Apr 032014
 

Untitled

Hace unos días probando una Panasonic GH4 recién estrenada. Sensor mejorado, un procesador más ágil, estupendo visor y enfoque, vídeo 4K… Pero anochecía, llegó la tormenta, un señor se acercó a la orilla, se quedó allí mirando las olas y, de repente, esta foto sólo podía ser oscura, en blanco y negro y con mucho grano. Lo del T-MAX 3.200 siempre fue un buen recurso poético.

Apr 022014
 

GH4Desde la noche de los tiempos hay dos cosas que aterran a cualquier fotógrafo: que su cuñado se compre una cámara mejor que la suya y que alguien descubra la fórmula mágica para conseguir fotografías decentes a partir de un vídeo. Algo que, calculadora y tijeras en mano, podría suponer la extinción de la especie fotográfica. ¿Quién quiere imagen fija si tenemos toda la secuencia en movimiento y podemos quedarnos con el mejor instante?

Es verdad que esa historia tiene ya unos cuantos años. De hecho, si la amenaza se retrasa un poco más, dará igual, porque tampoco quedará ningún fotógrafo con trabajo para quejarse. Pero, dándonos un optimista margen de cinco años antes de que el último fotógrafo haya sido despedido y sustituido por algún becario con móvil, parece que vamos a tener que hablar mucho del 4K en los próximos años.

¿4K? ¿Eso no es lo de los televisiones caros que todavía nadie tiene en casa y lo que los fabricantes se empeñan en meter en sus cámaras y móviles sin que nadie se lo haya pedido ni tenga muy claro para qué sirve? Exacto. 4K, es decir, cuatro veces Full HD. Para entendernos entre nosotros: un vídeo en el que cada fotograma tiene 4096 x 2160 píxeles, unos 8 millones de puntos. Vaya, parece que ahora la cosa sí se pone interesante.

¡Que viene el vídeo, que viene el vídeo!, se escucha desde hace tiempo. Y lo cierto es que, cuando ha hecho falta, ahí ha estado. A falta de fotografía, un fotograma ha llenado más de una vez la portada de los diarios sin que nadie se haya escandalizado ni haya puesto el grito en el cielo por no cumplir los mínimos de calidad exigibles. Y es que ya se sabe que más vale una imagen mala que ninguna imagen. Y una fotografía gratis que una que se tiene que pagar, añadirían muchos.

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