Jul 072014
 

Canon_Mundial

¡Paren las rotativas! ¡Un fotógrafo del mundial ha tapado su cámara Canon y alguien le ha pillado en una foto! Evidentemente, no ha tapado el cuerpo para protegerlo, porque le dio por ahí o por algún extraño motivo, sino porque debajo de ese trapo se esconde la próxima EOS 7D Mark II. O alguna otra maravilla súper secreta que Canon ya está probando en Brasil y que los mortales no veremos hasta septiembre en Photokina.

Aunque visto así puede tener cierta lógica, la tontería del trapito indica bien el grado de histeria con los rumores que puede alcanzar este sector nuestro. No es nada nuevo, pero es cierto que el mundo canonista anda especialmente alterado desde hace meses. O años. Como si necesitaran una gran novedad en plan puñetazo sobre la mesa para reivindicar su terreno y poderío. En realidad,  la 5D Mark III y la EOS 1D X se venden bien y han servido para pasar página con las problemáticas generaciones anteriores de la EOS-1D, pero por lo visto eso no es suficiente para todo el mundo.

Además de las cansinas especulaciones sobre el relevo de la EOS 7D -que sí, que ya toca- el otro frente abierto es el del sensor. Una reciente patente de un captor de cinco capas ha activado todas las alarmas. Por fin, gritarán los que llevan muchos años pronosticando que Canon acabaría haciendo algo parecido a los Foveon X3 que usa Sigma.

No está muy claro si es una patente más, un experimento con gaseosa o, efectivamente, dentro de un par de años el sensor Bayer será ya algo pasado de moda. ¿Te acuerdas cuando usábamos aquel ridículo filtro de color? El Bayer es tan 2013, dirán los más modernillos.

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Feb 122014
 

sigma_dp2_quattro_6

Que Sigma lo está haciendo muy bien con su última gama de ópticas es de sobra sabido. Objetivos de excelente calidad, buena construcción y un precio que saca los colores a otros fabricantes. Es algo casi tan evidente como que su valor y cabezonería en el segmento de cámaras es digno de estudio. Pocas firmas se han estrellado tantas veces contra el mismo muro y han respondido como ellos. ¿No queréis Foveon? ¿Os reís del diseño de nuestras cámaras? Pues nos da igual. Con un par.

El reciente anuncio de las DP Quattro es el penúltimo capítulo de esta bonita historia sobre un amor imposible. Y la prueba más clara de que ganan mucho dinero con los objetivos y en algo hay que gastarlo. O que el sake fluye de forma considerable entre los equipos de diseño de la compañía.

Pero no vamos a hacer chistes sobre el aspecto de estas nuevas compactas. Mejor pasarse de frenada al intentar hacer algo diferentes que acabar repitiendo lo mismo y provocar un sonoro bostezo. Sobre todo si, como parece ser el caso, tus cuentas y tu futuro no depende de ello. Para Sigma las cámaras siempre han sido como el patio del recreo en el que jugar. Así que lo importante es pasárselo bien.

Así que muy bien por ese diseño valiente. Si de lo que se trataba era de crear ganas por tener una de ellas entre las manos, lo han conseguido. Morbo, curiosidad… lo que sea, pero el caso es que tengo ganas de probarlo.

No es sólo diseño. Por dentro estrenan un nuevo Foveon que sigue más o menos fiel a los principios de esta tecnología (tres capas de color RGB en lugar de un filtro Bayer) pero con importantes modificaciones. Ahora una primera capa azul concentra la mayoría de la resolución (20 megapíxeles) y las otras dos se conforman con 5 cada una. Una apuesta que sobre el papel promete mejorar la captación de luminancia y control de ruido, pero sin afectar al color de la imagen, signo de identidad de los sensores Foveon X3.

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May 252011
 

Si no vas a ser el primero,  al menos se diferente. Supongo que gracias a esa forma de hacer las cosas, los movimientos de Sigma en el mercado de cámaras digitales siempre dan mucho juego y despiertan cierta simpatías, incluso cuando toman decisiones que parecen adoptadas por el peor de sus enemigos.

Es evidente que Sigma no vive de fabricar cámaras. En el mercado de ópticas se cuidan mucho de hacer cosas raras, así que da la sensación de que es al poner sobre la mesa una nueva réflex cuando dan rienda suelta a su particular sentido del humor.

Sólo así se explica que su última SLR -la SD1, anunciada el pasado otoño y disponible en algunos países a partir de junio- vaya a costar nada menos que 9.700 dólares. Y luego dicen que las Leica son caras, comentaba alguien nada más conocerse la noticia.

Por muy bueno que sea el nuevo captor Foveon X3 de 46 megapíxeles, buscarle una explicación medianamente lógica a esta decisión comercial no parece fácil.

Por eso, no han tardado en surgir por la red diversas teorías conspiranoicas de lo más divertidas. El otro día las recopilaban en 1001noisycameras. com y la verdad es que no tienen desperdicio:

– Se trata de una sutil estrategia de marketing que consiste en situar un modelo a un precio totalmente desorbitado y fuera de mercado para, de ese modo, hacer que el resto de productos parezcan gangas. Es decir, Sigma sacrifica la SD1 para empezar a vender como locos la SD15 o las DP1 y DP2.

– La SD1 es una demostración de fuerza de lo que es posible hacer con la tecnología Foveon X3 y animar a alguien a que ponga un cheque sobre la mesa para quedarse con Sigma y sus patentes. Algo así como lo que dicen que Kodak lleva años haciendo -prepararse para ser vendida- pero por la vía rápida.

– La culpa es de la “mafia de sector”: el resto de fabricantes son conscientes del potencial y la superioridad de la tecnología Foveon, así que han obligado a Sigma a matar su excelente SD1 con un precio absurdo. De no hacerlo, le retirarían las licencias para fabricar ópticas para sus respectivas monturas.

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