Jun 232014
 

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Ya lo hemos dicho muchas veces: cada uno se funde el presupuesto como le da la gana. No obstante, es cierto que siempre me han resultado fascinantes -como mero observador que ve la jugada desde el otro lado de la trinchera- los criterios de los muchachos de marketing a la hora de colocar sus fichas.

Lo comentábamos el otro día mientras los jugadores de la selección española hacían el ridículo y las maletas para volver a casa. ¿Y las empresas que se han gastado buena parte de su presupuesto publicitario anual en acciones vinculadas al Mundial y a la Roja? Cabe suponer que estarán tan contentos como los accionistas de Mediaset.

Pero no hace falta buscar esos extremos. A veces son cosas tan sencillas como ver a blogueros cantando las bondades de una cámara que ni han probado ni les pega para nada –ya hemos hablado de eso– o marcas haciendo malabarismos para encajar su producto a base de brand content de ese o, directamente, contenidos pagados. La idea es la de toda la vida (hacer más digerible la publicidad) pero el problema es que el resultado suele cantar más más que un banner con Comic Sans.

Y es que, como diría Ana Botella con aquellas peras y manzanas que eran incompatibles, los experimentos publicitarios contra natura suelen acabar creando situaciones extrañas. De esas que generan preguntas incómodas para quien ha puesto el dinero a cambio de lucir marca y, supuestamente, dar a entender que ahí se siente como en casa.

¿Samsung patrocinando PHotoEspaña?, nos preguntamos todos hace unos años cuando inició esa colaboración y llegaron las correspondientes notas de prensa. Pero si a Samsung la fotografía le importa tres carajos, comentaron los más descarados mientras los demás hacíamos ese gesto con los dedos que se traduce en un “ya, pero ellos son los que tienen la pasta”.

Es cierto que en esta caso la vertiente cultural hace que tampoco resulte tan extraño tras la primera impresión. Sobre todo si lo comparamos con lo que está haciendo Sony durante el mundial de fútbol. Como es uno de los patrocinadores de este evento deportivo, algún genio ha tenido la gran idea de que los petos de identificación de los fotógrafos vayan con el nombre de la marca y el logotipo de Alpha.

Perfecto, ¿no? Qué mejor promoción fotográfica que poner tu marca en cientos de fotógrafos profesionales que estos días cubren los partidos por Brasil? Sí, pero hay un pequeño problema que, al parecer, nadie en la compañía había considerado: resulta que ninguno de esos fotógrafos usa la marca que luce en su peto oficial.

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