Jan 172011
 

La directora creativa de Polaroid con las discretas gafas GL30 recién anunciadas.

Cuanto más se parece el mercado fotográfico al de tecnología de consumo, más necesidad hay de recurrir a las estrategias de éste. ¿Cómo demonios consigo llamar la atención si en la primera semana del año ya se han presentado más de medio centenar de cámaras? ¿Qué le pongo a la mía o cómo la adorno para que alguien le haga caso?

A priorio podría parecer que esta especie de reto sólo puede traer consigo buenas noticias. Ya saben, más competencia, mejor para el comprador y todas esas milongas. Y a veces ocurre. Nos volvemos locos al intentar descifrar las diferencias entre la XJ120 y la nueva y flamante XJ130, pero a cambio la guerra de precios ha puesto al alcance de los mortales -de occidente, claro- tecnologías antes reservadas para los profesionales.

También puede ser un buen aliciente para la originalidad. Que se lo digan a casio y su TR100 o TRYX, como prefieran. Sus prestaciones no son para despeinarse -hay varias cámaras equivalentes en ese sentido- pero su diseño merece que nos detengamos ante ella y, al menos, aplaudamos el esfuerzo por despertarnos de la soporífera retahila de novedades prescindibles.

La idea es conseguir que se hable de ti. Si es para bien, mejor. Si no, algo es algo. Ocurre mucho con grandes compañías que tratan de reinventarse, dando tumbos sin tener muy clara una hoja de ruta. O igual la tienen y eso es, precisamente lo que más asusta.

En esos casos un recurso que nunca falla es echar mano del star system. Pero en condiciones, claro. Porque no es lo mismo que Bertín Osborne te anuncie una cámara en plan gazpacho que fichar a la mismísima Lady Gaga como directora creativa.

Polaroid apostó por esta idea hace un año y fruto de esta relación con la troupe de la istriónica diva musical -Haus of Gaga, en plan Factory de Warhol, también muy vinculados a Polaroid en su momeno… que la niña tonta no es- ha presentado las surrealistas gafas con cámara GL30 y la cámara GL20.

Posiblemente nadie hubiera hecho ni puñetero casos a estos dos trastos si la sosodicha Gaga no estuviera por allí en medio. Días después de su anuncio ya ha parecido en los grandes medios y, sin duda, ha suscitado más interés entre la gente normal -sí, esos pobres que no saben lo que es la X100- que cualquier otra de las novedades presentadas.

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