Aug 292016
 

IKEA-Instagram

Dar la lata ahora con lo que uno está comiendo es relativamente sencillo. Móvil, darle al botoncito, filtro y a Instagram a esperar los likes. O, mejor dicho, que el nuevo algoritmo de Zuckerberg decida que tu foto es digna de ser mostrada a toda esa gente que te sigue.

Todo bastante fácil, la verdad. ¿Pero y si trasladamos esta idea al Siglo XVIII? Esa es la divertida idea que propone IKEA en su última campaña y en la que nos propone relajarnos un poquito con eso de andar  fotografiando todo lo que comemos. Vaya, que dejes de dar la lata al universo con todos esos aguacates y brunchs cuquis que te gastas.

Por cierto, esperamos ansiosos el segundo capítulo de esta divertida historia. Hay teorías que aseguran que lo de María Antonieta y su encontronazo de la guillotina fue porque el populacho no acaba de entender esa vida de bloguera e influencer que llevaba.

Aug 112016
 

Smartphone-swatter

Son una de las grandes plagas del siglo XXI: los que ven los conciertos a través de la pantalla del móvil. Efectivamente cada uno invierte el dinero de la entrada como le da la gana y si prefiere pasarse el concierto grabando y sacando fotos, pues bien por ellos.

El problema es cuando estos cansinos -todos lo hemos hecho alguna vez, cierto- molestan al resto del público y desatan sus peores instintos. Que si métete el móvil donde te queda, que si vete a cazar Pokémons a la puta calle, que si tal, que si cual…

Pero se acabaron los problemas porque el mismísimo Marky Ramone ha lanzado el producto definitivo para acabar con esta plaga. Una mejor dicho porque su smartphone swatter es precisamente eso,  una especie de matamoscas para arrearle bien fuerte al pesadito de turno.

 

Aug 032016
 

Camara-verano

A estas alturas del calendario es posible que se te hayan colado en casa unos cuantos instagramers, youtubers y embajadores para explicarte cómo hacer mejores fotos este verano. Así que para no caer en la tentación de dar la lata con más de lo mismo, se nos ha ocurrido una terapia en tres fases: primero, releer este imprescindible artículo de Harry Fisch sobre fotografía de viajes (puestos a dar consejos, al menos que sean de alguien que sepa); después, elegir un buen equipo para el verano, y por último, no tomarte demasiado en serio a ti y a tu cámara. Un punto que normalmente olvidamos y que, combinado con estos calores, nos acaba convirtiendo en “el pesado de la cámara” un verano más. Si quieres evitarlo y que la gente normal no acabe huyendo de ti, solo tienes que seguir paso a paso este manual.

1. No seas pesado. Posiblemente es la clave. Que sí, que eres fotógrafo o quieres serlo y las fotos son lo más importante para ti, pero del mismo modo que se puede ser vegano sin tener que comentarlo a los 10 segundos de haber conocido a alguien, seguro que eres capaz de hablar de otras cosas que no sean tu cámara, los idiotas que usan modelos de la competencia o lo que le harías a Steve McCurry por mentiroso.

2. Nuestros debates no interesan a la gente normal. Directamente relacionado con el punto anterior, es importante darse cuenta de que el mundo real no es ni ese foro de fotografía en el que escribes ni Twitter. Porque por mucho que a ti y a mí el debate entre las réflex y las sin espejo nos parezca de lo más interesante, es posible que a tu familia, compañeros de viaje y mascotas les dé absolutamente igual. ¿Te vas solo de vacaciones? Ahora ya sabes por qué.

3. La maleta de la cámara. Otra de esas cosas que en nuestro pequeño mundo puede parecer de lo más normal pero que no todos tienen por qué entender. El coche a rebosar o la maleta del equipaje de mano –a ver quién es el valiente de facturar con Vueling- a punto de pasar de los 10 kilos y tú empeñado en que sin el 600 milímetros el viaje no tiene ningún sentido. Tal vez deberías leer nuestras recomendaciones para viajar fotográficamente más ligeros este año y olvidarte de que, además de tu maleta, necesitas otra para el equipo.

4. Horarios. Es verdad que si lo tuyo son los viajes fotográficos, ajustar los horarios con la luz tiene mucho sentido. Pero si se trata de unas vacaciones en las que la fotografía es solo parte de la gracia, igual tampoco hace falta que madrugues y despiertes a toda la familia cada día a las cinco de la mañana para ver amanecer en Marina D’Or. ¿Perderte las cañas después de la piscina para pillar la hora azul en todo su esplendor? Tampoco parece una gran idea como filosofía de vida.

5. Reconcíliate con la cámara del móvil. Ahora que no nos oye nadie, puedes reconocerlo: tú también usas la cámara del móvil. Da igual que vayas de purista del 6 x 6 o que lleves tatuado Leica en el brazo –o Huawei, ya me entiendes-, porque resulta que los teléfonos no solo dan una calidad muy decente sino que además es la cámara que llevas siempre encima. Aprovecha el verano para descubrir todo su potencial. ¿Y si resulta que a la vuelta has sacado mejores fotos con el smartphone que con la cámara? Tranquilo, no se lo diremos a nadie.

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Jun 202016
 

Master-Of-Photography

“Si se trata de egos inflamados, personajes surrealistas y maestros de bofetada con la mano abierta –los tres pilares de este tipo de talent shows– de todo eso vamos sobrados en la comunidad fotográfica”. Algo así decíamos allá por 2013 cuando se empezó a hablar lo que por lo visto ya es una realidad: el canal británico Sky tiene listo esa especie de MasterChef fotográfico que en un alarde de originalidad han llamado Master of Photohraphy.

Fotografía y televisión suena a receta un poco extraña. Pero no hay que olvidar que en este tipo de programa no se buscan cantantes, cocineros, fotógrafos ni nada. Lo que interesa son personajes que den juego y que en lugar de ir al psicólogo, tomarse un café con un amigo o quedarse en su casa leyendo sin dar la plasta a nadie con su atormentada vida prefieran exponer miserias y sueños ante millones de espectadores.

Hablábamos el otro día con Jordi Cruz –flamante jurado de MasterChef- y nos prometía que la dosis de espectáculo en ese programa era la justa para que la gente no se aburriera y se fuera a otro canal. Y a cambio de tener que soportar algún que otro lloro ante las cámaras se conseguía que la gente viera cocina en prime time en televisión.

¿Ocurrirá lo mismo con la fotografía? Así en frío cuesta imaginarlo y más desde la perspectiva española en la que pagar o contratar a un fotógrafo ya forma parte de un guión de ciencia ficción. ¿Permitir que estos muertos de hambre se cuelen en la televisión? Venga hombre, y qué más.

Por eso el único consuelo es que podemos estar casi seguros de que el formato no llegará por aquí. Ni el productor de televisión más osado -o puesto hasta arriba, cual líder de Ciudadanos- apostaría su carrera y su dinero en un programa en el que, más allá del espectáculo y del drama personal que seguro arrastra cada aspirante a fotógrafo, se hable de composición, iluminación e incluso fotoperiodismo.

Aunque, un momento, igual es cuestión de potenciar esa primera parte y convertir lo de la fotografía en sólo una excusa más. Vaya, como cualquier otro reality. Un Gran Hermano de fotógrafos. O, mejor aún, un “Hombre, Mujeres y Viceversa” con intrépidos reporteros que aspiran a ser cronistas. Esto empieza a tomar forma.

¿Y si juntamos a Instagramers de éxito y los llevamos a una isla desierta donde tengan que luchar por cargar el móvil y recoger frutas para sus bodegones cenitales? Algo así sería un éxito seguro. Sólo habría que alimentar un poco -tampoco hace falta mucho, la verdad- las envidias y malos rollos existentes en ese mundillo.

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Jun 132016
 

Makaroff

Los pobres, además de vestir fatal y usar teléfonos Android, son unos desagradecidos. Viven tan ricamente con sus sueldos de seiscientoseuristas sin tener que preocuparse por desayunar cada día una tostada de aguacate sobre una mesa de madera vintage o saber cuál es su perfil bueno para el selfie mañanero recién levantados. Y encima ,cuando alguien se toma la molestia de señalarles el camino del glamour y el buen gusto, se lo toman a mal.

Y es que, según denuncia Miranda Makaroff, esta peña con el armario lleno de ropa de Primark le tiene manía. No sólo a ella, sino a todos los que en su momento fueron bloggers y ahora se ganan la vida como influencers.

“Hola, me llamo Miranda Makaroff y soy… ¿blogger? Al principio, cuando esta palabra acababa de aparecer me parecía interesante porque era algo nuevo que describía a un grupo muy reducido de gente que se dedicaba a la moda e inspiraba a la juventud por su manera única y original de entender este arte”, relata esta muchacha en un desgarrador artículo recientemente publicado en Vogue.

Ahora que ya sabemos que los bloggers son los que escribían de moda -y a ti te encontré en la calle- urge hacerse otra pregunta. ¿Quién demonios es la tal Makaroff? Porque posiblemente tú que viajas en Ryanair y no en first class de Etihad y lees los catálogos de Alcampo en lugar de L’Oficciel no conoces a esta joven promesa de la moda y la literatura.

Pues un respeto porque mientras tú estabas ahí vagueando en la cola del paro, esta chica se labraba un futuro ella solita, sin necesidad de tener que recordar a nadie que es hija de la diseñadora Lydia Delgado y el músico Sergio Makaroff. Lo ha conseguido todo ella sola. Trabajando mucho. Pico y pala.

Pero continuemos con los lloros de la Makaroff porque si esto no os emociona es que además de ser pobres no tenéis corazón. Y eso no hay outfit que lo arregle. “Hace unos días escribía en mi perfil de Facebook una opinión que llevo mucho tiempo ‘cocinando’ en mi cabeza sobre esta situación que me parece no solamente injusta, sino vergonzosa. Sí, es oficial: todo el mundo odia a los bloggers, influencers o instagramers” Cocinando en su cabeza. Con comillas. Aprended, malditos holgazanes.

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May 302016
 

McCurry

Pocos días después de que salieran a la luz nuevas fotos que dejan al descubierto los excesos del fotógrafo Steve McCurry a la hora de editar algunas de sus imágenes, un nuevo escándalo amenaza la prestigiosa trayectoria del fotógrafo.

Y es que, según ha podido saber en exclusiva mundial este blog, ni siquiera su foto más conocida se queda al margen de la polémica. Conocida como “la chica afgana”, nuevos detalles sobre la toma de aquella mítica instantánea cuestionan la versión oficial y permiten intuir cierto nivel de retoque en la toma.

Así, en la imagen remitida a este medio por una fuente anónima que sólo ha querido identificarse como “el becario despedido” pueden apreciarse sutiles cambios entre el supuesto original y la famosa copia que McCurry llevo a la portada de National Geographic en 1985.

“Hay que fijarse en el tono de la piel y el color de los ojos”, recomienda el remitente de la imagen para detectar los cambios. Aunque no se menciona nada al respecto, si se observa con detenimiento también se adivinan algunos retoques en el fondo de la escena.

A la espera de que McCurry de alguna explicación sobre esta nueva polémica –o despida a algún otro trabajador, si le queda alguno- y mientras miles de personas pasan el rato rebuscando en el archivo del fotógrafo para pillarle en otro fuera de juego, este puede ser un estupendo momento para repasar la historia de este famoso retrato. Posiblemente uno de los más conocidos de la historia.

Una foto hecha, por cierto, con una Nikon FM2, un 105 mm f2.5 y diapositiva Kodachrome 64. Todo era mucho más sencillo en aquella época, ¿verdad Steve?

May 182016
 

Foto-cafe-01

De todos los consejos que se pueden dar para hacer mejores fotos de comida en un restaurante hay uno básico: no des la nota. Que sí, que esa foto de la hamburguesa, el copazo o los callos de turno es lo más importante del mundo y posiblemente eres capaz de convertirlo en una cotizada obra de arte que conseguirá miles de likes.

Pero procura que el resto de comensales no tengan que sufrir un ataque de vergüenza ajena mientras tú montas el numerito con la luz, la posición de disparo, el ángulo para conseguir una toma cenital perfecta o llenas la mesa cosas oxidadas para darle un toque retro-chic-vintage a la imagen.

¿Exagero? Pues mucho más lo hace los chicos de AwesomenessTV en este divertido vídeo sobre el complejo arte de sacar una puñetera foto a una taza de café que descubrimos en Bokeh.

Que levante la mano el que no haya imaginado algo parecido al compartir mesa con algún adicto a Instagram. De hecho, pensándolo bien, los viajes gastronómicos en los que de vez en cuando andamos se parecen bastante a esto. Eso sí, nos vendría muy bien un par de focos y un buen productor, porque el tema de la luz en los restaurantes es una asignatura pendiente.

¿Cómo? ¿Que los restaurantes piensan en la gente que va allí a comer y no a sacar fotos? Tiempo al tiempo.

Mar 232016
 

Vida-Brian

Los que solo creemos en Capa tendemos a ponernos bastante pesaditos en estas fechas de crucifixiones y nazarenos. Me contaban el otro día por Málaga ante mi sorpresa por una Semana Santa que dura mucho más de una semana que en realidad todo esto va más de cultura que de fe o religión. Que ver a ateos de toda la vida ejerciendo de costaleros es de lo más normal por allí.

Así que, pensándolo bien y dejando a un lado manías religiosas, esta idea de sufrimiento y vía crucis que tanto se estila por estas fechas cuadra a la perfección con la vida del fotógrafo. Una profesión o afición que entre lo de la pasión y el calvario en que se convierte muchas veces también podría tener su propia Semana Santa.

Ellos no cargan con una cruz, cierto. Aunque seguro que más de uno ya está pensando en voz baja el chiste recurrente: algunas réflex pesan casi lo mismo. Pero lo que nunca falta alrededor del fotógrafo son los palmeros. Esos que un domingo te reciben con sus ramitas de olivo y tal pero que posiblemente al cabo de unos días estén pidiendo que te den bien fuerte con el látigo.

Y póngale también –señor romano- una corona de espinas, que esa foto de la que tanto presume seguro que está retocada, montada o algo. Aquí no hace falta ni esperar a que cante el gallo para ser negado o traicionado. Basta un poco de éxito o un premio para que el fotógrafo de turno acabe recibiendo algo más que alabanzas.

Eso nos lleva directamente a otra de las grandes figuras evangélicas que últimamente está en alza: el fotógrafo apóstol. Los hay de todos los tipos pero básicamente la idea es convencerte de que sus panes y sus peces son mucho mejores que los del vecino. Da igual que esté vendiendo un libro –perdón, un fotolibro, que es lo que se lleva ahora entre la modernez de Galilea-, su último trabajo o las bondades de la cámara con la que trabaja. El caso es que al apóstol le gusta predicar la buena nueva allí donde sea. Posiblemente sin que nadie le haya preguntado.

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Jun 112012
 

Tras demostrar que somos tan listos que podemos engañar a Merkel y compañía para que nos presten 100.000 millones de euros en “condiciones muy favorables” ahora toca decidir en qué nos vamos a fundir toda esa pasta.

Una tarea harto complicada para la que  nos ofrecemos como asesores y redactores de informes en plan Instituto Noos. Como adelanto a nuestra increíble capacidad para generar propuestas geniales, ahí van algunas ideas de lo que podríamos hacer con el dinero del rescate… (mejor no entrar en debates nominalistas)

· Si con 500 millones de euros Panasonic podía convertirse en el mayor accionista de Olympus, podemos calcular a ojo que esos 100.000 millones alcanzan para comprarnos Nikon, Canon, Sony y guardar algo suelto para Olympus. ¡Por fin nuestro plan de crear la marca Cakony podría ver la luz! Un mercado sin posibilidad de fanboys… ¿Acaso hay mayor felicidad que esa?

· Comprar más de 7 millones de cámaras Leica M Monochrom con el Noctilux 50 mm f0,95. Una cantidad casi suficiente para regalar una a cada habitante de la provincia de Madrid (por ejemplo). De este modo aseguramos la producción de las fábricas alemanas para el próximo siglo. Con un poco de suerte puede que necesiten mano de obra y podamos emigrar todos allí. Como opción menos populista también se puede optar por elegir a sólo 2.000.0000 de habitantes que merezcan una Leica S2 con un par de ópticas.

· Inyectar todo el capital en Kodak imponiendo las siguientes condiciones: traslado de Rochester a Marina D´Or, resucitar la película Kodachrome y aquellas preciosas cámaras que fabricaban hace décadas y destierro a Siberia de los directivos que un día decidieron que hacer impresoras y compactas aburridas era una buena idea.

· Comprar 125 millones de Pentax K-01 (versión amarilla). Calculadora en mano eso da como para formar una hilera de 7 kilómetros de longitud y de color fosforito que podría utilizar para señalizar las pistas del aeropuerto de Castellón. Desgraciadamente no quedaría presupuesto para aviones.

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