Oct 032011
 

Superado aquello de si es mejor el digital o la película química, el debate más cansino del sector es sin duda ese que se genera cuando alguien suelta “lo importante no es la cámara, sino el fotógrafo”.

Aunque lo normal es que nadie se atreva a rebatir publicamente esa preciosa afirmación, de vez en cuando alguien aparca lo políticamente correcto y la lía un poco. Si es un reconocido fotógrafo y reputado gurú como Michael Reichmann la cosa se queda en un interesante y puede que hasta constructivo debate.

Cuando es una compañía del sector la que insinua algo parecido, la bronca está asegurada. Que se lo digan sino a Nikon, que hace unos días colgó esta incendiaria proclama en su muro de Facebook

“Un fotógrafo es tan bueno como el equipo que utiliza”. Tal cual. Como era de esperar, pocas horas después y ante la avalancha de indignados usuarios y fotógrafos tuvieron que dar explicaciones y pedir disculpas. “El equipamiento adecuado puede ayudar a sacar mejores fotos”, queríamos decir. Sí, ya, seguro…

Cierto. Capa, Cartier-Bresson y compañía hicieron algunas de las mejores fotos de la historia con cámaras mucho más rudimentarias de las que cualquier aficionado utiliza a día de hoy. Es más, seguramente hubieran hecho las mismas fotos si su equipo de la época hubiera sido otro.

Sí, las fotos las hace el fotógrafo, no la cámara. Y sí, un buen fotógrafo será capaz de conseguir buenas instantáneas con una caja de zapatos, un móvil o una Hasselblad con un respaldo de 80 megapíxeles. Y claro que no, por mucho que a mi me pongan una Leica M9 entre las manos mis imágenes no llegarán jamás a la suela de los zapatos a las de cualquier fotógrafo con mejor criterio y peor cámara.

Pero una vez declamadas nuestras oraciones y agotados los sobados tópicos, ¿de verdad alguien se cree que da igual el equipo que usemos? En serio, ahora que no nos oye nadie podemos dejarnos de monsergas y sincerarnos.

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