Mar 222013
 

PicSharing_cronica_3

Una a una las fotos van llenando la pared desnuda de un local en pleno barrio gótico de Barcelona. Decenas de personas observan cómo las organizadoras, subidas a una silla y jugando con los variados formatos y tamaños de las imágenes, van colgando las instantáneas mientras el ambiente se va animando. Es jueves por la noche y nos hemos colado en la segunda reunión de PicSharing.

Compartir imágenes se ha convertido en uno de los verbos más conjugados de los últimos tiempos. Realizar una fotografía es, en muchas ocasiones, un paso que culmina cuando ésta se comparte. Instagram, cámaras con Wi-Fi Integrado, teléfonos móviles… todo parece girar en torno a esta idea. Pero aquí todo es mucho más sencillo y menos tecnológico. La propuesta es tan simple como antigua: intercambiar fotos en papel. Aunque en realidad es sólo una excusa para compartir las historias que hay detrás de ellas.

Elena Panzetta es la ideóloga de este proyecto, que surgió en junio del año pasado. “Me encanta la fotografía, así que podemos decir que la idea de fundar PicSharing nació de ahí”, nos cuenta. Pero el proyecto, asegura, también aprovecha dos tendencias de rabiosa actualidad: la estética retro -nada más retro hoy día que una foto en papel- y el trueque, el sistema económico más antiguo de la humanidad.

“Hoy en día se intercambian oficios, servicios, conocimientos, comida, muebles, ropa, accesorios, libros, música… sólo faltaban las fotos, al menos off-line”, nos explica.

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