Oct 302009
 

El siempre lúcido Ignacio Ramonet abordaba el otro día el recurrente tema de la crisis del periodismo en papel en Le Monde Diplomatique.

Afortundamente no se trata del típico alegato lastimero a lo Rupert Murdoch -que seguro que no duerme por las noches de tantos empleados que tiene que despedir- ni de la sarta de bobadas que suelen soltar los gurus 2.0 cada vez que huelen a diario muerto y dan palmas creyendo que así podrán trincar alguna migaja publicitaria más.

No dejen de echarle un vistazo al artículo completo, pero a modo de aperitivo ahí van un par de recortes muy jugosos:

“¿Qué es lo que agrava tan letalmente la vieja delicuescencia de la prensa escrita cotidiana? Un factor coyuntural: la crisis económica global que provoca una mengua de la publicidad y una restricción del crédito. Y que, en el momento más inoportuno, ha venido a acrecentar los males estructurales del sector: mercantilización de la información, adicción a la publicidad, pérdida de credibilidad, bajón de suscriptores, competencia de la prensa gratuita, envejecimiento de los lectores…”

“Porque a todo lo anterior se suma lo más preocupante: el desplome de la credibilidad. La obsesión actual de los diarios por la inmediatez les lleva a multiplicar los errores. La demagógica solicitud al “lector periodista” para que cuelgue en la web del periódico su blog , sus fotos o sus vídeos, incrementa el riesgo de difundir engaños. Y adoptar la defensa de la estrategia de la empresa como línea editorial (cosa que hacen hoy los diarios dominantes) conduce a imponer una lectura subjetiva, arbitraria y partidaria de la información.”