una idea de cómo está el tema: “Hacer buenas fotos no tiene mérito. Lo verdaderamente difícil es que te las paguen”.

Pero no se trata de una exageración o de una idea que de tanto repetirla ha acabado por instalarse en el sector. Y así lo demuestra un informe publicado hace días por el Wall Street Journal sobre los 200 mejores y peores trabajos de 2009.

Los fotoperiodistas aparecen nada menos que en la posición número 189 después de analizar los ingresos, las condiciones de trabajo, el esfuerzo físico o el estres de cada uno de estos puestos.

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Nov 172009
 

Es un tema de debate casi tan viejo como el propio periodismo. ¿Debe el reportero de guerra involucrarse y tomar parte o actuar como un simple informador que ve, transmite y a otra cosa?

De eso se supone que trata el corto “One hundred of a second” que últimamente ha circulado mucho por diversos blogs y que yo me encontré el otro día en el de Eduardo Parra.

Que San Robert Capa me libre a mi de hacer crítica de cine. Álvaro -compañero cinéfilo de QUESABESDE.COM- me lo tiene prohibido desde que confesé que me gustó Amelie.

Pero la verdad es que el corto, con su fotógrafa atormentada, su soldado malvado, sus extras que no saben coger la cámara y su niña de la foto… me parece un demagógico churro que no hay por dónde cogerlo.

Porque, ¿cúal es la moraleja?. ¿Que la fotógrafa debería haber intervenido para ganarse  también un tiro en lugar de un premio?; ¿que no tendría que haber sacado la foto?; ¿qué está arrepentida y le espera el mismo triste destino que a Kevin Carter?.

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Nov 092009
 
Gervasio

© Gervasio Sánchez

Ya sé que ahora lo que se lleva es dar leña sin tregua al Ministerio de Cultura, hacer chistes de la señora Sinde y, en general, ese bonito discurso sobre Internet libre, puta SGAE y blabla… ya saben.

Pero sin entrar ahora en esos berenjenales -que tanto les gusta cultivar a quienes precisamente se están forrando con el cuento del 2.0-, cuando los chicos del Ministerio hacen algo bien también hay que reconocérselo, ¿no?

No sé cual ha sido la cabeza pensante que ha decidido dar un golpe de timón respecto a lo visto en anteriores ediciones, pero el hecho de que Gervasio Sánchez haya recibido el Premio Nacional de Fotografía -después de unos cuantos años de movida madrileña y arte conceptual de ese que los catetos no captamos- invita a recuperar por un instante la esperanza.

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