Mar 192014
 

Nikon_1_v3

Si, como en aquel anuncio de Audi –qué bonito era, qué mayores estamos-, las cosas pudieran soñar con una vida mejor, seguramente las Nikon 1 desearían ser como sus hermanas mayores: grandes, respetadas, con un espejo de esos que hace clac-clac.

Si Nikon fuera una de esas compañías que pueden imponer su ley, posiblemente nos haría comer sus Nikon 1. Por las buenas o por las malas. Como Google con su Google Plus, vaya. Sí, esa red social de la que todo el mundo habla mal por lo bajinis, a la que nadie hace caso pero en la que todos acabamos. Queriendo o sin querer y a la mínima que te descuides.

Pero las Nikon 1 no pueden soñar con una vida mejor. Y Nikon no es Google. Así que lo mejor, querida Nikon 1 V3, es que nos sentemos a hablar. O mejor dicho, que te tumbes en el diván como si esto fuera una película de Woody Allen y yo fuera –aprovechando esta prominente nariz de vasco- el típico psicoanalista judío con consulta en el Upper East Side.

¿Cómo lo llevas? Porque la verdad es que tiene que ser duro. Hace menos de una semana que has llegado y ya te han dicho todo menos bonita. Y eso que, en comparación con la V2, la verdad es que no estás nada mal. Claro que eso es fácil.

Pero no, no pongas esa cara. Tus prestaciones están muy bien: esos 20 fotogramas por segundo son, de hecho, inalcanzables para las réflex de la familia, y el sensor de una pulgada tiene su mercado. Si cuando sale una compacta con ese captor todos hacemos la ola, no hagas caso a los que se escandalizan con el tuyo.

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