Sep 282011
 

La magia de una fotografía instantánea y la reacción que provoca es una de esas cosas que a las cámaras digitales les costará mucho llegar a igualar. Suponiendo que puedan (o quieran) conseguirlo, claro.

Estas vacaciones he podido llevar una Fuji Instax Mini 50s a cuestas y puedo asegurar que de todas las que han pasado por mis manos -y mira que han pasado en estos últimos años- es la que más caras de sorpresa y fascinación ha conseguido despertar.

¿Una moda pasajera más? ¿Otro capítulo de la histeria retro que vivimos? Puede ser, pero teniendo en cuenta lo que cuesta  (entre 60 y 80 euros unos 80 euros la Instax Mini 7, el modelo anterior) y el precio y facilidad para encontrar el papel, creo que estamos ante uno de esos caprichos a los que es difícil resistirse si uno es aficionado a la fotografía.