Sep 232016
 

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No pasará a la historia esta Photokina como la más espectacular de la década. Con la industria fotográfica entre la crisis y la eterna reinvención y las ferias exactamente en este mismo punto vital, la cita germana ha suscitado más de una cara de decepción entre quienes han deambulado por sus pasillos. Pese a todo, la rueda de novedades no se detiene, y todavía hay firmas que ajustan su calendario para llegar a Colonia con algo que presentar. Es verdad que ni Canon ni Nikon han puesto demasiado entusiasmo esta vez –la primera ya había desvelado todo hace días y Nikon solo ha presentado más cámaras de acción-, pero eso ha dejado el protagonismo a las otras compañías.

Fujifilm FGX. Ha sido sin duda la estrella de esta Photokina. Fujifilm ha cumplido los pronósticos y ha aprovechado el mismo escenario en el que se anunció la X100 –el modelo que cambió el rumbo fotográfico de la firma- para anunciar el desarrollo de su sistema GFX de formato medio. Las reacciones son de lo más variadas: desde el entusiasmo de los incondicionales a la curiosidad de la mayoría y el escepticismo de la competencia. El primer cuerpo del sistema (GFX 50S) y los tres primeros objetivos llegarán al mercado a principios de 2017.

Panasonic Lumix GH5. Como ha ocurrido muchas veces, lo más interesante de esta edición no han sido las novedades presentes sino el anuncio de las que vendrán. Como por ejemplo la Lumix GH5 de Panasonic, que tampoco aterrizará hasta 2017 pero que ya se ha dejado entrever en Colonia. Misma filosofía, 4K a 60p (ahora mismo es la primera del mercado que lo promete) y en general buena acogida de las futuras especificaciones por parte de quienes buscan un híbrido entre fotografía y vídeo y tienen un presupuesto ajustado.

Olympus OM-D EM-1 Mark II. Más novedades en desarrollo: la Olympus OM-D E-M1 Mark II. La firma ha puesto sobre la mesa todo su potencial con una Micro Cuatro Tercios que no duda en enfrentarse cara a cara a la Fujifilm X-T2 y a las réflex más veloces. La promesa es un sistema de enfoque competitivo para deporte unido a una espectacular ráfaga de 18 fotogramas por segundo a máxima resolución y con enfoque continuo. La cosa promete.

Sigma 85 mm f1.4. Aunque de forma muy tímida, da la sensación que cada vez más los objetivos reclaman su dosis de protagonismo en detrimento de los cuerpos de cámara. Sigma sigue poniendo al día su catálogo usando como pilares la estupenda acogida que sus productos han tenido en los últimos años. La estrella de la semana ha sido el esperado 85 mm f1.4 en versión Art, que no solo luce un aspecto espectacular, sino que con un precio de 1.300 euros resulta muy competitivo en este segmento.

Sony A99 II. Muchos insisten –insistimos- en matar el sistema SLT de Sony, pero la firma está empeñada en no darnos la razón. La última prueba es una A99 II que muchos ya no esperaban y que se ha colado en la lista de sorpresas de Photokina. Sensor de formato completo, hasta 14 fotogramas por segundo y un sistema de enfoque con un gran potencial son su carta de presentación. Interesante, aunque mentiríamos si no dijéramos que muchos esperaban el anuncio de una futura A9. Nadie dijo que este mercado fuera justo o paciente.

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Sep 212016
 

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Algunos la imaginaban como una versión de la reciente Hasselblad X1D; otros soñaban con una X-Pro de formato medio, y los más optimistas incluso se atrevían a pensar en una suerte de Mamiya 7 trasladada al mundo digital. Al final la realidad ha resultado ser mucho más lógica que todo eso, y Fujifilm ha desvelado una GFX 50S que recuerda más a una réflex convencional un tanto abultada que a cualquier otra cosa.

Pragmatismo nipón o tal vez querer dejar claro que no se trata de un experimento para jugar con diseños y propuestas singulares, sino de una apuesta de futuro. Concretamente una en la que Fujifilm se juega mucho y pretende repetir el éxito con la X100. No es casual –los propios portavoces de la firma lo han destacado- que su primera cámara de formato medio se anuncie en el mismo lugar donde hace seis años la citada X100 lo cambió todo para Fujifilm. Ahora la primera GFX pretende repetir la hazaña.

El precio

Un reto que verá la luz a principios de 2017 y que deja por delante unos cuantos meses para jugar a las incógnitas y las especulaciones. Empezando por ese precio, que lejos de quedar resuelto ya se ha convertido en el tema recurrente de conversación: 10.000 dólares sin impuestos habrá que pagar por el cuerpo y el objetivo estándar 63 mm f2.8. Algo que, traducido a Europa y sin impuestos, podía suponer un monto total de 12.000 euros, aunque desde Fujifilm España no parecen muy convencidos con la cifra y prefieren no mojarse.

De hecho, en la misma sala donde tuvo lugar la presentación ayer en Colonia algunos fotógrafos que trabajan con la compañía ya barajaban cifras muy inferiores, alrededor de los 8.000 euros. ¿Está jugando Fujifilm con los números para luego dar la campanada con un precio mucho más asequible? No parece el estilo japonés, pero tampoco es descartable. Sobre todo teniendo en cuenta que se trata de un tema crucial para esta cámara.

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Que será más económica que la Hasselblad X1D parece claro. Que Hasselblad está dispuesta a no dejarse morder, también, y para comprobarlo basta recordar que solo un par de horas antes del anuncio de Fujifilm los suecos mostraban músculo con una V1D conceptual que gana por goleada en diseño a cualquier otra cámara de formato medio vista hasta ahora.

Pero no se trata solo de Hasselblad o Phase One, que con un mercado más sólido parece que seguirán estando por encima en precios. El problema para esta GFX es la Pentax 645Z, que con un sensor posiblemente similar, es más económica y lo será aún más dentro de seis meses. Es verdad que es una réflex más obsoleta, pero cuando se habla de miles de euros y cuando el anzuelo no solo se lanza al profesional sino también al aficionado que tiene un capricho, al final los euros pueden pesar. Más cuando hablamos de una cámara como esa 645Z, realmente capaz y tentadora.

El formato

Fujifilm ha sacado el armamento pesado en la presentación de su primera cámara de formato medio digital, y no solo ha hecho un amplio repaso a su historia en este segmento en versión química, sino que también ha tirado de los clásicos.

“El mundo no acaba de encajar del todo bien en un formato de 135 milímetros”, decía Eugene W. Smith, si se nos permite la traducción un poco libre. Fujifilm ha ido un poco más allá y ha convertido esos 135 milímetros en full-frame para explicar por qué entre sus X de formato APS-C y esta de formato medio no tiene sentido una parada intermedia.

Así que, puestos a apostar por un sensor grande, mejor ir a por todas y hacerlo con un CMOS de 43,8 x 32,9 milímetros y 50 megapíxeles. ¿Fabricado por Fujifilm? No parece el caso, aunque desde la firma se ha insistido que está hecho a medida y adaptado por ellos mismos. Algo que nos lleva a pensar –lógicamente- en ese mismo CMOS de Sony que ya hemos visto en varios modelos de formato medio.

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Sep 192016
 

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Tal vez ahora suene muy exótico pero hubo un tiempo en este sector en el que las cosas no se medían por likes, followers o veces que se compartía tu artículo en Facebook sino en Photokinas. Era la medida universal de tiempo para los que movían entre cámaras y trastos fotográficos.

La fecha marcada en el calendario para saber cuándo nos pasaríamos una semana a la carrera por Colonia con demasiadas novedades, compromisos y pocas horas para dormir. En realidad es el mismo horror que cualquier otra feria, con el añadido de que la cantidad de caspa por metro cuadrado en el sector de la fotografía es lo único que no ha caído en picado en la última década.

Moqueta, discursos grandilocuentes, mucho heteropatriarca con traje, corbata y pocas ideas, azafatas por doquier, alguna que otra teta para atraer al personal… Pero, qué demonios, le acabas cogiendo cierto cariño irracional a toda esta mierda.

11304_10205010511722060_8322754059220278372_nRecuerdo mi primera Photokina como supongo los reporteros de guerra recuerdan la primera vez que escuchan una bala pasando demasiado cerca, por usar una comparación que le dé un poco de épica al asunto. Acababa de aterrizar por Quesabesde y ni las ferias de fotografía ni los aeropuertos eran lo que ahora los tontos del culo llamarían mi zona de confort. Era 2004 y, por suerte, no se decían ese tipo de gilipolleces y uno volvía de Colonia con muchas historias que contar y sobrepeso en la maleta por haber cogido demasiados catálogos.

Han pasado seis Photokinas desde aquello. Un chiste para los veteranos de verdad pero una auténtica eternidad en estos tiempos de noticias y blogueros efímeros. Buenos amigos de tal o cual medio o compañía han ido dejando el barco –bien hecho, chicos- o les han tirado por la borda los que juegan con los números.

Ya no se hacen ferias como antes -que diría un abuelo cebolleta cualquiera- pero el caso es que hoy, fiel a su cita cada dos años, ahí está Photokina. La última gran feria del sector fotográfico. La única que queda con cierto renombre internacional. Antes todo pasaba aquí. Ahora, con suerte, alguien se guarda sus novedades para que la cosa no quede demasiado desolada.

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