Nov 242010
 

El sábado pasado se celebró en Barcelona la tercera edición de la Caja Azul, una interesante charla-debate que en esta ocasión tenía como tema central el fotoperiodismo en zonas de conflicto. El periodista Alberto Arce y el fotógrafo Alfonso Moral fueron los encargados de abordar el tema con sendas charlas.

El tema y el ambiente era el propicio para caer en dos de los grandes tópicos de la profesión: el periodista estrella a medio camino entre el heroe y el villano en medio de la barbarie de la guerra y, por supuesto, la crisis y lo mal que están las cosas en este sector.

Pero en lugar de ir por el discurso facilón y victimista se optó por un visión que igual suena un poco apocalíptica e incendiaria pero que al menos aporta algo más que el simple lloriqueo al que nos hemos ido acostumbrando a lo largo de los años. Analizar la situación real, señalar las causas y los culpables es un ejercicio valiente que siempre se agradece.

En breve seguramente estará disponible el vídeo con las intervenciones y el debate completo, pero desde ese día me queman en la libreta un par de   frases gentileza de Alberto Arce -que, por cierto, está publicando estos días una serie de reportajes muy interesantes en Periodismo Humano– que deberían entrar ya mismo en los manuales de periodismo.

“Los medios tradicionales están muertos, económicamente o moralmente”. ¿La solución? Sólo hay una: buscar otras vías para publicar los trabajos y reportajes que no encuentran su espacio en los medios de toda la vida.

“Hay más fotógrafos y se hacen más y mejores reportajes que nunca. El problema es de los editores. No es culpa nuestra que no se publiquen ciertos temas o no se den puntos de vista diferentes. Pero no tienen ni puta idea. No abren los mails que les enviamos. No costestan. No saben lo que está pasando ahí fuera y todo el movimiento paralelo que se está generando.

“Estamos aquí porque nos gusta, no porque creamos que podamos ganarnos la vida con ello”. Posiblemente este es la parte más dura, pero tanto Alberto como Alfonso Moral coincidieron en que ha llegado el momento de asumir que el reporterismo tiene que plantearse como una especie de hobby vocacional, y no como una manera de pagar la hipoteca.

Se puede decir más alto, pero no más claro.

Oct 272010
 

¿Crisis de la fotografía? Como las meigas, haberla hayla. El mercado ya no es lo que era -ni nunca lo será habida cuenta de que la película era un negocio irrepetible-, la profesión está por los suelos, las ferias del sector languidecen y las pequeñas tiendas de barrio las pasan canutas para sobrevivir.

Curiosamente, mientras todo eso ocurre la fotografía con mayúsculas vive una época de gran esplendor. No sé si es que uno tiende a fijarse con especial interés en el tema que le toca, pero por todos lados veo cursos  y talleres de fotografía, me llegan preguntas de alguien que busca una cámara un poco mejor ahora que se ha enganchado definitivamente a esto de darle al clic , y surgen interesantes iniciativas y nuevas citas promovidas por los propios fotógrafos.

Fotogenio es una de las veteranas y con los años ha conseguido situar Mazarrón (Murcia) en el mapa fotográfico del páis. El próximo fin de semana (29-30 y 1 de noviembre) celebran Fotogenio 2010 y por lo que cuentan sus organizadores y la agenda de actividades, seminarios y talleres que han preparado es, sin duda, un buen plan para pasar el puente.

Otra cita que va ganando terreno es La Caja Azul, que en su tercera edición abordará el siempre interesante tema del fotoperiodismo en zonas de conflicto con Emilio Morenatti y Alfonso Moral. Para apuntar también en el calendario de noviembre.

Apr 252010
 

Aunque el título parece sacado de un volumen de densa teoría económica marxista, en realidad es una interesante reflexión de Alfons Rodríguez en un artículode Nuria Gras publicado hace unos días en QUESABESDE.COM dentro de la serie “Con-texto fotográfico”.

Siempre me ha parecido curiosa esa obsesión de algunos fotógrafos por dedicar muchos párrafos a explicar una imagen. Para contarnos todas las sesudas reflexiones que se esconden tras una instantánea aparentemente anodina o casualmente genial. Para explicarnos la grandeza real de una imagen a los paletos que no buceamos más allá.

Casi tanto como la de esos expertos capaces de desmenuzar una imagen, una película o un verso para encontrar cosas que seguramente el autor no puso allí. Con ello quería simbolizar la soledad del individuo ante el cosmos que crece de forma imparable y tal…

Supongo que por eso no pude dejar de asentir con la cabeza al leer lo que decía Alfons refiriéndose a su ya casi famosa foto del perro y la caja azul: “Todo fue casual. El encuadre también. Esto es lo que nos pasa a menudo a los fotógrafos, que dotamos de sentido a una fotografía después de haberla tomado, no antes.”

Famosa porque esa instantánea ha servido de inspiración para crear un interesante punto de encuentro y reflexión fotográfica bautizado, lógicamente, como “La caja azul“.

Un lugar de encuentro y reflexión fotográfica por el que merece la pena darse un paseo. Entra tanta tontería y tanto ego, siempre viene bien un poco de sentido común como el que detilan los comentarios de Alfons en torno a su trabajo: “Yo no soy un artista: soy un obrero de la fotografía que intenta dotar de una cierta estética a sus imágenes, porque las fotografías tienen que ser competitivas en el mercado”.