Jun 302011
 

Hace menos de doce horas Olympus desvelaba en Viena su nueva generación Pen formada por la E-P3, E-PL3 y la minúscula E-PM1.

Levantado el secreto de sumario -es un decir- y tras haber podido probar en profundidad la nueva E-P3 y toquetear durante unos minutos los otros dos modelos, ahí van unas rápidas reflexiones mañaneras, a punto de salir de paseo por la capital austriaca con esta cámara a cuestas.

– Sigue sin ser el modelo “Pro”. Según las propias palabras de los responsables de la firma, la Pen E-P3 está dirigida a lo que han calificado como “ambitious amaterur”, es decir, un aficionado avanzado. Aunque las mejoras son notables, seguimos sin estar ante el modelo profesional que muchos reclaman en este segmento de cámaras sin espejo. Si Olympus planea inaugurarlo debería darse prisa antes de que la futurible Sony NEX-7 se adelante.

– ¿Enfocan rápido? Pues sí. Si las E-PL3 y E-PM1 son tan veloces (eso prometen) como la E-P3 que ya hemos podido probar, la mejora respecto a la generación anterior es muy evidente. Según las pruebas que durante estos pasados días ya hemos podido realizar en QUESABESDE.COM, la cámara junto a ópticas MSC es tan rápida como la Panasonic Lumix DMC-G3 que pasa por ser la más veloz del momento.

– Pantalla táctil bien integrada. Aunque nos asustamos un poco al ver que también Olympus había sucumbido al encanto de las pantallas táctiles  lo cierto es que se ha optado por una integración muy poco intrusiva. Dicho de forma sencilla: está ahí pero no molesta si no queremos utilizarla y se ocupa sólo de lo que mejor sabe hacer, elegir el punto de foco y, como mucho, disparar. La pregunta del millón es por qué las más pequeñas y en teoría comerciales E-PL3 y E-PM1 no incorporan también monitor táctil.

– Con 12 MP sí basta. Me como mis palabras: Olympus se mantiene fiel a aquello de que con 12 megapíxeles es suficiente y no opta por el nuevo sensor de 16 millones de puntos de Panasonic. Aclarado este asunto, hay que reconocer que tanto el detalle de la imagen como sobre todo la gestión del ruido ha mejorado notablemente. ¿Nuevo sensor? ¿Procesador optimizado? ¿Todo? Da igual, el caso es que los resultados son mejores tanto en la E-P3 -eso lo podemos confirmar- como supuestamente en los otros dos modelos que comparten prestaciones.

– El efecto NEX. Lo dijimos al hablar de la Panasonic GF2, lo repetimos con la GF3 y ahora hay que volver a sacar el tema: la apuesta de Sony por un sistema de tamaño muy reducido incluso a costa de una ergonomía muy arriesgada ha acabado sentando cátedra. Las nueva E-PL1 y E-PM1 son un buen ejemplo de ello. ¿Se han fijado en este pequeño flash externo que acompaña de serie a la cámara? ¿No les recuerda a algo?

– El vídeo, asignatura pendiente. Los datos prometían (Full HD, AVCHD…) pero los resultados de vídeo de la E-P3 no han cumplido las expectativas. Cierto que es una cámara eminentemente fotográfica y que el vídeo esta condenado a un papel secundario, pero aún así no debería descuidarse este asunto. Puesto que básicamente parece un problema de compresión, esperemos que puedan resolverse algunos problemas vía firmware para cuando las E-PL3 y E-PM1 lleguen a los escparates en otoño.

– El peligro de las empuñaduras tuneadas. Uno de los rasgos más peculiares de la E-P3 es que su montura es desmontable. Qué buena idea, pensarán. Yo también, hasta que he visto el diseño personalizado que puede apreciarse en la fotografía. ¿Realmente era necesario?