Aug 292016
 

IKEA-Instagram

Dar la lata ahora con lo que uno está comiendo es relativamente sencillo. Móvil, darle al botoncito, filtro y a Instagram a esperar los likes. O, mejor dicho, que el nuevo algoritmo de Zuckerberg decida que tu foto es digna de ser mostrada a toda esa gente que te sigue.

Todo bastante fácil, la verdad. ¿Pero y si trasladamos esta idea al Siglo XVIII? Esa es la divertida idea que propone IKEA en su última campaña y en la que nos propone relajarnos un poquito con eso de andar  fotografiando todo lo que comemos. Vaya, que dejes de dar la lata al universo con todos esos aguacates y brunchs cuquis que te gastas.

Por cierto, esperamos ansiosos el segundo capítulo de esta divertida historia. Hay teorías que aseguran que lo de María Antonieta y su encontronazo de la guillotina fue porque el populacho no acaba de entender esa vida de bloguera e influencer que llevaba.

Jun 132016
 

Makaroff

Los pobres, además de vestir fatal y usar teléfonos Android, son unos desagradecidos. Viven tan ricamente con sus sueldos de seiscientoseuristas sin tener que preocuparse por desayunar cada día una tostada de aguacate sobre una mesa de madera vintage o saber cuál es su perfil bueno para el selfie mañanero recién levantados. Y encima ,cuando alguien se toma la molestia de señalarles el camino del glamour y el buen gusto, se lo toman a mal.

Y es que, según denuncia Miranda Makaroff, esta peña con el armario lleno de ropa de Primark le tiene manía. No sólo a ella, sino a todos los que en su momento fueron bloggers y ahora se ganan la vida como influencers.

“Hola, me llamo Miranda Makaroff y soy… ¿blogger? Al principio, cuando esta palabra acababa de aparecer me parecía interesante porque era algo nuevo que describía a un grupo muy reducido de gente que se dedicaba a la moda e inspiraba a la juventud por su manera única y original de entender este arte”, relata esta muchacha en un desgarrador artículo recientemente publicado en Vogue.

Ahora que ya sabemos que los bloggers son los que escribían de moda -y a ti te encontré en la calle- urge hacerse otra pregunta. ¿Quién demonios es la tal Makaroff? Porque posiblemente tú que viajas en Ryanair y no en first class de Etihad y lees los catálogos de Alcampo en lugar de L’Oficciel no conoces a esta joven promesa de la moda y la literatura.

Pues un respeto porque mientras tú estabas ahí vagueando en la cola del paro, esta chica se labraba un futuro ella solita, sin necesidad de tener que recordar a nadie que es hija de la diseñadora Lydia Delgado y el músico Sergio Makaroff. Lo ha conseguido todo ella sola. Trabajando mucho. Pico y pala.

Pero continuemos con los lloros de la Makaroff porque si esto no os emociona es que además de ser pobres no tenéis corazón. Y eso no hay outfit que lo arregle. “Hace unos días escribía en mi perfil de Facebook una opinión que llevo mucho tiempo ‘cocinando’ en mi cabeza sobre esta situación que me parece no solamente injusta, sino vergonzosa. Sí, es oficial: todo el mundo odia a los bloggers, influencers o instagramers” Cocinando en su cabeza. Con comillas. Aprended, malditos holgazanes.

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May 182016
 

Foto-cafe-01

De todos los consejos que se pueden dar para hacer mejores fotos de comida en un restaurante hay uno básico: no des la nota. Que sí, que esa foto de la hamburguesa, el copazo o los callos de turno es lo más importante del mundo y posiblemente eres capaz de convertirlo en una cotizada obra de arte que conseguirá miles de likes.

Pero procura que el resto de comensales no tengan que sufrir un ataque de vergüenza ajena mientras tú montas el numerito con la luz, la posición de disparo, el ángulo para conseguir una toma cenital perfecta o llenas la mesa cosas oxidadas para darle un toque retro-chic-vintage a la imagen.

¿Exagero? Pues mucho más lo hace los chicos de AwesomenessTV en este divertido vídeo sobre el complejo arte de sacar una puñetera foto a una taza de café que descubrimos en Bokeh.

Que levante la mano el que no haya imaginado algo parecido al compartir mesa con algún adicto a Instagram. De hecho, pensándolo bien, los viajes gastronómicos en los que de vez en cuando andamos se parecen bastante a esto. Eso sí, nos vendría muy bien un par de focos y un buen productor, porque el tema de la luz en los restaurantes es una asignatura pendiente.

¿Cómo? ¿Que los restaurantes piensan en la gente que va allí a comer y no a sacar fotos? Tiempo al tiempo.

Apr 042016
 

Instagram-notificaciones

Cualquiera que ande por Instagram seguro que durante estos últimos días se ha encontrado con una petición –súplica, casi- de muchos usuarios: activa mis notificaciones. Más que una propuesta es casi una favor que te hacen porque sólo activando las dichosas notificaciones podrás ser avisado cada vez que publiquen una foto. La alternativa suena aterradora: perderse alguna de las intantáneas con outfits, tostadas de aguacates, atardeceres, selfies y ese tipo de mierdas que todos compartimos.

La histeria notificadora se ha desatado por un cambio en la política de Instagram. Se acabó lo del orden cronológico de las imágenes y echando mano del algortimo de turno la idea es ordenar las imágenes que publican tus contactos según su importancia y tus interesas. Vaya, según unos criterios definidos por lo que a Zuckerberg y amigos les salga de la mismísima punta del engagement. Ah, que no sabes qué es engagement. Largo de aquí, perdedor.

¿Tienes menos likes últimamente? Tranquilo, es por el nuevo sistema de Instagram. Algo así se podía leer por ahí hace unos días ante la locura generalizada entre los habitantes de esta red que veían como sus imágenes tenían menos repercusión de lo habitual. Y la solución que se proponía a los seguidores para luchar contra la tiranía de Instagram era, precisamente, activar las notificaciones.

En realidad casi nada de lo repetido en decenas de blogs y recomendado por otros tantos gurús parece ser cierto: lo de las notificaciones lleva años ahí sin que nadie le haga caso y tampoco sirve para mucho. Bueno sí, para que se te dispare una alerta con cada foto que alguien publique. No hace falta decir que no es una idea muy recomendable activarlo para las 532.486 personas que sigues a ver si hay suerte y te siguen otras tantas. Y lo del algoritmo parece que de momento tampoco está activo, según explicaban el otro día en Instagramers, que seguro que algo saben del tema.

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Mar 142016
 

Cliche

Es muy posible que esa foto que has hecho o que vas a hacer esté repetida, lo siento. Somos carne de topicazos y postales fotográficas y aunque eso no sea nada nuevo, las redes sociales lo han potenciado o al menos lo han expuesto con más claridad. Pero que nadie se eche a temblar que esto no va de postfotografía ni de aquello de que “para qué fotografiar otro atardecer, si ya hay millones de atardeceres fotografiados” Los ensayos se los dejamos a los intelectuales, que aquí hemos venido a hablar de Instagram y de tontás más ligeras.

Y para comprobar que nos repetimos más que Buenafuente haciendo programas de televisión basta con echar un vistazo al ingenioso proyecto artístico-musical de Hiérophante titulado Clichés. Más de 1800 instantáneas, unos cuantos hashtags y un tema perfecto para empezar animados el lunes componen esta pieza que viene a certificar lo que sospechamos desde hace tiempo: somos medio gilipollas y nos encaminamos a paso ligero hacia la extinción.

Como comenta el autor del proyecto, posiblemente hablar de clichés es otro cliché. Y escribir sobre fotos poco originales tampoco es nada original. De hecho, lo más aterrador de este vídeo es el temor de descubrir que alguna de las fotos que aparecen es tuya. O al menos, idéntica a alguna que has hecho y colgado. O que vas a hacer cualquier día de estos.

Dec 212015
 

Kendall Jenner

Mientras tú estás ahí calculadora en mano para ver si la aritmética electoral permite que los malos vuelvan a ganar, echando cuentas por si salen los números y puedes permitirte una cámara nueva estas Navidades o repasando el dinero que te deben por esos posts y esas fotos no cobrados, es posible que Kendall Jenner ya haya ganado con un clic más que tú -y que yo- en toda nuestra puñetera vida.

Igual su nombre no te suena así en frío, pero debería. Porque no sólo es una de las modelos más cotizadas del momento sino que, según un reciente estudio, una de las que más dinero maneja en las redes sociales. Tanto que una foto suya en Instagram o un tuit de esos patrocinados por alguna marca puede llegar a costar nada menos que 300.000 euros.

No es que alguien los esté pagando ya (que igual sí) es una estimación realizada por un tal  Frank Spadafora –que por lo visto pilota muy bien este tema- en un artículo en el que asegura que las tres modelos más activas en las redes sociales (Kendall Jenner, Cara Delevigne, y Gigi Hamid) estarían valoradas en una cifra entre los 125.000 y los 300.000 dólares por foto, tuit o lo que se tercie. La pose de lánguida cabe suponer que va incluida en la tarifa.

En la revista ELLE han sacado la hoz y el martillo y en un ejercicio de marxismo 2.0 han calculado lo que suponen esos 300.000 de las muchachas. Calculado en plan aburrido y salarial resulta que es casi 10 veces el salario medio anual de una chica de su misma edad. Traducido a cosas más terrenales, el precio por foto de estas modelos es algo así como 160 bolsos de Givenchy 400 iPhone 6S. ¿Y para qué quiero yo 160 bolsos y 400 teléfonos? Bien visto, camarada.

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Dec 162015
 

AnselAdams_InstagramMe llama una amiga fotógrafa muy cabreada. Fotógrafa de verdad, me refiero. De las que tiene sus focos, su equipo profesional y sobre todo paga sus impuestos, factura y esas cosas de pobres. Cabreada y mucho: un cliente le acababa de llamar para suspender una sesión apalabrada porque había decidido que las fotos mejor se las hacía un instagramer, que, oye, cámara, focos e impuestos no sé, pero por lo visto tiene decenas de miles de followers. Si hay gente que lo hace muy bien, me explica, pero es que cada vez da más igual las fotos: solo quieren números.

Yo soy periodista, qué te voy a contar, le digo por aquello de consolarla un poco a base de una ración de penas compartidas. Mal remedio, porque al final acabamos deprimidos los dos con el panorama laboral. Pues haber estudiado para bloguera de moda, le digo.

Menos mal que el otro día los chicos de Obama decidieron darnos un respiro y no solo publicaron una oferta de trabajo para ocupar el puesto de Ansel Adams, sino que además la idea es fichar a un fotógrafo y –atención- pagarle un sueldo.

Un fotógrafo con nómina es ahora mismo algo tan habitual como un político -ni de izquierdas ni de derechas, por supuesto- que no salga haciendo el pino puente en “El Hormiguero” intentando cazar el voto de algún despistado. Porque por lo visto hay gente que decide su voto viendo la tele y los debates.

Pero no nos desviemos otra vez con temas deprimentes, que esto va de buenas noticias aunque sean lejanas. Porque en realidad solo los estadounidenses podrán optar a ese puesto que es algo así como el sueño húmedo de cualquier fotógrafo: ser el nuevo Ansel Adams, nada menos. La verdad es que yo siempre he sido más de Capa –por Gerda Taro, la fama de vividor y por aquello de que sus cámaras pesaban menos- pero tampoco le hacía ascos a un Adams.

Sí, el Departamento de Parques Nacionales está dispuesto a pagar a un fotógrafo, pero no a uno cualquiera. La oferta deja claro que se busca un profesional experimentado en gran formato, aunque sin matizar si estamos hablando de placas o de respaldo digital.

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Nov 182015
 

Nutscapes

Ahora que criticar los selfies es casi más cansino que los propios autorretratos y que ya no nos asusta ni aquello del palo para fotografiarse el culo –no es broma- o que el dichoso invento haya causado más muertos que los ataques por tiburón. Ahora que ya nos habíamos acostumbrado a ver a la gente poniendo morritos delante del monumento de turno para dejar constancia de que han estado ahí y hasta nos creemos inmunes a cualquier gilipollez relacionada con el noble arte de sacarse una foto a uno mismo. Ahora es cuando voy y traigo malas noticas: nutscaping.

Puede que a alguien le suene ese nombre, que se haya cruzado con esta penúltima moda fotográfica en la revista de tendencias de turno o quizás se lo hayan comentado en el club de instagramers del barrio.

Incluso tal vez os ha llegado alguna muestra de este nuevo arte a ese grupo de WhatsApp del que siempre estáis tentados de salir –no mandan más que chorradas- pero os da cosa por aquello de quedar mal. En cualquier caso, para los que anden despistados aún a estas alturas, una búsqueda de imágenes en Internet les desvelará el gran misterio.

Nutscaping. ¿Una nueva comunidad de fotógrafos de paisaje centrada en los eclipses? Algo así, salvo por un pequeño detalle: eso que cuelga en primer plano no es ningún satélite sino lo que viene a ser un par de testículos peludos enfrentándose a la ley de la gravedad.

Tras el impacto inicial, la primera pregunta es de cajón (que no lo otro): ¿qué hay que tomarse para que ante un paisaje aparentemente espectacular decidas compartir con el mundo no la típica postal sino, como en el chiste aquel del abogado (¿qué abogado?), lo que tienes ahí colgado?

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Nov 092015
 

638

En España en los últimos años han perdido su trabajo más 11.000 periodistas, recordaba The New York Times en un artículo que repasa el lamentable estado de los grandes medios y de la libertad de prensa en el país. Lógico que ahora los niños ya no quieran ser intrépidos reporteros -si es que alguna vez lo quisieron- sino blogueras de moda o estrella de Youtube.

El mismo día que Essena O’Neill se caía de su caballo, veía la luz y explicaba al mundo entero que eso de Instagram y las redes sociales simplemente es -¡sorpresa!- un negocio con sus correspondientes mentiras, al correo electrónico llegaban un par de curiosas propuestas que dejaban claro que la decisión de esta muchacha y su ataque de locura o cordura no va a servir para cambiar nada.

Todo tiene un regustillo mafioso que resulta bastante curioso, la verdad. Por un lado la bloguera arrepentida que desvela sus trucos y tarifas mientras promete cambiar de vida y dedicar toda su energía a un mundo mejor. Por otro algunos de sus amigos asegurando que es un truco y que en realidad sólo quiere un cambio de rumbo en su carrera pero no piensa dejar las redes sociales…

Lo más divertido, como siempre, lo que no vemos pero podemos imaginar. Si alguien ha tenido el lujo de asistir alguna vez al despelleje de una bloguera de moda por parte de otra bloguera -gracias dios 2.0 por permitirme ver estos espectáculos- podrá suponer lo que estarán diciendo de esta chica sus antiguas compañeras.

Pero volviendo al asunto de los mails, en plan señal divina llegaba mientras redactábamos la noticia sobre O´Neill una propuesta con esta pinta: “Te escribo porque tienes varios miles de followers en twitter y me gustaría presentarte una forma fácil y sencilla de monetizar tu cuenta dentro de tu target mediante un sistema de pago por tweet”

¿Me estoy volviendo un influencer o un tuitstar de esos y yo con estos pelos? ¿Les habrá seducido mi enorme engagement o mi fino humor político con algún que otro zasca a entrepeneurs fachas liberales? Sigamos leyendo

“Aproximadamente por cada tweet que publiques te pagan sobre unos 45 $ por cada 25.000 followers (esta cantidad es un estimado que depende del anunciante y es proporcional al número de followers). En todo caso se paga un fijo y no por clicks como otras plataformas. El cobro se realiza una vez al mes mediante Paypal o transferencia”.

¿25.000 followers? Falsa alarma, era sólo un mail genérico más. Ya me extrañaba a mi teniendo en cuenta que mi capacidad de influencia -si es que existe- se limita a un sector que, no nos engañemos, a nadie interesa ya demasiado y a conocer algún que otro bar o restaurante decente. Poco más. Nada para justificar esos 45 dólares por tweet. Circulen.

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Oct 122015
 

Inma Cuesta

La red a la hora de incendiarse -como dicen los BuzzFeed y compañía- ya no respeta ni los puentes. Y es que, aunque parezca mentira, en 2015 los retoques en fotografía editorial y de moda siguen dando mucho juego. Hay que reconocer, eso sí, que esta vez había un ingrediente especial: ha sido la protagonista de la instantánea la que ha puesto el grito en el cielo al “verse y no reconocerse” en la portada de El Dominical de ayer.

La historia ha salido ya en todas partes, pero por si hay algún despistado basta con echar un vistazo a la cuenta de Instagram de la actriz Inma Cuesta. Allí además de publicar el antes y después de la foto de la polémica aparecen sus duros comentarios. Como puede verse, el menú es el habitual, con cuellos que se alargan, caderas que se reducen, brazos que adelgazan, piel que brilla más…

Que Cuesta tiene mucha razón en lo que dice es evidente. De hecho, su reacción ha suscitado miles de aplausos y comentarios que no dudan en destacar su valentía. El tema de la imagen de la mujer en los medios de comunicación, el exceso de retoque en la fotografía de moda y demás es un tema tantas veces tratado que poco más se puede añadir.

Hasta ahí todo bien. Pero la cosa se empieza a animar cuando leemos la versión de la otra parte. El Periódico, editor de este suplemento, lo explica con bastantes detalles en una nota publicada ayer y en la que al menos exculpa al fotógrafo y al estilista de la sesión, que seguramente son los primeros en los que se piensa a la hora de repartir responsabilidades.

Según este relato, aquí -oh sorpresa- la culpa es de la agencia de comunicación que está llevando la promoción de la última película de la actriz y que motivó esta portada. Siempre según esta versión (que resulta bastante creíble para cualquiera que ande medianamente cerca del mundo fotográfico o de la moda) fueron ellos los que ya durante la sesión sugirieron los retoques habituales en brazo (demasiado pelo, más concretamente), posición de la cadera y demás.

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Sep 212015
 

Instagram-mentira-03

La fotografía es sólo un recorte de la realidad, dirían los que hablan de estas cosas como si leyeran a la Sontag cada día mientras desayunan. Pues parecía que estaba mucho más buena o bueno en su foto de perfil, apuntarían otros reflexionando ya en plan patán sobre esta delicada cuestión de la veracidad e integrad de la imagen.

Y es que no hace falta ponerse muy intensos porque es algo que siempre hemos sabido: las fotos mienten. Lo pensamos cada verano al ver las ideales vacaciones de nuestros amigos en algún rincón exótico -seguro que el sitio es una mierda pensamos en voz baja mientras le damos al like a regañadientes- o cuando vemos esos desayunos con zumos de colores sobre mesas de madera perfectamente ordenadas en las que se cuela el suave sol de la mañana.

La realidad no es así y por fin alguien se ha animado a plasmar en imágenes esta sarta de mentiras. Sólo hay que abrir un poco el plano para que comprobemos que esa terraza aparentemente perfecta está hecha un asco o que, evidentemente, estás haciendo el ridículo en medio del supermercado con ese outfit tope casual que has elegido para bajar a hacer la compra. Eso es lo que cuenta la fotógrafa tailandesa Chompoo Baritone en su divertida serie sobre esa realidad inventada a través de las redes sociales.

Instagram-mentira-01

Instagram-mentira-02

Por supuesto a todos nos ha parecido muy divertido y ocurrente, así que rápidamente lo hemos compartido para dejar claro que estamos de acuerdo con Baritone y hasta el gorro de esas vidas perfectas que invaden nuestro timeline cada día. Porque, por supuesto, nosotros no lo hacemos. Nunca. Jamás.

Eso sí, el día que nos pongamos en serio con esto del postureo instagramero -guiño, guiño, codazo- lo haremos como auténticos profesional: con un Instafake.

Jul 202015
 

Instagram

La culpa es de sus madres, que las visten como blogueras de moda. El típico chiste desafortunado y de bastante mal gusto pero que en este caso y adaptado para la ocasión resultaba casi tan inevitable como lamentablemente cierto. Y es que con menos de tres años Everleigh Soutas y Ava Foley se han convertido en las nuevas estrellas de Instagram. Y todo por culpa -o gracias- a sus señoras madres, que no han dudado en usarlas como maniquíes de sus outfits en miniatura.

Lo descubrimos hace unos días en Playground, pero por lo visto al otro lado del Atlántico son una celebridad que han salido en todas las revistas de moda e incluso han compartido espacio en BuzzFeed con gatitos, animales divertidos y ese tipo de cosas que nutren el nuevo periodismo. Los comentarios de las dos madres de estas niñas -una de ellas fotógrafa, por cierto- son poco menos que increíbles. “No pueden salir de casa sin alguna joya encima”, dice una de estas orgullosas progenitoras. Con la mano abierta. Zas.

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Jul 062015
 

Instafame

Posiblemente hace ya muchos años de aquello, pero hubo un tiempo en que nos contaban que el éxito era fruto del trabajo bien hecho, la perseverancia, el esfuerzo y todas esas milongas. Después empezamos a sospechar que el apellido y vivir en algunos barrios también podía tener algo que ver, pero oye hicimos nuestros exámenes, estudiamos algunas noches, jugamos mucho al mus, soportamos trabajos basura -sí, también hubo un tiempo en que había trabajos que no eran basura- y nos creímos que buen periodista era el que escribía y contaba bien y buen fotógrafo el que hacía buenas fotos. ¿Y la fama? Eso es para los de la tele.

Pero toda esa mierda ya pasó a la historia. Y la verdad es que hacía tiempo que sospechaba algo al ver que las nuevas generaciones ya no se preguntan por el tipo de fotos que hacen, sino por el número de likes que tienen en Instagram o la cantidad de gente que le sigue en redes sociales.

“Si me regaláis una cámara la saco en mi Twitter”. Me cuentan que es una oferta que llega bastante a menudo al correo electrónico de los pacientes departamentos de comunicación de las marcas. Seguro que alguno pica, pero por suerte todavía queda algo de sentido común por ahí como para mandar a estos nuevos ídolos juveniles y sus trillones de seguidores y fans a paseo. A se posible con palabras de menos de tres sílabas, para que no se líen.

La fama o el éxito ya no son -si es que alguna vez lo fueron- fruto del trabajo. Eso, como contratar a periodistas, pagar sueldos dignos o hacer coberturas en condiciones de la actualidad política e internacional ya no se lleva. Para qué si una lista de los 10 gatitos más cuquis de la red lo peta mucho más en Verne y en el Huffington, dice Cebrian y compañía mientras encienden puros con billetes de 500. Dadles basura a esos pringaos y tal. Añádase una sonrisa sonoramente maléfica de esas.

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May 292015
 

oliver_vegas_111

La última vez que hablamos con él tenía 353.000 seguidores en Instagram. Han pasado un par de semanas, y ya supera los 357.000, lo que significa que en este tiempo ha conseguido más followers que los menos de 900 que luce mi famélica cuenta. Y eso que últimamente me he dedicado a –como recomiendan los que saben- usar muchos hashtags y publicar paisajes, que es lo que más vende. Pero ni así.

Que Oliver Vegas es mucho mejor fotógrafo es evidente. Solo hay que darse una vuelta por su cuenta en Instagram para comprobarlo más allá de lo que digan los miles de likes que acumula cualquiera de sus fotos. Por suerte no estamos ante uno de esos casos en los que simplemente se sigue al famoso de turno o los outfits de una bloguera, sino que esta es la cuenta de Instagram de un fotógrafo que ya lo era antes de asomarse a Instagram.

Un fotógrafo que hace unos años trabajó para la industria de zapatería de Levante pero que tuvo que dejarlo y dedicarse a los seguros para que las cuentas salieran a fin de mes. Un fotógrafo que ha conseguido volver a ganarse la vida con su cámara gracias a Instagram. Y eso es lo que hace de él un caso casi único en España.

Le convencemos para posar en uno de los mercados del barrio de Gràcia, en Barcelona. “Como suba una de estas fotos mis followers se me echan encima”, bromea. Parece una tontería, pero es un asunto muy serio porque fueron sus espectaculares cifras las que en su momento le empezaron a abrir puertas. Desde enero de este mismo año se dedica en exclusiva a la fotografía.

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May 112015
 

Restaurante-Instagram-02

¿Tienes siempre el móvil encima de la mesa? ¿Eres de los que no toca el plato hasta fotografiarlo desde todos los ángulos? ¿Tus compañeros de comida te odian porque el menú siempre se enfría mientras tú haces las dichosas fotos? ¿Tu cuenta de Instagram es una sucesión de fotografías para contar al mundo qué y dónde estás comiendo?

Si tu cuadro clínico coincide con alguno de estos síntomas, tenemos dos buenas noticias para ti: no estás solo, y a alguien se le ha ocurrido la feliz idea de crear un restaurante donde los pesados con eso de fotografiar lo que comen son especialmente bienvenidos. La mala noticia es que tendrás que viajar a Tel Aviv para disfrutar de la experiencia.

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May 062015
 

devin_allen_5Se llama Devin Allen y es el autor de la fotografía que ilustra una de las portadas más comentadas de la revista Time en los últimos tiempos. Una imagen llamada a ser posiblemente el icono de lo que durante estos días está ocurriendo en Baltimore a raíz de la muerte de un joven afroamericano a manos -supuestamente- de la policía, con las posteriores protestas y disturbios raciales.

Con 26 años y aficionado a la fotografía desde que en 2013 tuvo su primera cámara, según explica él mismo en una entrevista en Time Lightbox, le gustaría dedicarse de forma profesional a ello. Apasionado de la fotografía callejera y a compartir sus fotos en Instagram, Allen ha retratado a pie de calle las protestas de estos últimos días.

Vive en el oeste de Baltimore –la zona más conflictiva-, es negro y conoce y entiende perfectamente la frustración y la rabia de la gente, explica. Como suelen decir los buenos profesores, nada como conocer lo que se fotografía para ser capaz de retratarlo bien. Pese a ello, el joven reportero tenía claro –aclara a Time- que quería retratar lo bueno, pero también lo malo y lo feo de las protestas. “Voy a contar exactamente lo que ocurre”, apuntaba.

Sus fotos eran ya virales antes de llegar a la última portada de Time. Cadenas de televisión como la BBC y la CNN las habían publicado, pero posiblemente la cantante Rihanna también tuvo mucho que ver con la popularidad de sus imágenes al incluir una de ellas en su cuenta de Instagram, con casi 18 millones de seguidores. Así son ahora las nuevas audiencias y ritmos de la información. Curiosamente un vistazo a la cuenta de la cantante revela que la imagen de un policía negro con los ojos llorosos tiene muchos menos likes que cualquiera en las que aparece ella posando.

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Mar 302015
 
Caitlin Dewey

La polémica foto. ©Caitlin Dewey

En realidad ya hace tiempo que sospechábamos que los niñatos de Silicon Valley tienen cierto problema con las mujeres. No porque seamos muy listos -que también- sino por lo que contaba aquella película sobre la vida y obra de Zuckerberg, el absurdo puritanismo Apple con el porno y, en general, la obsesión de Facecook e Instagram con los pezones.

Tras decenas de polémicas con fotos en las que aparecían madres amamantando a sus hijos o relacionadas con el cáncer de mama -en teoría Facebook e Instagram ya han cambiado su política al respecto y permiten este tipo de fotos- el último capítulo de esta truculenta historia lo han protagonizado Instagram -propiedad de Facebook- y Rupi Kaur, una usuaria cuya foto fue retirada con el consabido argumento de incumplir las nombras de publicación de esta red social.

¿Y qué es lo que había publicado esta artista? ¿Una foto desnuda de esas que hace pensar en el pecado a los puritanos que por lo visto pululan siempre por ahí a la búsqueda de fotos indecorosas? Pues no exactamente. Como se puede ver arriba, en la polémica foto aparece ella totalmente vestida pero con manchas de sangre menstrual. Sí, eso que tienen las mujeres cada 28 días y que por lo visto no sólo incomoda a dioses y beatos, sino también a las modernísimas redes sociales.

Tras retirar la imagen e informar a la usuaria, ella volvió a publicarla por si se trataba de un error. Al parecer no, porque Instagram volvió a eliminarla ante lo que la protagonista de la toma publicó una carta abierta que, como suele decirse, incendió lnternet y trascendió a los medios. Sólo entonces los chicos de Instagram decidieron rectificar, pedir disculpas (“un miembro de nuestro equipo ha retirado la foto por error y blablablá”) y recuperar la instantánea.

Según explicaba Kaur en esa carta abierta, la foto es parte de un ensayo que habla precisamente sobre los tabúes y estigmas en torno al cuerpo de la mujer. Así que vista la reacción de Instagram el experimento ha salido redonda. Más teniendo que, como recuerda esta artista, esta red fotográfica no tiene problemas a la hora de permitir fotos de contenido violento y sexual pero se la coge con papel de fumar -en realidad no usa estos términos, pero es la idea- con cuestiones como ésta.

Más allá de que la foto en realidad no incumple las normas de publicación de Instagram, es verdad que posiblemente incomode a alguien. Pero evidentemente ese es un argumento muy débil y, sobre todo, peligroso. Porque seguro que al Estado Islámico o al Opus Dei le ofenderán muchas cosas que al resto de los mortales con dos dedos de frente nos parecen normales y sanas, por usar un ejemplo un poco pasado de rosca. Dicho de otro modo, que a ti de ofenda es en el 99% de los casos tu problema.

Una foto publicada por Dan Bilzerian (@danbilzerian) el

Peor que esa moralina californiana es la doble moral que se estila por aquí. Y basta darse una vuelta por algunas de las cuentas más populares para descubrir que Instagram, efectivamente, no tiene problemas ni con las armas ni con las tetas. Siempre que no haya pezón, claro.

De hecho no parece que Dan Bilzerian -cuyo estilo fotográfico se mueve entre esas dos escuelas filosóficas- tenga demasiados problemas de censura. Y ojo, que nos parece estupendo. En realidad más lo del sexo que lo de las armas.

Pero incluso más lamentable que todo esto es pensar en la figura del chivato. Ese tipo -o tipa, que aquí no está de más matizar- que al ver la foto de Rupi Kaur le dio al botón de “denunciar contenido inapropiado”. Y luego siguió con su mierda de vida.

Feb 112015
 

Tatoo Instagram

Reconócelo, alguna vez te has quedado con sugerir algo parecido al típico cansino que da la lata con sus fotos de Instagram. Pues si tanto te gustan, tatuátelas y deja de dar la lata con el filtro que usas o cómo te has convertido en un fotógrafo gracias a tu móvil.

Dicho y hecho porque ahora eso ya es posible. A la larga lista de cosas que podemos hacer con nuestras fotos de Instagram, ahora Picattoo ha sumado la opción de los tatuajes. Se trata, eso sí, de tatuajes temporales, en plan calcomanías de esas que antes venían con algunas chuches. Eso ha sonado a “nos estamos haciendo mayores”, ¿verdad?.

Por sólo 15 dólares envían a todo el mundo 12 de estos tatuajes que, aseguran, durarán una semana aproximadamente decorando nuestra piel con el mejor arte fotográfico. Bromas al margen no parece un mal regalo aunque los Instagramers de verdad se tatuarían sus fotos con tinta, agujas y para toda la vida. Esto es sólo para aficionados.

Jan 142015
 

Satiregram

En lugar de fotografías, descripciones -con bastante coña, además- de las imágenes. Y lo más gracioso del asunto es que Satiregram tiene muchísimos más seguidores y likes que tú y que yo.

La historia no es nueva, pero hace unos días la recuperaron por aquí y merecía la pena rescatarla del olvido y seleccionar algunas de las mejores muestras de este ejercicio postfotográfico en versión Instagram.

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May 142014
 

Tens

Si como dice el tópico todo depende del color del cristal con que se mira, está claro que la realidad siempre parece más bonita a través de los filtros de Instagram. Que levante la mano el que alguna vez no haya echado de menos un invento en sus gafas de sol para poder darle a la vida ese tono dramático, cálido o vintage que, según la ocasión, es capaz de ofrecer la cámara del móvil.

Aunque ya ha habido alguna iniciativa en esta dirección e incluso hace un tiempo se llegó a hablar de las “Instaglasses” –poco más se supo de aquello, por cierto- las nuevas gafas de sol Tens parecen acercarse bastante a esta idea.

Sus creadores las presentan como las gafas capaces de darle a la vida un toque de color y el lema escogido para su lanzamiento (the real life photo filter) deja bastante claras sus intenciones. Ya se pueden encargar por 36 libras, aunque habrá que esperar un poco porque todavía están recaudando fondos para poner en marcha el proyecto. Eso sí, se asegura que para verano estarán listas.

Aunque la montura estará disponible en cuatro acabados, los cristales llegan en una única versión que ofrece una visión con colores cálidos y saturados. Nada de poder elegir nuestro filtro favorito de entre la gama disponible en Instagram. Al menos por ahora, claro.

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Mar 122014
 
Daniel_Arnold

© Daniel Arnold

Se ha convertido en una de las redes sociales más activas y cada vez son más las empresas que ponen la vista en Instagram para sus campañas publicitarias. ¿Pero puede un fotógrafo ganarse la vida con las instantáneas que comparte aquí?

La respuesta puede ir desde un contundente y en mayúsculas “no” a un más optimista “no por ahora”. Dos opciones aplicables al 99% de losinstagramers pero que desde hace unos días habría que matizar vista la experiencia de Daniel Arnold.

“Sólo durante un día venderé copias impresas de cualquiera de mis fotos de Instagram por 150 euros” Con la cuenta corriente bajo mínimos –leemos en Forbes– este fotógrafo decidió celebrar con una propuesta así su 34 cumpleaños.

Y, sin duda, fue una buena idea porque durante esas 24 horas recibió encargos por un valor de nada menos que 15.000 dólares. Algo que, si las matemáticas no fallan, significa que le compraron 100 de esas fotos que prometía firmadas e impresas a un tamaño de 10 x 15.

Pero antes de que alguien se anime a intentarlo y acabe con el ego tocado por no obtener resultados similares, es mejor saber que el caso de Daniel Arnold tiene truco. Y es que estamos hablando del que Gawker calificó el año pasado como el mejor fotógrafo de Instagram –después de que una foto con prohibidísimas tetas le costara la expulsión, por cierto- y de una cuenta con más de 33.000 followersahora mismo y 1.340 fotografías.

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Dec 232013
 
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© David Guttenfelder

El año va a terminar sin que tengamos respuesta para una de esas dudas trascendentales que atormentan a buena parte de la sociedad: ¿son más cortos de miras los que creen que Instagram nos convierte a todos en fotógrafos o quienes consideran que nada interesante puede salir de esta red social?

Para responder a los segundos -los primeros igual no necesitan ni respuesta- nada como echar un vistazo a las ya famosas imágenes que el fotoperiodista David Guttenfelder -ganador de siete premios World Press Photo y responsable de AP en Asia- realizó en Corea del Norte y publicó en su cuenta de Instagram hace ya meses.

Según descubrimos a través de The W Side, este trabajo junto a otras imágenes del reportero en Estados Unidos y en Filipinas le han convertido en el “Instagramer del año” para la revista TIME, que suma este reconocimiento al tradicional recopilatorio con las mejores fotografías del año.

Definitivamente Instagram es más que fotos de cupcakes y gatitos.

Jul 242013
 

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La experiencia nos ha enseñado a fiarnos más bien poco de Polaroid y sus planes. Si cuando se empezó a hablar de la cámara Socialmatic -una especie de Instagram en el mundo real, por decirlo del algún modo- muchos ya pusieron gesto de incredulidad, al entrar Polaroid en la ecuación las posibilidades de que aquello llegara a buen puerto cayeron en picado.

Pero pese al lógico escepticismo hacia una firma que fichó a Lady Gaga como directora creativa -nunca más se supo de aquello, por cierto- parece que el tema Socialmatic va en serio y la cámara ya está lista para salir al mercado. O casi: habrá que esperar hasta principios de 2014 y  costará unos 300 dólares. Se da por hecho también que usará Android como sistema operativo, tendrá 14 megapíxeles de resolución y una pantalla táctil de 4,3 pulgadas.

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Jun 242013
 

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“El vídeo rompe con la filosofía de Instagram” Unos cinco segundos después de que se anunciara la llegada de las secuencias de vídeo a esta red social, los defensores de la pureza instagramera ya se echaban al monte criticando la decisión con frases parecidas a esa y –cabe suponer- amenazando con largarse a la competencia.

Una reacción similar a la vivida cuando Flickr también abrió sus puertas al vídeo hace ya tiempo –herejes, gritaban- y que ha servido para descubrir que la ortodoxia fotográfica también llega a Instagram y que existe algo parecido a una “filosofía” alrededor de esta red. Y nosotros que pensábamos que sólo se trataba de compartir imágenes cuadradas con una buena dosis de filtro para hacernos soñar durante unos segundos que podemos sacar fotos aparentes.
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May 172013
 

Mi fotillo para el concurso #caminantedigital

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Hace unos días se presentaba en Madrid PHotoEspaña 2013, posiblemente el festival de fotografía y artes visuales más importante y conocido del país. Aunque pensar en exponer allí suena a inalcanzable para los mortales que andamos alejados de las órbitas artísticas -y que ni somos buenos ni fotógrafos- este año hay un atajo interesante para poder conseguirlo.

Con motivo del Día Europeo de la Seguridad Vial (6 de mayo) y de la II Semana Mundial de la seguridad Vial de Naciones Unidas, la DGT ha organizado en Instagram el concurso Caminante Digital.

La idea es muy sencilla: captura tu experiencia como peatón y comparte la instantánea en esta red fotográfica con el hashtag #caminantedigital. Se puede participar hasta el 25 de mayo y las tres fotografías seleccionadas por el jurado participarán en una exposición colectiva con el mismo título.

Por cierto, esa instantánea de ahí arriba -un auténtico caminante digital con su pantalón corto, mocasines y calcetines- es mi genial aportación a este concurso. Animaos a participar.

Apr 262013
 

Para unos es una especialidad fotográfica. Para otros, fotografía a secas, sin necesidad de aditivos. Algunos consideran que es una simple diversión, pero cada vez son más los que le buscan salidas profesionales. Sea como sea, el movimiento en torno a la fotografía con teléfonos móviles va más allá de esas imágenes de Instagram repletas de gatos y “cupcakes”. Un universo muy activo que este fin de semana se ha dado cita en Barcelona en D-IVE, el primer festival de fotografía móvil del país.

¿D-IVE? De “digital live”, nos explica Jordi Ventura. Nos sentamos con él unos minutos a última hora del sábado mientras las actividades del festival enfilan la recta final de su primera jornada. Al menos en el recién inaugurado edificio Disseny Hub de Barcelona. Dentro de unas horas, la fiesta -nunca mejor dicho- se traslada a El Molino, el mítico teatro de la ciudad condal, y el domingo hay programadas varias rutas fotográficas por toda la ciudad.

La idea -recuerda Ventura- surgió el año pasado. Existen comunidades virtuales muy potentes y consolidadas alrededor de la llamada fotografía móvil, pero ninguna cita presencial de esta envergadura. Es uno de los pilares sobre los que ha surgido D-IVE, un evento con ganas de reunir a los aficionados a esta fotografía con algunos de los grandes especialistas en la materia.

También aquí hay una especie de “star system”. Carol de Britos, otra de las patas de este festival, es parte de él, aunque todo el mundo la conoce en la red como “sushi de tortilla”. De hecho, aquí el nombre es casi lo de menos si no coincide con el usado en Instagram o EyeEm, las dos redes fotográficas más populares entre los asistentes a D-IVE.

Cinco meses de trabajo separan aquella idea de las actividades que llenan la agenda de este sábado. Una decena de personas se han ocupado de la producción, lidiando con un presupuesto que, como ocurre siempre en estos tiempos de crisis, acaba siendo más ajustado de lo deseable pese a la larga lista de empresas colaboradoras y la notable presencia mediática que ha conseguido D-IVE.

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Apr 082013
 

MobilePhoto

Teniendo en cuenta que por aquí nos gusta más la polémica que a Toni Cantó una tiza, no es de extrañar que el trío fotografía-cámaras-teléfonos móviles sea uno de nuestros temas preferidos. Y es que, a pesar de ser un asunto que ya lleva un tiempo planeando sobre el sector, promete seguir dándonos de qué hablar durante una buena temporada.

Por mucho que estemos de acuerdo en que lo importante es la imagen y quién la hace -ver, pensar, encuadrar, disparar, editar…- y que el trasto con el que está realizada es un dato más, sería absurdo negar que la llamada fotografía móvil está de moda.

Ejemplos no faltan. El diario The New York Times colocaba hace unos días en su portada una foto hecha con Instagram. ¿Tiene alguna importancia que la instantánea en cuestión haya sido tomada con un móvil o con un Phase One de 80 megapíxeles? Visto el revuelo generado, está claro que sí.

No es un caso puntual. Hace nada descubríamos a través de El Asombrario la revista Shooter: una publicación muy aparente que presume de ser “la primera revista del mundo dedicada a la fotografía móvil”. Y ya vimos también que se puede plantear una sesión de moda usando sólo teléfonos móviles.

En todos los casos parece que las fotografías tienen que compartir en cierto modo protagonismo con la tecnología usada para tomarlas. Es curioso como el planteamiento original (con un móvil también se pueden sacar fotos, el aparato es lo de menos…) se ha ido diluyendo hasta convertir el teléfono en parte activa de la ecuación fotográfica.

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Mar 082013
 

Fotos_Restaurantes_03

Redes sociales, fotografía y el mundo de la gastronomía conforman uno de los maridajes a tres bandas más populares del momento. Un rápido vistazo a Facebook, Twitter y, sobre todo, Instagram evidencia que fotografiar y contar al mundo lo que se está comiendo es para muchos parte del ritual en el restaurante. Y una moda a la que incluso alguien ya le ha dedicado un Tumblr con imágenes de hipsters fotografiando comida. La mayoría se conforma con una foto rápida, sin dar la nota y, a ser posible, antes de que el plato se enfríe. Pero no siempre ocurre así.

“Un chef me contaba que un día un tipo se plantó en una mesa que no era la suya y les pidió a los comensales que le dejaran fotografiar lo que habían pedido”, cuenta Mikel Iturriaga autor del conocido blog El Comidista en El País.

Más dramática parece la situación al otro lado del Atlántico. Tanto que, según explicaba hace unos díasThe New York Times, algunos restaurantes de la ciudad se estaban planteando regular el tema de las fotos en sus locales. ¿Vamos por ese mismo camino? ¿Es necesaria una normativa anti-fotos que elimine o modere el uso de las cámaras en los restaurantes?

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Nov 072012
 

Es posible que muchos no se hayan enterado, pues ha sido una de esas noticias que han pasado prácticamente desapercibidas, casi tanto como lo del primogénito de Messi: un huracán ha azotado la costa este de Estados Unidos, Nueva York incluido. Los telediarios y periódicos le han dedicado algo de atención, pero todo con mucha mesura. Por supuesto.

En realidad también Cuba, Haití y otros países del Caribe han sufrido el paso de Sandy, pero donde esté una Quinta Avenida sin luz y una buena ola sacudiendo la Estatua de la Libertad, que se quiten esos pobres y sus cansinos desastres naturales.

El caso es que, como era de esperar, este suceso ha vuelto a ser fotografiado desde todos los ángulos posibles. Cualquiera desde casa ha podido seguir minuto a minuto a través de las diferentes redes sociales lo que estaba ocurriendo, qué barrio se había inundado, dónde no había electricidad o cuántos tiburones y de qué especie nadaban por las calles de Nueva Jersey convertidas en un lago.

Es lo que tiene el exceso de información, que alguien se tiene que tomar la molestia de cribar entre las imágenes que son ciertas y los montajes de turno. Seleccionar entre anécdotas y noticias también estaría bien, pero tampoco está la profesión periodística como para andar pidiendo milagros. Por ahora nos conformamos con el trabajo realizado por The Atlantic para señalar cuáles de las fotos que durante estos días han corrido como la pólvora por la red no son un mero trabajo de Photoshop en busca del minuto de gloria.

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Jul 252012
 

Superado ese momento en el que descubres que tus mejores fotos las haces con Instagram -es duro, pero es así- toca decidir qué hacer con esa colección de arte que día a día vamos acumulando en nuestro teléfono móvil.

Más allá de dar la lata a la humanidad exhibiéndolas por todas las redes sociales habidas y por haber y asumiendo que Magnum no nos va a llamar para editar un libro -ellos se lo pierden- hay alternativas bastante curiosas.

La penúltima la descubríamos hace poco a través de (como no) Petapixel: imprimir las fotos en una tableta de chocolate. En formato cuadrado y con aspecto Polaroid, más concretamente. Eso es lo que proponen en Cocoagraph, que tampoco le hacen ascos a chocolatizar (gran palabro) cualquier foto, sea o no de Instagram.

Pero dado el riesgo que puede correr una tableta de chocolate por muy fotográfica que sea, si la intención es que perduren nuestras fotografías hay opciones mejores. Por ejemplo, convertir las imágenes de Instagram en imanes para la nevera. StickyGram lo hace por unos 15 dólares (más gastos de envío) e incluye un pack de nueve fotos-imanes.

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