May 232012
 

Artículo de opinión publicado originalmente en QUESABESDE.COM

Cada uno tiene sus vicios. Servidor, por ejemplo, quiere una cocina Bulthaup con electrodomésticos de Gaggenau. A la mayoría puede que no le suene mucho estas marcas, pero a los más sibaritas de la cosa culinaria seguro que les resultan familiares: son el Rolls-Royce del mundillo de las cocinas, por recurrir a la cansina comparación. Muchos miles de euros, un diseño sobrio y cuidado, una calidad que cabe suponerse insuperable… En fin, ese tipo de cocinas que salen en las revistas de decoración y que normalmente pueden pagar sólo quienes no se acercarán jamás a una sartén.

¿Está justificado su precio? Posiblemente no. ¿Que cuesten tanto y sean inalcanzables para la inmensa mayoría hacen que crezca el morbo y las ganas de incluirlas en la lista de todas esas cosas que jamás podremos permitirnos? Seguramente. Los humanos -al menos algunos- somos así de idiotas.

En realidad es un clásico y se repite en todos los segmentos, desde los mas conocidos (moda, automóviles, relojes…) hasta el citado ejemplo de las cocinas. Siempre hay una firma (o varias) cuyos precios estratosféricos son parte del encanto. Hasta tal punto que los hacen trascender del escaparate al que teóricamente pertenecen para convertirse en artículos de lujo, con todo lo que ello conlleva. Incluido regirse por sus propias normas. En fotografía también pasa: se llama Leica.

Continue reading »